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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 Capitulo 1 El dedo dorado
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2: Capitulo 1: El dedo dorado 2: Capitulo 1: El dedo dorado Ya habían pasado tres meses desde que reencarne, y todo había sido bastante rutinario… a excepción de una cosa.

Lilia, la sirvienta de la casa que ayudó con el parto, se comportaba normal los primeros días, pero con el paso del tiempo empezó a notar algo raro, yo no lloraba.

Solo para pedir comida y cuando me ensuciaba.

Al principio se preocupó, pero luego me empezó a mirar como si estuviera poseído por el diablo.

Y, en efecto, eso pensaba.

Intentó exorcizarme tres veces.

No pasó nada, claro.

Pensé que se calmaría después de eso ¿Sino puedes exorcizarme es que no tengo nada verdad?

Pero no, paso lo que me temía, un día llegó con un cuchillo de la cocina.

Yo sabía para qué era, pero saberlo o no saberlo cambiaría todo, un bebé no debería entender el peligro de eso.

Decidí calmarme, era hora de la actuación mas importante de mi vida.

Cuando ella se acercó, se detuvo un momento, como dudando.

Aproveché ese instante, toqué el cuchillo, lo manoseé, antes de cortarme, lloré con todas mis fuerzas.

Zenith y Paul, acudieron y preguntaron que me pasba, no era normal en mi llorar así.

Lilia escondió el arma enseguida y atribuyó la herida a una astilla pronunciada de la cuna.

Mis padres le creyeron y me calmaron ¿Por que dudarían de una sirvienta tan fiel?

Ella solo bajó la mirada, avergonzada, antes de irse.

Suspiré mentalmente.

“¿En serio tenía que pasar eso?” me pregunte.

“Si así va a ser mi vida, definitivamente la voy a pasar mal” Después de eso no pasó nada relevante.

Cumpli un año y medio.

Ya había aprendido casi todo el idioma, pero nada interesante ocurría lo ultimo que recuerdo que fuera relevante fue que decidí jugar la broma de fingir que le diría papá a papá como primera palabra antes de decirle payaso.

Un día, mientras veía a mi padre entrenar con la espada soñando con poder blindarla también, me caí de la silla que usaba de escalón.

No lloré.

Ya no necesitaba demostrar que no era un demonio, y además Lilia no estaba cerca.

No valía la pena el esfuerzo pero el sonido del golpe si sonó.

Mi madre, que estaba cerca, se acercó preocupada y me consoló con palabras suaves… y luego empezó a cantar una especie de “sana, sana, colita de rana” pero que yo suponía era más acorde a la época.

“Pff, qué tontería”.

O eso pensé, hasta que apareció una luz verde brillante y el leve dolor desapareció.

Entonces lo entendí, ¿mundo medieval?

¿Qué dedo dorado además de magia podría ser?

Antes pensaba que mi sueño de dominar este mundo era estúpido, después de todo, estaba en una casa rural de un mundo medieval.

Lo único que hacía esa fantasía más “especial” era que teníamos una sirvienta.

Pero cuando exploré la casa con ayuda de mis padres, descubrí que no era para nada lujosa.

¿Cómo se permitían tener sirvienta?

No lo sé.

Pero eso no importaba.

Sin “dedo dorado”, sin linaje noble ni dinero, no iba a llegar muy lejos, por más conocimientos de secundaria que tenía, que incluso realmente no creo que sirvieran, tal vez si hubiera ido a la preparatoria o aun mejor terminarla e ir a la universidad pero ¿solo secundaria?

Que gran chiste ese era seguro el nivel promedio de un noble de un erudito no algo que pudiera hacer llegar a la cima después de todo un campesino listo sigue siendo un campesino.

Pero ahora…

ahora tenía ante mis ojos algo real, mi herramienta para escalar y dominar este mundo.

———————————— Han pasado dos días.

Quisiera esperar a crecer para subir solo las escaleras y explorar arriba, pero una vez escuché que los bebés aprenden mejor, si era verdad era hora de explotarlo y si no igual estaría empezando antes.

No lo pensé dos veces le pedí a mi madre que me subiera arriba para jugar.

Ella aceptó.

No tardé en hacerla cansarse, y por suerte, cuando se fue a buscar algo yo aproveché para buscar lo que me llevara a aprender magia.

¿Un libro de magia, tal vez?

Si teníamos sirvienta y mi madre usaba hechizos, debía haber algo.

Efectivamente, en un cofre había cinco libros.

Uno ya lo conocía, el cuento para dormir que hablaba del “Rey Pelagius” aunque ahora ya no parecía tanto un cuento sino una leyenda si la existencia de magia dice algo.

Entre los cinco libros estaba el que llamó mi atención estaba en el centro lo habri y en la primera página había un dibujo de una mano sosteniendo agua flotante junto a texto de supuse era el canto.

No necesitaba más pistas sin duda era de magia.

El problema era que no sabía leer este extraño idioma.

Eso no me detendría.

Me acerqué a las escaleras y llamé a mi madre.

Ella vino corriendo, preocupada.

—Muy alto, mami, bájame —dije con mi voz de niño.

Me miró dos veces y sonriendo —Oh, pequeño Rudi, eres muy listo.

Al parecer aprendiste algo del incidente con la silla.

Al menos no tengo que preocuparme por eso— Un poco molesto, pero sin perder mi objetivo, continúa —Mami, arriba divertido.

¿Puedo jugar mañana también?— Ella escuchó —Claro, Rudi, pero aléjate de las escaleras.

Podrías resbalar.

Si quieres bajar, llama a mamá— Solo asentí y pensé “Tu negligencia e inocencia será mi propulsor madre” ———————————— Tres meses despuésm por fin había aprendido a leer.

Me tomó tiempo, pero ahora podía empezar lo importante, aprender magia.

Empecé canalizando el mana, sintiéndolo y por fin creando agua.

Rápidamente en tan solo 2 de estos echizos agoté mis reservas.

Mi madre me encontró tirado con una mancha de agua en el piso y un poco también en mi pantalón, claro, pensara que me había orinado.

—Rudi, si quieres ir al baño tienes que llamarme.

No te duermas con las ganas Qué vergüenza…

pero no me delataría tan pronto.

—Lo siento, mamá —dije.

Mi objetivo era claro practicar hasta ser el mejor, la humillación es lo de menos.

El libro explicaba los rangos de este mundo: Principiante, Intermedio, Avanzado, Santo, Rey, Emperador y Dios.

Además de tener algunos círculos mágicos bastante básicos, simplemente memorizo la teoría de estos antes de dejarlos.

Este sistema era muy simple y claro.

Yo apuntaba a “Dios”, obviamente.

El camino sería largo pero algo también era obvio, yo lo recorrería con uñas y dientes de ser necesario.

…

Todos los días practicaba.

Mis reservas crecían, y pronto aprendí a lanzar hechizos sin el canto, esto era simple simplemente era memorizar el flujo de mana y recrearlo.

Qué buena idea fue empezar tan temprano.

Los días pasaron.

Mi habilidad creció, y sin duda alcancé el nivel intermedio en reservas.

Y decidí atreverme a probar el Hechizo de Cañón de Agua.

Empecé el canto súper concentrado,la cantidad de agua que veía enfrente mío era increíble, quede atónito unos segundo y el hechizo se lanzo.

El agua salió disparada, destrozó el techo de la casa, y terminó convirtiéndose en un suave rocío que dejó a su paso un pequeño arcoíris.

Lo observe pero no pude contemplar mi obra de arte por mucho tiempo.

Mis padres entraron corriendo.

Paul estaba en guardia, listo para protegernos de algún mounstruo.

Zenith, en cambio, inspeccionó la habitación hasta que vio, junto a mí, el libro abierto en la página del hechizo intermedio.

—Rudi… ¿tú hiciste esto?— La miré asustado.

Definitivamente la había cagado.

Un regaño era seguro… o peor.

¿Y si Lilia usaba eso como excusa para matarme?, sude frío así era el mundo medieval si eres tan poderoso a tan temprana edad eres un monstruo.

Pero no.

Zenith gritó emocionada —¡Kyaaaa!

¡Nuestro Rudi es un genio de la magia!

Paul, rápido, pon un anuncio en Roa.

Necesitamos un tutor.

¡Este talento es increíble!

Rudi podría ser un mago de la corte real si empieza a mejorar desde ahora— Paul, sorprendido ante la actitud energética respondió —Pero teníamos una promesa.

Si era niño, yo le enseñaría esgrima.

Si era niña, tú le enseñarías magia— Zenith cruzó los brazos—Tú nunca cumples tus promesas.

Además, ¿no ves esto?

¡Dos años y ya puedes usar magia intermedia!

No podemos desperdiciar esta oportunidad— —No se trata de mi palabra, sino de la tuya —replicó Paul.

Lilia intervino mientras limpiaba el desastre —Y si le enseñan ambas?

Magia por la mañana y esgrima por la tarde— Fue como si una orden divina se hubiera pronunciado.

Ambos padres se miraron, se sonrieron antes de ponerse acaramelados y hablar como idiotas preguntándose por que estaban peleando.

Yo, claro, estaba encantada.

¿Dos dedos dorados?

Con suerte lo serian.

Si la esgrima era tan importante como para que Paul la defendiera contra la magia, o él era un idiota total por que no me cabía duda que si lo era un poco por lo menos… o por otro lado el arte de la espada era de temer en este mundo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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