Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
  4. Capítulo 28 - 28 Capitulo 27 Vida pacífica
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

28: Capitulo 27: Vida pacífica 28: Capitulo 27: Vida pacífica La luz del sol golpeó mi cara, así que decidí salir de la posada en la cual me alojaba.

West Port estaba lleno.

La gente se aglomeraba en el mercado mientras también veía borrachos salir de las tabernas y prostíbulos.

Prostíbulos… Me había olvidado de su existencia, pero sangre Greyrat es sangre Greyrat.

Te hace voltear a verlos al menos tres veces, incluso si sabes que no irás.

Llegué al puerto, donde estaban las embarcaciones mercaderas que ofrecían transporte.

—Por fin un viaje normal— pensé.

Por primera vez tuve un viaje sin ningún incidente raro.

Un viaje que fácilmente pude haber tenido en mi vida anterior.

Llegué a East Port y me recibieron con una revisión.

Al parecer, el rumor sobre mi persona se había extendido.

¿Cómo?

Ni yo tenía la más remota idea.

Cuando me di cuenta de que revisarían mi barco, lancé por la borda la lanza aún enrollada.

Por suerte nadie la escuchó caer y pude pasar la revisión.

Seguí mi camino y alquilé nuevamente una habitación en una posada.

Mi vida sin duda estaba muy tranquila últimamente.

Fui al puerto y salté fingiendo nadar un corto tiempo antes de sumergirme.

Por suerte mi lanza, aún envuelta en tela, seguía ahí, escondida en el fondo marino.

Creo que le tomé cariño a esta arma.

Sin duda estar con las memorias de Ruijerd influyó en ello.

Lo siguiente que hice fue instalarle un pequeño artilugio a mi nueva y confiable mano protésica.

Le instalé un seguro de acción con círculo mágico.

En palabras más simples, con un pensamiento podía desplegarla de dos maneras.

Una para usarla y alcanzar cosas más alejadas, y otra para desprenderla totalmente.

Esta última parece poco útil, pero pienso acoplar un sistema con una espada dentro de la prótesis, para poder desplegarla desde la palma de la mano o dejarla al descubierto una vez desprendida.

Un ataque sorpresa nunca viene mal.

Creo que me estoy empezando a enfadar de nuevo con Paul por no enseñarme el estilo Dios del Norte.

Recuerdo cuando una vez, durante nuestro entrenamiento, cuando había avanzado en los estilos Dios del Cauce y Dios de la Espada, le pregunté por qué no me enseñaba la tercera escuela.

Su estúpida respuesta fue que ese estilo no era honorable.

Qué desperdicio.

Ese estilo se adapta más a mí.

Movimientos básicos y una amplia gama para acoplar tácticas en combate.

El estilo más versátil y eficaz a la hora de pelear con todo.

Tal vez la próxima vez que vea a Aleksander debería pedirle que me enseñe.

*Suspiro* Una semana de mi vida pasó volando.

Hice una que otra misión usando mi grupo…

ahora de uan persona, ya casi podía subirlo a rango A, ademas de ser un relajo lo ise para reponer el dinero que gasté.

Siempre era mejor estar sobrado que ajustado, así que en una semana pude recuperar la mitad de todo lo que usé desde que llegué a West Port.

Una caravana fue la elegida para poder partir.

El viaje sería largo, lo bueno es que partimos tarde, así que sería hora de dormir y me ahorraría el aburrido trayecto.

——————————————————— —Buenos días, solecito— —Ya me está empezando a hartar ese saludo de mierda tuyo— —Vamos, no seas así, antes me respetabas e incluso decías con orgullo que eras un apóstol mío— —Tal vez lo haría si no me hubieras dejado solo en el peor momento de mi vida— —Lo lamento— —Sí, lo sé…— —Bueno, solo quería decirte que tendrás que acelerar un poco el paso, no mucho pero sí lo suficiente— —En el siguiente reino no repongas gastos, sigue directo y haz una parada en Shirone— Levanté una ceja.

—¿Y eso por qué?— —Eso es una sorpresa— —Con solo que no te detengas llegarás justo a tiempo para evitar que pase algo malo…No te diré qué, pero esta vez es importante que hagas lo que te pedí— —Está bien, te haré caso— Hitogami solo sonrió antes de desaparecer en la neblina.

—————————————————— Aleksander POV No estaban bromeando esos tres sujetos.

Sin duda fue la batalla más dura que tuve, pero ya era hora de continuar mi cometido.

Con esta nueva arma, que me aseguré de probar antes de mi próxima batalla, confirmé que había alcanzado un nuevo nivel.

… Entré a un local.

Justo como la descripción de Hitogami, no parecía tener muy buen recibimiento, considerando que había un hombre vomitando afuera.

“Estómagos débiles” El restaurante estaba abarrotado.

El aire estaba cargado con el olor de carne asada, especias fuertes y alcohol barato.

Aventureros de todo tipo llenaban las mesas, algunos riendo a carcajadas, otros discutiendo ruidosamente mientras golpeaban las jarras contra la madera gastada.

Era un lugar bullicioso, vulgar y vivo.

Exactamente el tipo de sitio donde alguien no quería llamar la atención podía esconderse sin problemas.

Desde la cocina abierta, un hombre trabajaba sin descanso.

Sus movimientos eran firmes y eficientes, como si cada acción estuviera grabada en su cuerpo.

Cortaba, cocinaba y servía sin desperdiciar un solo gesto, ignorando el caos del local como si no existiera.

Aleksander lo observó apenas cruzar la puerta.

—Así que aquí estás…— Se sentó en una mesa del fondo, sin quitarse la capucha.

No necesitaba confirmación; Hitogami no se equivocaba con este tipo de cosas.

El cocinero levantó la vista brevemente, se tenso el propio hombre ni sabía por que.

Sus ojos pasaron por Aleksander sin detenerse.

No lo reconoció.

Eso era esperable.

Aleksander no iso nada, no pidio nada solo lo miro fijamente, al poco rato, el hombre salió de la cocina con un plato y lo dejó frente a él.

—Come— dijo —Si no pides nada, estorbas— —El tiempo no te a favorecido— respondió Aleksander —Eso no cambia— El hombre se detuvo apenas un segundo.

—¿Nos conocemos?— —No— dijo Aleksander —Al menos, no así— Randolph lo observó con más atención ahora.

—Entonces come y deja de hablar raro— Aleksander tomó los cubiertos, pero no probó la comida.

—Nunca pensaste que terminarías escondiéndote detrás de un delantal, ¿verdad?— El cocinero frunció el ceño.

—Cuida tus palabras— —Relájate— continuó Aleksander —No vine a delatarte— Randolph dejó el cucharón sobre la mesa cercana y cruzó los brazos.

—Entonces dime— dijo —¿Quién eres?— Aleksander se levantó lentamente de su asiento.

—Hitogami tenía razón— murmuró —Te adaptaste demasiado bien— Randolph entrecerró los ojos.

—Ese nombre…— Aleksander llevó la mano a su capucha.

—De verdad— dijo —¿No me reconoces?— Se la quitó.

Su rostro quedó expuesto, más maduro, marcado por cicatrices, pero inconfundible para alguien que supiera mirar más allá del tiempo.

Randolph abrió los ojos.

Por primera vez desde que había dejado el campo de batalla, su pulso se alteró.

—Ya no me recuerdas— dijo Aleksander con una leve sonrisa —¿Querido tío?— —¿Realmente confías en esa deidad malévola y vil?— —No digas eso, por favor— —Nuestro familiar nos advirtió sobre él.

Te recomiendo que te alejes— —Hasta ahora me ha ayudado, e incluso me dijo cómo llegar hasta aquí— —Entonces vete, o dime qué quieres rapido— —Solo un combate, querido tío.

Así te sacaré de la lista de las potencias mundiales, serás más libre que nunca… y yo comprobaré mi fuerza.

Un ganar-ganar para ambos— —No te lo pondré fácil— —Cuento con ello…— —————————————————— Aleksander y Radolph se observaban mutuamente.

El Dios de la Muerte contra el Dios del Norte, potencias mundiales inscritas en la tabla, listos para enfrentarse en un combate que dejaría cicatrices visibles en el paisaje, aun siendo ambos espadachines.

La pradera, a varios kilómetros del reino, fue el lugar elegido.

Lo suficientemente lejos como para desatar un choque de poder sin afectar la ciudad.

Ninguno habló.

Solo esperaron una señal invisible.

Una hoja fue la elegida.

Descendió lentamente hasta tocar el suelo.

Y en ese instante, comenzó el choque más devastador en décadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo