Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Siguiente

Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction - Capítulo 1

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction
  4. Capítulo 1 - 1 Prólogo El Fin
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

1: Prólogo: El Fin 1: Prólogo: El Fin ¿Qué es un hogar?

Tengo 27 años y no sé responder a esa pregunta.

Estoy vacío.

Soy deprimente.

En realidad, mi situación es deprimente, porque he pasado mi vida hundido en…

¿arrepentimientos?

No podía estar seguro de ello, porque no me considero como los demás.

No es que me sienta superior, al contrario, envidio la normalidad de las demás personas.

Tampoco creo en el destino, porque todo ocurre por decisiones tomadas.

El presente es solo el resultado de eso.

Me quedé mirando el cielo bajo la lluvia.

El agua era el único elemento que conectaba mi pasado con el presente.

…

Cada 14 de octubre llueve.

Siempre comienza por la noche.

A veces siento que el cielo intenta recordarme aquel día.

El que perdí todo por culpa del incendio, incluso a mí mismo a pesar de sobrevivir.

Debería haberlo olvidado, pasaron dieciocho años desde entonces, y aunque los recuerdos eran borrosos, todavía persistía ese dolor interno imposible de saber qué es.

Me quedé inmóvil en la acera.

A mi alrededor, la gente corría buscando refugio.

Algunas simplemente suspiraron agotadas y otras solo avanzaban normalmente.

Japón nunca explicó por qué siempre llovía este día, algunos lo asocian con dioses, otros con simple casualidad, pero tal vez solo yo sepa la respuesta.

—Debí haberlo sabido.

Soy un idiota.

—Voy a llegar tarde a casa, maldición…

Maldecían al cielo, usando periódicos o bolsas para cubrirse la cabeza.

Yo, en cambio, dejaba que el agua me empapara por completo.

…

Decidí seguir caminando.

Encontré un banco apartado en una plaza, apenas sin color, y me senté, sintiéndome igual que aquel banco.

No es como que pudiera culparlo, se ve feo, roto, tal como yo.

“Los fuertes existen para proteger a los débiles…” Cuando mi madre me enseñó esas palabras apenas tenía ocho años.

¿Por qué decidió enseñarme eso?

Bueno, digamos que mi yo de ocho años estaba entusiasmado porque su maestra le dijo que “era el mejor de la clase”, y decidió preguntarle a su madre sobre eso.

En ese mismo momento, también me comentó acerca de “Las personas que salves te harán sentir humano, parte de ellos”.

Suspiré al recordar eso último.

Lo siento, madre, si tengo que decirte esto, pero…

—No tenías razón en absoluto.

Nadie me hizo sentir como humano, simplemente daban agradecimientos vacíos y volvían a sus vidas habituales.

Pero a pesar de todo, de sentirme como una basura humana sin sentimientos, yo…

—Mamá…

te extraño mucho.

Espera…

¿A quién le digo estas palabras?

¿A mi madre?

Ni siquiera sé qué significaba eso.

Y también…

¿Por qué lo estaba recordando ahora?

No lo sé, pero no siempre fui esta existencia vacía.

—¡Qué inteligente!

—¡Qué fuerte!

—¡Qué alegre!

¿Cómo puedes estar así incluso con hambre?

Los niños de mi edad solían decirme esas palabras.

Día tras día.

Y los bullys no me molestaban porque nunca encontraban una grieta la cual romper.

Pero entonces ocurrió el incendio…

y todo se fue a la mierda.

Tengo recuerdos vagos de aquel momento.

Antes de que todo se incendiara, una extraña luz me hizo seguirla hasta salir de la casa.

Para cuando entré en trance, ya estaba en llamas.

—¡Están adentro!

¡Déjame ir a salvarlos!

Un hombre me sujetaba fuerte como si fuera un animal salvaje, y bajo sus ojos, posiblemente lo era.

—Lo siento, chico…

lo siento mucho.

Mordía.

Arañaba.

Pataleaba.

Gritaba.

Pero él nunca me soltó.

Para cuando llegaron los bomberos, las llamas ya estaban apagándose.

Encontraron a mis padres tres horas después, todavía abrazados.

En el funeral, todos decían: —Pobrecito.

—Están en un lugar mejor.

Como si la muerte fuera mejor que un sábado.

—Hikari es un niño fuerte.

Susurró alguien a mi espalda.

Solté un suspiro cínico, porque un niño de ocho años no quería ser fuerte, solo tener una mamá, un papá, su propia cama y el peluche feo que mi madre me había hecho con tanto esfuerzo.

Nunca pude decirle cuánto me gustaba en realidad.

Ellos se convirtieron en secretos guardados en cajas.

…

Después vino el orfanato.

—Vamos —dijo el encargado.

Me acosté en la cama del rincón.

—¿Qué ves, Hikari?

La voz de mi madre apareció sin poder frenarla.

¿Qué estaba viendo?

Unas manchas de humedad que formaban siluetas de continentes.

Mamá solía jugar a ese juego conmigo cuando mirábamos las nubes.

—¡Un dragón!

—¿Sí?

¿Y qué está haciendo el dragón?

—Está volando hacia el castillo para rescatar a la princesa.

Ella siempre se reía.

Una risa que lo hacía todo mejor.

Y me recompensaba con un abrazo fuerte.

Pero ella ya no estaba.

Las manchas no eran nubes.

Nadie me preguntaba qué veía.

Y solo quedaban recuerdos vacíos.

Años después estudié esgrima.

Nadie me enseñó, solo internet y un palo de madera que había encontrado en el jardín.

Para mi sorpresa, o quizá mi castigo, era muy bueno.

Para cuando el orfanato dijo que debía unirme al club de kendo, ya tenía el nivel más alto.

Y mientras caminaba, noté algo que me dejó helado.

Un 14 de octubre, exactamente a las 22:38.

—Hika…

—Ri…

—Hikari…

Cada gota me dejaba un mensaje.

¿Qué significa?

El elemento me hablaba.

Podía controlar el agua.

O mejor dicho, me comunicaba con ella.

Era parte de mí, y yo era parte de ella.

Más tarde, me di cuenta de que podía hacer lo mismo con los demás.

La tierra seguía mi dureza.

El aire resistía por mí.

El agua fluía conmigo.

Y el fuego…

¿Cómo podía esperar que quisiera comunicarse conmigo y que yo no quisiera rechazarlo?

Aun con eso, seguía persistente con intentar hablar.

Y con el tiempo, entendí que el fuego no tenía la culpa de nada, que solo era pasión, energía pura que da calor, y que el verdadero problema era el causante, el que lo usó…

No eligió destruir una familia esa noche, así que no pude odiarlo por eso.

Y ahora, bajo esta lluvia que me congela hasta los huesos…

—Si tan solo pudiera…

Volver a ser ese niño que reía sin fingir.

—Volver a tener…

Una madre que olía a pan, un padre que…

Espera.

Me congelé al instante.

Mi padre dijo algo días antes del incendio.

Estábamos en este mismo parque.

—¡Más alto, papá, más alto!

—Si te empujo más alto, saldrás volando.

—¡No me importa!

Él se rio y, cuando me bajó, su rostro se puso serio.

Como si tuviera una premonición.

—Hikari, escucha bien.

No importa lo que pase, no importa qué tan difícil se ponga la vida: tienes que vivir, ¿entiendes?

Vive plenamente, no te limites a existir.

Vive.

—¿Papá?

—Prométemelo.

—L-lo prometo.

Olvidé su promesa y seguí la de mi madre.

“Proteger a los débiles”, una sola señal.

Durante dieciocho años no viví, solo existí.

¿Qué haría si lo supiera?

¿Podría saberlo?

Y en ese momento me di cuenta.

Un camión se dirigía a oscuras hacia dos personas.

Un hombre y una niña.

Estaban en medio de la calle y la niña sostenía su tobillo.

El conductor no tenía luces delanteras ni traseras.

Para cuando quise pensarlo, mi cuerpo ya actuó por su cuenta.

Salí disparado usando el viento para eliminar la resistencia del aire.

Comuniqué al agua que se alejara de mis ojos para potenciar mi vista.

También ordené que secara mis pasos para no perder velocidad.

—Maldición, no voy a llegar…

¿Qué hago?

Podría detener el camión usando mis poderes, pero eso solo haría que fuera menos humano.

La gente investigará mi caso, y no será más que un expediente de investigación.

Al principio sería visto como un héroe, pero con el tiempo, ese heroísmo y mis poderes serán prueba de miedo…

Y el miedo hacia lo desconocido es el más fuerte.

—Tch…

¿acaso si…?

Si salvo, me salvaría a mí mismo al mismo tiempo.

Ejecutar el comando final, el fin de la programación de mi vida.

El fin de la no existencia.

No será heroico ni virtuoso, sino el acto más egoísta, y al mismo tiempo, el más humano.

—Lo siento, papá…

Me interpuse entre el camión y la niña.

¿Qué estaba haciendo?

Por un instante, vi los mismos ojos que mi madre en los suyos.

Esperé el impacto.

El fin de todo.

Ya no me importaba nada.

—Que llegue ya…

Los elementos entendieron mi última voluntad.

El viento rugió contra el camión, creando una gran resistencia.

El agua convirtió el asfalto en pura fricción.

El fuego sofocó el motor, y la tierra creó picos de piedra que atravesaron el camión.

Eso fue lo último para detenerlo en seco.

Sin embargo, el impacto me alcanzó.

Solo me quedaba un pensamiento, o dos, no estoy seguro ya.

“Perdóname, mamá, por no proteger a nadie más.” Una persona muerta ya no puede hacer nada.

“Perdóname, papá, porque no viví como me dijiste.” Morí sin cumplir tu promesa.

Ahora, todo lo que quedaba era la última sensación antes de la muerte, un sonido agudo, un pitido fuerte perforando mis tímpanos.

.

.

.

.

[Error del sistema] ──×××──××─×××××─×× [Pérdida de comunicación sobre los elementos tras la muerte] ¿Q-qué demonios es esta sensación aterradora…?

Cuando abrí los ojos, todo lo que pude ver fue un mundo blanco puro.

Luego, poco a poco, mi visión comenzó a aclararse.

“¿Dónde…

estoy?” Traté de girar la cabeza.

Traté de mover las manos.

Pero mi cuerpo no me obedece.

—¡—–!

¡——, —— – — ——–!

Cuando finalmente logré entender lo que estaba viendo, me di cuenta, o había asumido, de que había reencarnado y que mis “nuevos padres” habían estado peleando hasta que nació el segundo hijo.

Espera…

¿Por qué ya no los escucho?

Intenté usar el fuego de la vela para comunicarme, pero no pasaba nada.

“Pérdida de control sobre los elementos…” Me sentí…

solo.

Y, en parte, eso me tranquilizó.

Por primera vez, ese peso había sido levantado de mis hombros.

Tal vez, solo tal vez, ahora podría tener otra oportunidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo