Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
  4. Capítulo 19 - 19 Capitulo 18 La Emperatriz demonio
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capitulo 18: La Emperatriz demonio 19: Capitulo 18: La Emperatriz demonio Actualmente me encontraba vagando por las calles de Wind Port.

Acababa de comprar una cantidad enorme de comida en palillos en un puesto ambulante, y según Hitogami, eso significaba que estaba cerca.

—Han pasado 300 años desde que reviví… no moriré en un lugar así —murmuraba una figura encapuchada, parecia una niña.

Era obvio que se refería a ella, así que decidí acercarme y darle la comida.

—————————————————— —¡Delicioso!…

¡Exquisitooo!

—dijo la niña cuando terminó toda la comida que había traído.

De un salto, su capucha se partió en dos mientras ella flotaba en el aire.

—Muchas gracias, esto me mantendrá viva durante un año.

Ahora dime tu nombre— Yo solo me reí por dentro, pero recordé que tenía que creer todas sus palabras, según Hitogami.

—Mi nombre es Rudeus Greyrat— —¿En serio?

Pues mi nombre es Kishirika Kishirisu, y soy la gran emperatriz del mundo de los demonios— “Si Hitogami me dijo que le creyera, le creeré”, pensé antes de postrarme sobre una rodilla y decir —Mi emperatriz, disculpeme su majestad— —¡Oh, espléndido!

¡Esta es la reacción que esperaba!

La juventud de hoy en día no tiene modales— —Mis disculpas, no sabía que usted ya había resucitado— —Jajaja, tranquilo, todo perdonado —dijo antes de que su ojo comenzara a cambiar como si fuera una máquina de casino.

El iris giró varias veces hasta detenerse en un color verde con cuatro puntas que apuntaban al centro— —Puaj… qué asquerosidad.

Nunca había visto un maná tan grotesco y repulsivo.

Ni siquiera Laplace tenía este nivel de deformidad— “¿Más deforme que Laplace?” —Bueno, ahora tengo una deuda contigo, así que te concederé un deseo— —En ese caso… quisiera ser el rey del mundo— —¿¡El rey del mundo!?

Qué gran deseo, pero lo lamento, nunca he conquistado el mundo— —Bueno, en ese caso… ¿qué podrías darme para hacerme más fuerte?— —¡Gran tonto!

Cuando la Emperatriz Demonio te ofrece un regalo, ¿qué puede ser si no ojos demoníacos?— —¿Ojos de demonio ¿Y qué hacen?— —Hay de toda variedad, pero creo que podré elegir algo bueno para ti.

Y como eres un chico tan bueno… tal vez te dé dos— —¿En serio?

¡Qué amable es usted, su majestad!— —Bien dicho, muchacho.

Ahora trae tu cara aquí— dijo antes de pararse feente a mí, y con ambas manos se sacó sus ojos.

—¿Qué demoni…?— quise decir, pero en ese momento, la ahora ciega Kishirika, usando el único dedo libre mientras sostenía sus propios ojos, me arrancó los míos y rápidamente los reemplazó.

Grité.

En mi visión apenas fue un instante, pero el dolor no desapareció tan rápido.

—¡Maldita sea, mis ojos!— El ardor se extendía desde el rostro hasta el cráneo, una sensación viscosa y caliente.

Sin embargo el dolor se desvaneció rapidamente.

Cuando volví a enfocar la vista, ella ya me observaba con una sonrisa satisfecha.

—Bueno, eso es todo.

Tu ojo izquierdo podrá ver el futuro, y el derecho tendrá percepción mejorada.

No sé si puedas adaptarte a ambos, pero con ese mana tan extraño que tienes, seguro logras dominar al menos uno —dijo riéndose, mientras se introducía uno de mis antiguos ojos en su cuenca vacía.

—Tomaré prestado uno de tus ojos mientras el mío se regenera.

¡Espero que no te moleste!

¡Kishirika se va!— Y con un salto tan exagerado desaparecio.

“¿Qué mierda…?”pensé.

Pero cuando todo conectó, dos cosas me asaltaron y combinadas casi me hicieron vomitar.

Primero, mi ojo izquierdo podía ver unos segundos en el futuro, superponiendo ese futuro sobre mi visión actual.

Segundo, el derecho podía percibir cada ligera textura, veía la porosidad de los ladrillos de la calle, cada pequeña imperfección en los cueros que parecían lisos hacía un momento.

Era como tener mi ojo pegado a esas cosas en los 240 grados que ahora abarcaba mi vista, supongo a ese mismo ojo y, en conjunto con la visión del futuro, esto creaba un efecto duplicado.

Me tapé el ojo derecho.

Ese era el más doloroso, pero sin duda sería muy útil si lo pudiera usar en combate, así que mi prioridad sería acostumbrarme a ambos ojos para poder explotarlos en batalla.

—————————————————— Pasó un día desde que Kishirika me entregó.

No quedó más remedio que cerrar los ojos.

—Me golpee con un ladrillo en la cara— Les dije a mis amigos que me había golpeado por distraído y los tres se rieron de que me quedara así de morado en los ojos, pero eso era mejor que explicar lo de Kishirika.

Esa misma noche salí y destapé mis ojos, lo que fue un grave error, el dolor de cabeza que siguió duró una eternidad.

Poco a poco pude empezar a usar el izquierdo, pero el derecho, a pesar de mis constantes intentos por destaparlo, e incluso con el otro tapado, me daba demasiada información.

Lo mejor sería ir de forma gradual, ya que incluso con ese ojo cubierto noté que empeze a poder ver a través de la oscuridad mas fuerte, y la verdad… era raro ver la carne de tu propio párpado algo que yo crei imposible.

Por todo eso termine comprandome un parche para mi ojo derecho tal y como hacía Ghislaine.

—————————————————— “Espero que este encuentro no sea como el anterior.” Era hora de ver al segundo al que Hitogami me había indicado, y lo encontré en el mismo lugar que Kishirika, a la misma hora.

—¿Tú eres el gran mago que me ayudará a obtener la magia para poder vencer a la Diosa Dragona?

—preguntó el hombre.

—¿Eh?

Bueno, supongo que sí —respondí.

—Bueno, espero que te apures en crear esos hechizos —dijo sin más.

El hombre y yo salimos de la ciudad y él me entregó la espada.

—Esta es la Espada Rey Dragon Kajakut.

Puede manipular la gravedad, y con suficiente maná puede romper la gravedad por unos segundos…

Bueno, nos vemos en tres días, anota lo que necesites —dijo mientras se marchaba.

—¿Qué?

¿No me vas a ayudar?

¿Y acaso no es legendaria?

¿No te da miedo que alguien la robe?

—pregunté, desconcertado.

—Mocoso, estás frente a Kalman III.

Si intentas robármela, te mataré.

Además, no sé cómo explicarlo, yo solo sé usar uno de sus encantamientos, nada más.

Tendrás que descubrir los demás —respondió con indiferencia.

Bueno, supongo que tendré que ser autodidacta…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo