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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 Capitulo 12 Hitogami aun es de fiar
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13: Capitulo 12: Hitogami aun es de fiar?

13: Capitulo 12: Hitogami aun es de fiar?

Desperte, el aire era seco, el suelo, duro como piedra, y frente a mí, tal como Hitogami había dicho, había un hombre de piel verdosa y cabello color esmeralda.

Un Superd.

Comía carne asada sobre un fuego improvisado, su lanza de tres puntas reposando a su lado.

“Me encomiendo a ti, Hitogami…” pensé con amargura, tener que confiarle mi vida a alguien mas era lo peor.

—Hola, veo que por fin estoy con los míos —dije en idioma del Dios Demonio.

El hombre levantó la vista, sorprendido.

—¿De qué hablas?

¿Por qué sabes el idioma demonio, humano?

—preguntó, su voz tan áspera como la arena.

“Tal vez sea de una tribu mestiza”, penso el superd.

—¿No me reconoces?

—dije con una leve sonrisa — Soy yo, Lord Laplace.

Si quieres, mira mis reservas de maná para comprobar….— No alcancé a terminar.

Un golpe seco impactó mi plexo solar, arrancándome el aire y la soberbia al mismo tiempo.

—¡Maldito realmente reencarnaste!

—rugió el peliverde antes de que su lanza se incrustara en mi estómago.

—Ahh… e-espera… ¡ahhh!

—la lanza se retorcía dentro de mí, desgarrando carne y órganos.

—¡Mis hermanos murieron por tu malditas lanzas y su sed de sangre!

— ladro —.

¡Usaste a mi gente, los Superd, como tus peones, y mi hijo cayó por tu culpa!

¡Yo, Ruijerd Superdia, restauraré el honor de mi raza con tu cabeza!— El odio en su voz era tan puro que dolía.

Reuní maná en mi mano derecha, pero su tercer ojo brilló un instante antes de que me rompiera el brazo.

—¡Es inútil!

—dijo con furia contenida—.

Puedo ver cada vez que intentas usar magia.

No escaparás de mí— Estaba acorralado.Pero no me matarian.

Empecé a canalizar mi maná, no hacia un punto, sino hacia todo mi cuerpo.

Ruijerd frunció el ceño, confundido, no veía un cambio aparente, ningún foco de energía que pudiera anticipar o eso asta el final.

*Splash* El suelo tembló.

*Splash* Una lanza de tierra emergió desde abajo, delgada al principio atravezando mi mano, luego ancha y se extendio como astas de un venado que crecían salvajes hacia el cielo.

El cuerpo del Superd se sacudió, antes de que cayera pesadamente sobre mí, su lanza aún incrustada en mi abdomen.

Silencio Solo mi respiración y el goteo de sangre.

Lo empujé a un lado, jadeando.

Su cabeza, aún unida por un hilo de carne, cayó al suelo con un sonido hueco, esta estaba atravezada por tres de las ramificaciones de tierra del hechizo.

Use magia curativa en mis dos manos.

Saqué la lanza de mi estómago y comencé a curarme lentamente.

Mis manos temblaban, mi visión se nublaba.

No sabía que hacer con Hitogami.

Pero una cosa sí sabía: Si esto era su “ayuda”, no quería ver cómo se veía su traición.

———————————————————— —¡Me mentiste, hijo de perra!

—le dije a la figura etérea frente a mí.

—¡Claro que no!

— respondió —No sabía que ese imbécil le tenía rencor a Laplace.

Te lo juro, yo creía que su devoción era total ¡Era el general del ejército Superd!— —¿Entonces por qué me atacó?

—pregunté.

—Te digo que no lo sabía, pero ahora lo sé.

El hombre nunca compartió su odio por Laplace.

En este continente no habló nunca con nadie, salvo con una tribu al este de Midgurdia, y nunca mencionó su rencor por Laplace.

—Ya veo…

—eso me decía que tal vez no era enemigo, solo la cagó pero no bajaria la guardia.

—No te preocupes —continuó la figura—.

Ahora sí o sí te ayudaré.

Tu maestra Roxy es de esa misma tribu y, si llevas el collar que ella te regaló en la carta de tu quinto cumpleaños, podrás entrar si das información sobre ella, los Midgurdia son muy unidos y hasta te ayudarán con dinero si les cuentas lo suficiente— —Y qué me dice si la tribu esta realmente allí ¿O solo quieres verme morir?

—respondí, desconfiado.

—Porque incluso si vas en la dirección equivocada, hay montones de monstruos que podrías matar y comer.

Podrías beber agua con tus hechizos, y eso solo me haría ver como el villano.

¡Y yo no lo soy!

Fue un error por mi falta de información sobre ese sujeto en específico, no puedo preverlo todo— —Está bien, creeré en ti, pero no más mentiras— ———————————————————— De alguna manera, él me dijo todo y, a la vez, no me dijo nada.

Si en las demás direcciones había muchos monstruos, era porque en todas ellas no había aldeas, ya que las aldeas se construyen en lugares más seguros.

Dirigirme directamente había sido un error, y ahora estaba volviendo a mi punto de partida.

¿Por qué?

Te preguntarás.

Bueno, no tengo qué comer y solo sé dónde hay algo que remotamente podría servir como alimento…

El viaje será largo, dijo que la tribu estaba al este, pero sin duda durará más de tres días, ya que eso me tomó de ida y vuelta en esta pequeña exploración que pretendía llevarme hasta allí, pero terminó regresándome por no haber encontrado la tribu.

Si no la hallo al día siguiente, moriria de hambre.

Mi maná se había acabado e incluso con mi baculo no podia hacer magia.

Estaba en aprietos, necesitaba comida para reponerlo, y todo eso junto significaba… no magia de fuego.

Significaba carne cruda.

Significaba su carne cruda.

—————————————————— Era asqueroso en todo sentido, pero ahora entendía por qué Ghislaine comió excremento de monstruos en aquella historia… Sin duda, el hambre te mata.

Comí con avidez, como una bestia, como un animal.

Comerme las tripas de ese hombre era repugnante, pero necesario, y lo sabía.

Cada bocado sabía a culpa, pero también a vida.

Y en este momento, vivir era lo único que me quedaba.

———————————————— El cuerpo de Ruijerd, como recordé después de hurgar en él, era pesado, pero necesario, una fuente de alimento invaluable.

Su gema, por extraño que pareciera, la llevaba en mi bolsillo, y su lanza, la arrastraba conmigo.

Por alguna razón, después de comer su carne, sentía un extraño vínculo con ambos, como si algo en mí hubiese cambiado.

El calor del desierto era abrasador, y yo estaba indefenso ante él.

Pero no moriría, por mucho que esa fuera la salida más fácil.

Mi objetivo estaba claro y no me detendría.

Seguí caminando hasta que, en el cuarto día de travesía, visualicé la tribu.

“Hitogami dijo que el Súperd venía aquí a menudo… Supongo que debería esconder esto.” Pensé mientras observaba el cadáver, la gema y la lanza.

——————————————— Frente a mí estaba un hombre de pequeña estatura para ser adulto.

Me hablaba en idioma dios demonio, ordenándome que me fuera por donde vine sin escuchar razón…

o eso hasta que saqué el colgante de Roxy de mi bolsillo.

En ese instante, su expresión cambió por completo.

—¿De dónde sacaste eso?!

—preguntó exaltado.

—Mi maestra, Roxy Migurdia, me lo regaló en mi quinto cumpleaños.

Actualmente estoy perdido por un incidente ocurrido en el continente central y, a cambio de información sobre Roxy, esperaba recibir asilo aquí— —¿En serio conoces a Roxy?

—el hombre entrecerró los ojos, examinándome con cuidado.

—Sí, incluso sé que ella es la única en su tribu que no tiene la habilidad telepática de…— No terminé la frase, el hombre me sujetó de los hombros con una fuerza sorprendente y una sonrisa apareció en su rostro.

—¡Cuéntame todo!

Con gusto te acogeré en mi propia casa— Suspiré.

Sin duda, este día sería largo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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