Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 33
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33: Capítulo 32: Rescate a Sara 33: Capítulo 32: Rescate a Sara Rudeus POV Estuve en la taberna del gremio un rato haciendo lo mío, aunque había algo que me inquietaba.
Cuatro individuos en particular, tres de ellos charlando juntos, pero mirándome de reojo con demasiada frecuencia.
Y el último… un hombre alto, encapuchado e imponente.
Él no disimulaba en absoluto, la dirección de su mirada me seguía a donde fuera.
No pude seguir con mis cavilaciones cuando vi llegar a Susane, Patrice y Timothy.
Estaban solos, y sabía que Sara y Mimir habían salido con ellos.
Algo no estaba bien.
—Oigan, ¿qué pasa?— —¿Eres tú, Rudeus?
—dijo Susane, cabizbaja.
—¿Que sucede?¿Donde estan Mimir y Sara?— —Bueno… Mimir y Sara… —Patrice no pudo terminar.
Su voz casi se quebró.
—¿Qué les pasó?
—pregunté.
—Están muertos —dijo Susane, seca.
—Más bien… Mimir murió.
Sara aún podría estar viva.
Si salimos a buscarla, tal vez podamos… —empezó Timothy.
—Si salimos en medio de esta tormenta de nieve, nosotros también moriremos.
Debemos esperar a que termine — corto Susane.
—¿Hacia dónde fueron?
—pregunté.
—Al norte.
Nos atacaron y…— Timothy iba a continuar, pero se dio cuenta de que yo ya no estaba allí.
… La tormenta de nieve crepitaba con violencia.
Me abrí paso usando un hechizo inverso de cumulonimbus, inyectando más maná debido a que lo que caía era nieve.
Los monstruos estaban dormidos.
Uno por uno los eliminé sigilosamente.
Usaba balas de tierra para darles un tiro rapido y certero a la cabeza.
Después de un rato, lo encontré.
El cadáver de Mimir, estaba mutilado, como si un carroñero ya hubiera terminado su labor natural.
“Otro más a la lista… ya van cuatro.” Suspire.
Cuatro amigos perdidos.
Y no podía hacer nada más que culparme.
“Si tan solo hubiera postergado mi práctica un día más…” La culpa me invadio por mi decisión.
Cuando me fije mejor en la pila de carme desmenuzada que era Mimir divise un pequeño objeto.
El arete de Sara, parecido a la base de una flecha, tirado junto al cuerpo de Mimir.
“Y con eso van cinco…” No quería, pero empecé a lagrimear.
Había olvidado lo duro que era perder a alguien.
Era un golpe de realidad, y una vez más me atormentaba.
Mientras sollozaba arrodillado al lado del cadáver unas garras intentaron atraparme.
Retrocedí de un salto.
Ramas estaban intentando jalarme hacia el tronco de el mosntruo árbol.
Ese árbol abrió su corteza caudno las ramas volvieron entrando desde ese lugar… y en su interior estaba Sara.
Corrí y en un instante ya estaba enfrente del árbol.
Jalé a Sara con agilidad mientras quemaba el árbol con fuego controlado buscando no dañarla.
La recupere y la sostube con fuerza.
Pose mi oreja en su pecho y al escuchar que seguia viva me llene sentimientos encontrados.
Ella era mi mejor amiga.
Mi unica amiga de mi edad.
La unica que me entendia a pesar de nuestras diferencias.
El ábol volvio a atacar y antes de que las ramas se me hacercaran ya había lanzado otro hechizo.
El árbol quedó reducido a cenizas en un instante.
Subi a Sara a mi espalda y busque con mi ojo ahora destapado un lugar seguro.
—Ru… Rudeus… —murmuró, atontada mientras despertaba.
Al escuchar que despertaba le hable.
—Vine a salvarte —dije, sonriendo mientras la miraba de reojo, ocultando las lágrimas de antes.
Cuando divisé una cueva en la distancia, me dirigí hacia ella.
Posé a Sara con delicadeza en la entrada mientras iniciaba una pequeña fogata.
Su figura quedó bañada por la luz del fuego.
La ropa mojada la hacía retorcerse de frío, y terminó quitándosela, quedando solo en paños menores.
Intentó cubrir su ropa interior y sus pechos casi al aire.
Se sonrojó al notar que le robaba algunas miradas.
—Deja de mirarme— susurró, avergonzada, con el rostro rojo mientras apartaba la vista.
—A… no es solo que…— formulé una excusa rápidamente—.
Me preguntaba si querías mi túnica— Terminé mi evasión de forma torpe antes de quitármela y ofrecerle la prenda en cuestión.
Ella la miró sorprendida, primero la túnica y luego a mí.
Su rostro se sonrojó aún más cuando la tomó y se cubrió con ella.
Pero aun así… podia ver el contorndo de sus gemelos, pues no abrocho la tunica.
“Maldita sea.” Una sonrisa pervertida cruzo mi cara y rapidamente la oculte.
Era muy hermosa… y la verdad, estaba duro como roca.
La tormenta afuara termino y mientras nos vestíamos, se notó cuando me costó subir el pantalón.
Sara no dijo nada, pero miró de reojo el bulto que me lo impedía, sonrojada.
Antes de terminar de vestirme, hizo la pregunta del millón.
—¿Cómo te hiciste eso?
—preguntó, señalando la falta de mis extremidades reales, ya vio lo de mi mano, pero ahora también vio mi falta de pies.
La verdad era que desde la primera vez que vieron eso nadie volvio a tocar el tema.
Era claramente un tema un poco incomo de iniciar.
—Tuve algunas peleas muy difíciles.
Se las contaré a todos cuando regresemos —sentencié.
—Está bien…—respondió.
—Oye…
no te lo dije antes pero Mimir…
—dije.
—Lo se…— dijo Sara.
Apagamos la fogata.
Era hora de irnos.
—¿No tendrás frío así?
¿Y tu polo?
—preguntó pues ella llevaba mi tunica de mago.
Y la verdad que solo llevava una rejilla de malla en el torso.
—No suelo llevar.
Soy poco receptivo al frío —respondí.
Ella sonrió.
—Idiota— murmuro.
—Oye, escuche eso— Ella rio.
—Rudeus… me alegra que vinieras a rescatarme —dijo, con una gran sonrisa.
Yo al verla a los ojos no pude evitar decir —Susane y Timothy me dijeron que habías muerto…casi pienso lo peor— Ella me miro sorprendida.
Pero se me acerco y me dijo.
—No pienso dejarte solo— Nuestras miradas se cruzaron antes de caminar pegados.
Poco a poco nuestras manos se rozaron y en algun momento del viaje nuestras manos se entrelazaron … —¡Suzanne!
—gritó Sara al verla en la entrada de la ciudad—.
—¡¿Sara?!
Estábamos a punto de salir a buscarte —dijo Suzanne.
Luego me miró.
—¡Y tú!
¡Fuiste imprudente!
¿Qué hubiéramos hecho si también te perdíamos?— —No le hables así.
Él me salvo—dijo Sara.
La cara de Suzanne paso de reproche a pena al darse cuenta.
—Oh… lo siento, Rudeus.
Te juzgué mal —dijo Susane.
Timothy se acercó, llorando, y me tomó las manos en agradecimiento.
—Rudeus… salvaste a nuestra niña.
Siempre estaré en deuda contigo —dijo.
Solo le sonreí.
… En el bar, la conversación volvió al tema.
—Rudeus… dijiste que nos contarías lo de tu brazo… y tus piernas —dijo Sara.
El bar casi se quedo en silencio, Stepped leder que era el que mas bullicio hacia fue el responsable al estar cerca y escuchar lo ultimo.
Al no notar eso segui hablando.
—¿Qué sucede con sus piernas?
—preguntó Timothy.
—Cuando estábamos en la cueva… se quitó la ropa para secarla… y no tenía ninguna de las dos completas —explicó Sara, incómoda.
—No te preocupes —dije—Les contaré— Subi mi oantalon hasta las rodillas y lentamente quita las vendas de mis piernas.
—Cuando estaba en Milis, el cardenal me atacó —empecé—.
—¿El semi-líder de la iglesia más grande del mundo?
¿Por qué?
—preguntó Suzanne.
—Tengo algo relacionado con demonios—expliqué.
Silencio.
—Algunos recién nacidos desarrollan sierto sindrome asociado a Laplace… cabello verde, enormes reservas de maná.
Yo nací con las reservas.
El cabello vino después—.
—¿Y eso justifica el ataque?
—preguntó Patrice.
—Me vio como una amenaza.
Me emboscó junto a mi último amigo vivo del grupo original.
Él murió.
Yo sobreviví… de milagro—.
—Eso es duro —murmuró Patrice.
—En esa pelea perdí mi pierna izquierda y mi brazo derecho —continué.
—¿Y la otra pierna?
—preguntó Sara.
—Más reciente.
Me enfrenté a una de las Siete Potencias Mundiales— —¿En serio?
—intervino Soldat, quien sabe cuando llego hasta nuestra mesa.
—Ejem— dijo Sara mirando mal al hombre que solo se sonrojo y se fue a una mesa cercana a escuchar a escondidas.
—Cordillera del Wyrm Rojo.
Me lanzó por un abismo.
En la caída, esa pierna quedó destruida —expliqué.
—¿Y cómo te mueves tan normal?
Las protesis no suelen ser tan buenas—preguntó Patrice.
—Las creé yo.
Círculos mágicos, resortes… un mecanismo que imita funciones reales —respondí.
—Eres un genio, primero la lanza, luego la magia y ahora circulos magicos y mecanismos —dijo Susane, pero con eso la charla se alijero y el ambiente volvió a ser animado una vez más.
—————————————————— POV Narrador: En una esquina del bar, los tres sujetos conversaban.
—Definitivamente lo es, es su hijo— —Ese mocoso no durará mucho.
Aun con toda esa habilidad, somos el mejor grupo de asesinato— —Philemon sí que es un cabrón… pagarnos tanto para matar a su sobrino… jajaja, pero quien soy yo para juzgar al jefe—
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