Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction - Capítulo 61

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction
  4. Capítulo 61 - 61 Interludio La noche en el bar
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

61: Interludio: La noche en el bar 61: Interludio: La noche en el bar [La cosa es… ¿estás listo, Daiki?] ‘¿A qué te refieres con estar listo?’ [En definitiva, vivir solo… o al menos, en gran parte… o mejor dicho…] ‘Te estás trabando mucho.

Calma.’ [Sí, lo siento.

Es que… tal vez sea el frío, pero más importante, ¿qué harás si te quedas solo de nuevo?] ‘¿Estás diciendo que volveré a estar solo?’ [No es eso.

Es más, puedo asegurarte una cosa: tendrás muchas personas a tu lado.] ‘Entonces, ¿por qué dices esas cosas?’ [Rudeus eventualmente conseguirá una chica, se casará y tendrá hijos… ¿qué harás tú mientras tanto…?] ‘…Tratar de seguir adelante.

Tener un buen futuro que no dependa de una pareja.

Mientras tanto, arreglármelas solo…’ [Daiki, vamos.

¿Crees que eso funcionará a largo plazo?

Presiento que cuando veas a tu hermano feliz con una mujer, en tu mente, o en lo más profundo de tu corazón sentirás celos de tu hermano menor.

Y lo siento si te digo esto, pero sabes que no puedo mentir…] ‘…Tienes razón en una cosa.

Estoy enamorado, pero tampoco sé cómo sentirme… Se fue, ¿sabes?

Pude haber ido si eso significaba…’ [No ibas a dejar la búsqueda de tu madre, ¿verdad?] ‘No.

Esa es mi misión principal.

Habria rechazado ir con ella.

Luego… me permitiré vivir, ¿está bien?’ La pregunta era: ¿Podré vivir luego de encontrar a mi madre?

¿Relajarme?

¿Hacer otras cosas que no sean solo combatir?

Eran demasiadas preguntas al final.

—Rudeus.

Mi hermano dio un pequeño salto al oírme hablar de forma repentina.

—¿Sí, hermano?

¿Qué pasó?

—¿Cómo te sientes al respecto?

—decidí hablarle en japonés.

—¿A qué te refieres?

La misión fue un éxito, tenemos más de la cuenta… —No me refiero a eso, sino a esta nueva etapa.

¿Te sientes mejor respecto a la anterior?

—Esa es una pregunta… muy buena, en realidad.

Y puedo asegurarte que me siento mejor, pero todavía creo que soy una basura.

—En ese caso, yo me siento igual.

Pero ahora tenemos un propósito, ¿no es así?

Rudeus asintió y volvió a acomodarse de su lado del carruaje, mientras abrazaba su bastón.

—Eres un buen hermano mayor, no lo dudes, ¿está bien?

Ahora déjame dormir, que mi lado está perfecto.

Sara hizo un sonido con la boca, como de fastidio, mientras también se acomodaba en su lado.

—¿Puedes dejar de hablar en ese idioma raro y dejarnos dormir?

—Lo siento —respondió Rudeus.

No le respondí.

¿Debería hacerlo?

No tenía muchas ganas, menos aún si me recordaba un poco a Eris.

— Cuando regresamos al Gremio de Aventureros unos días después, nos encontramos con una montaña de garras, escamas y colmillos de Lagartos Invernales apilados frente al edificio.

Los miembros de Liderazgo Escalonado aún estaban en el interior, presumiendo de sus recientes hazañas.

—…¡Verán!

¡La Cueva Ilbron y las Ruinas Galgau en realidad estaban conectadas!

¡Si no fuera por nosotros, esta ciudad ya podría haber sido abrumada por Lagartos Invernales!

Soldat estaba disfrutando enormemente de su historia.

Los otros aventureros de la sala escuchaban con sonrisas cargadas de sospecha.

—Vamos a terminar con esto… —murmuró Suzanne, viéndose un poco malhumorada.

Los otros miembros de Flecha Afilada no querían quedarse.

Cruzamos el gremio directamente hacia el mostrador, le entregamos los materiales solicitados a la recepcionista y luego nos dirigimos de inmediato hacia la salida.

—Bien, Rudeus.

Aquí está tu parte.

Asegúrate de que esté todo —dijo Suzanne.

—Claro.

Muchas gracias.

—Y para ti, Daiki.

Aquí está tu parte.

Asegu— —No se preocupe, quédese con ello.

Solo me uní para despejarme un poco, y ustedes lo necesitan más.

—Pero… ¿estás seguro?

Prácticamente hiciste la mayor parte del trabajo eliminando esas cosas.

—Déjalo, Suzanne —interrumpió Timothy—.

Si lo dice, debe ser por algo.

Aun así… Timothy me entregó una bolsa mediana llena de escamas de Lagarto Invernal.

—Por favor, acéptalas.

—…Muchas gracias.

Las acepté.

Por ahora decidí conservarlas en lugar de venderlas de inmediato.

Así me aseguraba de que, cuando la demanda de escamas bajara considerablemente, pudiera conseguir una buena suma… o quizá usarlas para otra cosa.

Aún no estaba seguro.

—Muy bien, todos.

Nos vemos después.

—…¡Rudeus!

¡…Daiki!

Una voz nos llamó justo cuando estábamos por irnos.

—¿Por qué no vienen a la celebración de victoria al menos esta vez?

—¿Eh…?

—dijo Rudeus, viéndose indeciso.

—Ya saben, la celebración de victoria.

Ahora íbamos hacia el bar.

—Bien.

Supongo que los acompañaré —respondió Rudeus.

Yo no dije nada, pero Sara me miró de inmediato.

—¿Y tú?

¿Qué decidirás?

—Lo siento, pero saldré a caminar un poco.

—No seas estúpido.

Vamos, en marcha.

Además… ¿caminar?

¿De noche?

¿Qué clase de excusa es esa?

[¿Cómo le decimos que realmente ibas a caminar?

Por cierto, acepta ir.

Como ella dijo: no seas estúpido.] —Está bien, iré… pero no beberé.

—Eso lo veremos.

— En un bar a una buena distancia del Gremio de Aventureros, los siete chocamos nuestras jarras.

—¡Salud!

—…¡Salud!

Al final, la idea de que no iba a beber se esfumó en cuanto vi la jarra frente a mí.

—¿Qué?

Rudeus, ¿no vas a beber?

—dijo Sara, mirando su jarra.

—…Bueno, soy menor de edad.

—Ajá.

¿Y eso qué tiene que ver?

Tu hermano está bebiendo.

Suspiré y seguí con mi tarea sin decir nada.

—¿Qué importa si bebemos o no?

—dijo Timothy, la única otra persona que había elegido la misma bebida que Rudeus—.

Lo importante es que nos estamos divirtiendo.

—Pfft.

Como sea.

La verdad es que no puedes beber, ¿cierto?

—Interceptó Sara.

—No, yo no quiero beber.

Hay una gran diferencia en eso, ¿sabes?

—Rudeus le respondió a Sara luego de beber su jugo de frutas diluido.

—¡Jajaja!

—Mimir se echó a reír mientras Timothy se rascaba el cuello, incómodo—.

¡Daiki es más fuerte con el alcohol!

—Bueno, como sea.

Solo celebremos el hecho de que todos salimos de ese desastre sin perder a nadie, ¿bien?

Normalmente, al menos uno de nosotros habría muerto ahí —terminó diciendo Timothy.

¿Estaba disfrutando realmente de la bebida, o solo era un medio de escape hacia un sabor distinto?

Quizá heredé el paladar de un guerrero como Paul, pero el estómago de algo más, ya que todavía no me hacía ningún efecto.

[No es el alcohol lo que falla.

Es tu interior.

Demasiado fuerte… para algo tan simple.] ‘¿Puedes ver dentro?’ [Tú eres yo.

Yo soy tus recuerdos.

Y sí… puedo hacerlo.] —Como sea —dijo Sara, sonando algo triste—.

Fueron afortunados, ¿saben?

Normalmente el grupo los habría abandonado, pero… —Te lo agradezco, Sara —dije sin más, sin preocuparme por nada, ella frenó sus labios ante mi repentino agradecimiento.

Suzanne sonrió ante esto y le dio un pequeño codazo a Sara.

—Tú fuiste la que regresó primero, ¿recuerdas?

Mimir había dicho que eran una causa perdida.

Aunque confiaba en los mellizos, tú insististe en que debíamos regresar por ellos… —¡Oye!

¡Ya cállate, Suzanne!

—Sara estiró el brazo y trató de hacerla callar, pero ella se retorció para evitar su mano—.

Escucha, nos ayudaron la última vez, ¿cierto?

No me gusta deber favores a las personas, eso es todo.

—No nos debías nada, Sara.

Simplemente hicimos nuestro trabajo como integrantes temporales de su grupo, nada más —respondí, y desvié la mirada hacia un lado.

Por pura coincidencia, terminé encontrándome con la de Mimir.

—Eh, oye, para que lo sepas, yo también estoy agradecido —dijo él un poco incómodo—.

No es como si hubiera querido dejarlos atrás, pero… sabes cómo es, ¿cierto?

—Sí, y lo entiendo.

Fue mi elección haber venido, después de todo.

Y era mi deber como hermano mayor proteger a Rudeus, así que no cargues con eso.

—Bueno, en cualquier caso, todos regresamos en una pieza, y ahora tenemos mucho dinero en nuestros bolsillos.

¡Si me preguntan, eso es lo que importa!

—Las palabras de Suzanne volvieron a colocar una sonrisa en los rostros de todos, al menos por un momento.

—Sí… fue una lástima que tuviéramos que toparnos con esos idiotas al final —mencionó Sara, se veía un poco incómoda al recordarlo.

—Cuál es su problema?

Sé que son el grupo más fuerte del gremio, pero son demasiado arrogantes… ¡Ah!

¿Y vieron el golpe que le dio Daiki?

Creo que después se largó a llorar… hip… fue divertido.

—Suzzane ya había bebido de más, pero debo admitir que la estaba pasando bien.

Sara vio cómo seguía bebiendo, hasta que bajé la jarra y decidí terminar por hoy.

—…¿Y bien?

—¿Qué pasa?

—Todavía no te perdono que usaras mi flecha como una daga.

Eso fue… —¿Increíble?

—agregó Suzanne.

—Sí… —respondió Sara, visiblemente derrotada—.

Pero no te perdonaré, ¿sí?

¡Ese era mi momento!

—Oh, lo siento.

Es que siempre pienso en el entorno.

—…Eso es, ¿quieres decir que te ayudé?

—Sí, así es.

Ese “¡fiuuu!” me despertó un poco.

Escuché una pequeña risa en su voz.

—Ese “¡fiuuu!” era para salvarlos, ¿sabes?

—Pude ver la flecha, pero no a mi hermano.

Es bastante rápido —mencionó Rudeus—.

Además, sabe aprovechar el entorno.

Estoy seguro que es capaz de predecir tres escenarios solo observando.

—Tampoco exageres.

Simplemente vi una oportunidad y la usé.

—Sí, lo que sea… ¿Cuál es el punto?

—Supongo que tienes razón.

Me levanté y me estiré un poco.

—Bien.

Como dije antes, iré a caminar un rato —miré a Rudeus—.

Ve a la posada luego.

Hace mucho frío para que andes por ahí en medio de la noche, y yo necesito un poco de tiempo para pensar.

Con eso, salí del bar.

— Ahora me encontraba caminando por las calles vacías.

Cada pisada hacía crujir el hielo del suelo.

Al final, decidí sentarme en una pequeña colina que dejaba ver las montañas.

[¿Estás loco, Daiki?] ‘Sirve como entrenamiento.’ [No me refiero a eso, sino a dejarlos ahí en el bar mientras sales a caminar.

¿No crees que te miren mal por eso?] —¿Daiki?

¿Estás ahí?

Una voz se escuchó atrás.

Al darme la vuelta, me encontré con Sara, que traía ropa muy abrigada.

—¿Sara?

¿Qué haces aquí?

Hace… —Hace frío, lo sé.

Pero ahí dentro ya era aburrido, demasiado olor a bebidas y mucho ruido.

También necesitaba esto.

—Justo eso es lo que necesitaba.

Antes me gustaba el silencio.

Era una manera de mantenerme sereno, pero también hacía que escuchara todos mis pensamientos… —Mencioné.

Sara se sentó a mi lado y decidí hacer una mini fogata de fuego en mi mano.

—Gracias, me estaba congelando —dijo ella, estirando las manos.

—Es la magia que mejor puedo controlar.

Es… irónico.

—¿Irónico?

¿Qué relación tienes con el fuego?

—Bueno, parece que siempre que estoy cerca de él, termino perdiendo algo equivalente.

El fuego es vida, entonces me quita lo que me hace sentir vivo, ¿entiendes?

—Eso es… muy profundo —dijo Sara.

—Supongo que sí, pero ¿qué más puedo hacer?

Parece inevitable en este punto.

—Oye, Daiki, yo… —Sara acomodó su gorro—.

Lo siento por haberte tratado así desde el inicio… mierda, lo diré directamente: al principio creí que eras igual que esos nobles que no ayudaron a mi familia, pero poco a poco comencé a conocerte a ti y a tu hermano, y me di cuenta de lo mucho que me había confundido.

Así que lo voy a decir, pero solo una vez, ¿está bien?

—Dílo sin problemas.

—…Lo siento.

—¿Eso era todo?

Ella me golpeó el brazo.

—¡Como que “eso era todo”!

Te estoy diciendo algo muy importante.

—Bueno, ya me lo dijiste después de los osos.

Con eso era más que suficiente.

—¿Qué?

¿O sea que nunca sentiste nada negativo?

—Al contrario, me gusta estar contigo y con el grupo.

Me hacen sentir más… vivo, y las noches en la fogata frente al fuego son buenas.

[Disfruta esto mientras dure, porque el fuego siempre se apaga.

Puede propagarse sin control, pero termina.] ‘…Tienes mucha razón.’ —Estúpido.

La próxima que te invitemos, vienes, ¿está bien?

No tienes que hacerte el interesante —dijo, pero había una sonrisa en su rostro.

—Está bien, pero la próxima invito yo.

¿Estás bien con eso, Sara?

—Sí.

Volvamos, que Suzanne se enojará y no quiero aguantarla borracha.

Ah, y mañana quiero probar algo contigo, ¿aceptas?

—Claro, ¿qué es?

—Es un entrenamiento con mi arco.

Quiero mejorar usándolo, y creo que eres el blanco perfecto para eso.

—¿Quieres que sea una… diana humana?

—Si, ¿cual es el problema?

Además, así podras entrenar reflejos.

Es un ganar para ambos.

Que dices, ¿aceptas?

—Se levantó y me dió la mano.

—Si, acepto.

—Tomé su mano y me levanté.

Y así, volvimos de nuevo al bar, donde fuimos recibidos con sonrisas.

Y por una vez, decidí sentirme calído en este lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo