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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 24

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  4. Capítulo 24 - 24 Capitulo 23 El cardenal
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24: Capitulo 23: El cardenal 24: Capitulo 23: El cardenal Yo y Kurt estábamos en el comedor de un establecimiento tipo bar.

Habíamos pedido pan y sopa.

Para Kurt, esto era lo mejor que había probado: años comiendo carne más agria que el limón y alimentos tan ácidos que dolía morderlos… ahora apreciaba este sabor como un tesoro.

—Mhhh, Rudeus, esto es muy delicioso —dijo mientras se limpiaba la boca.

Ese gesto dejó ver un poco de su piel roja.

Rápidamente tapé la zona usando el tinte que tenia para este tipo de emergencias.

—Cálmate, te vas a despintar —susurré.

La puerta del local se abrió sonoramenye.

Yo sabía quién era.

No lo había buscado ayer porque Kurt y yo terminamos una misión que nos tomó todo el día.

—Hola, Rudy —saludó Paul, detrás de mí.

—Kurt, espérame afuera.

Paul, siéntate —ordené.

El silencio se hizo pesado.

Minutos que se sintieron como horas.

Paul bajaba y subía la mirada, hasta que habló.

—¿Él era uno de tus amigos?…— —Sí, lo es —respondí sin rodeos.

—¿Y los demás?— —Muertos— Otro silencio se instalo.

—Lo lamento… —intentó recomponerse.

—¿A que viniste?— — Yo quería disculparme contigo— —En ese caso, te lo agradezco.

Y también te pido perdón por no explicarte mejor lo que pasó.

En la aldea de los Migurd pensé en el tamaño que tendría la teletransportación para ser visible desde allá… pero nunca pensé que sería tan grande— dije mientras agachaba mi cabeza.

Paul apretó los puños.

—No… tú hiciste lo mejor que podías.

Además dijiste que… mataste a un Súperd… ¿Y lo de la comida?

¿Era realmente así?— —Sí.

En el día tres de buscar al no encontrar comida, volvía a mi punto inicial para poder comer algo— —Ya veo… lo tuviste muy difícil, Rudy…— —Sí… gracias— Me levanté para irme, pero él me detuvo con una oracion mas.

—¡Rudy!

Dos cosas más— —Claro, dime, padre— Paul susurró, preocupado por la presencia del cantinero.

—La cola de ese dia, se parece a esa lanza Súperd, por que tienes esa cola— —No sé el por qué… pero sí el cómo— —Por favor, dímelo— —Tengo un Factor Laplace.

Me permite absorber las habilidades de otras especies… como una copia.

Pero solo después de comerlas— Paul se quedó sin reacción unos segundos.

—¿Y cómo sabes que solo funciona comiéndolos?— —No quiero hablar de eso.

¿Qué más querías decirme?— —Oh… sí.

Por favor, Rudy… encuentra a la familia en el norte del continente central.

—Entendido, padre.

Entonces la puerta volvió a sonar.

—¿Papá?

—dijo una voz dulce.

Me giré… y la reconocí al instante.

—Norn… —susurré.

Paul sonrió, al notar que recordé a mi hermana.

—Veo que no te olvidaste de tu hermanita —dijo empujándola suavemente hacia mí.

Ella se escondió detrás de él.

—Claro que me acuerdo de la tierna Norn —dije, sonriendo.

—Norn, él es tu hermano mayor, Rudeus.

Quiero que se lleven bien— —Sí, papá… —respondió tímida.

—Hola —me agaché a su altura—.

Lamento no haber sido un buen hermano mayor.

Pero espero que hayas estado bien sin mí.

Ella asintió sin decir nada.

—Padre, haré misiones un tiempo hasta reunir lo necesario para viajar.

Te escribiré cartas —dije, terminando el encuentro sin mirar atrás.

Paul bajó la mirada, arrepentido.

Él quería arreglar las cosas bien… pero para mí, eso bastaba.

Tampoco alcanzó a darme el dinero ni el mapa para los territorios del norte, que queria darme para hacerme las cosas mas faciles puesto que ya me había marchado.

Y lo peor… El cantinero había visto la piel roja de Kurt y también escuchó lo del Factor Laplace.

——————————————————— —¿Entonces qué haremos?

—preguntó Kurt.

—Tomaremos un buen trabajo primero.

Luego viajaremos al territorio del norte lo antes posible.

Seremos aventureros allá, y después veremos lo del Santuario de la Espada y la Universidad Mágica.

¿Te parece?— —¡Claro!— Aceptamos una misión de cacería en un bosque cercano.

Era oscuro, frondoso pero no debería ser un problema… aun así ambos estábamos alertas.

Kurt sacó su espada al oír una rama romperse.

—Tranquilo —le dije.

Aunque yo también me tensé cuando la gema Súperd en mi frente comenzó a salir… Pero antes de actuar, un círculo mágico oculto en el suelo brilló bajo los pies de Kurt.

—¡Kurt!

¡Arriba!

—ordené.

Demasiado tarde.

La tierra se endureció, atrapándolo hasta las rodillas y luego un golpe seco de una bala de piedra lo dejo inconciente.

Y a mi espalda mientras aun estaba en el aire apareció un hombre a velocidad Rey.

Pegó un talismán en mi espalda.

Un círculo mágico se activó.

Intenté lanzar magia… pero se disipó en el aire.

El círculo… estaba cancelando todo mi mana.

La gema Súperd también se hundió en mi frente.

Y mi Touki… desapareció.

Estaba completamente sellado y en ese momento otra figura mas emergio.

—Mocoso Súperd… estás frente al nuevo portavoz de Lord Milis.

Ríndete.

Tu muerte liberará tu alma de Laplace.

Así podrás reencarnar como un humano puro y limpio— Vestía como el papa de la iglesia Católica en mi mundo anterior.

—¿Quién mierda eres y qué quieres?

—espeté.

—Era cardenal de la Iglesia de Milis.

Ahora soy la voz de Lord Milis, quien me ordenó purgar al niño maldito por Laplace y a su último seguidor.

Rezen… serán limpiados por el poder divino— —Vete al carajo —gruñí, cargando con pura fuerza física.

Mi lance mi lanza superd hacia su craneo.

Pero un guardia se interpuso y la bloqueo lanzando un ataque que corto el viento.

Y detrás de el tres combatientes más rodearon protectoramente al cardenal.

El atardecer comenzó, la oscuridad hizo aún más difícil ver, las habilidades de mis ojos selladas, la del derecho también me daba visión nocturna algo que ahora no funcionaba y mi dependencia a esa habilidad se hizo notar, los 3 hombres detrás del cardenal me rodearon y el cuarto el líder supongo se mantuvo con él, para protegerlo mientras el cardenal se acercaba a Kurt con una daga, iba a matar a mi amigo pero yo no se lo permitiría.

Mi amigo estaba en aprietos, así que, con un golpe en la tierra, levanté polvo y pateé al hombre, luego corrí para lograr recuperar la lanza que había caído en el suelo cerca del anterior sitio del cardenal.

Con ella pude herir por sorpresa al hombre que me seguía para acabarme.

—¡Ahh!

¡Maldito mocoso!

—dijo agarrándose el ojo, que en realidad ya no se le podía llamar así.

El cardenal aceleró el paso para matar a Kurt, pero yo me puse frente a él, poniendo mi lanza enfrente de su ataque.

Pero la daga atravesó mi lanza casi como un fantasma y me corto la mano.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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