Mundo En Guerra - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Cuando el sol cayó ala tierra
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61: Cuando el sol cayó ala tierra 61: Cuando el sol cayó ala tierra No hubo discursos.
No hubo advertencias.
No hubo tiempo.
El mundo no entró en guerra.
El mundo explotó.
— I.
El primer destello Nadie supo quién disparó primero.
La historia ya no lo registró.
Un punto blanco apareció sobre el planeta… Luego otro.
Luego cientos.
El cielo se volvió blanco.
Después rojo.
Después nada.
Las armas nucleares comenzaron a caer sin coordinación, sin alianzas, sin objetivos claros.
Cada país disparó por miedo.
— II.
Estados Unidos rompe el mundo Estados Unidos, acorralado, aislado y convencido de que no había salida, liberó todo su arsenal.
No contra un país.
Contra el mundo.
Explosiones en Europa Explosiones en Asia Explosiones en el océano Explosiones en zonas ya muertas El planeta tembló como si gritara.
Las comunicaciones globales colapsaron en minutos.
Satélites cayeron como lluvia ardiente.
El cielo nocturno se volvió día permanente.
— III.
Alemania responde… pero no ataca Alemania no lanzó de inmediato.
Berlín estaba en ruinas reconstruidas, y ahora volvía a caer.
La población civil huía bajo tierra.
El presidente alemán, Erich Keller, miró las pantallas en silencio.
—“Esto… ya no es guerra.” Pero cuando las detonaciones comenzaron a caer sobre suelo alemán, la respuesta fue inevitable.
Alemania activó su arsenal completo.
No con precisión.
No con cálculo.
Con desesperación contenida durante siglos.
— IV.
Europa desaparece Francia.
España.
Italia.
Reino Unido.
Suecia.
Nombres antiguos.
Mapas antiguos.
Las explosiones nucleares no distinguieron banderas ni culpas.
Ciudades enteras desaparecieron en segundos.
Capitales históricas se volvieron sombras grabadas en el suelo.
Europa, cuna de la civilización moderna, arde como un solo cuerpo.
— V.
Asia arde en silencio China lanzó todo.
Japón lanzó todo.
Rusia lanzó todo.
India lanzó todo.
No había ya enemigos claros.
Solo ecos de miedo.
El continente asiático se convirtió en una cadena infinita de explosiones, incendios y cielos envenenados.
Montañas derretidas.
Mares hirviendo.
Naciones evaporadas.
Japón, que alguna vez despertó como potencia, desapareció en su propio fuego.
— VI.
Egipto, el último grito Egipto, aislado, rodeado de polvo radiactivo y mares muertos, lanzó sus armas como un acto final.
No por victoria.
Por orgullo.
Por historia.
El desierto brilló como un segundo sol… y luego quedó en silencio eterno.
— VII.
El planeta se rompe No fue el número de bombas.
Fue el todo.
La atmósfera se oscureció.
Las temperaturas cayeron.
El sol dejó de calentar.
Un invierno nuclear global cubrió la Tierra.
No había ganadores.
No había vencidos.
Solo supervivientes rotos.
— VIII.
Alemania entre las cenizas Meses después.
Alemania seguía existiendo.
No intacta.
No fuerte.
Pero en pie.
Búnkeres.
Refugios.
Ciudades subterráneas.
Erich Keller caminaba entre ruinas humeantes.
—“Sobrevivimos… ¿para qué?” Alemania no celebró.
No reclamó.
No gobernó.
Solo observó un mundo muerto.
— IX.
Última página del capítulo Un planeta gris visto desde el espacio Continentes irreconocibles Ninguna frontera Ninguna bandera Texto final, en negro sobre blanco: > La Cuarta Guerra Mundial no terminó con un vencedor.
Terminó con la humanidad arrodillada.
Y entre las cenizas… alguien aún respira.
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