Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 Capítulo 47 Ultimo aliento
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48: Capítulo 47: Ultimo aliento 48: Capítulo 47: Ultimo aliento Rudeus POV *Corte* *Corte* *Corte* Una vez más esquivé con dificultad, xlaro esta en realidad era actuada.
Tener que lidiar con alguien al nivel de Reida Reia sería sencillo para mi actualmente.
Estimo que podria vencer con facilidad a aleksander y eso que ahora era la quinta potencia mundial.
Pero la tarea se complicaba si llevaba tres espadas.
Mucho mas si tenía que contenerme.
Y ese era exactamente el problema.
Añádele que cambiaba las espadas entre su mano derecha y su boca para adaptar su estilo según lo necesitaba.
La espada corta, sin embargo, permanecía siempre en su mano izquierda.
Con un gritp saltó una vez más con un corte desde arriba.
Cada espada estaba asociada a un estilo distinto.
La espada normal pertenecía al Dios de la Espada.
La katana era claramente del Dios del Agua, algo raro y bastante inusual pues era casi obligatorio usar espadas normales de caballero para aprender ese estilo.
Y la espada corta, sin duda alguna, era del Dios del Norte.
Un corte descendente cayó sobre mí y lo bloqueé con mi espada.
En el choque, Rack sonrió.
Ya hacia un rato habiamos iniciado el combate.
Mi espada, al no estar reforzada con touki, se partió en dos como mantequilla.
Salté hacia atrás para evitar un doble corte simultáneo de la katana y la espada normal.
Mis ojos se fijaron en la espada corta.
Ardía.
El plateado del metal había desaparecido, reemplazado por un rojo intenso, llevado al límite por el calor.
Por eso mi espada fue destrozada en dos xon tanta facilidad.
Contra esa espada, bloquear era inútil.
—Sigues siendo tan hábil para sobrevivir —dijo.
—Y tú sigues siendo igual de hábil para llevar a tus compañeros a la muerte —respondí.
Me refería a los asesinos que habían llegado hace poco en otro trineo.
Fitts y Luke estaban enfrentándose a ellos.
Eran cuatro al inicio.
Dos ya habían muerto.
—Maldito bastardo —escupió Rack.
Recordaba perfectamente lo que le dije tras matar a sus hermanos.
Su ira se transformó en pura agresividad.
Saltó, impulsándose para con hacia abajo que termino cpn la espada corta enterrada en el suelo.
Esquivé de inmediato y saqué una daga, bloqueando su segundo ataque de parte de la espada nromal.
Con la otra mano intenté apuñalarlo, pero la katana en su boca interceptó el golpe.
Levanté la pierna para patearlo.
Él alzó la mano izquierda.
Entre su mano y la espada corta, que estaba enterrada, una cadena apareció, bloqueando mi ataque.
Aprovechó el momento.
Su bota impactó directamente en mi estómago.
Retrocedí varios pasos.
Lo miré con asombro.
Esa coordinación… El dominio simultáneo de las tres armas… Solo lo había visto antes cuando los tres trillizos seguían con vida.
El domino todo como un prodigio y se alzo ante mi por puro odio.
Cargó.
Lanzó su espada normal hacia mí.
Me aparté, dejando que se clavara en el suelo.
En rápida sucesión, dejó caer la katana de su boca y la tomó con la mano libre.
Mientras corría hacia mí, recogió la espada del suelo con su boca y atacó con una velocidad cegadora.
Corto con fuerza.
Esquivé agachándome y activé el escudo.
Cayó sobre mí con la espada larga y, al mismo tiempo, cortó con la katana.
Bloqueé la katana con una daga.
Su mano izquierda apuñaló por el costado derecho.
Mi brazo interceptó el golpe.
La hoja se detuvo contra el hueso.
Inmediatamente imbuyó más fuego.
La herida ardió en llamas.
Lo pateé, obligándolo a retroceder.
—Jaja… —rió al ver el daño, hasta que notó algo extraño.
Había sangre.
Dos cosas lo sorprendieron.
La primera, ese era mi brazo derecho.
El brazo que no tenía la última vez que peleamos.
La segunda, su espada no había logrado cortarme el hueso.
Había reforzado el brazo con touki justo a tiempo evitando que me lo cortara.
Que sangrara y encima resistiera el corte decia que mi fuerza tambien aumento desde nuestro ultimo encuentro.
—No… tú no tenías el brazo derecho… —murmuró.
¿Cómo iba a olvidarlo?
Ese brazo fue el arma que mató a Mack.
Su expresión se volvió aún más furiosa.
—¡Imposible!
¡No hay sanadores del nivel de rey aquí!
—rugió.
Miró a su alrededor escaneando el area antes de fijar su objetivo y luego corrió hacia el.
Pero no hacia mí.
Hacia Fitts y Luke.
Ambos estaban a punto de acabar con sus enemigos.
Rack aprovechó el momento para atacarlos por la espalda.
Me lancé con velocidad explosiva.
Bloqueé el corte descendente dirigido al afeminado guardaespaldas.
La fuerza del impacto destrozó la daga con la que bloqueaba.
Desplacé mi cuerpo hacia la derecha por puro instinto empujando la figira a la que le evite la muerte.
El corte rozó mi torso.
Lo único que cayó fue mi cinturón.
Cayo al suelo frente a Rack.
Retrocedí y tomé a Fitts del brazo, levantándolo.
—Ayuda a Luke —ordené.
Rack por su parte imbuyó fuego en la espada corta.
Con un solo tajo partió el cinturón… y todas las dagas junto a él.
Luke remató a uno de los asesinos.
Fitts se fue a ayudarlo para terminar con el segundo que se salvo por la intervencion de Rack.
Yo me quedé frente a asesino en cuestion.
Desarmado pues mi espada fue cortada como papel y mis dagas tambien.
—Ya… —respiró entre frases— estás… muerto—dijo con anticipacion.
Corrió hacia mí.
Esta vez no bloqueé.
Esquivé.
Leí cada movimiento.
Cada contracción muscular.
Cada intención futura.
Un corte a la izquierda.
Moví la cabeza a la derecha.
¿Usaría la cadena para un ataque de mayor rango sorpresa?
Me incliné hacia atrás.
La espada corta pasó a escasos centímetros de mi nariz.
La segui con mis ojos mientras pasaba antes de volver a ser empuñada por el hombre frente a mi.
¿Por qué no hacía esto antes?
Era infinitamente más fácil esquivar que bloquear.
Rack atacó una vez más.
Corto con un ataque a empelar al suelo con la espada corta.
Retrocedí.
Se clavó en el suelo.
Tomó la katana y apuñaló hacia en frente.
No esquivé.
Dejé que atravesara un punto no vital.
La sorpresa se reflejó en su rostro.
Intentó atacar con la la hoja en su boca.
Bloqueé con el escudo y retrocedí.
—Aunque no sea fatal, morirás desangrado —se burló.
Saqué la espada de mi cuerpo.
Presioné la herida con mi mano y esta ardio en fuego.
La cautericé.
Su sonrisa desapareció.
—También eras un mago verdad… —murmuró recordando eso de nuestra primera pelea.
Tomé la katana con mi mano.
No sabía usarla.
Y si no podía usarla, no debía permitirle recuperarla.
Rodillazo.
La katana se partió en dos.
—¡NO!
—gritó Rack.
…
Rack POV Nací en una aldea dentro del dominio de la familia Notos Greyrat.
Junto a mí estaban mis tres hermanos.
Éramos trillizos.
Nuestro padre nos vendió cuando teníamos tres años, poco después de que nuestra madre muriera.
No recuerdo su rostro con claridad, pero sí recuerdo el hambre.
Recuerdo el frío.
Recuerdo el miedo.
El transportista que nos llevaba cometió un error, uno pequeño.
Uno fatal.
Lo maté.
Mis hermanos y yo huimos.
Crecimos en las calles del Reino de Asura.
Dormíamos donde podíamos.
Robábamos para sobrevivir.
Éramos pobres… pero éramos felices.
Éramos los tres nos teniamos el uno al otro y eso bastaba.
El día de nuestro décimo quinto cumpleaños, un hombre irrumpió en nuestra casa.
Destrozó la puerta.
Teniamos pocas pertenencias pero el las destruyo con su poder mientras nos sometia.
Una casa abandonada era la que usabamos.
Por la muerte del dueño y la falta de heredero fue olvidada, dejada atras.
Y nosotros la remodelamos a nuestro antojo.
Cubrimos la casa de experiencias.
Pero el la destruyo.
Destrozó las paredes.
Destrozó todo.
Nos llevó a la fuerza, atados como animales a la residencia de Philemon Notos Greyrat.
—Hola, queridos muchachos —dijo con un tono altanero.
—¿Qué mierda quieres?
—escupió Jack.
Philemon sonrió con una amabilidad claramente falsa.
—Gasté una fortuna comprando a tres niños humanos, nietos de un aventurero rango S ya fallecido —hizo una pausa—¿Saben quiénes son esos trillizos?— Gruñí.
Nosotros no sabiamos nada de eso, pero no necesitaba que lo dijera.
¿Por que mas nos traeria y diria eso?
Mack habló antes que yo.
—Nuestro padre nos vendió.
No es justo que por su decisión le pertenezcamos a usted— —Según las leyes asuranas, la propiedad infantil no está bien estipulada —respondió con calma— Así que es legal.
Pero ya son grandes.
Mi agente los encontró demasiado tarde.
Técnicamente, ya no me pertenecen por mi falta de documentos que los adjudiquen a mi antes de sus quince— —Entonces, ¿por qué nos trajo aquí?
—pregunté.
—Trabajo —respondió— Sean mis manos, mis ojos, sean mis asesinos.
A cambio, recibirán una remuneración más que generosa— —¿Por qué deberíamos creerte?
—dijo Jack.
—Es mejor tener aliados poderosos que esclavos débiles —contestó— Ustedes tienen talento.
Son ladrones conocidos, y aun así nadie los ve.
Nadie los atrapa— hizo una breve pausa.
—Y ni hablar de su linaje— Era verdad.
Éramos los mejores ladrones, eramos una preocupacion para los comerciantes y el rumor de tres siluetas que aparecian y se llevaban todo era muy conocido.
—Les daré comida, alojamiento y una paga que miles matarian por tener—continuó— Y solo les pido lealtad absoluta— —Ese hombre destrozó nuestra casa y nos trajo como animales —rugió Jack refiriendose al que nos trajo—No te creere si el no recibe lo que se merece— Philemon sonrio y chasqueó los dedos.
Una espada atravesó el pecho del hombre que nos había traído.
Hace unos momentos el estaba confiado, creyendose intocable.
—Nunca te di permiso para hacer eso —dijo con indiferencia mirando al caballero en cuestion.
El hombre intento hablar pero otra espada lo decapito limpiamente.
Nos quedamos helados.
—Calma, el ya se lo tenia ganado— —Además, había hecho otras cosas a mis espaldas —añadió—Esto solo fue la gota que derramó el vaso— Hizo una pausa.
—¿Aceptan?— No esperé a hablarlo con mis hermanos, para esto no era nesesario.
—Aceptamos— Desde ese día, todo fue mejor.
Comida.
Camas.
Armas.
Entrenamiento.
Cada uno eligió un camino en la espada.
Cada misión aumentaba nuestro estatus.
Cada asesinato nos consolidaba.
La vida nos sonreía.
O eso pensé.
A los veintinueve años recibimos una misión sencilla.
Asesinar al hijo del legítimo heredero Notos.
Un chico llamado vulgarmente como Dead End.
Decían que tenía fuerza de emperador.
Cuando lo encontramos, era parte de un grupo de rango B.
Misiones simples.
Nada especial.
No llevamos nuestras mejores armas, para nosotros esto seria un juego de niños.
—Como quitarle la vida a un niño— bromeo Jack antes de partir.
Y aun así… El chico nos enfrentó.
Usó el terreno.
Nos superó.
Jack murió primero.
Dolorosamente despellejado a nuestra vista.
Mack cayó después.
Degollado.
Me quede solo.
Volví…
avergonzado.
Philemon me quitó todo.
Privilegios.
Estatus.
Confianza.
Entrené y entrené hasta romperme.
Exploré los tres estilos.
Descubrí que podía combinarlos.
Logré lo imposible.
Usar una katana con el estilo del Dios del Agua.
El flujo.
El alcance.
La sinergia.
Entonces un dia llegó la oportunidad de recuperar mi vida, mi honor como asesino.
Matar a Ariel Anemoi Asura.
Logro escapae de milagro.
Pero la segui.
No podia fallar.
Y con ella…estaba el.
Mi venganza.
La oportunidad de matar a Rudeus Greyrat llego como por arte de magia.
…
Rudeus POV Rack miró los restos de la espada.
Su cara se lleno de el recuerdo de como mate a Jack y luego a Mack.
Los fragmentos cayeron al suelo con un sonido seco y metálico.
Sus pupilas, fijas en los pedazos, se elevaron lentamente hasta encontrarse con las mías.
—Te mataré… —dijo antes de correr hacia mí.
Ya no tenía una tercera espada.
Y eso lo hacía mucho más predecible.
Una vez mas perdio una tercera parte de el poder su poder completo.
Con esquives simples evité cada ataque.
No había complejidad en mis movimientos, y eso lo frustraba visiblemente.
—¡Muere de una vez!
—gritó mientras atacaba de forma imprudente.
Cuando pasó a mi lado, le propiné un rodillazo directo al estómago.
Su cuerpo se dobló y cayó.
Al mismo tiempo, jalé su espada corta y la usé para cortar su brazo derecho.
—¡AHH!
—gritó mientras retraía la cadena para recuperar su arma.
Su brazo colgaba de un hilo de carne, y la espada que este empuñaba cayó al suelo.
Con su propia hoja cortó la poca carne que mantenía unido el brazo y cauterizó la herida con el metal caliente.
—No permitiré que la historia se repita —dijo, respirando con dificultad— —Te mataré… y mataré a todos tus amigos de ese grupito de cuarta… la negra estúpida, el rubio cara de caballo y a la zorra del arco— Lo ultimo toco una fibra sensible.
—No la llames así —dije con voz fría.
—¿No te gusta, eh?
—respondió con una sonrisa torcida.
No terminó la frase.
Mi puño impactó su rostro antes de que pudiera reaccionar.
Cayó al suelo y trató de incorporarse usando el único brazo que le quedaba.
—Callate, ultima advertencia—le advertí.
—A la mierda con la zorra—escupió.
De pronto se lanzó hacia mí y clavó la espada en mi estómago, empujándome contra un árbol.
—Te lo advertí —murmuré.
Materialicé el escudo y lo golpeé con fuerza.
Luego tomé la espada a que estaba tirada en el suelo y le corté el otro brazo.
El corte fue limpio.
Gritó y quedó tirado en el suelo, agonizando.
Fitts, Luke y Ariel llegaron al escuchar el grito pues ya habian terminado su combate.
—¿No lo terminarás?
—preguntó Luke con duda.
—Morirá por desangramiento —respondí.
Luke lo miró con desprecio y escupió a su lado.
El hombre decidio seguir antes de morir.
—Yo la encontrare— respiro hondo— ¡La violare y hare que lleve a mis bastardos en su vientr…!— empezo con fuerza antes de que yo llegara y lo empezara a ahorcar.
Llene su gargante de mana y lo encendi en fuego.
El pateaba mi pecho en un intento por librarse.
Su via respiratoria se quemo y el empezo a respirar con sonidos secos y dolorosos de escuchar.
Pose su propia espada corta en la herida que le ubiera dado una muerte mas rapida antes de darme la vuelta para dejarlo morir lentamente.
Ariel tardó un momento antes de hablar.
—Lamento que su viaje no haya sido ameno por este inconveniente señor Ryo —dijo—Pero deseo que nos siga acompañe hasta llegar a Ranoa— Hablo casi como si lo que acabara de hacer fuera algo normal.
Algo que en silencio agradeci.
—Considérelo un hecho, Su Majestad —respondí con una reverencia.
Sin transportes restantes, pues los trineos fueron destruidos y los lobos abatidos, terminamos caminando hacia Ranoa.
El viento era frío.
Pero por primera vez en mucho tiempo… Sentí que había cerrado una herida del pasado.
Este era un remordimeinto que no recordaba tener.
Con esto estaba mas tranquilo de que Sara estaria segura lejos de mi.
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