Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - 30 Carretera de la Espada Sagrada
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30: Carretera de la Espada Sagrada 30: Carretera de la Espada Sagrada Antes de irme, me ofrecieron una carreta sencilla y unos caballos.
Insistieron en que el camino sería largo; lo entendía, pero para mí eso solo significaba más problemas durante el viaje: cuidar animales que no eran míos, preocuparme por alimentarlos y llamar más atención de la necesaria.
Lo único que acepté fue una capa con capucha.
Bastaba para ocultar mi espada y mi ropa desgastada.
Sabia que, en la capital, no iba a ser bien visto si terminaba llegando como un vagabundo.
Por lo que no renegué.
El camino era…
demasiado tranquilo.
—Solo espero que no haya problemas…
Y lo decía en serio.
Que los monstruos no aparezcan no significaba que otros humanos no lo hicieran.
No solo debía estar atento a la comida, sino también a la posibilidad de un ataque repentino desde algún árbol.
Más importante incluso que el carruaje eran los caballos.
Estaba seguro de que, si veían a un “niño” acompañado de uno, pensaría que era el blanco más fácil.
Además, en caso de una emboscada, podría escapar con mayor facilidad sin tener que abandonar nada atrás.
Aun así…
ahora mismo me estaba aburriendo.
[¿Qué quieres saber, Daiki?] (¿Recuerdas el libro que leí?
Debe haber alguna información sobre la capital.
[Primero: es considerada la ciudad más bonita.
Había descripciones detalladas sobre el Gran Palacio Blanco flotando en el lago, las torres mágicas] [Segundo: es la sede del gremio de aventureros, así que podrías empezar allí para ganar dinero.
Los trabajos pagan mucho mejor que en otras ciudades porque la moneda de Millis tiene alto valor.
Podrías acumular bastante rápido] [Tercero: los gremios también cuentan con posadas, bares y tiendas especializadas, por lo que no te será difícil encontrar un lugar donde dormir y comer.
Considerando tus habilidades y lo que podrías ganar con algunos trabajos, en tu primera semana ya tendrías un sitio seguro donde descansar sin preocupaciones.
Además, considera comprar ropa nueva; no solo por la estética, sino también por tu segurid] (Eso ya lo sabia…
bueno, no importa.
[No leíste mucho de ese libro, porque estabas más interesado en el entrenamiento y en Eris.
Es más, justo cuando ibas a profundizar, ella te llamó.
Fue ese día…
el del incidente de maná.] Me detuve por un momento.
[¿Daiki?
Lo siento…] (N-no, no pasa nada…
Sentí lágrimas deslizarse por mis mejillas.
No era solo por Eris; era porque, por primera vez desde que llegué a este lugar, estaba realmente solo, hablando únicamente con Ayam.
Eso me obligó a recordar todo lo que ya había perdido…
y todo lo que aún podía perder para siempre si continuaba quedándome quieto.
Así que retomé el camino.
* * * Así comenzaron las semanas de la carretera: La primera era prueba de resistencia física.
Mi cuerpo, aunque entrenado, se había relajado bastante en la aldea Doldia.
Además, no estaba acostumbrado a un trote constante durante diez horas al día, y tenía que interrumpirlo durante la caza y la necesidad de beber.
Todos mis músculos estaban ardiendo, incluso mientras dormía.
Y siempre, cada vez que despertaba, sentía mucho dolor en mis huesos.
La caza se convirtió en una necesidad.
No me resultaba difícil cazar un par de conejos o algunas que otras aves; no estaban acostumbrados a ser atacados por un espadachín de rango santo desesperado por comer.
Para el final de la semana, llevaba colgado de mi cintura bastante carne.
Para la segunda y tercera semana, En ocasiones, veía a lo lejos la silueta de una caravana o de otros viajeros.
Mi primer instinto siempre fue ocultarme.
No porque estaba en peligro; sabía que por mi aspecto tal vez los asustaría o me generaría un problema al llegar a Millis.
Además…
un niño solo con una buena espada y una capa era una invitación a los problemas, y yo no estaba de humor para aceptar invitaciones.
Fue durante la cuarta semana cuando la soledad comenzó a pesar de verdad.
(Ayam, muéstrame el recuerdo de Eris intentando aprender matemáticas mientras Rudy se esforzaba por enseñar bien).
[Accediendo al archivo de memoria….] …
(Gracias, Ayam.) [De nada.
Continuar con la rutina de viaje es el curso de acción más eficiente para alcanzar la capital] Aun así, la reproducción de recuerdos me gastaba mucha energía mental, así que debía usarla antes de dormir.
Para la sexta semana, el paisaje comenzó a cambiar.
El bosque se volvió menos denso y la Carretera de la Espada Sagrada se ensanchó.
Y entonces, un día, tras casi dos meses de viaje ininterrumpido, subí una colina.
Me detuve en seco….
Allí estaba, la capital del Pais Sagrado de Millis.
Millishion Estaba ahí, frente a mí.
Caí de rodillas en el suelo, no por agotamiento, sino por alivio.
Por un momento llegué a pensar que me había equivocado de dirección, que caminaba atrapado en alguna ilusión provocada por el hambre.
Eso habría sido horrible…
Golpeé el suelo con fuerza.
No sabía si era por desesperación o por felicidad; la verdad, no podía describirlo.
[Lo logramos…] Respiré hondo.
Por primera vez, todo me cayó encima de golpe: el cansancio acumulado, la desesperación, los miles de insectos intentando picarme mientras dormía…
y Ayam, soportándome todo ese tiempo para que no perdiera la cordura.
Me levanté, sacudiéndome el polvo de las rodillas, y descendí sin mirar atrás.
Directo hacia lo que fuera que me esperara ahí dentro.
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