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Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 60

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  4. Capítulo 60 - 60 Capítulo 59 Luke
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60: Capítulo 59: Luke 60: Capítulo 59: Luke Año 423 K Rudeus POV Una figura cruzaba el bosque a cuatro patas con velocidad feroz.

Podría decirse que era un miembro de la raza bestia, por las garras en sus manos, la cola peluda y las orejas erguidas que salían de su cabeza.

Pero había algo extraño.

Poseía la fuerza de un Adoldia y la velocidad y flexibilidad de un Dedoldia.

Esa figura era yo.

El ojo en mi frente me permitía ver mi propia silueta.

Todo lo que entraba en su dominio era visible para mí y como mi ojo estaba pegado a mi frente era natural verme.

También lo usaba para asegurarme de que nadie me viera en ese estado.

Las características de la raza bestia eran extraordinarias para el desplazamiento.

Y si las incorporaba en combate, sin duda estarían a la altura.

En pleno vuelo estaba retrayendo la cola, orejas y garras de una sola vez.

Caí con un golpe seco sobre el suelo ya sin ningún indicio de mi forma anterior.

Mis músculos palpitaban.

Había exigido mi cuerpo primero con entrenamiento de fuerza y luego con una carrera a máxima velocidad durante una hora.

Tomando una profunda bocanada de aire, me dirigí a mi hogar.

Mi mansión se alzaba imponente en medio de las casas más pequeñas que la rodeaban.

El dojo, casi terminado, también era agradable a la vista.

Aunque también un recordatorio constante de quién era.

Entré.

Eris, recién despierta, salió de su habitación.

—Siéntate.

Prepararé el desayuno— le dije.

La casa estaba vacía, aparte de nosotros dos.

Las demás se habían mudado a las casas cercanas.

Eris dijo que también lo haría.

Pero cada vez que preguntaba terminaba igual: —Eris, ¿cuándo te mudarás?— —Más tarde— Así que dejé de insistir.

Eran las seis de la mañana.

Yo me levantaba a las cuatro para entrenar y regresaba a esta hora para preparar el desayuno.

Las demás no cocinaban, así que siempre terminaban llegando aquí.

—Buenos días, Rudeus —dijo Nina al entrar.

—Buenos días —la siguió Isolte.

—Buenas —finalizó Ghislaine.

Comieron en tiempo récord conversando de sus entrenamientos y después salieron para su entrenamiento matutino.

Yo, en cambio, saboreé lentamente el arroz frito que había preparado.

El Enmascarado tuvo la amabilidad de traerme la planta además de un raro licor de ogros que sabia a salsa de soya.

La mayoría la planté en el jardín para reponer y el resto la usé para cocinar.

También preparé almuerzos para llevar.

Mi rutina de empezar dos horas antes no era solo por la obvia razón de evitar que me vieran transformado.

También debía atender asuntos relacionados con la construcción y desde que descubrieron que sabía cocinar tan bien ya no querían comer en los bares.

Volviendo al tema de la construcción, ahora solo faltaba terminar el dojo.

Tras supervisar ese último detalle, me puse el uniforme de la Universidad Mágica de Ranoa y emprendí camino hacia ella.

… Las chicas descubrieron que dentro de la Universidad Mágica de Ranoa había clases de esgrima.

Gracias a sus títulos de Reinas y Emperadora, consiguieron el privilegio de entrenar y combatir allí sin necesidad de estar oficialmente inscritas en la institución.

Y claro, casi olvido mencionar que yo convencí a Jenius para que lo permitiera.

Y no fue precisamente con magia.

Llamémoslo donación al departamento de esgrima de la Universidad.

Suspirando, continué mi camino hasta el salón principal.

El anuncio de inicio de año estaba a punto de comenzar.

Cuando Ariel, Luke y Fitts descendieron por las escaleras, los murmullos llenaron el aire.

—Ah, esa es la princesa Ariel.

¡Qué bonita!— —Ese debe ser Fitts el Silencioso— —Y ese… debe ser Luke— Parece que Luke no tiene nada particularmente distintivo, pensé.

Los murmullos cesaron cuando Luke alzó la voz para imponer silencio.

Entonces Ariel dio un paso al frente.

—Encantada.

Mi nombre es Ariel Anemoi Asura, segunda princesa del gran Reino de Asura y presidenta del consejo estudiantil— Su voz era clara y elegante.

—Nos hemos reunido aquí desde todas partes del mundo para formar parte de esta institución.

La diversidad de demonios, bestias y humanos es algo que nos enorgullece— Hizo una breve pausa antes de continuar.

—Quizá algunos encuentren el idioma o la cultura como una barrera que los separa del resto.

Pero sepan que la marginación y el racismo son faltas graves, con represalias muy serias— El ambiente se volvió solemne.

—Por lo demás, sean todos bienvenidos a la Universidad Mágica de Ranoa.

Les deseo una estancia feliz y llena de aprendizaje— El discurso dejó en evidencia el carisma natural y el dominio del lenguaje que ella poseía.

Los aplausos no tardaron en llenar el salón.

Por cortesía me uní a ellos, para mi cabeza dotada de una vida con oradores mucho mejores esto no era nada del otro mundo.

… Entré en la clase especial.

Nada particularmente llamativo… al menos a simple vista.

Reconocí a un príncipe de Shirone.

Si no recordaba mal, lo habían escoltado en una caravana cuando ocurrió todo el desastre relacionado con Pax.

También había una mujer gato me observaba desde unos asientos más adelante.

Por sus rasgos, probablemente era una Doldia.

Su postura delataba algo que, aunque no intenté mirar directamente, terminó grabándose en mi mente.

“Celeste, como Isolte”, pensé sin querer.

Parpadeé.

“Espera ¿por qué aún recuerdo ese detalle?” Negué con la cabeza.

De pronto, mi pantalón se sintió incómodo.

Respiré.

“Vamos Rudeus autocontrol” —Algo apesta, nuni nano —dijo otra chica.

Orejas de perro caídas, cola esponjosa.

Seguramente una Adoldia.

Me acerqué con tranquilidad.

—Disculpen, señoritas.

¿Tendrían la amabilidad de decirme sus nombres?— —Me llamo Pursena —respondió la chica perro.

—Y yo, Linia —añadió la chica gato.

—Lindos nombres.

El mío es Ryo— Intenté sonar amable… aunque mi tono natural probablemente arruinó un poco la intención.

Tomé asiento en la segunda fila.

Por unos momentos hubo calma.

Hasta que el pelinegro habló.

—Oye— dijo en voz alta.

—¿Sí?

¿Ocurre algo?— —Dijiste que tu nombre era Ryo, ¿verdad?— —En efecto— asenti.

—Mi nombre es Cliff Grimoire.

Mago prodigio— Tuve que contener una carcajada.

“¿Se llamó a sí mismo prodigio?” Él frunció el ceño.

—¿Te parece gracioso algo de lo que dije?— —No exactamente.

Solo me resulta curioso que alguien se autodenomine prodigio.

Usualmente es un título que otros te otorgan— —Ya he sido reconocido como tal.

Puedo llamarme así si quiero— —Estoy en segundo año y ya domino magia avanzada de todos los elementos.

Incluyendo sanación, desintoxicación y magia divina— Hizo una pausa, y añadió con orgullo.

—Soy principiante en barrera pero pronto seré intermedio— Otra risa estuvo a punto de escaparse.

No porque dudara de él.

Sino por la actitud.

Yo solo era máximo Santo en todos los elementos, oficialmente hablando.

En la práctica podía crear hechizos de escala absurda o eso quería suponer con el nivel promedio de magos en este mundo.

Aunque, siendo honesto, no dominaba magia divina de ninguna manera, es más apenas y sabia de que iba más o menos.

Además mis técnicas de barrera eran más bien imitaciones mediante círculos mágicos como el escudo que usaba o manipulación gravitatoria para frenar ataques.

Nada realmente útil en combate directo por mi dificultad para condensar mana suficiente para que fuera útil en el tiempo tan corto como lo es los ataques de un espadachín.

—Deja de reírte.

Todo lo que dije es verdad —insistió molesto.

—No dudo de su veracidad.

Es una cuestión de perspectiva —respondí, y no pude evitar soltar una pequeña risa al enfatizar la palabra “perspectiva”.

Levanté ambas manos.

—Estoy seguro de que es impresionante— dije en defensa.

Cliff alzó el mentón.

—Bueno, eso no es nada comparado con ‘Sword God’ que puede hacer magia silenciosa como Fitts— La sala quedó en silencio.

Las miradas se dirigieron hacia mí.

Mi rostro no cambió, sabía que mi nombre era conocido y me preguntaba cuando lo conectarían.

Pero nadie parecía haberlo hecho hasta ahora.

—¿Quién le contó que puedo usar magia sin canto?

—pregunté finalmente.

Cliff sonrió ligeramente.

—Es un rumor— Hizo una breve pausa.

—Pero ahora sé que es cierto— “Perspicaz” … Exploré la universidad con calma.

En cada pasillo, las conversaciones rebotaban contra las paredes.

Seguí caminando.

Pasé frente a la enfermería.

Los gritos de un chico con la pierna rota resonaban desde el interior.

Más adelante, en la sala donde me enfrenté a Fitts habían magos peleando.

Y finalmente… Llegué a la tierra prometida, la biblioteca, y esta no era cualquier biblioteca, esta era una descomunal.

Estanterías que parecían no tener fin.

Libros antiguos, nuevos y olvidados.

Decidí empezar por magia de barrera.

Y junto con ella, magia divina.

Así, al menos, no me sentiría tan mal molestando a Cliff sin saber esa rama.

Pero pronto encontré un obstáculo, no había libros de magia divina, ni uno solo.

Al menos sí había libros de barrera.

Tomé todos los que pude cargar y me senté en una mesa apartada.

Barrera para tontos decía la portada —¿Ryo?

—una voz habló a mi espalda mientras hojeaba el libro.

Me giré.

—Oh, Fitts.

Es bueno verte.

¿Qué te trae por aquí?— —Bueno… ya sabes… —jugó con un mechón de su cabello—Como somos compañeros, y llevo más tiempo aquí… pensé que quizá podría ayudarte en algo— Una sonrisa se dibujó en mi rostro.

—Si fuera tan amable, ¿sabe algo sobre magia divina?— Se sorprendió ligeramente.

—Lo siento.

No conozco encantamientos de esa rama… pero si descubro algo, te lo haré saber— Hizo una pequeña reverencia.

Asentí.

—Lo agradecería— dije con una gran sonrisa en mi rostro.

Mientras lo veía marcharse, volví la mirada al libro y seguí leyendo.

… Eris POV Después de terminar mi entrenamiento y secarme el sudor, comencé a hablar con Isolte y Nina.

La verdad nunca esperé que este lugar tuviera instalaciones tan buenas para la práctica.

Hasta que el guardaespaldas de la princesa se puso en mi camino.

—Disculpe, bella dama.

No he podido evitar notar su belleza desde lejos.

¿Me concedería una salida después de las horas de clases?— —No— Respondí sin dudar.

Él pareció sorprendido y yo seguí caminando.

Tenía algo más importante que hacer, buscar a Rudeus.

Una mano se posó en mi hombro derecho y tiró ligeramente junto con la bufanda que Rudeus me había regalado cuando nos mudamos a la mansión porque era invierno y la necesitaba.

Lo que me molestó no fue que me jalara, sino que por su falta de cuidado esta se rasgó un poco.

—Preciosa, yo…— intento decir.

Lo interrumpí con una bofetada directa a la mejilla.

No fue fuerte.

Me contuve.

Rudeus me enseñó a controlar mi fuerza.

A ser prudente.

Y esa misma mañana me dijo: “Eris, no te metas en líos”.

—Ryo me compró esto ¡Ahora está roto por tu culpa!— Me fui a paso rápido.

Nina e Isolte me siguieron negando con la cabeza.

Al final lo encontramos sentado en una mesa de piedra, afuera del edificio principal de clases.

Nos sentamos junto a él y él nos sonrió.

De un pergamino de almacenamiento sacó tres paquetes de comida, además del suyo que él ya estaba comiendo.

Mi boca se hizo agua.

Comencé a devorar la comida.

—Un chico intentó invitar… —bocado— …a salir… —bocado— …a Eris —dijo Isolte entre bocados.

Me sonrojé.

Sentí una mezcla de traición por parte de Isolte y expectación por la reacción de Rudeus.

Su ceja se arqueó.

Seguro e iba a preguntar quién para darle una paliza, pero el chivo en cuestión llegó.

Luke.

Lo acompañaban dos mujeres que se veían preocupadas.

Al ver a Eris, habló.

—Finalmente te encontré— Luego miró a Rudeus.

—¿No le dejas tener una vida propia?— Estaba a punto de golpearlo por gritarle a Rudeus, pero Nina habló primero.

—¿Quién dice que le están negando algo?

Tú eres el estorbo aquí— El ceño de Luke se frunció más.

—Ryo, te reto a un duelo de espadas.

El ganador se queda con Eris— Me molestaba ese chico.

Pero también quería ver cómo reaccionaba Rudeus.

Así que guardé silencio para ver si Rudeus me defendía.

—Primero que nada —dijo Rudeus con calma—Eris es una mujer independiente.

Si quiere salir contigo o no, esa es su decisión— Hizo una pausa mientras se levantaba.

Su altura y presencia se impusieron frente a Luke.

—Pero está bien.

El ganador se queda con ella.

De todos modos, yo no haría nada y tú no ganarás— Mi corazón se aceleró con la primera parte y se encogió de desepcion un poco con la última.

Una multitud comenzó a reunirse.

Estudiantes de todas las razas observaban con emoción.

Parecían querer ver que sucedía, incluso vi miembros del clan bestia entre el público.

Luke tomó posición en el centro del área verde y Rudeus ni siquiera desenfundó su espada mientras lo seguía.

Estaba despreocupado.

Luke cargó hacia adelante.

Y en menos de lo que yo misma esperaba… todo terminó.

Rudeus barrió sus piernas en el momento exacto.

Cuando Luke cayó, un golpe preciso lo hizo girar y quedar de espaldas.

Primero agarró uno de sus brazos jalandolo hacia a el.

Luego sujetó su muñeca con el pie, inmovilizando el brazo que aún intentaba sostener la espada.

El otro pie cayó sobre su rostro, pisándole la cara Silencio absoluto, la gente miró sorprendida el intercambio y como era de esperar, Rudeus siempre fue y siempre será asombroso.

La escena fue reconfortantemente humillante.

El pie se retiró antes de lo que me hubiera gustado cuando Luke soltó su espada.

—Puede que estemos del mismo lado políticamente —dijo Rudeus con voz fría—Pero no toleraré faltas de respeto hacia mí ni hacia quienes me rodean— Se dio la vuelta y se marchó.

Cuando Luke levantó la cabeza y la multitud comenzó a dispersarse.

Me giré hacia él y le saqué la lengua mientras seguía a Rudeus.

… Rudeus POV De regreso a casa, me desvié hacia el bosque.

Llegué al punto de encuentro habitual que tenía y el enmascarado ya estaba allí, esperándome en silencio.

—¿Qué tal tu primer día?

—preguntó.

—Supongo que bien —respondí, antes de extenderle una carta.

La tomó sin decir nada al principio.

—¿Al fin te decidiste?— Suspiré.

—Da lo mismo.

Mi nombre ya es conocido.

La discreción se fue al carajo hace tiempo y no quiero que Paul se siga preocupando— Cuando llegué al Santuario de la Espada no podía enviarle cartas a Paul.

Tenía que seguir fingiendo ser alguien que no era.

Y eso era algo que el hombre frente a mí me había recordado más de una vez.

Pero hace unos meses, más específicamente un mes después de llegar a Ranoa, se ofreció a llevar mensajes a Paul por mí.

Al principio me negué.

Temía la reacción de mi padre.

Pero luego entendí algo.

Le dolería más no saber nada de mí, que enterarse del por qué.

En la carta incluí una breve explicación de por qué no había escrito antes.

También mencioné mi paradero actual en Ranoa.

Y aclaré que el enmascarado era ahora un aliado de confianza, y que actuaría como intermediario privado… porque alguien me estaba siguiendo.

Obviamente no mencioné al Hombre-Dios.

Paul no necesitaba cargar con esa preocupación.

—Me alegra que por fin decidieras quitarle ese peso de encima al pobre hombre —dijo el enmascarado.

—¿Estaba muy preocupado?

—pregunté, aunque ya conocía la respuesta.

—Sí.

Envió a una vieja amiga suya a buscarte, y o sorpresa esa misma es la que cuida de Sara e irónicamente es la que la mantiene alejada— Asentí en silencio.

El enmascarado guardó la carta dentro de su capa.

—La entregaré personalmente— Y desapareció entre los árboles.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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