Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 66
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- Capítulo 66 - 66 Capítulo 65 Conflictos internos
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66: Capítulo 65: Conflictos internos 66: Capítulo 65: Conflictos internos Rudeus POV Año 423K Salí de esa habitación y me dirigí a la biblioteca nuevamente.
—¿Se encuentra bien, jefecito?— me preguntó Pursena, con Linia detrás de ella.
“Supongo que tener el ceño tan fruncido no es buena señal”, pensé antes de relajarlo.
—Solo tuve un mal día— dije mientras seguía mi camino.
Nanahoshi era un recuerdo doloroso de mi pasado.
La primera chica que me gustó y una amiga de la infancia.
Pero también era alguien que me abandonó.
Empezamos a distanciarnos después de un incidente a mediados de la secundaria, y creo que la gota que colmó el vaso fue cuando golpeé a Akito.
No se lo merecía, la verdad.
Pero en ese momento habló muy mal de ella.
Ahora entiendo que probablemente lo hizo únicamente para que sus amigos dejaran de molestarlo.
Recuerdo que la charla era sobre chicas.
Él negó cualquier interés y empezó a enumerar los defectos de Shizuka uno por uno, diciendo que nunca saldría con alguien como ella.
Supongo que el hecho de que ella fuera mucho más íntima con él en ese momento, pero que él hablara así de ella, fue lo que me llevó a golpearlo.
Nunca antes me había peleado de esa manera, pues generalmente, yo era al que golpeaban.
Ahora que sé que está aquí, la pregunta de ‘¿qué habrá sido de ella?’ ya no me agobia.
Que no le guste este mundo me es irrelevante.
Y saber que estaba al lado de la mujer que casi me mata de una forma tan dolorosa solo me lleva a una conclusión.
Ella ha cambiado.
Ya he saldado cualquier remordimiento salvándola a costa de mi miserable vida, y no tengo ninguna razón real para ayudarla.
Tengo gente que proteger, amigos y familia y también un objetivo claro.
Si la Diosa Dragón es enemiga de Hitogami, tal vez pueda ser de ayuda.
Pero yo ya tengo aliados, y si ella fuese esencial para cualquier plan, estoy seguro de que ellos ya habrían intentado ayudarla, contactar con ella o algo por el estilo.
Terminando de reflexionar, finalmente llegué a mi casa con las dos acompañándome.
Ellas se quedaban a hablar con Eris, Nina e Isolde de vez en cuando como un grupo de chicas rudas.
Y, en lo personal, creo que es porque cada vez que vienen, Eris o yo cazamos algo del bosque para cocinarlo.
Siendo eso un gran incentivo para las dos mujeres bestia, se volvió común ahora comer carne.
… —Aquí tienen— dije antes de poner los últimos dos platos sobre la mesa.
Eris al principio quería que Linia y Pursena comieran cuando quisieran, pero le dejé claro que el orden también marcaba jerarquía, y si quería evitar que se volvieran demasiado engreídas, era mejor dejarlas para el final.
Mi plato ya estaba en la mesa.
Siempre servía el mío primero y lo dejaba ahí, sin que nadie lo tocara.
Me senté en mi asiento y, por fin, di el primer bocado.
Las demás siguieron mi ejemplo en orden, después de mi persona seguía Ghislaine y las demás, y solo cuando todas ya habían probado bocado Linia y Pursena podían comer.
La carne de hoy era de ciervo, un animal relativamente común y fácil de encontrar.
Además, con el trabajo de Eris cazando monstruos en los alrededores, estos tenían aún menos depredadores naturales.
La comida transcurrió en un cómodo silencio almenos para mi.
Eris, Linia y Pursena hablaban mientras masticaban, Isolte y Nina eran más educadas y tragaban antes de decir cualquier cosa y por último Ghislaine solo se atoraba sin decir nada para pedir más apenas terminaba.
La charla siguió hasta que la luna llegó, en ese momento Linia y Pursena se marcharon a dormir a la universidad.
Cuando salieron me dejé caer pesadamente en el sofá junto a las demás.
Metí la mano debajo de la mesa central y saqué una botella de vino que guardaba allí.
La destapé y me serví un trago en un vaso de madera.
En ese momento, Ghislaine puso una carta sobre la mesa, todo sin decir una palabra.
Reconocí de inmediato el sello especial de Philip.
Estaba a punto de abrirlo cuando Ghislaine tomó mi mano y negó con la cabeza.
—Lord Philip dijo que esta vez es imperativo que no lo leas y que sea entregado directamente a Ariel— dijo con firmeza.
Me abstuve de abrirlo.
Al menos… oficialmente.
Antes de irme a la cama, activé mi tercer ojo y eché un vistazo.
La distinta concentración de maná entre la tinta y el papel me permitió distinguir el mensaje oculto entre las fibras del pergamino.
******* Relaciones entre Philemon Notos Greyrat y Darius Silva Ganius.
A la atención de Su Excelencia, la Princesa Ariel Anemoi Asura.
Reciba un cordial saludo.
Ruego que la salud y la prosperidad continúen acompañando su persona.
Soy consciente de que el encabezado implícito de este mensaje puede resultar impactante.
No me atrevería a insinuar traición sin fundamentos sólidos, sin embargo, se trata de una sospecha que ya habíamos considerado con anterioridad y que, con la información recientemente obtenida, considero mi deber poner finalmente en su conocimiento.
Gracias a contactos leales en la capital, hemos logrado observar e interceptar correspondencia dirigida desde Lord Philemon Notos Greyrat hacia el ministro Darius Silva Ganius, así como respuestas en sentido inverso.
El contenido de dichas cartas revela una comunicación constante cuya naturaleza resulta, cuando menos, alarmante.
Le solicito por la presente que mantenga extrema vigilancia sobre los aliados y movimientos vinculados a la Casa Notos, exceptuando al señor Luke Notos Greyrat.
Como podrá leer en la carta adjunta, se hallan indicios del anterior intento de asesinato ejecutado por Rack, quien, según correspondencia previa, sería el último integrante del grupo de asesinos más letales al servicio de los Notos.
En esta carta antes mencionada se expresa, de manera explícita, que el asesino fue enviado con el objetivo de atentar contra su vida, aun a costa de sacrificar a su ‘ingenuo hijo más joven’, según las propias palabras empleadas al hablar de Luke.
Asimismo, se hace referencia a intentos de asesinato contra otros nobles menores, así como a diversos secuestros que, por fortuna, fueron frustrados, entre ellos el de la señorita Tristina Purplehorse la caul aun se desconoce su paradero.
Le ruego que esta información sea tratada con la máxima confidencialidad, incluso dentro de su círculo más cercano, dada la posible reacción del mencionado Luke Notos Greyrat si llegara a conocer el contenido de esta denuncia.
Que la bendición de los Dioses la proteja y guíe sus decisiones.
Con el debido respeto, Philip Boreas Greyrat Señor de la Nueva Casa Boreas ******* “Con que era un Notos, eh…” Eso encajaba todo.
No había mencionado su apellido antes, pero supuse que era un noble.
Después de todo, Luke suele acostarse con mujeres con demasiada facilidad gracias a un estatus no mencionado pero claramente notable.
Me dispuse a leer rápidamente la otra carta y en efecto, allí venía todo lo mencionado anteriormente, incluyendo que cuando me atacaron fui yo quien asesinó a Mack y Jack.
Se me describía como un espadachín y mago talentoso y Philemon enfatizaba que aún debían tratar conmigo, y que mi desaparición solo podía significar que estaba reuniendo fuerzas para dar un golpe y apoderarme de la casa como el legítimo heredero.
Suspiré y me llevé las manos a la sien mientras desactivaba el tercer ojo.
Dejé la carta sobre la mesa al lado de mi cama justo cuando Eris entró en la habitación.
—Aún estoy despierto— dije.
—No importa.
Eres cómodo— respondió.
Nunca cuestioné esa excusa.
Para la mente sencilla de Eris, eso parecía más que suficiente como explicación sin implicar nada real, pero en realidad eso delataba completamente sus intenciones.
Se acercó por detrás y me abrazó, presionando su cuerpo contra mi espalda y apoyando el rostro en mi nuca.
No sabía cómo tratar con ella, para ser sincero.
¿Me gustaba?
Físicamente, sí.
Sentimentalmente… también.
Pero aun así no sabía cómo comportarme, y al mismo tiempo no quería avanzar.
Miré hacia el lado al que estaba volteado.
Allí aún estaba la daga que planeaba regalarle a Sara y evidentemente nunca llegue a entregarla.
Seguía pensando en ella, y la idea de iniciar algo con alguien mientras ella seguía allá afuera me hacía sentir culpable, más aún recordando el último encuentro que tuvimos.
Después de todo ella estaba inspeccionando todo este territorio solo buscándome.
“¿Qué será de ti?”pensé antes de girarme para mirar el techo.
Me destapé la mitad derecha, la que Eris no sostenía, y extendí mi mano hacia arriba.
La cerré en un puño antes de cerrar los ojos, intentando dormir.
… Desperté rígido como una roca.
Eris me sostenía con fuerza y, como de costumbre, me zafé con cuidado mientras ella aún dormía.
Bostecé y estiré los brazos mientras me levantaba y salía a hacer mis ejercicios matutinos.
Al salir, vi que alguien ya estaba sentado afuera de su casa, sosteniendo una taza de té entre las manos.
—Buenos días, Nina.
Veo que te levantaste temprano— dije acercándome.
—Bueno, he tenido una noche difícil.
Y veo que tú sigues teniendo ese tipo de noches desde que nos mudamos— respondió antes de dar el último sorbo a su taza.
—Tú sabes cómo es Eris— dije con una sonrisa tranquila.
Nina soltó una leve risa mientras observaba el fondo vacío de su taza.
Después de ese breve intercambio, me alejé, era comodo hablar con Nina, ella era de pocas palabras y una gran oyente.
No hace falta decir que entrené sin usar nada especial, Nina aun estaba cerca.
… Narrador POV Año 4xxK Bajo la fría luz de la luna, una figura desenterró su espada del cadáver de uno de los últimos aliados vivos de Darius Silva Ganius.
La hoja salió acompañada de un sonido húmedo.
Reida Reia ahora yacía mutilada, completamente desfigurada.
El campo estaba cubierto de cuerpos, acero roto y tierra teñida por la sangre.
La misma figura avanzó entonces hacia otra persona tendida en el suelo.
—Basta, Rudeus— habló Sara, interponiéndose mientras sostenía el brazo alzado que estaba a punto de apuñalar la figura agonizante de Gino Brittz.
—Lárgate, Sara— respondió él con voz baja.
Pero otras dos figuras se colocaron frente a él.
—Rudeus, deja ya esto.
Él no te hizo nada— dijo Isolte, firme pese al temblor en su respiración.
—Aún no.
¿Pero qué me asegura que no lo hará?— respondió mientras apartaba a Sara sacudiéndose y preparándose para hacer a un lado a Isolte.
Un sello mágico brilló en el suelo y, de un tirón violento, alejó a Gino varios metros.
—Has perfeccionado tu técnica, Nana— dijo él en tono despectivo, sin apartar la mirada del objetivo.
—Rudeus, mira a tu alrededor.
Ya no queda nadie de quien vengarte.
Ahora solo estás buscando sacar esa ira que te consume— dijo ella, y lágrimas comenzaron a deslizarse bajo la máscara blanca.
—Tú no entiendes mi dolor… y nunca lo entenderás— —( … )… para de una vez— —No uses ese nombre— respondió con frialdad mientras preparaba su espada, sin importarle tener que asesinar a las tres si era necesario
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