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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Capitulo 19 Aleksander el apostol
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20: Capitulo 19: Aleksander el apostol 20: Capitulo 19: Aleksander el apostol Pasaron tres días, y en ellos realmente pude entender cómo funcionaba esta magia.

La espada dispersaba mana por toda un área y luego obligaba a los objetos dentro de esta a dejar de verse afectados por la gravedad.

También podía, de alguna manera, aumentar su peso cuando el mana se concentraba en un objetivo.

Todo esto lo aprendí únicamente colocando mana en la espada e intentando que, después de pasar por ella usar ese mismo mana algo como un potenciador.

“Realmente digna de ser una espada legendaria” —Veo que ya terminaste de estudiarla, ¿o me equivoco?

—dijo Aleksander saliendo desde detras de una roca del desierto.

—¿Eh?

Sí, claro.

Bueno, tengo una pregunta para ti ¿tú también eres un seguidor de Hitogami?— dije para desentrañar el misterio del “hombre dios” —Se dice apóstol, y sí.

Él me guió para poder explotar todo mi potencial.

Gracias a él estoy de camino a enfrentar a la sexta potencia del mundo, y seguramente me quedaré con su clasificación— —¿Y cómo te volviste su apóstol?

—Igual que tú, muchacho.

Él me ayudó a salir de una situación difícil y luego me aconsejó día tras día.

Estoy seguro de que, si no me hubiera ayudado, seguiría siendo un enfermo sin rumbo que vaga por el mundo con delirios de grandeza, creyéndose un héroe— —Gracias, yo lo necesitaba— —Igualmente.

Luego de empezar a entender las complejidades de este mundo, me di cuenta de que podría estar manipulándome, pero al saber que su único objetivo es matar a la malvada Diosa Dragón me deja tranquilo, y que tú lo sigas es otra prueba de ello— Dijo mientras envainaba su espada para luego seguir —Buena suerte, mi amigo.

Espero verte en batalla— Dicho eso, Aleksander se marchó de vuelta a Wind Port.

—————————————————— Mis amigos se habían estancado, solo habian aprendido hasta ahora como hablar un poco de lenguaje humano, cada vez que intentaban mejorar algo mas, se encontraban con limites y no podían seguir.

Así que, para animarlos, les presenté mis ideas.

Le propuse a Gablin que viniera conmigo a Ranoa, Kurt iría a estudiar a Dogo el estilo del dios de la espada; y Bachiro, con suerte, podría encontrar algún buen instructor del estilo del dios del norte.

En la ciudad donde estaba el Dogo del dios de la espada solían presentarse retadores por el puesto de la sexta potencia, y quizá, como me dijo Aleksander que iria Bachiro podría llegar a ser aceptado como su dicipulo.

Mientras estábamos pagando el peaje, algo nos detuvo, ahora yo estaba marcado como demonio, de la raza Superd.

Su tablilla de identificación pudo haber tenido un error, quise argumentar eso, pero mi pelo les diría lo contrario, así que decidí callarme.

———————————————— —Ese es el trato —dijo un hombre alto, con barba y un arete, vestido como un pirata—.

Te ofrezco pasar a Milis como contrabando a cambio de unas monedas de plata.

Sin perdedores.

Mientras mis amigos iban en barco, yo viajaría como si fuera algún tipo de supercriminal, atado, esposado y con una bolsa en la cabeza, denigrante en todo sentido.

———————————————— —¡Ahhh!

—un grito me levantó de mi sueño.

Ya había llegado a mi destino, solo faltaba ser recogido por mis amigos, pero los gritos de las personas bestia no me dejaban en paz sobre todo cuando reconoci que eran niños.

Rompí las cadenas de mis manos y empecé a correr.

Yo tenía un límite, me eran completamente indiferentes las desgracias ajenas, a menos que se tratara de un niño.

Cada vez que había algo que ver con un niño, volvía a ver esa memoria maldita, el recuerdo del Superd al que maté, cómo atravesaba a su hijo con la lanza de Laplace, cómo su hijo le hacia recuperar la conciencia y cómo veía al niño que una vez cargó en brazos morir en sus manos.

*Chapoteo* *Chapoteo* *Chapoteo* Era el único sonido que se escuchaba.

Corría sin parar, en solo tres movimientos mataba a quien se interpusiera.

Tapar la boca, cerrar la mano con fuerza sobre la quijada y remataba con una bala de piedra en la cabeza.

———————————————— Al recuperar algo de calma, me encontré frente a una niña que sollozaba sobre el casi cadáver de su amiga.

La niña apenas respiraba, pero pude salvarla.

Y la niña se limito a abrazarme.

—Disculpe —dijo otra niña con voz temblorosa —La bestia sagrada está aquí.

Es muy importante para mi tribu.

Por favor, sálvela— —Está bien… —decidí complacer a la niña.

Los niños eran mi debilidad, era parte del carácter del Superd y esa parte se me había pegado.

“Vaya que es grande.” Frente a mí había un perro gigante encerrado en una barrera, algún campo de fuerza de maná, como me di cuenta después de sacar mi ojo derecho a la luz para saber por qué no podía atravesar el espacio entre la bestia y yo.

Después de romper el artefacto que parecía darle poder a la barrera, el perro se abalanzó sobre mí y me lamió.

—¡¿Qué mierda le haces a la bestia sagrada?!

—gritó un hombre a mis espaldas mientras intentaba quitarme al perro de encima.

Sin dejarme articular nada, volvió a hablar.

—¡Morirás por tal insolencia!

—esas palabras fueron seguidas por un grito que me impulsó hacia atrás, era magia, lo supe de inmediato.

Usar magia con la voz sería un recurso realmente impresionante para mi arsenal.

—Cálmate —dije antes de contraatacar su hechizo con un impulso de viento dirijido por mi palma extendida hacía adelante.

El hombre fue derribado, y le di un golpe en la nuca, dejándolo inconsciente.

Regresé con las niñas y vi a un viejo de su raza que intuía acababa de llegar.

Al ver que yo arrastraba al hombre bestia y la mascota gigante intentó lanzar el mismo hechizo, y yo repetí el procedimiento para noquearlo.

———————————————— —¡Rudeus!

—gritaron Gablin, Kurt y Bachiro al llegar.

—Ten, es tuyo —dijo Bachiro, dándome la lanza Superd, el escudo y la pulsera de….

Sylphiette.

Entonces me pregunté.

“¿Cómo estará Sylphiette?

Hitogami me dijo que sobrevivió, pero… ¿cómo estará?” Mis divagaciones se cortaron cuando los hombres bestia despertaron, las niñas los rodearon y, antes de que pudieran hacer nada, hablé en el lenguaje bestia.

—Será mejor que se queden quietos.

Me pasé un poco con mi fuerza y están bastante heridos; no los curé para que no me atacaran de inmediato al despertar.

Pero ahora es hora de que lleven a sus miembros de la tribu a casa y, como agradecimiento, espero alojamiento.

¿Entienden?

—terminé en tono mandón.

—Está bien —dijo el hombre más viejo.

———————————————— Hablamos con el anciano, que terminó siendo el jefe.

Nos pidió, como favor, ayudar a liberar a más miembros de su clan que habían sido capturados.

Yo, siempre oportunista, les pedí que me enseñaran los hechizos de la voz que habían usado antes.

—No creo que puedas usarlos… pero si quieres, te enseñaremos después de que liberemos a los cautivos —dijo el viejo.

—Es un trato, viejo —respondí, audaz.

———————————————— Irrumpimos en un campamento de contrabandistas,estábamos eliminando a varios de ellos cuando una voz interrumpio.

—Vaya, vaya.

Veo que realmente eres digno de ser apodado Dead End, pensé que era un rumor estúpido que perseguía a un simple niño —la voz vino de nuestras espaldas.

Era el hombre con quien había hecho el trato de contrabando y ahora era un enemigo.

Los pocos que quedaron empezaron a lanzar antorchas a los árboles.

Un fuerte incendio estalló.

Yo, por mi parte, activé con rapidez el único hechizo de rango santo que conocía y que, aunque antes me parecía inútil, hoy sería fundamental para no convertir este lugar en cenizas.

El hombre atacó.

Su velocidad de rango santo me tomó por sorpresa, pero yo ya había practicado algo.

Descubrí mi ojo derecho,de mi frente emergió el tercer ojo del Superd para completar el combo.

El mundo a mi alrededor se volvió totalmente nítido, veía el futuro con mi ojo izquierdo, cada detalle con mi ojo derecho ademas añadele su percepcion de 240 grados, y con el tercer ojo un panorama tridimensional de todo lo que me rodeara y tuviera maná incluida las auras de batalla.

Sin duda, nada me tomaría por sorpresa.

Esquivé las primeras estocadas del hombre con facilidad, le agarré el brazo y, con un rodillazo en medio, se lo dislocé, era mi aura de batalla que recien desperte en el primer incidente superd, no era mia sino de ese hombre pero yo la absorbi.

—¡Ah!

—gritó de dolor antes de que varios de sus hombres me rodearan.

Mis compañeros estaban abrumados por los números, así que decidí terminar el juego.

Saqué la lanza de mi espalda y corrí hacia adelante.

El primer enemigo intentó un corte en diagonal, pero fue lanzado por una ráfaga de viento antes de que una bala de piedra le diera en la frente, despues de eso siguieron varios pero entre mi aura de batalla y me magia yo era invatible.

En un ataque desesperado, el líder intentó asestarme un golpe con la espada, pero yo ya no tenía debilidades, de mi espalda salió la cola de Superd y lo atravesó en el pecho.

Todos nos reunimos, e hice que la lluvia cesara para que encendiéramos antorchas y buscáramos a los capturados pero entonces…

Algo nos paralizó.

En medio de la noche, nuestras antorchas se apagaron.

Y una figura emergio de entre los árboles.

—Buenas noches caballeros….—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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