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Mundo En Guerra - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 El Rey De África
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4: El Rey De África 4: El Rey De África El Cairo, año 2050.

El sol caía sobre el desierto como una corona de fuego.

A orillas del Nilo, los antiguos templos observaban en silencio un mundo que, una vez más, se acercaba al caos.

Pero esta vez, África no sería solo un espectador.

En el **Palacio de Al-Ittihadiya**, una figura caminaba lentamente entre columnas de mármol y símbolos faraónicos restaurados: **El rey de África y faraón moderno de Egipto, Amenhotep IV Al-Masri**, título que no solo representaba a Egipto, sino a una confederación informal de Estados africanos que veían en El Cairo un eje político, militar y espiritual.

Egipto ya no era solo un país.

Era una **potencia continental**.

Amenhotep se detuvo frente a un enorme mapa holográfico de África, Europa y Medio Oriente.

—El mundo vuelve a dividirse —dijo con voz grave—.

Y África debe decidir si será frontera… o fuerza.

### El dilema africano A su alrededor estaban ministros, generales y emisarios de países africanos clave: Etiopía, Nigeria, Sudáfrica, Argelia y Kenia.

No todos hablaban, pero todos escuchaban.

—Estados Unidos nunca vio a África como un igual —dijo el ministro de Relaciones Exteriores—.

China nos ofreció infraestructura, pero a cambio de dependencia.

Rusia armas, pero no futuro.

Un general intervino: —Europa, en cambio, está desesperada.

Necesita energía, rutas marítimas, alimentos… y aliados.

Amenhotep sonrió levemente.

—Y nosotros necesitamos estabilidad en el Mediterráneo, control del Canal de Suez y protección frente a una expansión asiática sin límites.

El Canal de Suez brilló en el mapa como una arteria vital del mundo.

—Quien controle Suez —continuó el rey— controla el pulso del comercio global.

### El mensaje desde Berlín Un asistente entró apresuradamente.

—Majestad, comunicación segura desde Alemania.

El canciller Hartmann solicita hablar directamente con usted.

La sala quedó en silencio.

Amenhotep alzó la mano.

—Proyecten.

El rostro cansado pero firme de **Lukas Hartmann** apareció en el aire.

—Majestad —dijo con respeto—, Europa se encuentra en un momento decisivo.

Sabemos que África ha sido históricamente ignorada, utilizada o subestimada.

No venimos a repetir eso.

Amenhotep lo observó sin interrumpir.

—Venimos a ofrecer una alianza de iguales —continuó Hartmann—.

Seguridad compartida, inversión real, transferencia tecnológica y un nuevo pacto euro-africano.

—¿Y la guerra?

—preguntó Amenhotep—.

Porque eso es lo que me pide, canciller.

Sangre africana por una guerra europea.

Hartmann respiró hondo.

—Le pido algo más difícil: evitar que esta guerra llegue a África.

Si Asia domina Medio Oriente y Estados Unidos controla los océanos, África quedará atrapada entre gigantes.

Amenhotep guardó silencio varios segundos.

—Egipto no entra en guerras ajenas —dijo finalmente—.

Pero entra en guerras necesarias.

### La reunión decisiva en El Cairo Dos días después, delegaciones de **Alemania, Francia, Italia, España y el Reino Unido** aterrizaron en El Cairo bajo máxima seguridad.

Fue la primera vez desde el inicio de la guerra que Europa se reunía fuera de su continente.

La reunión se celebró en una sala subterránea, diseñada siglos atrás y modernizada para resistir ataques nucleares.

Amenhotep presidía la mesa.

—Hablen con franqueza —ordenó—.

África ya ha escuchado promesas antes.

La presidenta francesa fue directa.

—Europa necesita el sur.

Energía solar del Sahara, control del Mediterráneo, estabilidad en Medio Oriente y África del Norte.

El primer ministro italiano añadió: —Y protección del flujo migratorio.

Si la guerra se extiende, millones huirán.

No podemos permitir otro colapso humanitario.

El rey alzó una ceja.

—¿Ahora les importa África?

Un silencio incómodo.

Fue Hartmann quien respondió: —Nos importa porque sin África, Europa no existe.

Y porque esta guerra redefinirá el mundo por generaciones.

Amenhotep se inclinó hacia adelante.

—Entonces escuchen bien.

Egipto no será un satélite europeo.

Si nos unimos, lo haremos como **pilar estratégico**.

—¿Qué exige?

—preguntó el británico.

—Tres cosas —respondió el rey—: 1.

**Reconocimiento formal de África como bloque geopolítico**, no como región subordinada.

2.

**Defensa conjunta del Canal de Suez** como zona internacional protegida.

3.

**Compromiso europeo de reconstrucción y desarrollo africano**, no después de la guerra, sino durante ella.

Los líderes europeos intercambiaron miradas.

—Eso es… histórico —murmuró España.

—También inevitable —dijo Hartmann—.

### La decisión del Rey de África Esa misma noche, Amenhotep se dirigió a la nación y al continente en un mensaje transmitido en cientos de idiomas africanos.

—Hijos del Nilo, del desierto y de la sabana… Durante siglos, otros decidieron el destino de África.

Hoy, África decide el destino del mundo.

Hizo una pausa.

—Egipto, como corazón histórico y estratégico del continente, **se unirá a la alianza europea**, no por obediencia, sino por equilibrio.

Para evitar que esta guerra devore nuestro futuro.

Las reacciones fueron inmediatas.

### Reacción mundial **Washington:** —Egipto ha cruzado una línea peligrosa —declaró el presidente Ryder—.

El Canal de Suez se convierte ahora en un objetivo estratégico.

**Pekín:** Li Zhengwei frunció el ceño.

—África se nos escapa —dijo—.

Esto cambia todo.

**Moscú:** Sokolov fue más directo.

—Si Egipto está con Europa, el Mediterráneo ya no es neutral.

**Samarkanda (alianza asiática):** India expresó preocupación.

Pakistán exigió refuerzos.

Corea del Norte celebró: el mundo se desordenaba aún más.

### Epílogo del capítulo En una terraza del palacio, Amenhotep observó el Nilo bajo la luna.

—Los faraones construían para la eternidad —dijo a su general—.

Yo solo intento que tengamos un mañana.

—¿Y si Europa pierde?

—preguntó el general.

El rey no apartó la mirada del río.

—Entonces África aprenderá a luchar sola.

Pero no desaparecerá en silencio.

En Berlín, Hartmann recibió el comunicado oficial.

**EGIPTO SE UNE A LA ALIANZA EUROPEA.** Cerró los ojos.

—Ahora sí… el mundo entero está dentro.

La guerra ya no era de continentes.

Era de **civilizaciones**.

**CONTINUARÁ…**

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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