Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 53

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
  4. Capítulo 53 - 53 Capítulo 52 Mas y mas enemigos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

53: Capítulo 52: Mas y mas enemigos 53: Capítulo 52: Mas y mas enemigos Año 423 K Narrador POV En el bosque adyacente donde vivían los clanes bestia, una batalla se llevó a cabo.

El enmascarado y su homólogo de mayor tamaño imitaban el estilo de lucha de Rudeus para seguir dando la impresión de ser la misma variante.

Ellos sabían lo que pasaría, pero si Hitogami sabía que ellos sabían, entonces ese conocimiento no les serviría de nada.

Por más confuso que fuera, esa era su realidad.

Para su infortunio, su variante más útil en combate se encontraba atendiendo asuntos con Aleksander en Milis, y su enemigo los tomó por sorpresa mientras estaban separados.

—¿Realmente ustedes son una amenaza para el Hombre Dios?

—preguntó de forma retórica la variante frente a ellos.

Su cara y cuerpo estaban llenos de piercings, y en la batalla demostraron una utilidad sorprendente.

—Cállate —habló el más alto.

—¿Acaso te molesta no ser tan fuerte como Hitogami hizo creer que podrías ser?¿Te molesta que en realidad solo eres un debilucho?

—se burló.

La batalla había sido dura.

Al inicio atacaron en conjunto y lograron tomar ventaja.

El enmascarado usó su poder de transformación corporal para imitar la cola superd, algo que su compañero también hizo usando un mecanismo complejo de metal y círculos mágicos unidos directamente a su columna.

En el calor de la batalla lograron asestar un doble empalamiento con estos miembros y dejarlo “indefenso”.

Esta versión no tenía ningún poder especial como ellos.

Su factor Laplace se limitaba a mejorar sus reservas de maná.

Pero demostró que aun con eso, no dependía de un poder para mostrar habilidad.

En cada muñeca tenía cuatro piercings clavados a intervalos de noventa grados.

Al retirarlos, estos se movieron como si pensaran por sí mismos, protegiéndolo y atacando en conjunto.

Cualquier proyectil lanzado hacia él era repelido por estas piezas, que giraban como aspas de molino a velocidades vertiginosas, incluso para ellos.

Y al atacar lo acompañaban como proyectiles que evitaban que pudieran aprovechar sus errores.

—Nacieron con todo ese poder y aun así no pueden conmigo —habló—La confianza ciega en sus dones los ha cegado, y yo vengo a despertarlos— —Al menos sé que Hitogami no mentía.

No son tan fuertes… pero esa habilidad los hace peligrosos— Ambos no respondieron.

Darle conversación era darle información.

Cargaron hacia él, coordinando ataques mientras este esquivaba, intercalando puñetazos pero los piercings impedían asestar un solo golpe que no pusiera un peligro su integridad física o sin exponer quienes eran realmente.

Luego de un último intercambio, él se alejó.

—No me dicen nada y esta batalla no lleva a nada.

Creo que es momento de terminarla —dijo antes de elevarse y salir volando.

No lo siguieron.

No habían mostrado nada que valiera la pena ocultar, y arriesgarse a revelar sus poderes en su máximo esplendor era peligroso para la mentira tan bien construida.

La batalla dejó el bosque plagado de troncos arrancados y profundas abolladuras en el terreno.

—¿Qué opinas?

—habló el enmascarado.

—Hitogami está desesperado.

Está trayendo imprudentemente a más de ellos.

Pero me temo que, si sigue así, diezmará nuestras fuerzas —respondió.

—Hay que hablar con Rudeus cuando vuelva.

Debemos buscar más especies de demonios para fortalecerlo— —Ya le dimos la sangre Reyback por tu decisión, y aun así le haz ayudado demasiado en su pelea anterior, te expusiste— se pausó.

Con una velocidad totalmente inhumana, lo tomó del cuello.

—Deja de poner esto en peligro.

Si ese hombre de hielo le cuenta algo a Hitogami sobre tus habilidades, podría deducir que no somos la misma alma y echar al caño cualquier plan para aparecer en otros bucles y usar lo que sabemos—dijo antes de soltarlo.

La amenaza fisica no servia realmente por que el enmascardo no sentia ningun dolor.

Su capacidad de modificar su cuerpo le dio la habilidad de hacer que dejen de funcionar los receptores de dolor.

—Lo sé.

Ya me había disculpado.

Pero tenemos que ponerlo de nuestro lado si queremos un aliado con tanto potencial como él —respondió para calmar al hombre gruñón.

Este suspiró antes de hablar.

—Confiaré en ti… por esta vez— sus palabras tuvieron una connotación de ‘mas te vale no cagarla’.

—————— Eris POV Ghislaine una vez más ha retado a Ryo.

Esto se volvió una nueva rutina durante la última semana.

Ghislaine sentía una familiaridad inquietante con él, y como no se conocían, eso solo podía atribuirse a algo malo.

La verdad es que hasta hace unos días la comprendía completamente.

Pero él no parecía querer hacer daño a nadie.

Se mostraba tal como era.

A diferencia de sus primeros días, se había quitado la máscara, y eso era símbolo de que era honesto en su actuar.

Ayudaba a Nina e Isolte a mejorar sus posturas en el estilo de espada y les daba consejos.

También me curaba cuando salía herida.

La verdad era que me había olvidado de los hechizos de sanación que me enseñó Rudeus, y apenas podía usar magia sin canto con los de fuego.

Pero eso era todo, solo magia de fuego sin canto, y era una habilidad que papá me dijo que ocultara.

A veces quisiera que Rudeus me volviera a enseñar magia sin canto.

Estoy segura de que con su ayuda podría aprender de nuevo la magia sanadora y hacerla sin canto.

Eso me llevó a pensar que tal vez Ryo también podría hacerlo.

Pero me detuve cuando Isolte y Nina llegaron, y como de costumbre, cuando nos reuníamos de improviso, charlábamos sobre cómo nos iba.

—¿Vieron que Ryo salió con el Sword God hacia sus aposentos secretos ?

—dijo Nina, algo desconcertada.

En una la habitación de Sword God además de su baño privado estaba una habitación que nadie excepto el Sword God podía entrar.

Se decía que en ella se encontraban técnicas y relatos del pasado de él y de los anteriores Sword God.

—Creo que comparten un odio mutuo hacia la Segunda Potencia Mundial.

Además, Gal ya había mencionado que tenía historia enfrentándose a ella.

Tal vez le esté mostrando los escritos que él mismo hizo al respecto —dijo Isolte.

—Bueno, padre tiene en muy alta estima a Ryo.

No me sorprendería que hiciera algo así —dijo Nina.

—Hablando de él, ¿qué te parece, Eris?

A que es mejor que Rudeus —habló Isolte burlonamente.

Me sonrojé.

Ellas ya habían notado que lo miraba de reojo, aunque trataba de evitarlo.

—¡N-no!

¡C-claro que no!

Rudeus seguro es mucho mejor ahora que ese idiota de Ryo.

¡N-no es como si me estuviera enamorando o algo así!— —Ja.

Para que la alguna vez recta Isolte diga algo así, es porque realmente es fácil de notarlo, Eris —dijo Nina en burla.

—¡C-cállate!

—grité.

Las dos se miraron antes de volver a reír.

Molesta, me apresuré a encontrar a ese imbécil, después de todo era a lo que vine.

Al llegar a su habitación pude ver por su puerta abierta, algo que siempre dejaba así, cómo organizaba una vez más su cuarto.

Era una manía estúpida.

Ese imbécil siempre buscaba que todo quedara simétrico, y era casi compulsivo cómo acomodaba todo usando sus dedos para medir distancias.

Decidí que lo que fuera que estuviera ordenando no era más importante que lo que quería decirle.

—¡Ryo!— Se volteó y me miró con su sonrisa característica.

—¿Pasa algo, Eris?

—preguntó.

—Enséñame magia de sanación— hice una pausa por que lo siguiente era un poco excesivo— Y a hacerla sin canto, como tú— Levantó una ceja.

—¿No es suficiente lo que hago por ti?

—preguntó, visiblemente abatido.

—N-no es eso… es solo que… quiero poder sanarme yo misma —evité mirarlo a los ojos.

—Puajajaja —rió.

—¿¡De qué te ríes!?— —Solo te estaba tomando el pelo.

Perdón.

Claro que te enseñaré —dijo mientras se calmaba.

—Imbécil—murmuré.

Luego de esperar a que terminara de ordenar su cuarto, nos dirigimos juntos hacia uno de los jardines comunes del santuario.

En el camino vigilé que Nina e Isolte no estuvieran cerca.

Si me veían junto a él, no dejarían de molestarme.

… El se sentía tan cálido y fuerte… Ryo se colocó detrás de mí mientras yo apuntaba mis manos hacia la herida de un joven practicante de nivel intermedio.

Llegamos justo a tiempo para ver cómo el chico cavaba su propia tumba, y lo usamos para que yo practicara.

El muy idiota se había peleado con uno avanzado, y la golpiza le dejó incluso cortes, a pesar de que solo usaban espadas de madera.

Ryo me guiaba mientras cantaba, y yo repetía.

De mis manos brotó una luz verde.

Entonces habló.

—Siente cómo esa luz recorre tu cuerpo… cómo sale de tus manos… cómo choca con la suya y la reemplaza antes de desvanecerse —me susurró al oído.

Sentí que la cara me iba a explotar.

Sus manos, ahora ásperas por el entrenamiento, cubrían las mías con firmeza, guiando el movimiento.

Se sentían… protectoras.

Me hizo recordar a cuando Rudeus se paró frente a mí, cuando los secuestradores dejaron de golpearme para golpearlo a él.

No me sentía bien sintiendo esto por otro.

Pero lo sentía.

Él estaba enamorándome.

Y sabía que, mientras más interactuamos… más difícil sería no hacerlo por completo.

… Rudeus POV Las últimas semanas habían sido raras.

Eris pasó de evitar mirarme, como lo hacía cuando alguien le desagradaba, a observarme de reojo mientras un tenue rubor teñía sus mejillas.

Mucho de mi orgullo se veía alimentado al saber que había logrado enamorar nuevamente a la refinada dama Eris.

Pero, al mismo tiempo, un vacío en mi pecho dolía.

Sabía que no podía permitirme una relación real.

Al menos no hasta ocuparme de acabar con aquellos que traía Hitogami a este mundo.

Después de todo, mi decisión de alejarme de Sara había sido únicamente para protegerla.

No soportaría verla herida… y mucho menos morir.

Ese mismo sentimiento volvió a apoderarse de mí cuando pensé en Eris.

Prácticamente era una amiga de la infancia, y ahora nuestro vínculo había renacido.

Al inicio era tenue, frágil, pero se fortalecía más rápido de lo que yo deseaba.

Suspiré, abrumado por todo aquello.

Me senté nuevamente en mi cama y decidí salir a tomar aire al bosque.

Me acomodé en la rama de un árbol y tomé la manzana que aún colgaba de él antes de darle un mordisco.

La luna llena reinaba en el cielo.

Aquí se veía… hermosa.

—¿Disfrutas del paisaje?

—habló la inconfundible voz de Gal.

Mastiqué un poco antes de tragar y responder.

—Sí.

Me sorprende cómo, a pesar de que más arriba todo está cubierto de nieve, este lugar parece no verse afectado.

—Estamos cerca de la costa, eso ayuda —respondió antes de sentarse y tomar una manzana—Además, la poca nieve que cae aquí es retirada a diario por los aprendices más nuevos y de menor rango— Guardamos silencio.

Nos limitamos a observar el paisaje.

Era un silencio cómodo.

Cuando finalmente regresamos, cada uno tomó su camino para dormir.

… Caminaba hacia mi habitación después de terminar mi entrenamiento matutino con Gal.

Me estaba acercando a su nivel y, poco a poco, reduje el touki que usaba para igualarlo y así seguir exigiéndome.

La aparición de Nina en mi camino no me sorprendió.

Era común que ella, Eris o Isolte me pidieran consejo a esta hora del día.

Después de todo yo era el tercero más fuerte en el estilo y nunca decía que no a ayudar a alguien.

—¿Me acompañas?

Creo que ya puedo hacer la Espada Larga de la Luz sin el movimiento de muñeca— —Quiero que entrenes conmigo para comprobarlo— —¿No puedes practicarlo con Eris o Isolte?

—le dije.

—Eris ya puede hacerla y no le gusta perder, así que no me dará la oportunidad de intentarlo.

Y aunque lo hiciera, ella o Isolte podrían lastimarse.

Tú eres un muñeco de pruebas más seguro.

—¿Muñeco de pruebas?

—pregunté, haciéndome el ofendido.

—Por favor, Ryo, sabes a qué me refiero —dijo en tono suplicante.

—Ya, ya… está bien— Entramos a un pequeño jardín apartado del principal.

Y, en efecto, esta vez no usó el movimiento de muñeca.

El corte salió limpio y lo bloqueé a duras penas, porque realmente no esperaba que su brazo se moviera de la espada a mi pecho con tanta rapidez.

—No sabía que tenías esa velocidad en el brazo —dije sorprendido.

—Nunca habíamos practicado.

Supongo que me subestimaste —respondió, cruzándose de brazos.

—Bueno, si ya terminamos con eso, tengo que ir a limpiarme.

Mi apariencia perfecta no se cuidará sola —dije con tono grandilocuente.

Nina se rió.

—Si te cuidaras tanto, te quitarías ese estúpido bigote de gato y esa barba de cabra —dijo antes de darse la vuelta e irse.

Miré su espalda, sorprendido, antes de pasar mi mano por encima de mi labio superior.

Y, en efecto, un pequeño bigote empezaba a crecer.

En mi barbilla, también, algunos vellos se asomaban.

Suspiré antes de dirigirme a uno de los estanques del jardín.

Allí observé mi reflejo y, tomando un poco de agua para no dejar escapar ningún vello, pasé mi espada por el rostro, y el agua justo después para atraparlos asegurándome de quitarlos todos.

—Usar el agua del estanque y la espada que te regaló el Sword God para una tarea tan asquerosa me parece una falta de respeto —dijo una voz desconocida a mis espaldas.

Me volteé y vi a Gino, el sobrino de Gal y prodigio reconocido por ser el Santo más joven en obtener el título.

Había escuchado que, a los doce años, logró convertirse en Santo del Dios de la Espada.

Dejé caer el agua de vuelta al estanque, manteniendo los vellos en mi mano, y respondí.

—Solo la usé para no dejar los vellos en el jardín.

Además, no creo que sea tan importante si uso la espada para eso una que otra vez —dije con una sonrisa genuina.

Me miró con molestia antes de marcharse.

El chico estaba celoso y molesto conmigo.

Era obvio su enamoramiento por Nina desde que llegué, y mi cercanía con ella parecía incomodarlo.

Además yo había tomado el título de genio que él tenía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo