Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 59

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare.
  4. Capítulo 59 - 59 Capítulo 58 Feliz dia
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

59: Capítulo 58: Feliz dia 59: Capítulo 58: Feliz dia Año 422 K Rudeus POV El Ducado de Neris y la Universidad Mágica de Ranoa no estaban lejos.

Apenas dos días de viaje a paso normal.

Si hubiéramos ido a máxima velocidad, habríamos llegado en medio día.

Llegamos al mediodía, me fui solo y mandé a las demás a buscar un alojamiento temporal.

Con ayuda de un desconocido que me indicó la dirección, me dirigí a una oficina inmobiliaria cercana al distrito exterior.

Consulté por terrenos amplios y, para mi buena suerte, había uno disponible, ligeramente apartado del centro.

Perfecto.

Planeaba abrir el dojo.

Y no solo eso… también construir un complejo familiar.

Algo estable y permanente para mí y de ser necesario para las demás.

—Señor… estamos hablando de una suma bastante elevada —dijo el hombre mientras miraba mis botas cubiertas de barro.

Lo miré sin expresión.

—No creo que pueda permitírselo.

Aunque tenemos opciones más económicas si está dispuesto a firmar un contrato y pagar en plazos— Negué con calma.

—Agradezco la oferta.

Pero busco terrenos adyacentes bastante amplios.

El dinero no es un problema— El hombre me observó unos segundos.

Entonces sus ojos brillaron.

—Tenemos una mansión con terrenos extensos adjuntos— —¿Qué tan extensos?

—pregunté.

—Una hectárea está disponible.

Puede comprar la mitad ahora y adquirir el resto más adelante si lo desea…—dijo con duda.

Una hectárea era más que suficiente.

—Quiero ese terreno— Suspiro antes de hablar desanimado como si fuera un hecho que todo terminara en nada—Excelente elección.

Serían 3500 monedas de oro por todo— Sin decir nada, saqué un pergamino de almacenamiento y ajusté la apertura.

El sonido metálico llenó la oficina.

Monedas de oro comenzaron a caer al suelo, acumulándose rápidamente.

El hombre abrió los ojos al ver la montaña dorada formarse frente a él.

Rápidamente se recompuso de su sorpresa y empezó a contarlas.

… —Aún faltan 134 monedas, señor —dijo.

Suspiré levemente y volví a abrir el pergamino.

Esta vez dejé que las monedas cayeran una por una, en un chorro lento y constante, para que pudiera contarlas mientras descendían.

El sonido metálico resonaba con cada impacto contra el suelo.

Puede que parezca un precio exorbitante… pero en una era donde el feudalismo era la norma, la tierra era prácticamente un monopolio.

Adquirirla era un privilegio reservado casi exclusivamente para la nobleza.

Mi padre había podido comprar la casa donde vivíamos gracias a su trabajo como aventurero en los Fangs of the Black Wolf.

No era algo común.

La mayoría de los habitantes pagaban alquiler.

Costos relativamente bajos por tratarse de una zona rural, con descuentos si trabajaban como agricultores o, en el caso de Laws, el padre de Sylphiette, por servir como caballero.

Cuando la suma estuvo completa, el hombre terminó de contar y asintió satisfecho y dudar al presentarse los documentos.

Firmé los documentos sin dudar.

Antes de entregarme las escrituras, carraspeó.

—Hay… un detalle que debo mencionar.

La mansión que viene en el terreno tiene fama de estar maldita— Mi expresión cambió a duda y hablo rápidamente para defenderse.

—Claro, claro, solo es un rumor antiguo— Yo sabia que si se tomó la molestia de mencionarlo entonces no era solo un simple rumor.

… En la misma posada a la que vine la primera vez que estuve en Ranoa, estábamos todos reunidos en una sola habitación.

Para suerte de Eris, había cuatro camas, y obviamente ella se ofreció primero a compartir.

Nadie objetó.

—Ya compré los terrenos.

Buscaré a alguien que renueve la mansión que está en ellos y esa será mi propiedad.

Por mientras pueden dormir allí.

Además, construirán casas alrededor de la mía donde podrán hospedarse —dije.

—Me parece bien —respondió Ghislaine.

Las demás asintieron.

Todas menos Eris.

Sin darle demasiada importancia, cambié de tema.

Mientras hablaba, posé discretamente mi mano sobre el mango de mi espada.

—En otro asunto… ¿qué opinan de las facciones políticas del príncipe y la princesa?— Eris me miró confundida.

Ghislaine apretó los puños.

—Estoy completamente del lado de la princesa— —No me importa demasiado —se encogió de hombros Nina.

Pero la opinión que realmente me interesaba era otra.

—La facción del príncipe busca conservar el poder a cualquier costo.

Los habitantes de Asura sufren bajo ese régimen —Isolte hizo una pausa— Creo que mi abuela está del lado del príncipe… pero yo me inclino por la princesa— Bien, baje mi mano.

—Eso es bueno.

¿Tu abuela podría cambiar de opinión?— le pregunte.

—Nunca lo he intentado.

A ella no le importa mucho el sufrimiento del pueblo —admitió con cierta vergüenza.

—Tal vez podamos cambiar eso —dije, apoyando una mano en su hombro.

Sonreí con calma.

Por dentro, mis pensamientos eran mucho más oscuros.

“¡Mentira yo mismo desollare viva a esa perra, no importa que pase me vengare!” Pero lo importante era claro, Islote podía convertirse en una aliada.

—Deben saber que la facción del príncipe ha cometido delitos que no salen a la luz solo por la posición que conservan los nobles —hice una pausa—Eris, ¿recuerdas cuando nos secuestraron de niños?— —¡Sí!

¡Unos hombres malos aparecieron y tú les diste una lección!

—dijo emocionada.

—Darius estuvo involucrado.

Philemon también.

Y dime, Eris… ¿por qué un hombre querría secuestrar a la hija de un noble, aunque no fuera de los más altos para que tuviera alguna utilidad real?— Nina e Isolte entendieron al instante.

Eris buscó confirmación en Ghislaine y la mujer bestia asintió lentamente.

—Es cierto— El ambiente se volvió pesado.

—Con eso aclarado… quiero que sepan que soy partidario de Ariel.

Y ella estudia aquí— Miré fijamente a Isolte.

—Tu abuela está cegada por su lealtad.

No le digas nada todavía.

Ayúdame a cambiar su opinión para que el Reino de Asura pueda prosperar— Tomé su mano y me arrodillé en gesto solemne para dar a entender la importancia del asunto.

Isolte se sonrojó y apartó la mano rápidamente.

Eris observó la escena con incredulidad, con celos evidentes en su mirada.

—¡N-no tienes que pedirlo así!

—protestó Isolte, suspirando—Está bien…—terminó con un pequeño puchero.

Después de eso, la conversación se volvió más ligera.

Y no mucho después más tarde en la noche fue hora de dormir.

… A la mañana siguiente me desperté temprano para hacer mi rutina de ejercicios.

Al terminar, fui a coordinar la construcción de los edificios adyacentes y del dojo, que estaría en el extremo opuesto a mi mansión.

Tras contratar a varios obreros y entregar el adelanto del primer pago, que se realizaría periódicamente según el progreso, regresé a la posada para guiar a las chicas hacia la Universidad Mágica de Ranoa.

—Recuerden que mi nombre es Ryo —dije en voz baja antes de cruzar el puente que conducía al castillo.

Entramos por la puerta principal y nos dirigimos directamente a la sala del consejo estudiantil.

—Muy buenos días, princesa.

Es un gusto volver a verla —dije al entrar sin pedir permiso.

Luke Notos Greyrat y Fitts se sobresaltaron, pero al reconocerme se calmaron.

—Ryo… te ves diferente —dijo Fitts, con el rostro tan rojo que parecía echar humo.

“Reitero o es homosexual o es mujer” —Oh, señor Ryo.

Es bueno tenerlo de vuelta.

Veo que pudo concluir sus asuntos en otras tierras —dijo Ariel Anemoi Asura con elegancia.

—Así es.

Además, quisiera presentarle a Eris, hija de una facción Boreas que busca tomar el control de su rama familiar —dije, señalándola y extrañamente ella hizo una reverencia noble.

Cuando Luke se fijó en ella, casi pude ver corazones en sus ojos.

“Raro” —Ella es Nina Farion, hija de Gal Farion, el anterior Sword God, y una vieja amiga mía— dije presentando Nina, que se puso un poco nerviosa al no saber cómo presentarse ante un noble.

—Ella es Ghislaine Dedoldia— señale a Ghilen.

—Y por último, Isolte Cruel, nieta de Reida Reia— El ambiente se tensó apenas pronuncié ese último nombre.

Casi pude escuchar a Luke susurrar.

—Le dije que ese hombre no era de fiar, princesa…— Eso me confundió.

Sin embargo, Ariel apartó suavemente el rostro de Luke con su mano y se levantó para acercarnos a nosotros.

Luke alzó la mano como si quisiera detenerla… pero no lo hizo.

—Es un placer conocerlas a todas —dijo con amabilidad.

Nina se veía incómoda.

Eris, extrañamente, se mantuvo formal y en silencio.

—Gracias—dijo Isolte, inclinándose respetuosamente.

—Agradezco su respeto —respondió Ariel— Pero me gustaría saber por qué ha decidido estar de mi lado cuando su abuela apoya al príncipe— Una vez más Ariel fue directa.

Isolte respiró hondo.

—Mi abuela no presta atención al sufrimiento de los asuranos más vulnerables.

Yo he visto ese dolor con mis propios ojos.

Si algún día logro conversar con ella, intentaré hacerla cambiar de opinión.

Además… ahora le he jurado mi lealtad a Ryo y el esta de su lado— termino.

Eso sí que me sorprendió.

“¿Lealtad?” Pero no lo demostré.

—Princesa, todas las personas aquí presentes están alineadas con su facción.

Las tres a mi lado poseen rango Rey, y la mujer bestia es una Emperadora de la Espada— tome aire.

—Además, Philip Boreas Greyrat, quien busca el control de los Boreas que están del lado del principe y también le prestará su lealtad— Ariel abrió ligeramente los ojos.

—Ryo… este es un apoyo que jamás habría esperado.

Le agradezco profundamente sus esfuerzos para que yo pueda alcanzar mi objetivo— Hizo una leve reverencia de agradecimiento antes de añadir.

—Sin embargo, me gustaría saber qué hace la hija del difunto Sword God con usted— Nina habló antes que yo.

—Ryo es el nuevo Sword God.

Peleó incansablemente para acabar con el asesino de mi padre.

Al derrotarlo, se convirtió en la Quinta Potencia Mundial— El peso de esas palabras cayó como una losa.

Quinta Potencia Mundial.

—Así que el rumor era cierto… —murmuró Ariel—.

El nuevo Sword God, acompañado por cuatro mujeres, viajando hacia Ranoa… los rumores que comenzaron en Neris no eran exageraciones— —Sword God… —susurró Luke.

—Quinta Potencia Mundial… —repitió Fitts en voz baja.

Ariel tenía oídos en todas partes.

Gracias a los leales que la apoyaban, ningún rumor importante escapaba de su conocimiento por mucho tiempo.

… Esa noche entré por primera vez en mi nueva mansión.

La construcción se había detenido a esas horas, y yo era el único presente en lo que pronto se convertiría en mi complejo familiar.

Con una linterna en mano, exploré el interior de la casa, que tenía fama de estar embrujada.

Y durante unos minutos… parecía que los rumores eran ciertos.

Los pasos se oían tras de mi y sentía una mirada fija en mi.

Hasta que entendí el porqué.

Frente a mí se alzaba una muñeca gigante, deforme, con varias piernas y un deterioro que la hacía más tétrica.

Sin inmutarme, extendí la mano y en un instante sostuve su rostro con firmeza.

Bajo mi agarre, la estructura crujió… y luego se rompió en pedazos, desplomandose contra el suelo con un estruendo seco.

Así que ese era el “fantasma”.

Continué avanzando.

La curiosidad me llevó a activar el tercer ojo de la raza Superd.

Con su visión ampliada, detecté una anomalía en el sotano, una habitación oculta.

Descendí sin dudar.

Allí encontré varios altares dispuestos en orden.

En el centro había una estructura diseñada claramente para contener a la muñeca que acababa de destruir.

A un costado había una mesa con un cuaderno viejo, en sus páginas planos detallados para construir esa aberración en un idioma extraño.

Runas, fórmulas mágicas y anotaciones sobre acumulación de energías si los dibujos decían algo.

Al parecer, alguien estaba jugando a ser dios.

Recogí todo y lo guardé.

Cuando el amanecer llegó, aquello que hacía peligrosa la casa ya estaba sellado dentro de un artefacto de almacenamiento.

Sin el núcleo ni el ritual activo, el lugar no era más que una vieja mansión abandonada.

Salí al exterior y llamé al capataz que justo habia llegado.

—Remodelen todo.

Quiero las paredes blancas… y el techo azul, se les dará el aumento correspondiente— … —¡Feliz cumpleaños, Rudeus!

—gritó Eris apenas crucé la puerta de la habitación.

—¡Eris, te dije que no gritaras mi nombre…!

—empecé a reprenderla, pero mi voz se fue apagando mientras procesaba sus palabras.

Parpadee dos veces, —¿Cumple… años?— Hoy cumplía quince años.

—’Ryo’ no seas malo con Eris.

Ella ha estado esperando este día desde hace tiempo —dijo Ghislaine con calma.

Las demás no hablaron.

Pero extendieron sus regalos al mismo tiempo que Eris antes de decir ‘Feliz cumpleaños al unisono’.

Cada una me entregó una pequeña caja.

Incluso Ghislaine, aunque decidí no abrirlas todavía.

—Me han tomado por sorpresa… no sé qué decir —murmuré antes de girarme hacia Eris— ¿Cómo conseguiste dinero para mi regalo?— —Me devolvieron mi parte de lo que se llevaron en la cacería del dragón —respondió con naturalidad.

—Oh…— Miré de reojo a Nina e Isolte.

Ambas evitaban mi mirada, observando el suelo con cierta vergüenza.

Más tarde, después de beber un poco de vino y comer para relajar el ambiente, cuando todas ya dormían, decidí abrir los regalos.

El primero tenía una nota escrita con caligrafía elegante.

Sin duda era de Isolte.

******* No sé si lo quieras, pero el estilo Dios del Agua también puede ayudarte a mejorar.

******* Dentro había un pergamino.

Una copia manuscrita de las técnicas del Estilo Dios del Agua hasta el nivel Rey.

Me quedé en silencio varios segundos.

—Esto… es oro puro— murmure.

No era solo un regalo.

Era confianza, casi me hizo sentir mal por lo que le quería hacer a su abuela…casi.

Guardé el pergamino con cuidado.

El siguiente era el de Nina.

También tenía una nota.

******* Sé que te gustan los adornos que llevo en el pelo, así que te compré unos para hombre.

******* Negué con la cabeza… antes de sonreír.

Tenía razón, me gustaban.

Dentro había cinco anillos dorados para el cabello.

Similares a los que usaban los guerreros del norte en algunas culturas en mi anterior mundo y algunos aventureros en este mundo.

Sin perder tiempo, me coloqué uno en cada patilla.

Había dejado crecerlas lo suficiente para que cayeran unos centímetros más abajo del mentón.

Usé otro mas grande para reforzar mi cola de caballo, que ya no era tan pequeña.

Con los restantes decore unos mechones que caían en mi frente.

Lo justo y necesario.

—Gracias— Susurre mirando a Nina dormida.

Luego abrí el regalo de Ghislaine.

******* Ten tu dinero y cómprate algo que te sirva.

******* Dentro había monedas.

Solté una pequeña risa.

No esperaba otra cosa.

Ella ya me había dado entrenamiento, fuerza y lealtad.

Ya no tenía nada más que me fuera útil.

Lo único práctico que podía ofrecerme ahora era eso.

—Simple y directa como siempre, Ghislaine— Finalmente, tomé la última caja.

La de Eris.

Al abrirla, encontré un guante de cuero que llegaba hasta el codo.

Parpadeé sorprendido.

A su lado había una nota con su terrible caligrafía.

******* Vi que te tomaba mucho tiempo vendarte el brazo.

Ya no tendrás que tardar tanto.

******* La releí dos veces para asegurarme de haber entendido bien.

Sonreí.

Eris había notado algo tan pequeño… y se había esforzado por solucionarlo.

Sostuve el guante con cuidado.

—Esto debió ser un esfuerzo monumental para esa cabecita tuya…— Solté una risa baja y un poco seca por el alcohol.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo