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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Capitulo 9 Eris esta enamorada
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10: Capitulo 9: Eris esta enamorada 10: Capitulo 9: Eris esta enamorada El día de la fiesta llegó.

Los nobles de alto y bajo estatus, tanto de la región como de fuera de ella, acudieron con sus hijos.

—¡Damas y caballeros!

Bienvenidos.

Mi nieta Eris cumple hoy diez años.

Para celebrarlo, hemos preparado las mayores delicias provenientes del Reino de Asura.

¡Coman y disfruten a lo grande!

—dijo Sauros para dar inicio a la celebración.

Los aplausos no se hicieron esperar, y cumpliéndose el protocolo, los nobles se formaron para dar personalmente sus felicitaciones a la cumpleañera.

“¿Eris podrá contenerse y no golpear a nadie?

Bueno, eso espero…

si no me aguanta a mí, no sé cómo aguantará a estos nobles con sus actitudes soberbias.” —Muy bien, vamos al evento principal.

¡Si alguien quiere mi bendición, acérquese y baile con mi nieta!

—anunció Sauros con voz potente.

No tardó mucho antes de que el primer noble se acercara.

—¿Me permitiría esta pieza, señorita?

—Está bien —respondió Eris con un tono un poco nervioso.

La música empezó, y aunque al principio Eris lo hizo bien, pronto aceleró el paso.

—Señorita, por favor, no vaya tan rápido— dijo el joven noble, y como era de esperarse, ambos cayeron al chocar los pies.

—¡Qué pasa, Eris!

¡Ponte de pie!

No me digas que no sabes bailar —exclamó Sauros.

Los malos comentarios no se hicieron esperar.

—La familia Boreas no tiene futuro…

—Sin duda, no tiene madera de noble, mejor así… “Supongo que tendré que hacerlo.” Suspire para mis adentros y caminé hacia la recién levantada Eris.

—Señorita, ¿me concedería esta pieza?

—dije con una sonrisa tranquila.

—Cla… claro —respondió Eris, algo sorprendida.

Phillip se tapó la cara y pensó: “¿Qué cree que hace este mocoso?

Solo empeorará todo.” —Solo sigue tu ritmo, yo me acostumbraré —le susurré.

La música volvió, y aunque Eris en algunas partes adelantaba los movimientos, me aseguré de seguirle el paso.

No tardó en ganar confianza y volver a bailar con naturalidad.

“Eso buscaba”, pensé.

Ella no podía bailar con tantos nervios.

Hacerle creer que era otra práctica la ayudó a relajarse, y empezó a bailar correctamente.

La pieza terminó, y los aplausos no se hicieron esperar.

—¡La familia Greyrat es sorprendente!

—gritó Sauros, cargándonos a Eris y a mí sobre sus hombros.

Yo solo sonreí divertido, y Eris también sonrió, con un ligero tinte rosado en sus mejillas.

—————————————— —Joven Rudeus, ¿cómo logró que Eris bailara tan bien?

—preguntó Edna.

Ella había visto que Eris sabía bailar, pero que no podía adaptarse al ritmo de los demás.

—Simplemente la ayudé al inicio.

Sus nervios le impedían moverse bien.

El hecho de que yo siempre haya sido su compañero de entrenamiento me permitió corregirla en medio de la pista, adaptándome a su ritmo y ayudándola a recordar lo aprendido —respondí con calma.

—¡¿Viste?!

¡Rudeus es grandioso!

—dijo Eris orgullosa.

—También fue porque tú ya sabías cómo bailar, yo solo te ayudé un poco —le respondí.

Eris se sonrojó más y sonrió con fuerza, pero su ánimo no duró mucho cuando un grupo de niñas se me acercó para intentar sacarme a bailar.

—¿Eh?

¿Yo?

Bueno, claro qu…

¡oye, espera!

—no pude aceptar gracias a que Eris me arrastró fuera de ese lugar.

———————————————— —Aquí tienen —dije, extendiéndoles varitas de principiante a Eris y a Ghislaine.

La fiesta había terminado y estábamos en mi cuarto, a petición mía.

—Eris, puedes usar magia de fuego con facilidad, y también la de tierra y agua.

Esta varita te ayudará a evitar que gastes demasiado mana en tus hechizos, permitiéndote usar más.

—Mañana tengo un entrenamiento especial para ti y para Ghislaine.

Ya que ambas saben usar magia, es hora de que les enseñe mi secreto para no necesitar palabras al lanzarla.

Y eso me hizo recordar a Sylphiette.

“¿Cómo estará ella?” Esperaba verla pronto.

Nuestra separación fue muy brusca, y todo lo vivido con ella fue, sin duda, hermoso.

Le enseñé magia sin canto, jugamos juntos y leímos montones de libros.

Sylphiette era una persona que nunca olvidaría, y estaba ansioso por regresar a verla…

tal vez incluso casarme con ella.

…¿Pero no había hecho una promesa parecida con Roxy?

Ella, en su carta, me dejó en claro que aún esperaba una respuesta…

No sé qué hacer.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando Ghislaine también nos dio algo.

—Tengan, son anillos de protección.

El de Eris la protegerá de los lobos hambrientos y sin escrúpulos, y el tuyo, Rudeus, es más bien una reliquia de suerte.

Eris y yo aceptamos antes de irnos todos a dormir.

Fue un día largo.

——————————————— Estábamos a las afueras del castillo.

Ghislaine tenía el ojo destapado mientras Eris conjuraba un hechizo de fuego.

—El mana se reúne desde todo el cuerpo de Eris hasta llegar a sus manos.

Este sale del cuerpo al ser conjurado —expliqué mientras observaba el flujo mágico.

—Exactamente —continué—.

Ahora quiero que lo hagan sin conjuros.

Eris, tú aún puedes sentir tu mana, ¿verdad?

Y tú, Ghislaine, sigue el ejemplo de Eris e imagina que estás reuniendo poder de esa misma manera.

———————————————— Ambas lo lograron, apenas, pero lo lograron.

Habían lanzado magia sin cantos.

Aunque solo podrían hacerlo en rango principiante para Ghislaine y hasta intermedio para Eris, eso no significaba que fuera inútil.

Una bola de fuego en medio de un duelo con espadas para desconcentrar al rival podría ser una gran táctica, y yo estaba seguro de que Eris la usaría.

——————————————————— ——————————————————— Eris se sentía rara.

No era el hecho de que el corazón le latiera más rápido cada vez que él estaba cerca, sino que, de alguna manera, ella no podía controlarlo.

Desde que él llegó, todo cambió.

La salvó de aquellos hombres que la querían para sabe Dios sabe qué, y lo más importante, a pesar de que ella lo trató mal, él no la abandonó ni la dejó con esos hombres.

Fácilmente podría haberlo hecho y sacar una buena ganancia de ello, y ella lo sabía.

Luego, él la consolaba y la entendía.

No solo sabía qué decir y cuándo decirlo, sino que también era el único capaz de ablandar esa máscara dura que siempre usaba, el la impulsaba a ser un poco más femenina y una mejor persona.

Ella no entendía lo que le pasaba, así que fue con Edna y le contó todo.

—Jejeje… eso es algo que tu madre, y solo ella, debería explicarte, señorita —respondió Edna con una sonrisa, sabía que era pero queria darle el honor a su empleadora.

Eris se resignó y decidió hablar con su madre.

Lo hizo, le contó todo otra vez.

Era tedioso, pero necesitaba respuestas.

—Hija… te has enamorado— Eris se exaltó.

¿Enamorada?

¿Y peor aún, de Rudeus?

—Es normal, mi niña —por primera vez en años, Eris vio a su madre sonreír.

Esta la abrazó—.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.

Me aseguraré de que, si lo quieres, lo tengas.

Después de todo, yo también me enamoré, y créeme, en este mundo es raro poder casarse por amor…— Por primera vez, Eris vio esa mirada llena de ternura propia de una madre y devolvió el abrazo sin dudarlo.

“Realmente me enamore….”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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