Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Prologo
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1: Prologo 1: Prologo Fanfic Mushoku Tensei – Prólogo INFO: Este fanfic tomará el alma original de Rudeus, pero en la versión de unos 16 años.
Ténganme paciencia, soy nuevo en esto, tenme paciencia.
El fic tendrá un tono tanquilo asta antes del incidente de maná y luego tomará el rumbo del título y sinopsis.
———————————————————— PRÓLOGO: *Llanto* Era mi llanto.
Después de todo, ¿acababa de nacer?
Recordé mi vida, mi muerte… todo.
Ahora estaba cubierta de líquido amniótico, sensible al aire.
No era fácil ser un bebé consciente de su entorno.
El dolor de solo nacer era como una herida abierta expuesta al aire, solo que en todo el cuerpo.
Sentía demasiados estímulos, la luz quemaba, mis pulmones gritaban, respirar era como intentar levantar un camión con brazos que nunca hicieron ejercicio.
Definitivamente, la peor sensación de mis 2 vidas y de lejos.
Recordar mi pasado solo aumentaba la angustia que ya sentía ante la pregunta de que demonios pasa aquí.
Había reencarnado, y mi vida anterior no fue placentera.
Acababa de terminar la secundaria y había postergado mis estudios asta cumplir 16.
Quería cambiar ya que era constantemente molestado e intimidado por mi apariencia.
Bajé de peso eso fue un gran motivo de orgullo para mi, estaba motivada, inspirada, pero no duro mucho.
Uno de mis viejos torturadores en la secundaria me vio hacer ejercicio una mañana, se burló y me golpeó brutalmente y aun recuerdo que me había roto la nariz y tal vez incluso un esguince.
Desde entonces, no volví a salir.
Tenía miedo.
Me convertí en un hikikomori, viviendo como un parásito de mis padres…..hasta que murieron ambos en un accidente de transito Sin ninguna otra opción fui a vivir con mi hermano mayor, el me acogió, el ya tenía un empleo y una familia era una persona digna de admirar y siempre lo hice, el antes e ayudaba cuando me molestaban en primaria pero se fue a la universidad al extranjero cuando entre en secundaria y no le dije nada de lo que me pasaba cuando se fue.
Cuando se entero de lo que me paso me dijo que siempre contaría con el así que cuando lo de mis padres sucedió el se ofreció a acogerme y dejarme vivir de gratis en su casa.
Su hija de trece años era muy amable, demasiado.
Pero gracias a ella empece a abrirme mas y me sentía mejor… hasta que un día se me confesó, al parecer cuando era un hikikomori al no comer obtuve una figura muy atractiva y en este momento era la moda verse como me veía y ella se enamoro segun me dijo cuando le pregunte de por que le gustaría alguien como yo.
Aunque e ayudo a sentirme mejor conmigo mismo no pude.
Nunca podría hacerle eso a mi hermano.
Él me acogió, me dio todo.
¿Y yo le haría eso a mi benefactor?
Ni hablar.
Pero nunca esperé lo que hizo después.
Ella dijo que yo había abusado de ella, incluso escondió vídeos de ella en el bañándose en mi cuarto y me acusó de espiarla.
Mi hermano me expulsó de su casa inmediatamente sin dejarme hablar no sin antes darme una paliza.
Yo estaba descalzo, sin dinero, sin amigos, sin nada.
Vagué por semanas… ¿meses?
Ya no lo sé.
Era un vagabundo en toda regla.
Comía de la basura y dormía en las calles, tal vez e gane esto, era mi castigo por no rendirme tan pronto.
A veces pasaba cerca de la casa de mi hermano y veía, su hija ella era feliz y no se veía ni remotamente culpable y eso me hacia volver a ver si algún día ella me viera y confesara, no lo izo, un día él salió y me vio, me dio una paliza brutal.
Nunca conocí ese nivel de odio, ni siquiera de mis agresores en la escuela.
Me gritó que me alejara.
Solo miré con rencor a la chica que se escondía en la entrada, ella me miró con pena.
Sabía que yo sufría, pero nunca diría la verdad, eso que significaría eso para ella, así que no lo hizo….
o eso hasta mis últimas horas.
Después de aquella golpiza, fui al centro de Japón.
Planeaba quitarme la vida.
Pero no esperé hacer lo que hice.
Una chica, una antigua compañera, Nanahoshi Shizuka.
Ella me trataba decentemente, al menos y alguna vez fuimos amigos.
Y su amigo no me hablaba, pero tampoco me despreciaba eso era suficiente.
Quizás por eso no dudé.
Corri, salté.
Recibí de lleno el impacto del camión.
Sentí mis costillas y mi columna romperse.
La sangre que llenaba mi estómago ardía.
Tuve la mala fortuna de caer sobre una cerca de metal que delimitaba a un pequeño árbol.
Era increíble que aún estuviera consciente, sentía todo eso y cerré los ojos.
No me quedaba mucho tiempo, y lo sabía así que guardaba todo lo que tenia, lo usaría y sabía en quien.
El llegó.
Mi hermano se enteró de última hora.
Cuando supo la verdad, pensó que era el karma, y le aviso de inmediato a su hija, al enterarse confeso la verdad entre lágrimas, y el vino a verme.
Yo estaba en una cama de hospital, apenas con vida.
Llorando, me pidió perdón.
Dijo que debía creerme, que ahora estaría para mí como lo prometió alguna vez.
—¿De qué sirve estar para un muerto?
—le dije.
Él me miró sorprendido, pensaba que estaba inconsciente pero yo simplemente lo estaba esperando.
Sabía que su hija terminaría confesando, que él vendría.
No sé cómo supe todo pero esto era el único momento de gloria que tendría después de todo, y yo sin duda lo usaría, así que con lo último que me quedaba me acerque a su oído y le dije.
—Púdrete— Esa fue mi última palabra.
Me desplome y caí de la cama eso era lo único que quería decir antes de morir.
Y ahora estaba aquí.
En un cuerpo nuevo…
¿Un una vida nueva?
¡Una oportunidad nueva!
Definitivamente, no la cagaría esta vez.
Mis padres eran jóvenes, rondaban los 20.
Mi padre tenía músculos marcados que se notaban incluso bajo la ropa holgada, su cabello oscilaba entre rubio y castaño claro, y unas ligeras ojeras le daban una expresión seria pero su semblante juguetón y feliz mataba esa ilusión.
Mi madre… ella era hermosa, rubia, de ojos azules, con una piel tan tersa y limpia como la porcelana.
Definitivamente viviré al máximo.
Sin arrepentimientos.
Haré de este mundo mío.
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