Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction - Capítulo 63
- Inicio
- Todas las novelas
- Mushoku Tensei: Kodama to Koe - Un fanfiction
- Capítulo 63 - 63 Episodio 43 Bosque del Juicio - Primera parte
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
63: Episodio 43: Bosque del Juicio – Primera parte 63: Episodio 43: Bosque del Juicio – Primera parte Para el momento en el que llegamos, la noche había caído y estaba completamente oscuro.
—Rudy, ¿podrías usar la manipulación del clima?
—mencioné al detenerme por la ventisca.
—Sí, hermano —Rudeus extendió la mano y la ventisca desapareció.
—Gracias.
—No hay de qué, hermano.
Apreté fuerte la antorcha que estaba sosteniendo.
¿Por qué actué de esa forma tan tranquila cuando me enteré de que Sara podría estar muerta?
Hay cosas que todavía no logro comprender del todo, así que me quedo con esa incertidumbre tirada en el aire.
Y mi hermano estaba igual, ya que habían sido amigos a pesar de las diferencias al principio.
En pocas palabras, esta es una situación de mierda.
—¿Qué hacemos, hermano?
—Rudeus se veía visiblemente nervioso, mientras aumentaba sus pasos a pesar de la espesa nieve.
—Debemos apresurarnos.
El bosque no es un problema para nosotros, sino el tiempo, ¿entiendes?
Apreté la antorcha de nuevo, desenvainé y seguimos avanzando.
— Avanzamos, pero una criatura nos detuvo.
Un Treant Invernal se mostró frente a nosotros.
Balanceé mi espada en el momento en que lo vi.
Y en un movimiento rápido, el monstruo se dividió en dos.
Seguí avanzando.
No podíamos detenernos ahora.
A pesar de la tranquilidad que mostraba, mi corazón parecía querer salirse.
¿Y si…
llego tarde?
No, pensé.
Si permito que vuelva a pasar, será lo mismo que antes.
Golpeé mi rostro y sacudí mi cabeza.
—Rudeus —lo miré al detenerme—.
Avanzaré más rápido, tú ve buscando en otros lados, ¿está bien?
Hay que acelerar esto.
—Sí, hermano, ve con cuidado.
Asentí y me impulsé usando los troncos como apoyo.
— ¡Fsssh!
Frené de golpe.
—¿Ah?
¿Eso es…?
¡Crac!
El sonido no provenía de los árboles.
Era el agua…
congelándose.
Y cuando logré verlo bien, un bloque de hielo apareció en mi costado.
—No puede ser…
¿un Treant de Hielo?
Era enorme, por lo que vivió demasiado tiempo.
Eso solo significaba que era poderoso, ya que un Treant se hace más poderoso con la edad acumulada.
Ahí fue cuando la vi.
Envuelta en las raíces de la criatura había una figura humana.
Y cuando logré ver bien…
—¿¡Sara!?
Sara…
en la base del árbol…
Apreté fuerte la empuñadura de la espada.
[Daiki, cálmate…] Me lancé hacia el Treant y rebané las raíces que la sostenían.
No me detuve ahí, la sostuve antes de que cayera y la dejé en un lugar seguro, o bueno, el más alejado posible.
¡CRAAASH!
Un enorme bloque de hielo cayó sobre mi costado.
Me lancé de nuevo.
Balanceé la espada y…
—¿¡Ah!?
El Treant lanzó un ataque directo hacia Sara.
—¡Maldición…!
Giré y corté el bloque antes de que la alcanzara.
—Tch…
Respiré hondo y me calmé.
Miré a Sara.
Su pecho subía y bajaba.
—Fiu…
menos mal.
Volví al Treant y me lancé.
Respondió con otro bloque de hielo.
Apoyé el pie contra el bloque en pleno avance y lo usé como impulso para cambiar de dirección en el aire.
En un instante estuve frente a él.
Tajo descendente.
¡Crack!
Sin embargo, usó otro bloque para bloquearlo.
La espada rebotó y el impacto me hizo girar en el aire.
Caí de pie y, en ese instante, lanzó sus raíces para atraparme, pero las esquivé.
Parecía bastante insistente en agarrarme.
—Si me voy ahora, otros morirán.
Corté en seis pedazos el bloque de hielo que me arrojó.
—Si me quedo, Sara pasará más frío.
Salté y me subí a una de sus ramas.
—Lo pensé demasiado.
Aproveché ese instante.
Salté e incrusté la espada directamente en su base.
Comenzó a balancearse, mientras agitaba sus raíces para herirme.
Sin embargo, solo conseguía dañarse a sí mismo.
Retiré la espada.
Reuní magia de fuego y la combiné con viento, canalizándolas dentro del boquete que había abierto para provocar una explosión desde el interior.
¡Buuum!
El impacto no lo quemó.
Lo rajó.
Crujió desde dentro.
Se abrió en fibras desgarradas y fragmentos de madera salieron volando.
No fue suficiente para derrotarlo, era demasiado grande, pero sí bastó para despedazar la capa de hielo que lo protegía.
Caí a centímetros de un árbol y me deslicé por el suelo hasta detenerme.
¡Fiuuush!
Una bala de roca pasó rozando mi oído.
Al girarme, vi que era Rudeus.
Cuando volví la vista al Treant, su tronco ya había sido atravesado de lado a lado.
El enorme cuerpo se inclinó y cayó con un estruendo que sacudió el suelo bajo mis pies.
Se hundió en la tierra y una onda de polvo se expandió entre los árboles.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
‘¿Y si hubiera caído en nuestra dirección…?’ Rudeus silbó.
—Bueno, supongo que me debes un favor, hermano —dijo con una leve sonrisa.
A su lado, Sara estaba junto a una fogata.
—Rudy, me debes un montón de favores, así que no aplica.
—¿Qué favores?
—Rudeus levantó una ceja.
—¿Ves?
Los favores no importan —di una leve sonrisa—.
Ahora volvamos con Sara.
—Mmmm, supondré de nuevo…
—murmuró Rudeus—.
Pero bueno, hay que tratarla y ya luego ver qué hacer.
—Tienes razón, vamos rápido antes de que aparezca otro de estos —respondí.
—¿Te dio miedo, a ti?
—preguntó Rudeus.
—No, solo tengo hambre.
—Ah, bueno, nunca cambies, hermano —dijo Rudeus con un suspiro.
Asentí y me acerqué a Sara.
—Hey, Sara…
—Mm…
—sus párpados temblaron cuando dije su nombre—.
¿Eh?
¿Quién está ahí?
—Tranquila, soy Daiki —dije.
—Y Rudeus —añadió Rudeus.
—¿Daiki…?
¿Rudeus…?
—preguntó Sara.
—Ya estás a salvo —expliqué mientras la ponía en mi espalda.
Sara no respondió, pero se quedó viendo por encima de la criatura que la había atrapado.
No pude ver sus ojos, pero sentí que su corazón latía fuerte.
Empezamos a caminar, rápido, hasta que el Treant estaba fuera de vista.
— Habían pasado algunas horas.
Cuando por fin estuvimos lo suficientemente lejos de cualquier criatura, usé magia de sanación para tratar las heridas de Sara.
Eran graves.
Tenía varios huesos rotos, pero lo peor estaba en el muslo derecho.
El fémur estaba partido en dos y la zona se había hinchado bastante.
Como la sanación requería contacto directo, tuve que quitarle la polera y los pantalones para colocar la mano sobre las áreas afectadas.
—Fui golpeada por la arremetida de un Búfalo Invernal y caí por una colina —dijo de pronto.
—¿Eh?
—Rudeus se sobresaltó.
—Por eso tengo la pierna rota.
—Ah.
Se hizo un breve silencio.
Hasta que Sara volvió a hablar.
—Tu magia de sanación…
—Sara observó el brillo verde que emanaba de mi mano—.
Es especial, sanación sin voz, eso es…
—¿Impresionante?
Pero sobre todo es práctica —respondí.
—No iba a decir “impresionante”…
—Sara intentó defenderse.
—¿No?
Juraba que sí.
—No, señor serio.
—Sara rodó los ojos.
—Solo tengo catorce años, Sara.
—¿Y?
Sigues sonando como un viejo.
—Supongo que sí.
—Concluí.
Sara soltó una leve risa, seca.
—¿”Supongo”?
Entonces yo supongo que…
No terminó la frase.
Se perdió en el horizonte.
Luego hubo un silencio, el cual usó para cambiarse tras ser curada.
—…Debo agradecerles por salvarme.
Al mirarme, pude ver emoción en sus ojos y una sonrisa que parecía al borde del llanto.
—Yo…
nosotros…
solo hicimos lo que era necesario…
Le devolví la sonrisa.
Era lo único que podía hacer.
No lo entiendo…
Me siento cautivado.
¿Por qué?
La sensación es como sentirse perdonado, como si todo lo que hice nunca hubiera pasado, mientras al mismo tiempo sentía que ella me había salvado.
Es una secuencia lógica ante la expe…
No.
No lo es.
No es cálculo.
No es consecuencia.
Es…
sentirse humano.
Es…
algo más.
—Sara —dije al fin, más seco de lo que pretendía.
—¿Daiki?
—Sara me miró sorprendida, con los ojos bien abiertos y una mirada que decía mil cosas, pero solo pude interpretar una: curiosidad.
—Gracias por salvarme —respiré hondo—.
Ahora te debo ese arco, ¿verdad?
—Sí, pero eso no importa ahora —respondió ella—.
Ah, sí, ¡yo elegiré el arco!
—Como quieras, aunque lo analizaré para asegurarme de que no sea uno malo…
—añadí.
Ella me empujó con la cadera cuando comenzamos a caminar.
—No seas estúpido, ¿crees que no tengo buen ojo para estas cosas?
Soy arquera.
Me permití reír un poco.
Ella estaba a salvo, y aunque Mimir no logró salvarse, aunque sus compañeros la dieron por muerta y estuvo sumida en un trauma severo, siguió adelante.
Quizá debería tomar su ejemplo e ir por ese mismo camino.
Bueno, no es como si pudiera hacer mucho.
Luego de rescatar a mi madre me permitiré vivir…
no lo prometo, no podria, pero haré lo posible para que así sea.
Si, así será.
— .
.
.
.
.
.
Hiyori_Studio – Autor desempleado (y estudiante de universidad, un poco vago, pero atento) Espera…
¿Es…?
Bueno, no sé por qué suelo subir los episodios por la madrugada.
Creo que me siento un poco como Anzu en ese sentido.
No sé si lo conocen, pero él también suele subir sus videos durante la madrugada.
No tengo idea de por qué, pero ahora me pasa lo mismo.
Aunque bueno, quizás sea el silencio de la noche, o quizás simplemente mi horario de sueño está destruido.
Probablemente sea lo segundo.
¿Todavía siguen aquí?
No tengo mucho que decir, solo que estoy de vuelta.
Aunque es un episodio corto, sé que hay que seguir avanzando en la historia, manteniendo mi característico freno y lentitud, pero sin restar narrativa ni hacerlo pesado.
En fin, quería darles este episodio porque últimamente estoy tardando más de la cuenta, así que aquí está.
Daiki: Gracias por su lectura.
[Y gracias por su atención, su paciencia y su lealtad]
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com