Mundo En Guerra - Capítulo 34
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34: Europa 34: Europa D Después de Berlín.
Después de Roma.
Después de Londres.
Europa ya no lloraba.
Europa decidió.
— El silencio antes del fin No hubo discursos grandilocuentes.
No hubo celebraciones.
No hubo euforia.
Solo una reunión final.
Subterránea.
Oscura.
Silenciosa.
Los líderes europeos que aún vivían estaban presentes.
Italia.
Reino Unido.
Alemania.
España.
Países nórdicos.
Europa del Este.
Nadie discutió.
Todos sabían por qué estaban allí.
— Alemania habla por última vez Elias Hartmann estaba sentado.
No como líder.
Como hombre.
—Europa nació para evitar esto —dijo—.
Y fracasamos.
Nadie lo contradijo.
—Pero si no actuamos ahora —continuó—, no quedará nada que reconstruir.
Italia habló.
—No es venganza —dijo Marco De Santis—.
Es cierre.
Reino Unido asintió.
—Si el mundo debe terminar… no será en silencio.
— La decisión irreversible La votación fue unánime.
No por odio.
No por poder.
Por una razón terrible y simple: > Detener para siempre a quienes ya no reconocían la vida.
— Europa libera el infierno No se anunciaron objetivos.
No se pronunciaron nombres.
Solo una orden.
Ejecutar.
Desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste, Europa lanzó todo lo que había jurado nunca usar.
El cielo dejó de ser cielo.
El planeta tembló.
— El mundo se rompe Asia ardió.
Rusia desapareció en fuego y silencio.
China dejó de transmitir.
Corea del Norte fue borrada del mapa político.
Japón… quedó en ruinas, sin voz, sin aliados.
Los océanos hirvieron.
La atmósfera se quebró.
Las ciudades se convirtieron en recuerdos.
— Estados Unidos observa… y no responde Washington no lanzó.
No por debilidad.
Por horror.
Daniel Reeves habló con voz rota.
—Esto ya no es una guerra.
—Es un final.
América cerró sus sistemas.
África hizo lo mismo.
El mundo se quedó mirando cómo Europa cumplía la sentencia que nadie quiso dictar.
— Italia y Alemania, juntos En un búnker destruido parcialmente, Elias y Marco estaban sentados uno junto al otro.
No hablaban.
No hacía falta.
Italia tomó la mano de Alemania.
—Hicimos lo que nadie más pudo —susurró Marco.
Elias respondió con lágrimas cayendo por su rostro quemado.
—Y cargaremos con ello… para siempre.
— El último mensaje de Europa Una transmisión automática se activó, enviada a cualquier receptor que aún funcionara.
La voz de Elias Hartmann resonó débil, quebrada.
—Si alguien escucha esto… no fuimos héroes.
Pausa.
—Fuimos el último muro… cuando el mundo decidió no detenerse.
Silencio.
—Perdón.
La señal se apagó.
— Última escena del Segundo Volumen El planeta, herido.
La humanidad, diezmada.
Las banderas… quemadas.
No hubo vencedores.
Solo supervivientes.
Entre cenizas, una frase quedó grabada en la historia: > Europa no ganó la guerra.
Europa la terminó.
— Fin del capítulo 16.
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