Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction
  4. Capítulo 20 - 20 Especial La noche del santo rojo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: Especial: La noche del santo rojo 20: Especial: La noche del santo rojo ¡Feliz Navidad…!

(Aunque algo atrasada).

Básicamente, lo que ocurrió fue que tras la fiesta no tenía mucho tiempo, lo que hizo que bajara mi frecuencia de capítulos.

Pero no se preocupen, sigo escribiendo.

Mientras tanto, he aprovechado este tiempo para pulir tanto el Capítulo 4 como el Capítulo 9, ya que sentía que la calidad de ambos era…

bueno, muy pésima.

Haré lo mismo con los demás a medida que mejore en esto de la escritura.

Además, quería pedirles disculpas por no haber podido traerles nada el 25 de diciembre, por eso es que no quiero perder esta oportunidad.

Así que, tal vez para compensar, les doy un pequeño especial que tenía listo hace tiempo.

Algo sencillo, bastante simple, pero al menos para mí, que disfruté hacerlo.

Es decir, completamente necesario.

[Especial] Mi hermano se quedó observando la nieve con una mirada inusual.

Se podría decir que era la primera vez en nueve años que lo veía tan absorto en algo que no fuera la magia o la espada.

—…

Hermano —lo llamé, acercándome con cuidado—.

¿Hay algo ahí fuera?

—¿Eh?

No, no es nada peligroso.

Es solo que…

según mis cálculos, hoy sería “Navidad” en nuestro antiguo mundo.

—Suspiró—.

Dejé de celebrarlo después de los ocho años, la verdad, pero ver la nieve me hizo pensar que quizá no habría estado mal hacerlo aquí.

Aunque claro, eso es lógicamente imposible.

—Mmmm…

—Me llevé una mano a la barbilla, adoptando una pose que, aunque teatral y algo pretenciosa, me hacía sentir mucho más “sabio”—.

Estás muy equivocado, hermano…

Daiki me miró con una ceja alzada, esperando a que continuara.

—Creo que te estás rindiendo muy rápido —le dije, dibujando una sonrisa traviesa en mi rostro—.

¿Y si intentamos hacer algo?

Podríamos improvisar.

—¿A qué te refieres?

—Mira dónde estamos…

—Abrí los brazos—.

Estamos en la mansión Boreas.

Aquí sobran los recursos para un banquete digno de reyes y para conseguir regalos de última hora.

Quizá inculcar esta celebración no sea tan descabellado después de todo…

Me acercué un poco más, bajando la voz como un conspirador.

—Además, piénsalo: Sauros adora el ruido, los excesos y las fiestas.

Si le decimos que es una “antigua tradición para celebrar el invierno”, dudo mucho que se niegue.

Al contrario, probablemente gritará de emoción y mandará a traer el vino más caro.

Daiki pareció considerarlo por un segundo.

—Rudy, eso es…

—¿Estadísticamente posible?

—interrumpí, imitando su tono habitual.

—Iba a decir “observador”, pero eso también funciona.

—Bien, entonces el plan es sólido…

Fase uno: Convencer a la bestia mayor.

No tardamos mucho en encontrar a Sauros.

Estaba en el salón principal, como de costumbre, quejándose a gritos.

Su voz, como también era habitual, se escuchaba entre todas las paredes.

—¡Abuelo Sauros!

—Intenté, con todas mis fuerzas, poner mi mejor cara de niño inocente y entusiasta mientras entraba en la habitación.

—¡RUDY!

¡DAIKI!

—Él se giró con su fuerza de siempre—.

¿¡QUÉ HACEN AQUÍ!?

¿¡YA TERMINARON SU ENTRENAMIENTO!?

—¡Así es!

—Con él tenía que hablar en un tono más alto—.

Pero veníamos a proponerle algo importante.

Verá, eh…

cuando cae la nieve, se celebra una festividad muy especial llamada…

eh…

“La Noche del Santo Rojo”.

—¿La noche del Santo Rojo?

—Esta vez no levantó la voz—.

¡NO CONOZCO NADA DE ESO, NIÑO!

¡JAMÁS HE OÍDO DE TAL COSA!

Instintivamente agaché la cabeza y me encogí de hombros.

—Pero…

¡SUENA IMPONENTE!

¿¡DE QUÉ SE TRATA!?

Levanté la vista, aliviado.

—Es un día para celebrar la fuerza y la prosperidad del clan —improvisé sobre la marcha—.

Se hace un gran banquete, se bebe vino caliente y se intercambian ofrendas…

digo, regalos…

para demostrar el poder de la familia.

—¡EXCELENTE!

¡UNA TRADICIÓN DIGNA!

—Golpeó la mesa, tirando todos los vasos que estaban en ella—.

¡SI ES UNA FIESTA PARA CELEBRAR NUESTRA GRANDEZA, ENTONCES SE HARÁ!

¡ALPHONSE!

¡PREPARA A LOS COCINEROS!

¡QUIERO CARNE!

¡MUCHA CARNE!

Suspiré aliviado junto a mi hermano; nuestra manipulación había sido todo un éxito.

Además…

de forma instintiva, por el simple hecho de ser mellizos, ambos levantamos el pulgar al mismo tiempo en señal de victoria absoluta.

—¿Qué es todo ese escándalo?

La joven Eris estaba parada en la puerta, con los brazos cruzados y la barbilla levantada.

Ghislaine, como siempre, había aparecido junto a ella.

—¡Eris!

—Me giré hacia ella—.

Estamos organizando una fiesta para esta noche.

Habrá mucha comida.

—¿Comida?

—Pareció considerarlo—.

Hmpm…

Eso no suena mal.

—¡Claro que no suena mal!

—Y regalos —añadió Daiki de repente—.

Según la tradición, aquellos que se han esforzado en sus entrenamientos reciben recompensas especiales.

—¿Regalos?

—Dejó caer los brazos—.

¿Para mí?

¿Porque soy fuerte?

—Solo si te has portado bien y has entrenado duro —dije, levantando un dedo.

Ella apartó mi dedo de un manotazo.

—¡SOY LA QUE MÁS ENTRENA!

—gritó imitando a su abuelo—.

¡Entonces merezco el regalo más grande!

¡Abuelo!

¡Quiero un regalo!

—Bueno, en todo caso, Daiki se lo merece más…

—murmuré, incapaz de resistirme a molestarla.

—¡Rudeus!

—Solo decía…

—Me encogí de hombros con inocencia fingida, pero aproveché el alboroto para añadir un último susurro— Aunque técnicamente no miento…

Por suerte, no me escuchó.

Estaba demasiado ocupada devorando con la mirada a mi hermano y murmurando cosas ininteligibles como para prestar atención a mis provocaciones.

Solté un suspiro y decidí no tentar más a la suerte.

Poco después, me encontraba de nuevo a solas con Daiki en uno de los pasillos.El plan estaba en marcha: habíamos convencido a Ghislaine de ir al bosque a buscar el árbol más robusto y simétrico posible, y las criadas ya corrían de un lado a otro recolectando telas y adornos.

—Bien, hermano…

—Repasaba la lista mentalmente—.

Ahora solo faltan los regalos.

¿Qué tienes pensado?

¿Usamos la coartada del “tercero mágico” que reparte obsequios?

Hice una pausa.

—Digo, en este mundo la magia existe, así que la idea de un viejo omnisciente que entra a las casas sería creíble…

pero tendríamos que inventarnos una justificación muy convincente para que no suene a invasión…

—Por el momento…

será mejor no mencionar a ningún ser omnisciente.

No sería convincente.

Además, esperarían regalos fantásticos traídos por un sujeto que no existe, y eso terminaría en una decepción que no podemos manejar.

—Supongo que tienes razón…

— Tras un par de horas, Ghislaine regresó.

Había traído un árbol que era…

perfecto.

Demasiado perfecto.

Parecía haber crecido con el único propósito de convertirse en un árbol de Navidad.

Era ideal para colocar las decoraciones que habíamos improvisado con telas y, por supuesto, para los adornos hechos con magia de tierra, cortesía de mi parte.

Dedicamos la siguiente hora a la decoración del árbol.

Para mi sorpresa, Eris se sumó a la tarea, aportando ideas que se le iban ocurriendo sobre la marcha.

Siendo honesto, no era precisamente una artista competente, pero debo admitir que estaba haciendo un gran trabajo.

Por su parte, Daiki y Ghislaine se ocuparon del resto de la mansión, decorando las salas, los pasillos principales y, sobre todo, la entrada.

Philip entró en el salón, seguramente intrigado por el movimiento repentino que había roto la calma de un día tan frío.

Se acercó a Sauros mientras observaba las decoraciones en las ventanas.

—Padre…

¿Qué es todo esto?

—preguntó, llevándose una mano a la frente.

—¡ES LA “NOCHE DEL SANTO ROJO”!

—Sauros de verdad estaba emocionado—.

¡EL ROJO ES EL COLOR DE LOS BOREAS!

Philip se acercó al árbol.

Por mi parte, di los toques finales a mi trabajo: terminé de pintar algunas esferas de rojo y otras de verde, dándoles textura y forma para que lucieran más elaboradas.

—”Noche del Santo Rojo”…

—murmuró.

—Así es.

Es un día para celebrar la fuerza y la prosperidad del clan.

—Repetí la explicación que le había dado a Sauros, pero esta vez decidí añadir algo más, diseñado para él—.

El objetivo es demostrar el poder de la familia.

Es decir…

mientras más elaborada sea la decoración y mejores sean los regalos, mayor es la demostración de estatus…

o, al menos, de la unidad y el afecto familiar.

—Me gusta.

Políticamente hablando, podría ser muy útil…

Asintió y se retiró de inmediato, llevándose a Alphonse con él.

Seguramente ya estaba pensando algo en esa cabeza suya.

Solo espero que no se le ocurra patentar la Navidad.

…..

Así, tras unas horas, finalmente todo estaba preparado.

El árbol, aunque improvisado, demostraba dedicación y cariño.

Las salas tenían los adornos perfectamente colocados…

demasiado simétricos, cortesía de mi hermano.

Y, sobre todo, el banquete que nos esperaba en la mesa era de proporciones bíblicas.

La cena había sido un caos completo, pero del bueno.

Sauros brincaba cada cinco minutos por la “gloria eterna de los Boreas”, mientras golpeaba la mesa con tanta fuerza que los platos saltaban al compás.

Philip, aunque mantenía su compostura, no dejó de sonreír mientras discutía con su padre y Alphonse sobre cómo implementar esta festividad en el dominio para aumentar la moral pública y fomentar la unión.

Ghislaine, por su parte, también había sido invitada.

Siendo honestos, ella ya era parte de la familia.

No dejaba de devorar carne, algo que Daiki imitaba sin dudar, ya que él también era de buen comer.

Eris, siguiendo el ejemplo de mi hermano, también devoraba la comida de una forma que asustaría, o incluso mataría, a algún noble.

Sin embargo, se detuvo cuando le entregamos su regalo.

No era nada del otro mundo, solo una funda para su espada de madera…

Lo único especial eran los grabados que hicimos.

Aun así, sus ojos brillaron.

—¡Hmph!

¡No está mal!

—dijo, intentando ocultar su sonrisa mientras abrazaba el objeto—.

¡Los perdono por hoy!

En medio de todo ese ruido, miré a mi lado.

Daiki bebía un poco de agua, claramente satisfecho por tanta comida.

Observaba todo con esa calma suya, como si no se hubiera comido un cerdo entero hace un momento…

Pero dejó de calcular.

Simplemente…

ahí estaba.

Presente.

Le di un suave codazo.

—Oye.

Él se giró.

—¿Qué pasa?

—Feliz Navidad, hermano.

Él arqueó una ceja.

—Es la “Noche del Santo Rojo”, Rudy.

Apégate al guion.

Solté una pequeña risa.

No pude evitarlo.

En mi vida anterior, este día solía ser solo una fecha más.

Después de todo, nunca me animaba a salir de mi cuarto.

Pero ahora, con mi hermano al lado y mi nueva familia, rodeado de gritos y risas…

se sentía como el mejor día de mi vida.

O, al menos, uno de los mejores, uno que sin duda no olvidaría.

—Tienes razón —respondí, chocando mi vaso con el suyo—.

Feliz Noche del Santo Rojo.

Daiki sonrió de forma cálida.

De esas sonrisas que solo ocurren en momentos importantes.

—Igualmente, hermano.

Sí.

Definitivamente fue un buen plan.

[Fin del Especial] Eso es todo.

Sé que ha sido bastante corto, pero sentía que era necesario.

Solo espero que la hayan pasado muy bien en Navidad.

Y, más allá de la fecha, recuerden atesorar cada día y cada momento.

Uno nunca sabe cuándo podría perder lo que tiene.

Aquí me retiro.

Espero que tengan un buen día.

Sigo vivo, así que gracias a todos los que lean esto.

—Autor principiante intentando hacer algo grande, pero que, gracias a su apoyo, se inspiró a seguir intentándolo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo