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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 22

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22: Capitulo 21: El duelo no dura para siempre 22: Capitulo 21: El duelo no dura para siempre Rudeus se encontraba entrenando su magia de gravedad y, a su vez, desarrollando círculos mágicos que cumplieran las especificaciones de Hitogami.

Su avance fue notorio cuando logró hacer que uno de ellos se volviera un punto de divergencia que atraía todo a su alrededor.

Solo necesitaba aumentar su potencia.

—¡Rudeus!

—gritó Kurt para llamar su atención mientras entraba al campo de entrenamiento.

—El jefe dijo que la temporada de lluvia va a acabar pronto.

¿Qué dices?

¿Ya nos vamos?— —Bueno, deberíamos ir, despues de todo ya estubimos estancados aquí un buen rato— —¡Genial!

Hay que partir— Me sorprendió lo rápido que Kurt superó la pérdida.

Yo mismo lo hacía rápido, pero eso era por mi madurez mental.

Kurt, en cambio, tenía muy claro en la cabeza que, como aventureros, la muerte era un riesgo constante, y debíamos seguir adelante para honrar sus memorias.

Y así partimos, no sin antes dejar unas flores y algunas de las posesiones preciadas de Gablin y Bachiro en sus tumbas.

————————————————— —Hey, espero que no se hayan olvidado de mí— dijo el hombre mono al subir a la caravana en la que íbamos.

—La verdad sí me olvidé de ti— —¡Jajaja!— se rió Kurt ante mi sinceridad cortante.

—No seas malo.

Yo esperé por este momento… Milis, la Ciudad Santa.

Sin duda es un gran lugar para apostar.

Estoy seguro de que mi suerte cambiará— —¿Apostar?

¿Solo por eso te diriges a Milis?— —No realmente, también pienso encontrarme con un viejo amigo— —Bueno, espero que lo encuentres— —————————————————— Milis era increíble, un reino realmente hermoso.

La ciudad se veía casi totalmente blanca a la distancia, y los canales de agua circulares que dividían el reino en anillos solo la hacían más majestuosa.

La apariencia de Kurt nos supuso un problema por las creencias, así que decidí maquillarlo de blanco y alegar que era un viajero de tierras lejanas.

Eso bastó para que lo dejaran entrar.

—Bueno, aquí nos separamos.

Nos vemos, jefe —habló Geese antes de marcharse hacia más adentro de la ciudad.

—Claro, que te vaya bien —respondí mientras él se alejaba.

Pero antes de perderse entre las calles, se volteó y dijo —No te olvides de visitar el gremio— ———————————————— Decidí mandar a Kurt al gremio y, mientras, decidí explorar las calles, era un nuevo hábito mío al llegar a un lugar nuevo.

Estube calamado pero tuve que actuar cuando vi a un niño siendo cargado en brazos por unos hombres.

Destapé mi ojo derecho y analicé al mocoso, además de ver su grave estado, descubrí que ese niño era Somar, uno de los que molestaba a Sylphiette.

Sea o no abusón, por su ropa y expresión era seguro que la estaba pasando mal.

Compre una máscara para ocultar mi rostro, era algo sencilla, blanca y con patrones rojos anillados que se extendían desde uno de los ojos, me recordaba a la propia ciudad.

Me escabullí detrás de ellos y noté que le daban alimento al muchacho, así que pensé, seguramente son de un grupo de socorristas como el de Paul.

Con eso en mente decidí darme la vuelta, pero el rechinar de una tabla de una de las cajas en las que estaba para espiar me traicionó.

Todos se volvieron a mirarme y yo justo había asomado la cabeza, por suerte la máscara aún estaba en mi rostro.

—¡Un enemigo!

Llamen refuerzos —dijo uno de los hombres antes de que otro fuera a buscar ayuda.

Yo, por mi parte, decidí no impedirlo para poder terminar el problema de raíz en caso de que no fueran socorristas.

Entonces entraron dos mujeres, una encapuchada que sostenía un bastón y una espadachina con ropa que no dejaba nada a la imaginación.

—¿Qué quieres?

—preguntó la mujer al percatarse de mi máscara, que podía indicar que yo no estaba afiliado a ninguno de sus enemigos.

—Mejor dime tú, ¿qué le hacen a ese niño?

¿Piensan venderlo como esclavo?

¡Y si es así, podrían obligar a niñas a prostituirse eso seria inaceptable!

— dije firme, eso pareció hacer bajar la mirada a la maga, mientras la espadachina se enfureció.

“Mala idea” pensé.

La mujer se abalanzó con su espada, pero no logró asestarme ni un golpe.

Para mí era un juego de niños, según mis estimaciones, cuando sacaba la cola Superd podía alcanzar el nivel emperador, y sin ella estaba en un rey bajo además,eso era sin contar con mi magia de viento impulsándome y las pequeñas fluctuaciones que podía hacer con la gravedad,eso hacia que mi letalidad aumentaba.

—No sirve de nada.

Estás frente a un poder que nunca alcanzarás —dije en tono calmado.

La mujer pareció molestarse más.

Decidí una vez mas destapar mi ojo derecho, ya que vi a la maga empezar a conjurar.

Con mi percepción aumentada pude esquivar ataques a distancia como bolas de agua pequeñas y tambien las estocadas con precisión milimétrica.

Era hora de terminar así que mientras la mujer intentaba un golpe descendente desde arriba, lancé una ráfaga de viento que la mandó a estrellarse contra el techo, al caer, otra ráfaga la lanzó contra la maga y las dos juntas se estrellaron contra la pared.

Estaba a punto de interrogar a los hombres que estaban atrás cuando uno dijo.

—Ya llegó el líder —seguido aparecio un hombre descuidado, con la barba mal recortada, el cabello largo, desordenado y grasoso, tambalenate entro a la habitación.

Su ropa parecía suplicarme que la lavara y su tambaleo mostraba signos de una borrachera reciente.

—Hola, lamento la tardanza…

—dijo antes de dar un sorbo a una jarra con lo que parecía vino y fijar su mirada en mi —¿Quién te crees que eres?

Espero que estés listo para lo que sigue — entonces mi ojo derecho notó quién era.

“Paul…

bueno almenos si se que no son esclavistas” Definitivamente el incidente lo había cambiado pero para mal.

Paul se lanzó a la carga, y decidí frenarlo simplemente con un hechizo de barro en el piso.

—Rata, eso es un truco asqueroso —dijo antes de liberarse y correr a cuatro patas hacia mí.

Paul, al ser de rango avanzado en las tres escuelas de la espada, era un oponente fuerte, así que decidí usar la cola Superd.

Antes de un golpe fatal la cola salio para bloquear su estocada y, en mi frente, emergió la gema, con el poder Superd también volvió la maldición.

—¿Es un Superd?

—quedó atónito uno de los hombres del grupo, algo temeroso, aun sin ver la gema ya sabía que era el poder Superd.

—No importa.

Le enseñaré su maldito lugar —dijo Paul.

Yo solo me crucé de brazos y dejé que la cola bloqueara cada uno de sus ataques.

—Si quieres vencerme tendrás que hacer algo más, Paul.

Ya no será tan fácil como antes— —¿Cómo sabes mi nombre, rata bastarda?

—vociferó.

—Esa no es una buena manera de dirigirte a tu hijo —dije mientras me quitaba la máscara.

—¿Rudy?

—Paul dejó caer su espada al ver mi rostro, aun con el cabello medio verde, la gema que se hundía lentamente en mi carne y la cola que se retraía; el pequeño lunar bajo mi mejilla era una marca poco común que Paul reconoció.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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