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N.T.R. RWBY - Capítulo 21

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Capítulo 21: Doppelganger part 3

🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞🔞

(suculencia)

Vash parpadeó mientras observaba a, Cinder y Salem. Frente a él, la reina de los grimms dejó caer su vestido negro mientras cinder rasgaba un poco la maya inferior que cubría su entrepierna. Su polla estaba gritando para ser liberada de sus confines.

¿Cómo se metió Vash en esta situación que podrías preguntar? El plan era liquidar a Salem junto a toda la extensión de tierra, pero. Ahora estaba atado allí, incapaz de hacer algo, pero no es como se quejara, Rusalka hacia lo mismo durante los banquetes.

Cinder fue la primera y se deslizó hasta Vash y se sentó a horcajadas en su regazo. Entonces ella comenzó a mover hacia arriba y hacia abajo en su prominente bulto. Ella gimió mientras seguía moliendo más y más duro. Vash dejó escapar algunos gemidos y sus propios gemidos mientras Cinder jadeaba.

Salem se abrió paso tan desnuda y giró la cabeza de Vash y lo besó profundamente. Vash le devolvió el beso. Cinder quería intentar lo mismo que su ama, así que apartó a Vash y comenzó a desnudarlo. Salem ayudó en este esfuerzo y pronto Vash estaba tan desnudo como ellas. Las dos chicas miraron a la divina vara de Vash y babearon. Nunca antes habían visto un espécimen tan maravilloso. Era grande, grueso y justo para los dos.

“D-desea que vaya primero mi señora”, preguntó Cinder notando cómo Emerald se distanció un poco mirándola.

Salem frunció el ceño ante esto, podría tomarlo y mostrar su experiencia, pero la idea de ver la devastadora fuerza de su polla contra cinder sonaba más tentadora.

Vash fue guiado por Cinder para recostarse en el suelo. Cinder alineó su polla con su entrada y se hundió.”Ahhhhhhhh aghghgh e-e-e-es tan g-grande” Cinder abrió los ojos en grande su cono se tensó al rededor de la polla de vash como un guante húmedo y apretado sus rodillas casi cedieron ante la repentina sensación “kugghh” colocando sus manos en el pecho del hombre se mantuvo estable temiendo dejarse caer y empalarse así misma,

“*snifff* L-lo moveré” ella trató de tomar fuerza mirando que aún le quedaba buena parte del miembro que meter dentro bajo un poco, pero sus jugos vaginales salieron como una fuente empapando la pelvis de vash y el suelo. ‘¡Está hasta el fondo que carajo!’ La cabeza de la polla ya tocaba su cérvix si bajaba más podría atravesarla.

“¿Qué ocurre? Estás tardando demasiado, querida”. Salem sonrió detrás de Cinder notando como la mocosa inexperta trataba de montar una polla como esa. La sujeto de los hombros cinder volteó su mirada viéndola. Rojo y dorado se encontraron, pero uno temió de lo que ocurriría.

“kyaaaahhhh” Cinder soltó un grito que hizo a emerald estremecerse. Salem había empujado los hombros de cinder hasta abajo, haciendo que la polla de vash atravesara su útero y la cabeza de su polla se quedara adentro de su cámara viscosa.

“¡L-l-lo met-tio t-t-tooodo!”, lágrimas salieron de cinder cuando miró la sonrisa de Salem. La mujer mayor, notando el cuerpo mas ligero de la joven, lo levantó sin esfuerzo, sacando una parte de la polla de su utero lo suficiente para dejarla caer de nuevo, cinder gimió de nuevo, apretando los dientes. Vash, a diferencia con summer donde había sentido algo especial, con la situación actual solo dejó que pasara. No intervendría demasiado, no había la palabra que le resultaba emocionante.

Cinder seguía gimiendo lastimosamente mientras Salem la usaba como un consolador follando únicamente su utero causando que la pirómana se retorciera con apenas fuerza para resistirse, su aura trataba inútilmente de rodear la polla para mantenerla fuera de su utero, pero fue imposible cuando Salem empujo con mas fuerza su cuerpo hasta abajo.

“Ahhhh ahhhh ahhhhh A-amaaaa Saleemmmmm~” Trató de protestar su cuerpo, no resistiría semejante monstruo dentro de ella. Salem notó como emerald había rasgado la maya inferior y se estaba masturbando mirando a cinder. la reina oscura tuvo una ligera idea solto a cinder empujándola hasta el fondo. Mientras cinder gritaba, le susurró a vash que la devastara mientras se alejaba moviendo sus gruesos muslos. Salem escuchó los fuertes impactos de vash en el pobre cono de cinder.

“Ohh~ querida, estás tan sola”

Emerald se distrajo de la brutal follada a cinder y miro a Salem frente a ella. La peli verde tembló un poco al recordar sus órdenes ‘de’satisfacer al monstruo que habia derrotado a Salem, satisfacerlo de cualquier forma’.

“Ahh ahhh ah ahh ahh ahh ahh Mas L-entooo ohhh ohh~” el cabello negro ondulaba detrás de su espalda sus ojos dorados casi se voltearon hacia su cráneo un bulto notable sobresalía de su abdomen con cada estocada dejando casi un moretón púrpura por la fuerza del golpe interno los brazos de cinder colgaban siendo sostenida de su espalda por las manos del heydrich que no daba tregua a su dolorido cono escucho a emerald gritar y luego gemidos ahogados.

Salem tenía sujetada a emerald en un abrazo, besándola tan lascivamente que cinder sintió algo de celos. Notó como la mano de Salem acariciaba la vagina de tez morena de emerald quien no paraba de gemir al sentir los dedos largos pellizcar y meterse dentro de ella.

“¿Emerald?”, preguntó Salem, con una leve sonrisa en su rostro, dejando de besarla.

“¿S-sí?” La voz de emerald casi se quebró.

“Ahora vamos a prepararte.”

“S-Sí.”

¡Agacha la cabeza! —le dio una bofetada. Sintió el cuerpo de emerald temblar cuando casi se corre al recibir la orden.

“S-Sí…” respondió emerald débilmente.

“Y luego vas a lamerme el coño hasta que me corra, y luego tal vez, si tengo ganas, te dejaré correrte también”.

“S-Sí…”, dijo emerald, respondió escuchando a cinder gritar al llegar a su orgasmo, abriendo la boca y tratando de alejarse, pero las estocadas no cesaron. Y con eso, no tardo mucho.

“Ahora, de rodillas.”

“S-Sí.”

“¿Sí, qué?” Salem ya tenía su semblante activo, dándole la nueva forma de llamarla.

“Sí, Ama Salem”, dijo emerald, y con eso, perdió toda su fuerza de voluntad. Salem no perdió un segundo, y al abrir las piernas, emerald se acercó voluntariamente, abrió la boca y comenzó a acariciar su coño con la lengua. Mientras tanto, Salem, con una mirada extasiada, contempló la posición en la que vash tenía a cinder, estilo perrito. Si recordaba vagamente, notó como cinder se retorcía por la polla que no había parado de follarla desde que comenzaron. Se estremeció cuando la lengua de emerald lamió sus pliegues palidos con algunas líneas negras recorriendo su vagina. Quería MÁS.

¡Más rápido, zorra! ¡MÁS RÁPIDO! Salem empezó a acercarse, y emerald obedeció, acelerando el paso. Empezó a jugar con el clítoris de Salem, haciéndola gemir de placer, mientras se acercaba cada vez más a uno de los orgasmos más grandes que había tenido en su vida. Notó como el hombre aceleraba sus estocadas, cinder gimiendo durante todo el viaje, lo vio contraerse, sabía que se correría pronto y quería llegar igual que él.

¡AAHHH! ¡ME CORRO, AHHHHHH! Salem dejó gemir libremente y derramó sus fluidos por toda la cara de emerald.

‘Sabe amargo y viscoso blerrggg’ la sustrai no fue tan tonta para decir eso frente a la reina grimm . Su propia vagina palpitó de excitación al escuchar a cinder chillar al ser llenada y quería lamerla para limpiar su entrepierna, pero tenía que conformarse con una vagina de una milf milenaria.

Un minuto después de correrse sin parar y lamerlo sin parar, Salem finalmente bajó la cabeza para mirar su nuevo juguete. emerald la miró con tanto temor y sumisión en los ojos. Ahora era el momento de que ella también disfrutara de ese coño.

“¿Qué vas a?”

“Soy…” emerald balbuceó. “¡Soy tu esclava!” ¡Señora, Salem!” El gesto casi la hacía parecer un perro, esperando a que su amo le dijera qué hacer. Obviamente no queria hacer enojar a la reina.

Salem sonrió. En cierto modo, emerald era una mascota ahora. Un simple animal con el que jugar.

“Buena respuesta, querida~.” Ahora, tu recompensa…Túmbate en el suelo. De espaldas.”

“S-sí, Ama.” emerald no perdió un segundo y se colocó en el suelo. Salem se echó encima de ella, con el coño afeitado de emerald a la vista, mientras ella empezaba a juguetear con su clítoris. “Ahora hazme sentir bien. Si llego al clímax, tú también te correrás.”

—¡G-Gracias, ama! —emerald se postró y reanudó su trabajo, lamiendo a Salem y complaciéndola lo mejor que podía. Salem sentía los latidos de su corazón, golpeando contra su cuerpo desnudo, y en su mente, Salem seguía ejecutando las mismas órdenes.

‘Hacer que tu amante se sienta bien es tu misión en la vida.’

‘Harás cualquier cosa que tu señora te diga, sin importar lo que sea.’

Tu amante es la razón de tu vida. Decepcionarla es morir.

Con cada pulso de dominio, emerald movía la lengua aún más rápido. Estaba desesperada por hacer que Salem se corriera, y Salem, por su parte, jugaba tranquilamente con el coño de emerald, acariciándolo apenas, y cada vez que emerald se acercaba, Salem se detenía justo delante.

“Ahora, ahhh, ahhh, ahhh…”, dijo Salem entre gemidos. “¿Quién eres?”

—¡Soy su consuelo, señora! —gritó emerald con una mezcla de felicidad y miedo.

“¿Y ahhhh cuál es tu propósito ahhhh en la vida?”

“¡Hago lo que quieras, ama!” emerald intentó que salem se corriera aún más. Todo era tan adorable.

¡Ahhhhh Bien! ¡Me estoy acercando! ¡Prepárate para tu recompensa,ahhhhh! salem se abalanzó sobre el clítoris de emerald, lamiéndolo y acariciándolo, y emerald gimió aún más fuerte que antes. Ambas se acercaron, y salem se aseguró de sincronizar sus orgasmos.

“¡ME VOY A CORRER!” gritó salem y ella y emerald se corrieron como locas.

Unos minutos después, tras descansar un poco, salem se levantó para contemplar su obra. emerald, yacía en el suelo, cubierta de sus jugos eróticos, temblando por el clímax.

De ahora en adelante, te ducharás solo cuando yo te lo permita. Por ahora, mis jugos son tu señal de que soy tu amante.

—Sí, señora —murmuró emerald.

“Ahora ven aquí y lame hasta dejarme limpia.”salem se sentó y llamó a emerald, quien estaba más que feliz de lamio hasta el último resto de jugos.

“Y tómate tu tiempo…”, ordenó salem, mientras extendía la mano hacia los pechos de emerald y lamía sus fluidos. Jugó con los pechos copa B de emerald todo el rato, y cuando emerald estaba a punto de acabar, salem decidió sorprenderla y la atrajo hacia un profundo beso francés. emerald, por supuesto, aunque un poco sorprendida, no se resistió en absoluto y dejó que salem dominara el beso, y emerald se corrió de nuevo con la simple certeza de que su ama estaba complacida con su juguete.

Salem notó como vash había dejado a cinder en su regaso con el fluido blanco, saliendo de su vagina maltratada casi parecía de color morado suave por los golpes y sus piernas temblaban.

Una vez totalmente desprovisto de interes, Vash estaba listo para más. Agarró a Salem y la puso en sus manos y rodillas. Luego embistió su polla, que se había endurecido por el placer que había recibido, en el coño de Salem.

Salem aulló de dolor y placer mientras la estiraban al máximo. Nunca había tenido nada tan grande dentro de ella. Tardó unos minutos en acostumbrarse. Vash le permitió hacer esto y, una vez que Salem estuvo listo, Vash comenzó a cortar dentro y fuera de Salem.

“Ahhh ahhhhh ahhhhh ahhhh siii~ mas mas mas mas ahhhhhh” la reina grimm se regocijo por el gran tamaño que ahora entraba en ella. Su vagina necesitada chorreo jugos con cada embestida estaba algo suelta y suave, debido a los orgasmos inicial con emerald. lo habia hecho para poder tomar mas fácilmente su gran polla.

“ahhhh ahhh ahhh cinder v-ven aqui” Salem ordeno mientras su cuerpo se movia con cada embestida.

Cinder se movió y colocó su coño para que Salem pudiera acceder fácilmente con su boca. Uso sus dedos para abrir sus lavios vaginales y mostrar el fluido blanco que salia de ellos.

Salem se lamió los labios y se sumergió con vigor.

Los ojos de Cinder se abrieron de golpe cuando su espalda se arqueó y su cabeza se echó hacia atrás. Sus adoloridos labios se relajaron con la lengua suave de su ama. Nunca había pensado que la lengua de alguien pudiera usarse así. Se sentía tan jodidamente increíble. Salem uso su lengua tan suave que el dolor en la vagina de cinder se relajo.

platttt apltttttt apltttttt plattttt

Vash introdujo su miembro dentro y fuera de la caja caliente de Salem y saboreó la sensación. Él acarició el culo de Salem con sus manos antes de que se le ocurriera una idea. Levantó una mano y luego la hizo caer con fuerza sobre la mejilla derecha de Salem.

“Kyaaa ahhhhh” Salem gritó en el coño de Cinder cuando el golpe fue aterrizado. Ella sintió que su coño se apretaba por el golpe. Buen señor, le encantaba ser azotada. Ella nunca pensó que ella era del tipo de azotes, pero simplemente se salió de ahí.

Pronto llegaron más golpes y Salem gritó y gimió con cada uno mientras más y más jugos salían de su coño y bajaban por sus muslos.

Vash apreto los dientes mientras seguía azotando a Salem ahora cambiando de mejillas para que ambos tuvieran el mismo tiempo.

Cinder dejó escapar un gemido cada vez que Salem gritaba. Esto hizo que Cinder viniera, aunque Salem no pareció detenerse y siguió comiéndola. Cinder estaba jadeando por respirar con cada nuevo pico que golpeaba. Ella no sabía cuánto más podría tomar antes de desmayarse.

Vash finalmente vino después de ser incapaz de contenerse más. Luego se retiró viendo a su semilla salir del coño abusado de Salem. Miró sus mejillas rojas.

Salem finalmente se alejó del dulce oasis de Cinder. Su cara roja y cubierta con la dulce miel de Cinder. Ella sintió a Vash lamerse la cara y ronroneó.

“Muy bien” murmuró Vash.

Cinder estaba jadeando demasiado cansada para moverse después de su mini-maratón de orgasmos que había tenido.

Salem le ordeno a emerald que se acercara.

Vash echó la cabeza hacia atrás y gimió. Debajo de él estaba Emerald ella tenía sus pequenos pechos alrededor de su polla frotando la gran vara hacia arriba y hacia abajo con la cabeza inclinada chupando la cabeza de su polla. No se puso mejor que esto. Su coño ya estaba rezumando su semilla de donde la había follado antes.

A emerald no parecía importarle ya que sus pechos estaban siendo maltratados. De hecho, ella lo disfrutó tuvo una vista privilegiada de cinder siendo comida por salem.emerald ya estaba lo suficientemente mojado, se hundió en sus profundidades calientes. Los ojos de emerald se agrandaron cuando sintió a Vash llenarse y estirarla. Ella no era nueva en el sexo, aunque tenía muy pocas parejas. Pero Vash los voló a todos fuera del agua y cuando comenzó a moverse se sintió muy bien. Ella no quería que terminara.

Después de que ella había venido unas cuantas veces y Vash arrojó su semilla en ella. Luego se follaron entre sí en varias posiciones más hasta que emerald tuvo que descansar. Después de un breve descanso, decidió recompensar a Vash. Una follada por las tetas y eso lo vuelve a traer ahora con emerald frotando sus tetas por toda la polla de Vash.

gimió Vash su vision se atenuaba, al parecer nunca fue tan inmune a la lujuria.

Emerald sonrió con orgullo con la cabeza de la polla de Vash, aún con su boca. Se sintió bien de haberla calificado tan alto en su escala de tetas. A pesar de que ella no sabía cómo funcionaba su escala. Simplemente la hacía sentir bien.

“Maldición, aquí vengo” advirtió Vash.

Emerald sintió que su boca se llenaba con la sabrosa semilla de Vash. Ella lo consiguió todo y lo hizo girar antes de tragar.

“*suspirar* ahhh Ahhh~ *tragr* g-gracias~” dijo ella.

“Eso es lo único que puedes decir” Preguntó Vash.

“Y-yo” Emerald se quedo quieta temblando esperando no habelo insultado pero desvio su mirada, hacia Cinder y Salem..

Vash suspiró. Emerald no era muy habladora cuando se trataba de follar y cuando terminaron su primera vez, ella actuo demasiado sumisa. No estaba seguro de qué decir a eso, ya que nunca ha tenido a ninguna chica tan…..asustada ni siquiera summer se comporto asi. Luego levantó a Emerald, se movieron más a la cama y se acostaron allí un rato. Emerald necesitaba descansar un poco a pesar de que Vash podía seguir adelante.

Emerald entonces se volvió y la hizo volver a Vash. Ella levantó la pierna y lo miró.

“L-lo quiero dentro de mí” dijo ella volviendo la cabeza hacia Vash.

Vash sonrió. Esta fue una posición que rara vez hizo. Se giró de lado, lo agarró por el eje y lo apuntó al coño de Emerald y luego lo empujó. Emerald se quedó sin aliento al sentir a Vash entrar en ella. Se sentía tan diferente de la última vez. Esta vez estaba tocando otros lugares placenteros que desencadenaban un mini-orgasmo después de un mini-orgasmo.

“Ahhhhh tan~ Tan profundo ahhhhh~” gimió ella.

Vash sonrió. Finalmente algo diferente. Luego comenzó a entrar y salir de Emerald, aunque fue un poco difícil ya que era una posición con la que no estaba familiarizado. Pero él lo dominó y comenzó a bombear dentro y fuera a buen ritmo. Levantó un poco a Emerald y colocó su mano en su cadera para que su mano estuviera entre su cadera y la cama. Su otra mano la agarró de sus pechos agitados.

“ahhh ahhhh ahh V-vaaaaaashhhh aahhhhhh”

Emerald gimió ruidosamente cuando sintió que la mano de Vash se apretaba y moldeaba su pecho. Ella sintió sus labios en su hombro besando y chupando la piel morena. Ella se estremeció de placer cuando otro rayo de placer la recorrió. Nunca antes había tenido este tipo de placer y era tan emocionante, tan adictivo. Ella no podía tener suficiente.

“¡AHGHHGHGHH ME CORRO!” Gimió Emerald.

Vash siguió avanzando, pero sintió que con esta posición, el ya apretado coño de Emerald estaba más apretado. Tuvo que luchar duro para evitar que llegara demasiado pronto, pero fue una batalla que estaba perdiendo lentamente. Duró otros minutos y luego estalló en el tembloroso coño de Emerald. Estaba a punto de retirarse cuando fue detenido.

“Mantenlo ahhhhh ahí, ahhhh p-por favor ahhhhh” grito Emerald el sudor bajando por su frente apreto los labios mientras se estremecía..

Vash asintió y besó el hombro de Emerald.

La peliverde un jadeo salía de su boca. Todo su cuerpo estaba cubierto de sudor. Nunca la había ejercido tanto. Todo su cuerpo temblaba por el placer que había recibido. Maldición, era tan bueno,su vientre dolia de tantos golpes.

“¿Has tenido suficiente?” Preguntó.

“Ahhh N-no” murmuró Emerald.

“Entiendo” dijo Vash con una sonrisa.

Emerald gimió, pero ella también quería que Vash la follara de nuevo. Vash pareció sentir esto mientras se deslizaba de nuevo en su coño abusado. Ella gimió ruidosamente cuando su cuerpo se rindió a Vash una vez más. Ella se agarra a la espalda de Vash mientras él bombeaba dentro y fuera de su chorreando coño.

“Ahhhhh Joder, ahhhhh joder,ahhhhh joder. Oh follame golpea mi coño, se siente tan bien” se lamentó Emerald.

Vash sonrió mientras aceleraba sus embates y pronto escuchó un grito desgarrador, lo que significaba que Emerald había venido otra vez. Sintió que el coño le temblaba y se apretaba a su alrededor como si estuviera pasando por un shock epiléptico. Cuando se calmó, Vash se retiró dejando a un Emerald apenas coherente. Se acostó para recuperar fuerzas y dejó que Emerald hiciera lo mismo.

La calma del silencio pareció pasar rápidamente y Emerald estaba lista. Se dio la vuelta y se arrastró más hasta que su boca apuntó directamente hacia el ‘pequeño’ soldado de Vash. Estaba flojo, pero no por mucho tiempo. La peliverde bajó la cabeza, se lo llevó todo a la boca y comenzó a chuparlo como si fuera un becerro que sacara leche.

Vash gimió mientras pasaba una mano por los candados rojos de Emerald. Su cuerpo de piel oscura brillaba con el sudor cuando se movía de un lado a otro. Lo que Vash no podía ver era que Emerald se estaba acariciando mientras lo chupaba. Emerald sintió que Vash crecía y se endurecía en su boca y le emocionaba sentir cada movimiento. Pronto la cabeza golpeó la parte posterior de su garganta y tuvo que relajarse para no atragantarse.

Vash tenía los ojos cerrados cuando sintió que Emerald lo golpeaba. Ella definitivamente tenía algo de habilidad. Esto se mantuvo hasta que liberó su semilla en la boca de Emerald. Ella se lo tragó todo, aunque un poco se escapó de las comisuras de su boca. Ella solo lo lamió.

“*tragar* Delicioso, ahora ahhhh quiero más por favor~”

Vash suspiró mientras veía a Emerald treparse y montarlo a horcajadas. Luego se bajó gimiendo todo el camino. Una vez que ella tocó fondo, comenzó a girar sus caderas mientras lo acariciaba lentamente. Sus brazos alrededor del cuello de Vash mientras se miraban fijamente a los ojos. Verde conectado con rojo.

Esta conexión continuó a medida que las ministraciones de Emerald comenzaron a ser más agresivas. Ella abandonó su cadera girando para rebotar arriba y abajo en Vash con todas sus fuerzas. Los pechos de su copa B se agitaron por los movimientos violentos.

Vash le permitió marcar el ritmo y todo. Solo estaba disfrutando el viaje mientras se sentía deslizarse dentro y fuera del coño de terciopelo de Emerald que se apretaba a su alrededor cada vez que estaba encerrado dentro de ella. Maldición, las kunoichi tenían un gran control de todos sus músculos.

Con un golpe final, Emerald llegó, pero Vash se contuvo. Emerald se desplomó contra el pecho de Vash jadeando con fuerza.

“Agghhhh No viniste” gimio la sustrai casi abatida de no poder hacerlo correr.

“No te mortifiques lo haré ahora” dijo Vash.

Luego agarró a Emerald y los giró para que estuviera encima de ella. Comenzó lento ya que Emerald todavía era sensible. Podía gemir y gemir de las réplicas de su orgasmo. Su maullido era lindo para Vash. Él se inclinó y besó a la pelirroja y ella le devolvió el beso. Este fue su primer beso desde que se unieron. Emerald no quería ningún juego previo para empezar. Mientras se besaban luchaban por el dominio. Pronto las lenguas se involucraron y los dos músculos lucharon entre sí, chocando una y otra vez.

Vash terminó ganando y retiró la boca de Emerald y comenzó a explorar el resto de la piel de Emerald con su boca. Lamió, mordisqueó y chupó todos los parches que pudo obtener y Emerald estaba gimiendo por más. Cuando se aferró a su cuello, Emerald se quedó sin aliento. Su cuello era bastante sensible. Vash sintió las vibraciones de los gruñidos de Emerald mientras chupaba el punto de su pulso.

El empuje de Vash se había acelerado a un ritmo medio. Lo iba a sacar todo lo que pudiera. El bombeo tenía dos modos realmente. Su primera fue larga y lenta, la segunda fue corta y dura. Él había alternado entre los dos para irritar a Emerald, pero nunca le dio la liberación que ella quería, necesitaba.

“Aghgh ahhh ahhh p-por favooooor~” gruñó Emerald.

Vash arqueó una ceja ante esto.

“ahhhh por favor ahhh y-yo” Emerald se estremesio.

Vash se movió del cuello de Emerald a su pecho. Él lamió y chupó alrededor de sus dos montículos evitando los dos picos que solo pedían atención. Emerald arqueó su espalda queriendo que Vash pusiera su boca allí, pero él siguió ignorándolo.

El golpe de Vash luego cambió a un ritmo rápido. Él ya no estaba ‘jugando’ alrededor. Emerald gimió al sentir a Vash dándole lo que quería. Podía sentir su orgasmo llegar y sabía que era solo una cuestión de tiempo.

Con un empuje final, Vash se vació en Emerald cuando ella también vino. Ayudó a que Vash bajara la mano y le hiciera cosquillas en el clítoris para que viniera rápidamente. Ambos estaban jadeando pesadamente por su esfuerzo.

“Bueno, ¿satisfecha?” Preguntó Vash.

“si….mmm~ gracias~” murmuró Emerald.

Los pasillos de la fortaleza habían recuperado una extraña vitalidad. A pesar de los muros corroídos, de los restos de los Grimm y de la corrupción latente, ahora reinaba un calor extraño, casi humano. Neopolitan caminaba en silencio, sus pasos apenas un susurro. De pronto, escuchó algo: jadeos entrecortados, risas apagadas, gritos sofocados que no nacían del dolor, sino de otra clase de tormenta.

Una sonrisa pícara se formó en sus labios. Se acercó a la gran puerta entreabierta, los sonidos eran inconfundibles. Y aunque su naturaleza traviesa la empujaba a fisgonear, algo la detuvo. Abrió apenas… lo suficiente para ver el reflejo en un espejo antiguo del interior: Salem, majestuosa y salvaje, montando con fervor a un Vash estoico; Cinder, temblando mientras lo abrazaba; y Emerald, desmayada, con lágrimas de agotamiento y satisfacción aún brillando en sus mejillas.

Neopolitan cerró la puerta con rapidez, su rostro rojo como una manzana de caramelo. Apretó los labios, cruzó los brazos, y chasqueó la lengua.

—”Tsk… suerte de perras” —pensó, celosa pero curiosamente divertida.

Miró a un lado, luego al otro, y se encogió de hombros. Tal vez no era su momento… aún.

—”A ver si hay algo de valor en este lugar… ¿dinero escondido, quizás?” —se preguntó con sarcasmo, pensando en el chico callado de ojos tristes. No era su tipo, pero no se le escaparía si lo encontraba deambulando.

Y así se alejó, dejando la puerta cerrada tras de sí, los sonidos amortiguados por la distancia.

Pasaron horas.

En el interior de la cámara del trono, la luz tenue brillaba sobre cuerpos entrelazados y agotados. El ambiente tenía el olor pesado del incienso, del sudor y de algo más profundo: el sello de una nueva era.

Salem yacía de lado, su pálido cuerpo apenas cubierto por una sábana negra. Una de sus manos descansaba sobre su vientre, y en sus labios se dibujaba una expresión que no se le había visto en siglos: ternura.

—“Sentí algo…” —susurró, apenas audible—. “…como si pudiera… otra vez…”

Sus dedos acariciaban su abdomen con suavidad, como si temiera romper una ilusión. A su lado, Emerald permanecía inconsciente, su rostro tranquilo, ajeno a su entorno. Estaba viva, pero exhausta. El contacto con el alma de un hadou la había consumido más de lo que creía.

Cinder, por otro lado, no dormía. Estaba despierta, pero demasiado avergonzada para moverse. Su cabeza reposaba en el pecho de Vash, cuyos ojos miraban al techo como si observara constelaciones que nadie más podía ver.

Ella quería hablar. Quería gritarle. Decirle que no era una cualquiera. Que no era un trofeo. Que no sabía por qué le temblaban las piernas o por qué su corazón no se había calmado desde que él la había tocado.

Pero no dijo nada.

Porque aún tenía su rostro escondido contra él, y su cuerpo aún temblaba.

Vash no decía palabra. Su presencia era abrumadora, pero no violenta. Simplemente estaba ahí… y era suficiente para quebrarlas sin necesidad de fuerza.

En silencio, llevó su mano al cabello oscuro de Cinder y lo acarició levemente. Ella se estremeció, sus mejillas ardiendo aún más.

—“Ya no están atadas por miedo…” —murmuró él, más para sí mismo que para ellas—. “Sino por elección.”

Salem sonrió, cerrando los ojos. Quizá por primera vez desde su inmortalidad maldita, sentía algo parecido a paz.

Cambio de escena.

La puerta de la antigua casa crujió al abrirse, como si la misma estructura reconociera la presencia de algo más allá de lo divino. Vash apareció en el umbral, su figura envuelta en un resplandor que se disipó lentamente como bruma tocada por la mañana.

El aroma a comida recién hecha lo recibió primero. Dulce, cálido, reconfortante. Un contraste brutal con los ecos de gritos y gemidos que aún quedaban grabados en los muros de la fortaleza de Salem. Pero aquí no había gritos… solo una sensación de hogar. Extraña. Ajena. Pero hogar.

Summer Rose apareció desde el pasillo. Su rostro estaba sonrojado, y sus pasos eran torpes por los nervios. No vestía más que un delantal blanco, cubriendo apenas su figura. Nada debajo.

Cuando sus ojos se cruzaron, Summer tragó saliva, y con una voz temblorosa —mezcla de humor forzado y genuino deseo— susurró—¿Quieres un baño, una cena… o a mí, hijo?

Vash se detuvo.

La palabra “hijo”.

La sangre en sus venas pareció detenerse por un momento. No por vergüenza ni confusión… sino por algo más profundo. Un hueco en su alma, imposible de llenar.

Los ecos de su pasado, de una madre ausente, de creaciones forzadas, de dolor y propósito impuesto… chocaron con esa simple palabra.

No respondió.

Solo la besó.

Summer tembló al sentirlo. Era como besar a un huracán contenido, una tormenta hecha carne. Pero también… cálido. Por un segundo, su mundo se volvió pequeño y seguro.

El sonido de una cuchara cayendo al suelo interrumpió el momento.

Desde la cocina, con los rostros rojos y miradas entre confusión, celos y furia, salieron tres figuras—Ruby, con el rostro tan rojo como su capa, las manos temblando mientras intentaba procesar lo que acababa de ver.

—Yang, con los brazos cruzados y una vena palpitándole en la frente, soltó un murmullo de enojo—¡¿En serio, mamá?!

—Raven, ligeramente sonrojada, se cubría la boca para evitar dejar escapar algun sonido. Aunque también… algo en su mirada delataba deseo. Y rendición.

Vash rompió el beso con Summer, miró a las tres mujeres con calma absoluta.

Summer, entre lágrimas de emoción, apoyó la cabeza contra su pecho.

—Prométeme que… siempre nos protegerás. Aunque no lo merezcamos. Aunque seamos débiles. Aunque… aunque no entendamos lo que eres.

Vash colocó su mano sobre la cabeza de ella y respondió sin emoción, pero con certeza:

—Ya lo hago.

Raven, sin poder evitarlo, suspiró y murmuró con resignación—…Quizás el harem no era una idea tan absurda después de todo…

El silencio se instaló por un momento. Summer aún sostenía a Vash. Él, sin moverse, dejaba que lo hicieran. Porque en ese lugar, entre una familia rota y extrañamente renacida… por una vez, no tenía que destruir nada.

No todavía.

Mientras el silencio aún envolvía la sala, un leve zumbido etéreo anunció la llegada de dos clones de Vash, cada uno idéntico al original, pero sin ese fuego devastador en los ojos. Eran más suaves, casi templados, apenas sombras del Hadou absoluto que acababa de besar a Summer. Sin embargo, sus presencias aún cargaban el peso del poder absoluto.

Uno de ellos llevaba con suma delicadeza el cuerpo exhausto de Cinder Fall, aún envuelta en una sábana color vino, su cabello desordenado, su rostro ruborizado incluso en el sueño. El otro sostenía en brazos a Emerald Sustrai, desmayada y respirando lentamente, los labios entreabiertos como si murmurara un nombre que ni ella misma recordaba. Ambas dormían como si hubieran sido arrancadas del mismo corazón de una tormenta.

La tercera figura no necesitó ser cargada.

Salem caminaba tras los clones, envuelta en una túnica plateada que apenas ocultaba la piel marcada de pasión. Sus cabellos flotaban como seda blanca al viento, y sus ojos —habitualmente fríos y distantes— tenían un brillo distinto. Humano. Casi… vulnerable.

Summer, aún abrazada a Vash, se tensó al ver a la bruja. Su instinto de madre le gritaba proteger a Ruby y Yang, pero el peso de la mirada de Vash bastó para hacerla guardar silencio.

Raven se puso alerta, pero no desenvainó. Observó a Salem con una mezcla de respeto y vieja enemistad.

Ruby y Yang, por su parte, retrocedieron medio paso. Ruby se ocultó un poco detrás del delantal de su madre, mientras Yang apretaba los dientes.

Salem sonrió. No con desprecio ni malicia, sino con… gratitud.

—No vengo a luchar. No más. —dijo con voz suave, como si costara hablar después de lo ocurrido—. Solo deseo descansar… por primera vez en siglos.

Vash asintió, y los clones, sin emitir palabra, llevaron a Cinder y Emerald escaleras arriba, dejando a Salem frente a la sala. La bruja se sostuvo el vientre con ambas manos, cerrando los ojos un instante. Había una ternura inesperada en su gesto.

—Siempre quise ser madre de verdad —murmuró, más para sí misma que para los presentes—. No solo de horror. No solo de muerte.

Nadie respondió.

Vash, sin dejar el lado de Summer, giró levemente el rostro hacia Salem y dijo con voz neutra—Descansa. No tendrás pesadillas… mientras estés aquí.

Salem asintió y se retiró lentamente, subiendo por las escaleras como una reina que por fin había dejado atrás su trono de ruinas.

Cuando el eco de sus pasos se extinguió, el hogar volvió a caer en un silencio extraño.

Ruby rompió ese silencio con una voz baja, temblorosa—¿Ella también… forma parte de esto?

Summer no supo qué decir. Solo acarició el cabello de su hija, tratando de calmar el miedo que ni siquiera sabía cómo enfrentar.

Yang tragó saliva y giró hacia Vash.

—¿Qué… eres exactamente?

Vash no respondió de inmediato. Sus ojos se perdieron un momento en la tenue luz que entraba por la ventana, como si observara no el presente… sino los hilos del futuro, los mundos que aún debía derribar, y los que estaba accidentalmente construyendo.

—Algo que no debería tener hogar. —dijo al fin—. Y, sin embargo, aquí estoy.

Summer le sonrió con dulzura, como si esas palabras fueran más razón para abrirle los brazos.

—Entonces quédate. Por nosotras… quédate.

Y por primera vez en siglos, Vash no se negó.

La puerta de la antigua casa crujió al abrirse, como si la misma estructura reconociera la presencia de algo más allá de lo divino. Vash apareció en el umbral, su figura envuelta en un resplandor que se disipó lentamente como bruma tocada por la mañana.

El aroma a comida recién hecha lo recibió primero. Dulce, cálido, reconfortante. Un contraste brutal con los ecos de gritos y gemidos que aún quedaban grabados en los muros de la fortaleza de Salem. Pero aquí no había gritos… solo una sensación de hogar. Extraña. Ajena. Pero hogar.

Summer Rose apareció desde el pasillo. Su rostro estaba sonrojado, y sus pasos eran torpes por los nervios. No vestía más que un delantal blanco, cubriendo apenas su figura. Nada debajo.

Cuando sus ojos se cruzaron, Summer tragó saliva, y con una voz temblorosa —mezcla de humor forzado y genuino deseo— susurró—¿Quieres un baño, una cena… o a mí, hijo?

Vash se detuvo.

La palabra “hijo”.

La sangre en sus venas pareció detenerse por un momento. No por vergüenza ni confusión… sino por algo más profundo. Un hueco en su alma, imposible de llenar.

Los ecos de su pasado, de una madre ausente, de creaciones forzadas, de dolor y propósito impuesto… chocaron con esa simple palabra.

No respondió.

Solo la besó.

Summer tembló al sentirlo. Era como besar a un huracán contenido, una tormenta hecha carne. Pero también… cálido. Por un segundo, su mundo se volvió pequeño y seguro.

El sonido de una cuchara cayendo al suelo interrumpió el momento.

Desde la cocina, con los rostros rojos y miradas entre confusión, celos y furia, salieron tres figuras—Ruby, con el rostro tan rojo como su capa, las manos temblando mientras intentaba procesar lo que acababa de ver.

—Yang, con los brazos cruzados y una vena palpitándole en la frente, soltó un murmullo de enojo—¡¿En serio, mamá?!

—Raven, ligeramente sonrojada, se cubría la boca para evitar dejar escapar algun sonido. Aunque también… algo en su mirada delataba deseo. Y rendición.

Vash rompió el beso con Summer, miró a las tres mujeres con calma absoluta.

Summer, entre lágrimas de emoción, apoyó la cabeza contra su pecho.

—Prométeme que… siempre nos protegerás. Aunque no lo merezcamos. Aunque seamos débiles. Aunque… aunque no entendamos lo que eres.

Vash colocó su mano sobre la cabeza de ella y respondió sin emoción, pero con certeza:

—Ya lo hago.

Raven, sin poder evitarlo, suspiró y murmuró con resignación—…Quizás el harem no era una idea tan absurda después de todo…

El silencio se instaló por un momento. Summer aún sostenía a Vash. Él, sin moverse, dejaba que lo hicieran. Porque en ese lugar, entre una familia rota y extrañamente renacida… por una vez, no tenía que destruir nada.

No todavía.

Mientras el silencio aún envolvía la sala, un leve zumbido etéreo anunció la llegada de dos clones de Vash, cada uno idéntico al original, pero sin ese fuego devastador en los ojos. Eran más suaves, casi templados, apenas sombras del Hadou absoluto que acababa de besar a Summer. Sin embargo, sus presencias aún cargaban el peso del poder absoluto.

Uno de ellos llevaba con suma delicadeza el cuerpo exhausto de Cinder Fall, aún envuelta en una sábana color vino, su cabello desordenado, su rostro ruborizado incluso en el sueño. El otro sostenía en brazos a Emerald Sustrai, desmayada y respirando lentamente, los labios entreabiertos como si murmurara un nombre que ni ella misma recordaba. Ambas dormían como si hubieran sido arrancadas del mismo corazón de una tormenta.

La tercera figura no necesitó ser cargada.

Salem caminaba tras los clones, envuelta en una túnica plateada que apenas ocultaba la piel marcada de pasión. Sus cabellos flotaban como seda blanca al viento, y sus ojos —habitualmente fríos y distantes— tenían un brillo distinto. Humano. Casi… vulnerable.

Summer, aún abrazada a Vash, se tensó al ver a la bruja. Su instinto de madre le gritaba proteger a Ruby y Yang, pero el peso de la mirada de Vash bastó para hacerla guardar silencio.

Raven se puso alerta, pero no desenvainó. Observó a Salem con una mezcla de respeto y vieja enemistad.

Ruby y Yang, por su parte, retrocedieron medio paso. Ruby se ocultó un poco detrás del delantal de su madre, mientras Yang apretaba los dientes.

Salem sonrió. No con desprecio ni malicia, sino con… gratitud.

—No vengo a luchar. No más. —dijo con voz suave, como si costara hablar después de lo ocurrido—. Solo deseo descansar… por primera vez en siglos.

Vash asintió, y los clones, sin emitir palabra, llevaron a Cinder y Emerald escaleras arriba, dejando a Salem frente a la sala. La bruja se sostuvo el vientre con ambas manos, cerrando los ojos un instante. Había una ternura inesperada en su gesto.

—Siempre quise ser madre de verdad —murmuró, más para sí misma que para los presentes—. No solo de horror. No solo de muerte.

Nadie respondió.

Vash, sin dejar el lado de Summer, giró levemente el rostro hacia Salem y dijo con voz neutra—Descansa. No tendrás pesadillas… mientras estés aquí.

Salem asintió y se retiró lentamente, subiendo por las escaleras como una reina que por fin había dejado atrás su trono de ruinas.

Cuando el eco de sus pasos se extinguió, el hogar volvió a caer en un silencio extraño.

Ruby rompió ese silencio con una voz baja, temblorosa—¿Ella también… forma parte de esto?

Summer no supo qué decir. Solo acarició el cabello de su hija, tratando de calmar el miedo que ni siquiera sabía cómo enfrentar.

Yang tragó saliva y giró hacia Vash.

—¿Qué… eres exactamente?

Vash no respondió de inmediato. Sus ojos se perdieron un momento en la tenue luz que entraba por la ventana, como si observara no el presente… sino los hilos del futuro, los mundos que aún debía derribar, y los que estaba accidentalmente construyendo.

—Algo que no debería tener hogar. —dijo al fin—. Y, sin embargo, aquí estoy.

Summer le sonrió con dulzura, como si esas palabras fueran más razón para abrirle los brazos.

—Entonces quédate. Por nosotras… quédate.

Y por primera vez en siglos, Vash no se negó.

Pasó el tiempo. No mucho en el reloj del mundo, pero sí lo suficiente como para que los escombros del pasado comenzaran a ser barridos por un viento nuevo.

Yang ya no se aferraba al recuerdo roto de Jaune. Había llorado en silencio primero, luego gritado con furia, y por último aceptado la amarga verdad: él nunca la valoró. No como merecía. No como Vash, aquel ser incomprensible y brutalmente protector, valoraba a cada una de ellas, sin promesas vacías ni máscaras de debilidad. Yang, con el tiempo, se quedó. No por necesidad… sino por elección.

Pyrrha Nikos, por su parte, había sentido un vértigo profundo cuando escuchó la historia de Vash, de Summer, de Salem. Pero en vez de alejarse, se acercó. Con cautela al principio. Después, con entrega. Había algo en él que no comprendía —y probablemente nunca comprendería—, pero le recordaba a la lucha. A la verdad. A la muerte y al renacer. Y así, ella también se unió.

Blake fue más compleja. Había pasado por heridas, traiciones, cadenas emocionales. Pero una conversación larga y silenciosa con Raven, en la cima de una colina nocturna, cambió algo en ella. No fue una orden ni un consejo, solo una mirada compartida, ambas entendiendo lo que era cargar con sombras. Blake no se rindió. Caminó hacia la luz de aquel hogar extraño… y se quedó también.

El Grimm había sido erradicado. No destruido en una batalla épica, sino desvanecido lentamente, como si la fuente misma de su existencia —el odio, el rencor, la perpetua guerra— se hubiese secado. La oscuridad ya no tenía forma ni voluntad. Era solo silencio.

En una habitación amplia, de paredes blancas y cortinas suaves, Salem yacía recostada, el rostro sereno. Su vientre estaba abultado. Dentro de ella, se gestaba una vida —algo que no creía posible—. Acariciaba su piel con dulzura, murmurando palabras en lenguas olvidadas, canciones que jamás pensó cantar. Ya no era una diosa de la destrucción. Era una madre… y por primera vez, estaba bien con eso.

Pero no todo era paz.

Una noche, mientras Vash descansaba en uno de los pasillos del nuevo hogar —una vasta mansión antigua modificada por su poder—, apareció una figura con cabello blanco como la nieve, caminando con paso elegante. Weiss Schnee.

O eso parecía.

—Vash… —murmuró con voz temblorosa—. Siempre quise agradecerte por salvar a Ruby. Por protegernos. Y… por estar aquí.

Se acercó más de lo necesario. Sus ojos, por un segundo, brillaron con un fulgor juguetón. Antes de que Vash pudiera reaccionar, ella lo besó.

Pero no era Weiss.

Un destello irreal recorrió sus labios. Y entonces, una risa muda. Los colores del atuendo cambiaron, el rostro se tornó más agudo, más travieso.

Neopolitan.

Un segundo después, ya estaba siendo sujetada por el cuello por Cinder Fall, quien había llegado justo a tiempo. Cinder no apretaba… pero tampoco soltaba.

—¿Estás loca? —murmuró con ira contenida—. ¿Qué creías que iba a pasar si jugabas con su mente?

Neo, sin hablar, solo le sacó la lengua con descaro y luego la mordió de forma juguetona. Su disfraz desapareció por completo, revelando su verdadero atuendo: una chaqueta corta, medias rotas y su eterno paraguas cerrado bajo el brazo.

Vash suspiró. Llevaba la mano a la frente, entre cansado y divertido.

—¿Quién es? —preguntó Blake, que acababa de llegar junto con Pyrrha y Yang.

Cinder rodó los ojos, soltando alfin a Neo.

—Se llama Neopolitan. No habla, pero es… complicada. A veces útil. Y tiene un sentido del humor criminalmente inestable.

Neo le hizo una reverencia burlona a las demás, guiñando un ojo.

Ruby la miraba desde las escaleras con desconfianza.

—¿Por qué está aquí?

Cinder se encogió de hombros.

—Se apareció. Dijo que quería conocer al tipo que hizo llorar a Salem… y luego besarla.

Todos miraron a Vash. Este simplemente caminó hacia la ventana y murmuró, como si hablara más para el universo que para ellas:

—La familia… crece más de lo que esperaba.

La noche había caído sobre el nuevo hogar, silenciosa y serena, envuelta en la calma posterior a una tormenta emocional. Las luces tenues iluminaban las habitaciones desde lámparas antiguas, restauradas con cuidado, la habitación más grande acogía a todos los que esa noche habían decidido dormir cerca… o más bien, junto a él.

Vash había suspirado con pesadez tras la última escena.

Primero fue Ruby, con esa energía infantil y obstinada que ocultaba una tristeza profunda, la que había corrido hacia él. Saltó, literalmente, sobre su espada mientras él entrenaba en los jardines, y con un brillo determinado en los ojos dijo—¡Yo también quiero un bebé!

El filo de la hoja se detuvo a centímetros del suelo, congelado en un movimiento que pudo partir una montaña. Vash ladeó la cabeza, incrédulo.

—…¿Qué?

Ruby sonrió aún más, aunque sus mejillas estaban sonrojadas como manzanas en verano.

—¡No quiero quedarme atrás! ¡Tú… tú nos cuidas a todas! Y quiero… dejarte algo que nazca de ti, que tenga tu fuerza. Quiero formar algo contigo. Algo que no sea destruido.

Vash no respondió. Solo bajó lentamente su espada.

Entonces, Yang, que observaba desde la puerta, se cruzó de brazos y soltó una risa suave.

—Hmph… si Ruby lo dice así de directo, supongo que yo no puedo quedarme atrás. Aunque, si me preguntas… quiero mellizos. Niño y niña. Fuerza equilibrada, ¿no crees?

Pyrrha, detrás de ella, levantó una mano tímidamente, con las mejillas encendidas y los ojos esquivos.

—Yo… no sabría cómo ser madre todavía. Pero si es contigo… puedo aprender.

Y luego llegó la voz firme, elegante y segura de Weiss Schnee, la verdadera esta vez, vestida con un camisón azul claro que apenas llegaba a sus rodillas.

—Expandir la familia Schnee con alguien como tú… sería un honor y un beneficio. Tanto político como… personal.

Todos se quedaron callados por un momento. Incluso Neopolitan, sentada en una esquina comiendo helado de fresa, alzó una ceja como si aquello ya fuera demasiado incluso para su estándar de caos.

Vash solo se frotó el puente de la nariz.

—¿Acaso no pueden simplemente… dormir?

Y eso hicieron. Al menos, por unas horas.

(lemon)

Ruby presionó la cadera contra el inglés de Vash, rodeándola con las piernas y sosteniendo su peso sobre sus hombros. “Todavía me sorprende que te cupiera”. Yang se agachó para mirar la polla del hadou, que se hundía profundamente en la boca de la pequeña gimiente, y sonriendo con suficiencia al ver los fluidos blancos que brotaban de la inglés de Ruby antes de que Yang los absorbiera con la boca, acariciando su virginidad llena de leche. “Date prisa, hermanita, Yang quiere más”.

“Ahhhh ahhhh, me alegro mucho de que me ayudes ahhhhhh superar este enamoramiento tonto que siento por Jaune. ahhhhhhhhh ” Pyrrha Nikos saltó sobre Vash con las manos en el pecho. “¡Te amo, Vash, te amo ahhhhhhh!” Arqueó la espalda de placer al llegar al clímax.

—¡Muy bien, se corrió dentro de ti! —Cinder se apoyó en la espalda de la pelirroja mientras manoseaba los pechos de Pyrrha para jugar con ellos—. ¿Ahora puedo tener un turno?

“OO-Una más, por favor.” La pelirroja, entre gemidos, siguió cabalgando a su amante y no se dio cuenta de que Cinder se había puesto un strap-on hasta que la pelirroja se lo metió hasta el fondo en el año de Pyrrha con apasionadas embestidas. “¡KYAAAAAAAAAAA!”.

Blake Belladonna y Kali Belladonna rieron juntos con gemidos mientras Vash y sus doppelgangers empujaban hacia sus vaginas al estilo perrito antes de llegar al clímax juntos, luego los rubios intercambian a sus parejas para golpearlos en diferentes posiciones, uno frente al otro.

“¡ahhh ahhhh, más fuerte, más fuerte!”, jadeó Willow con los ojos en blanco mientras Vash embestía con locura hacia arriba en su húmeda boca inferior, en posición de nelson completo, y tanto Weiss Schnee como Winter Schnee alternaban entre succionar los pechos de Willow con la entrepierna llena de leche de las hermanas Schnee mientras los fluidos blancos rezumaban por sus muslos.

(fin de la suculencia)

Una cama gigantesca, más parecida a un campo de flores que a un mueble, fue el escenario del reposo. Todos estaban allí, enredados entre sábanas suaves y mantas cálidas.

Ruby dormía sobre el pecho de Vash, con una sonrisa soñadora y su mano descansando cerca de la suya. Yang lo rodeaba con un brazo fuerte por la cintura. Pyrrha se acurrucaba a su lado, su cabello rojizo esparcido como fuego dormido. Weiss dormía boca arriba, pero sus dedos rozaban los de él por debajo de las cobijas. Cinder, aún ruborizada por el recuerdo de sus “días con Salem”, se había quedado abrazada a una almohada en los pies de la cama, con Neo roncando levemente cerca. Kali,blake sumer y las demas dormian en otra habitacion.

Salem, por su parte, descansaba en otra habitación, protegida por clones de Vash, su vientre abultado, sus ojos cerrados en calma. Emerald, aún con el cuerpo exhausto, dormía en una hamaca colgada cerca, velándola como si fuera una doncella.

Y Vash… simplemente miraba el techo.

Sus ojos, fríos y eternos,mostraban emoción alguna. Pero en lo profundo de su pecho, algo latía distinto esa noche. No era dolor, ni nostalgia, ni rabia.

Era silencio. Y paz.

—¿Será que…? —murmuró apenas, para sí.

Recordó la imagen imponente de su padre: Reinhard, el dios de los dioses. El hombre que lo moldeó, lo rompió y lo renació. El emperador de un ciclo cruel e inquebrantable. Pero también… el único que reconoció su existencia con total certeza.

—Tal vez… —susurró—. Tal vez estés orgulloso, padre. No por mis guerras. No por mis victorias. Sino… porque pude formar algo que no nace del miedo.

Cerró los ojos por fin.

Mientras la noche avanzaba en calma donde Vash yacía con su nueva familia, en las profundidades de lo que alguna vez fue el gran castillo de Salem, una sombra miserable aún respiraba.

Jaune Arc, cubierto de polvo, lágrimas secas y el hedor de su propia desesperanza, seguía atrapado en la cripta que había sido sellada con Grimms guardianes que lo follaban por el trasero. El aire era pesado, húmedo, lleno de un olor nauseabundo. Desde hacía días —¿o semanas?— no tenía noción del tiempo. Se alimentaba del semen que los monstruos depositaban en él, sobrevivía a duras penas, esperando… ¿qué? ¿Rescate?

No. Solo su propia voz lo acompañaba.

—Ellas eran mías… —repetía con los labios agrietados—. Ruby… Yang… Pyrrha… incluso Weiss… todas eran mías. Yo… ¡yo fui el héroe! ¡Yo debí salvarlas! ¡No ese monstruo!

Su voz se quebró como su mente.

Sobre él, en la sala del trono restaurada, Salem observaba todo a través de una pantalla hecha de cristal Grimm, alimentada por su magia y conectada a cada rincón de su fortaleza subterránea. Se había asegurado de que Jaune viera todo. Desde cada gesto afectuoso de Vash, cada beso, cada susurro, cada momento en que las chicas que él alguna vez pretendió amaron genuinamente a otro.

Y no solo eso.

Había grabado el momento exacto en que Pyrrha se arrodillaba frente a Vash, las mejillas ruborizadas, las palabras claras como cuchillas—Te amo a ti, no a Jaune. Nunca lo amé de verdad. Solo era una sombra, una ilusión que me esforcé por convertir en realidad.

Cuando Jaune vio eso, gritó. Un alarido desgarrador, visceral, impotente. De poco sirvió cuando un gran grimm lo sostuvo contra el suelo y lo fornico como la perra que era.

Salem, viéndolo desde su trono, sonrió con crueldad silenciosa.

Su mano se posó sobre su vientre, ya abultado por la vida que crecía dentro. Una nueva etapa, una nueva era. Un hijo que sería fuerte, sabio, oscuro… y amado. Todo lo que Jaune no era.

—No permitiré que te acerques jamás… —susurró con desdén—. No a mí. No a mi hijo. No a este nuevo mundo que se forja lejos de tu mediocridad.

Y entonces, alzó una mano con elegancia letal.

Desde las sombras de la cripta, una criatura se deslizó. No un Grimm cualquiera. Una bestia nacida de su voluntad directa: un Grimm tentacular, con ojos múltiples que brillaban como carbones encendidos, con tentáculos que no buscaban matar… sino atrapar, humillar, aprisionar.

Los tentáculos surgieron como látigos. Uno rodeó el tobillo de Jaune. Otro la muñeca. Otro su cintura. Jaune gritó, pataleó, imploró.

—¡No! ¡No, por favor! ¡Yo fui un líder! ¡Fui un héroe! ¡No me hagan esto! aghghgh blughghghg blughghgh

Los tentáculos se metieron por su zona trasera y lo usaron de la forma que quisieron. Su lamentable polla tan pequeña y escualida se corrió, semen que apenas eran unas gotas miserables. Se atragantó con un tentáculo que se adentró por su boca, el de su trasero no paraba de moverse, sus piernas sujetadas tan fuerte que casi pareceria que se romperian.

Pero nadie escuchaba. Nadie lo creía ya. Nadie lo seguiría jamás.

Y desde la distancia, Salem apagó la pantalla con un gesto suave.

—Que el pasado se hunda en la oscuridad —dijo, girando el rostro hacia la ventana donde el sol apenas asomaba en el horizonte—. Y que mi futuro brille.

Salem atravesó el portal envuelta en una ligera túnica de seda negra que contrastaba con la calidez que ahora habitaba su interior. Sus pasos eran suaves, medidos, mientras su vientre abultado —símbolo de un nuevo comienzo, algo que jamás pensó posible— se balanceaba con dulzura. La oscuridad que una vez fue su refugio ahora se deshacía lentamente en los rayos del sol que entraban por las ventanas.

La casa de Vash olía a comida casera. Algo con especias suaves, aroma de pan recién horneado y caldo de carne. Summer estaba en la cocina, con el cabello recogido y su característico delantal. Sonrió al verla cruzar el umbral y alzó la mano para saludar con una cuchara de madera.

—Buenos días, Salem. ¿Dormiste bien? —preguntó Summer con un tono amable, pero no débil. Había crecido, y aunque aún usaba la palabra “hijo” para referirse a Vash, la palabra ya no era un ancla emocional ni una trampa de su dolor pasado. Con el tiempo… se convirtió en algo más genuino. Un vínculo híbrido entre maternidad y amor. Extraño, pero verdadero.

Salem asintió, acercándose con naturalidad a la encimera.

—He dormido en tumbas frías, palacios en ruinas y fortalezas de Grimm… pero nunca con una melodía de risas y platos siendo lavados. Es… extrañamente bello.

Summer rio suavemente, quitando una ramita de perejil de su delantal.

—Uno se acostumbra. Aunque aún me sorprendo cuando Ruby grita desde el baño mientras hace el amor en la regadera.

Ambas rieron, y por primera vez… la risa de Salem no era hueca ni cruel. Era humana.

Salem caminó lentamente hacia la sala. Blake estaba dormida en el sillón, abrazada a un libro a medio leer; su cuerpo estaba acurrucado como una gata entre cojines suaves, con una expresión tranquila que nunca habría mostrado en la vieja Beacon. Raven, más lejos, descansaba en un sofá reclinable con una manta sobre sus piernas. Su vientre también comenzaba a notarse: estaba embarazada. Tal vez, esta vez… tendría una hija a la que no abandonaría.

—¿Quién diría… que una casa tan sencilla sería el Edén que nos fue negado? —murmuró Salem en voz baja, colocándose junto a Summer, ambas mirando por la ventana. Afuera, el jardín aún tenía rastros de tierra removida, donde Ruby y Weiss intentaron plantar un rosal sin mucha suerte.

—El infierno nos lo construimos solas. Pero el cielo… —respondió Summer con suavidad— hay que protegerlo juntas.

Salem volteó a verla, sorprendida por sus palabras. Una sonrisa creció en su rostro cansado. Por primera vez, no como una bruja inmortal. Ni como una madre rota. Sino como una mujer… reconstruyéndose.

Vash no estaba en casa en ese momento. Pero su presencia aún pesaba en los muros. Estaba en cada objeto flotante, en cada rincón iluminado por un sol que parecía haber aprendido a amar también.

Y en sus vientres, donde la vida nacía con propósito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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