Mushoku tensei: Hitogami me quiere muerto, lo matare. - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Capitulo 6 La refinada dama Eris
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7: Capitulo 6: La refinada dama Eris 7: Capitulo 6: La refinada dama Eris Llegamos a la mansión Boreas.
Estábamos en Roa, y era hora de reunirme con mis nuevos empleadores.
Bajé de la carroza y seguí a Ghislaine por un pasillo lleno de lujos que solo había visto en libros: tapices dorados, lámparas de cristal y pisos tan brillantes que reflejaban mi rostro.
Mientras avanzábamos, me quedé sin palabras al ver a varias sirvientas pasar, chicas jóvenes, algunas humanas, pero la mayoria con orejas puntiagudas y colas peludas moviéndose con gracia.
Eran de razas bestia, como la mujer que me acompaño por todo el viaje.
Su olor era distinto, sus movimientos elegantes.
Así que este es el mundo noble de Roa, los Boreas realmente tienen de todo, pensé impresionado.
Finalmente, Ghislaine me llevó hasta una amplia habitación donde me esperaba un hombre elegante, de porte firme y mirada calmada; parecía tener la misma edad que mi padre.
Recordando los modales que me enseñó Lilia, hice una reverencia sencilla.
—Hola, mi nombre es Rudeus Greyrat —dije con cortesía.
El hombre soltó una pequeña sonrisa.
—Eres mucho más educado y templado que tu padre —comentó con tono amable—Pero para un noble tu saludo está incompleto— Se levantó de su asiento y se acercó a mí.
—Mira bien, muchacho.
Cuando te presentes, debes inclinarte un poco más hacia abajo, mover el pie izquierdo hacia atrás, y con el brazo derecho dibujar un medio círculo juntandolo a tu cadera y terminando con la mano izquierda extendida hacia adelante, como si ofrecieras tu respeto al aire— Philip me mostró el movimiento lentamente, con precisión casi ceremonial.
—Así demostrarás educación sin parecer sumiso.
Mi padre valora la compostura, pero odia a los cobardes— Yo imité el gesto tal como me enseñó, intentando memorizar cada detalle.
Philip asintió satisfecho.
—Eso está mucho mejor.
Ahora, recuerda hacerlo cuando mi padre entre— Y, como si lo hubiese invocado con esas palabras, un hombre mayor irrumpió con paso firme en la sala.
—¡Philipp!
—tronó una voz grave que hizo eco en las paredes.
El anciano tenía una presencia abrumadora, su barba plateada y su expresión feroz hacían que pareciera más un general que un noble.
Rápidamente adopté la postura que acababa de practicar.
Y me presente una vez más.
Sauros me observó con atención durante unos segundos antes de soltar una carcajada.
—Mhhh, eres mucho más educado que tu padre.
Me agradas, chico.
Serás un buen tutor para Eris… bueno, si logras que no te rechaze— Dicho eso, Sauros Boreas Greyrat se giró y salió de la sala tan rápido como había entrado, dejando tras de sí un silencio pesado.
—Sigame joven Rudeus, le presentare a mi hija y luego hablaremos de las condiciones de su trabajo— ———————————————— —Joven Rudeus, empezaré por pedirle que no seduzca a mi hija.
—No se preocupe, tan solo tengo siete años —respondí, algo incómodo.
Philip soltó una leve risa y asintió.
—Bueno, dejando eso de lado… le mencioné a Paul que mi hija suele ser algo volátil, y para serle sincero, no tengo mucha fe en usted.
Solo me queda desearle suerte… y que logre impresionarla— Entonces llegamos frente a la puerta de la joven Eris Boreas Greyrat, la chica a la que enseñaría durante los próximos cinco años.
—Eris, ya llegó tu nuevo profesor.
—dijo Philip desde la puerta.
Pensé para mis adentros: “Realmente es volátil… solo con ver ese cabello rojo sé que tiene un carácter fuerte.” Me acerqué y la saludé con la mayor cortesía posible.
—Hola, mucho gusto.
Mi nombre es Rudeus Greyrat.
—¿Qué?
¿Eres más joven que yo?
—exclamó Eris, frunciendo el ceño.
—Disculpe, pero no creo que eso sea relevante —respondí con calma.
—¿Me estás llevando la contraria?
¡Qué descarado!
—gritó antes de abofetearme.
Me quedé sorprendido, pero traté de mantener la compostura.
—Por favor, yo solo quiero poder impartirle mi conocimiento, señorita Eris —dije con una leve sonrisa.
—¿Se supone que alguien más pequeño que yo me va a enseñar algo?
¿Estás insinuando que sabes más que yo?
¡Qué insolente!
—rugió, alzando nuevamente la mano.
Esta vez intentó golpearme otra vez, pero logré esquivarla… sin darme cuenta de que eso solo empeoraría las cosas.
En cuestión de segundos, Eris comenzó a perseguirme por toda la habitación, furiosa, mientras yo corría por mi vida, lamentando cada palabra que había dicho.
————————————————— —Finalmente…
—dije, tirando un largo suspiro.
Había estado corriendo de Eris por toda la mansión y por fin la perdí.
Usé algunos trucos como hacerla caer con mi magia de gravedad artificial, yo la hice caer o que no pudiera detener su impulso en algunas vueltas cerradas e incluso me propulsé a mí mismo.
—Jajaja, no te fue muy bien, ¿eh?
¿Qué harás ahora?
¿Rendirte?
—dijo Phillip.
—Por supuesto que no.
Si regreso, mi padre se burlará de mí.
No estoy dispuesto a pasar esa vergüenza —respondí.
—Oh, bien dicho.
¿Pero qué tienes en mente?— —Debo hacer que la joven Eris me respete.
Si no logro que lo haga, nunca podré enseñarle.
Y también necesito que sepa lo necesarias que son las habilidades que le enseñaré…
—Hice una pausa, pensando en qué podría hacer antes de continuar—.
Podría fingir un secuestro, enseñarle que la magia puede ser útil para escapar, como se leer podría mostrarle que si no sabe cómo, nunca podría direccionarse bien.
Además, llevaré dinero y, cuando acabe todo, le mostraré que si no supiera cómo evitar estafas se nos habría acabado y no habríamos llegado de vuelta al castillo— —Veo que Paul no mentía, eres un niño muy talentoso y maduro para tu edad.
Aceptaré tu petición.
En este punto todos los maestros se rinden y no puedo encontrar a uno más de manera fácil— ———————————————— —Finalmente…
—dije, tirando un largo suspiro.
Había estado corriendo de Eris por toda la mansión y por fin la perdí.
Usé algunos trucos: hacerla caer con mi magia de gravedad artificial fue lo que más utilicé.
La hice caer, que no pudiera detener su impulso en algunas vueltas cerradas e incluso me propulsé a mí mismo.
—Jajaja, ¿no te fue muy bien, eh?
¿Qué harás ahora?
¿Rendirte?
—dijo el hombre.
—Por supuesto que no.
Si regreso, mi padre se burlará de mí.
No estoy dispuesto a pasar esa vergüenza —respondí.
—Oh, bien dicho.
Realmente…
pero, ¿qué tienes en mente?
— —Debo hacer que la joven Eris me respete.
Si no logro hacer que lo haga, nunca podré enseñarle.
También necesito que sepa lo necesarias que son las habilidades que le enseñaré…
—hice una pausa, pensando en qué podría hacer antes de continuar—.
Podría fingir un secuestro.
Enseñarle que la magia puede ser útil para escapar y, como se suele decir, mostrarle que si no sabe cómo, nunca podría orientarse bien.
Además, llevaré dinero y, cuando acabe todo, le mostraré que si no supiera cómo usarlo, se nos habría acabado y no habríamos llegado de vuelta al castillo.
—Veo que Paul no mentía.
Eres un niño muy talentoso y maduro para tu edad.
Aceptaré tu petición.
En este punto, todos los maestros se rinden, y no puedo encontrar más fácilmente…— ——————————————— Me desperté atado de manos en una caja.
Me había dormido en mi cama y, como planearon, nos llevaron en medio de la noche, aunque esto no se parecía en nada a lo que debería ser.
—¿Realmente quieren ser tan realistas?
—dije.
Por lo vi que el lugar era sucio e incluso había sangre en el piso.
—¡Buenos días, señorita!
—dije mientras abría la caja en donde estaba Eris, ella, por supuesto, empezó a gritar.
—¡Cómo te atreves!
— dijo mientras se seguía retorciendo.
—Oh, señorita, parece que fuimos secuestrados.
Lástima que usted no sepa cómo usar magia para liberarse —dije mientras quemaba mis cuerdas.
—¡Ghilen, dónde estás?!
¡Ghilen!
¡Ghilen!
—empezó a gritar, pero no pudo terminar uno de sus alaridos cuando alguien abrió la puerta de una patada.
—¡Cállate, niña!
—dijo el hombre.
“Debo admitir que este hombre es una buena elección” Era feo, tenía cicatrices, además de una calva y barba que solo lo hacían más intimidante.
“Con alguien así nunca adivinará que es una farsa” —¡Me lastimaste!
¡Te voy a matar!
—Eris gritó con furia.
—¿Qué dijiste?
—preguntó el hombre mientras se acercaba a Eris.
“¡Qué gran actuación!” pensé.
—¡Aléjate de mí!
¡Apestas!
¡Aaah!
— Él la golpeó sin piedad, con una sola patada la hizo volar.
Eris, enojada, cargó hacia el secuestrador, pero antes de poder golpearlo, él la neutralizó con un puñetazo en la cara y un rodillazo en el estómago.
El hombre siguió golpeándola y entonces entendí que no era falso, no se detenía, aunque ella ya hubiera sido derribada y empezara a sangrar, y eso era demasiado.
—¡Oye, detente!
—grité antes de golpearlo en la cara, cambiando su atención hacia mí, eso era lo que quería.
La niña, aunque caprichosa y muy terca, no merecía eso.
—¡Mocoso insolente!
—me espetó, me golpeó en la cara y no paró.
Siguió dándome hasta arrancarme unos dientes y dejarme en el suelo.
Eris solo miró, estupefacta.
Claro que había visto palizas, pero nunca a ese nivel.
El hombre me sacó un ultimo diente y sangre antes de detenerse yo solo aguanté el dolor.
—Quédate ahí —dijo antes de cerrar la puerta con fuerza.
Me levanté lentamente y me acerqué a Eris para curarla, y ella no tardó en volver a gritar.
—¡Ghilen!
¡Ghilen!
— Suspiré.
“Esta niña no sabe cuándo callarse, ¿verdad?” El hombre volvío aun mas molesto.
—¿Quién sigue haciendo ruido?
— Eris se calló de inmediato, verme golpeado en el suelo le hizo pensar que lo mismo le podría pasar.
Aun estaba enojada, si ella hubiera sido quien recibió la paliza habría seguido, pero el terror de algo que ves y que vives a veces puede variar.
Después de todo, una experiencia no vivida puede ser más aterradora que una ya vivida aún siendo la vivida mas peligrosa y dolorosa.
Corrí y le pegué en la cara.
Eso era para que no volviera a golpear a Eris, parecía que así el terror en su rostro sería más fuerte, y eso buscaba, Eris no se fijó en los golpes que recibío ni en el dolor que aún tenia, sino en cómo estaba yo.
—Tú… ¡ah!
—dijo en tono bajo pero sonoro antes de volver a atacarme.
Esta vez no pude contener los gritos de dolor ya que el hombre me rompió la nariz, no paró e incluso me dejó inconsciente.
———————————————— —Despierta —escuché un susurro y abrí los ojos.
Sentí el dolor en la cara, pero aun así me levanté y la miré.
Ella iba a hablar, pero le puse la mano en la boca antes de curarme e ir hacia la ventana.
Deshice un trozo de pared con magia de tierra para sacar los barrotes y salir.
—Oye, ¿a dónde vas?
¡Me tienes que curar!
—dijo en voz baja, ahora pude notar que también estaba herida, la habían golpeado después de mí por gritar, aunque descargó la mayor parte de su ira conmigo porque apenas tenía una herida sangrante en el estomago.
—Me iré.
Si te curo, volverás a gritar.
Ya recibí dos palizas por evitar las tuyas y no quiero una tercera.
— —E-espera… no volveré a gritar — Suspiré, me agaché y la curé.
Luego la saqué de ese lugar, justo a tiempo antes de que alguien inspeccionara la habitación y se diera cuenta de que nos habíamos escapado— —————————————————— Ahora estábamos en medio de un pequeño pueblo.
—Muy bien, ya estás completamente curada — dije en un susurro.
—¡Bien, ahora ya deberíamos estar bien!
—respondió ella.
—Oye, prometiste no gritar, ¿recuerdas?
— —¡¿Por qué debería cumplir una promesa con alguien como tú?!— “Esta mocosa…” —Bueno, arréglatelas por ti misma, solo no me busques cuando estés en problemas — Ella se enfureció un poco y bufo, pero al escuchar las voces de hace un rato: —¿Dónde están?
— —No pudieron ir tan lejos — Se calló y empezó a seguirme.
—¡No quise decir eso!
Ya no gritate — —Eso dices, ¿pero qué me asegura que no volverás a mentir?
— —No lo haré.
— —Está bien, pero si vuelves a incumplir tu palabra te dejaré y no me importa si están cerca, me iré y te dejaré— —————————————————— —Parece que este es un pueblo cercano a Roa, según lo que dice aquí.
— —No sé leer.
— —Deberías.
Es muy útil.
Aquí están las tarifas, si supieras leer y hacer matemáticas podrías volver sola.
— —No necesito leer, hazlo tú y listo.
— —No creas que soy tu sirviente o empleado.
— —¿Qué?
Pero si eres mi tutor.
— —En realidad no.
Como dije, tú dijiste que era muy joven; tu familia pensó que no te agradaba y no me contrataron.
— —¿Qué?
Entonces, ¿por qué me protegiste?
¿Por qué recibiste los golpes por mí?
— —Es una cuestión de principios que me enseñó mi padre.
— —————————————————— Habíamos conseguido a alguien que nos llevaría a Roa incluso fuera de horario por la módica cantidad de una moneda de plata adicional; algo que acepté por la situación.
Eris cumplió su palabra y llegamos a Roa sin complicaciones.
—Llegamos.
Deberíamos estar seguros ahora —dije.
Eris me miró feliz, justo antes de que uno de los mayordomos, sosteniendo una lámpara, apareciera.
—Con que aquí estánban.
Qué alivio — dijo antes que una sombra pasara rapidamente atras mío y se llevara a Eris.
Yo no pude hacer nada cuando se la llevaron en un santiamén.
—¡Oye, espera!
—grité.
Seguí al secuestrador por las calles de Roa a toda velocidad.
Lancé un hechizo de tierra que cortó el paso a ambos; por su velocidad me di cuenta de que eran de nivel avanzado en por lo menos una de las tres escuelas de la espada.
Rápidamente convertí el piso en lodo y lo sequé consecutivamente, quedaron inmovilizados y sorprendidos, preguntándose cómo podía hacer magia sin cantar.
—Qué niño tan idiota; pudiste volver a casa si te hubieras quedado quieto —dijo uno.
—¡Suelten a la chica!
—gritó otro, pero Eris se tapó la boca recordando la promesa.
—Por favor, suéltenla —supliqué.
—Lo lamento, eso no será posible; necesito la presencia de la señorita Eris, me la deben después de todo —dijo el mayordomo detrás de mí.
“Era obvio él no se sorprendió cuando se la llevaron” pensé.
El hombre siguió—Eres mejor mago de lo esperado.
Únete a nosotros y te daremos una compensación.
Además, la señorita Eris es una mocosa malcriada, estoy seguro de que no te hará la vida fácil mientras vivas con ella.— —¿De cuánto estamos hablando?
—empecé.
—Diez monedas de oro Asura.
— —Está bien —dije, y bajé la mano deshaciendo el hechizo de fuego en ella.
También deshice el muro de tierra y el lodo volvió a ser blando.
—Estoy seguro de que les seré de utilidad,soy un mago de rango santo que puede manejar hechizos sin canto — dije.
Los tres hombres se sorprendieron, pero se relajaron visiblemente.
—Con mi ayuda, Eris llegará sin duda alguna con aquel que los está contratando.
— Eris se quedó atónita.
¿Realmente era tan mala?
¿Se había ganado esto?
¿Su trato era tan despreciable como para que alguien que la acababa de conocer la vendiera en la primera oportunidad?
—Excelente, definitivamente serás de ayuda.
Tenemos un trato muy bueno, un hombre adinerado de la capital pagó mucho por esta pequeña, parece que le gustan estas cosas —dijo el hombre, mientras ataban a Eris y la amordazaban.
Luego se acercó a mí con su compañero, el mayordomo se quedó atrás soltando un suspiro, pero yo no tenía planeado en ningún momento unirme a ellos.
*Chapote* Un salpicón de sangre estalló cuando ambos hombres cayeron al suelo con un hueco en la frente justo despues de que terminaran de envainar sus espadas.
La falta de un canto solo aumento el factor sorpresa de mis balas de piedra apesar de su conocimiento de esa habilidad.
El mayordomo cayó al suelo de culo, por pura sorpresa, retrocediendo con las manos y sus rodillas temblaron.
Lancé una bola de fuegos artificiales hacia arriva y explotó en el aire, dejó una clara señal, eso nesesitaba, si había mas podrian matarme por sopresa y finalmente pateé en la nuca al asustado hombre.
Después agarré a Eris y la desaté.
—Lo lamento, tuve que fingir que estaba de su lado para poder hacerles bajar la guardia — le explique por miedo a que dijera que era un traidor.
Ella dejó caer unas lágrimas y me abrazó.
—Muchas gracias —murmuró.
—¿Por qué me agradeces?
—pregunté.
—Por no dejarme —respondió.
******************************************** Aquí el autor dando dos avisos: Empecé a ver la serie al mismo tiempo que hago el fanfic, para no saltarme nada, ya que desde este punto variaré la historia, así que debo tener bien en mente los acontecimientos y todo lo anterior es demaciado parecido al canon para que sea de importancia.
También quiero avisarles que edité el capítulo anterior, específicamente la carta de Paul, para darle más esencia, ya que me salté algunas partes.
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