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[Naruto] La reina de Konoha [Esp] - Capítulo 21

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21: Capítulo 21 21: Capítulo 21 Una vez devuelta a la aldea, le informamos sobre lo que sucedió en la frontera.

Con eso también se supo sobre mi elemento madera, algo que emocionó y preocupó a Viejo Mono.

De hecho, le preocupó más que tuviera el elemento madera que Kusa e Iwa estuvieran a punto de realizar una alianza, algo que tiene sentido y a la vez no.

El Hokage me pidió que me quedara para ver cómo eran mis propias habilidades con el mokuton.

Estuve esperando al menos una hora para que estuviera todo listo.

Al final llegué al campo de entrenamiento privado del Hokage, en el que estaban varios ninjas del nivel jonin, incluyendo los asesores del Hokage; en otras palabras, Danzos y sus secuaces chupapollas, ya que eso es lo que son.

Al final realicé varios jutsus del elemento madera, y nada más.

Escuché cómo los sucesores empezaban a decir cosas sobre mí, pero gracias a mi estatus de líder de clan.

Igual si lo hubiera tenido frente a mí, los hubiera dejado en su lugar y los hubiera mandado bien a la mierda; tuvieron suerte esta vez.

Una vez terminado todo eso, quedé muy cansada, pero también muy sudada, tanto por la espera, el viaje, la demostración del mokuto, todo, por lo que fui a las aguas termales.

Una vez que llegue, me desconecté de todo, o al menos lo intenté, ya que, siendo un shinobi, no podía bajar la guardia en todo.

Ya estaba en las aguas; solo tenía una toalla cubriendo mi cuerpo.

Vi a algunas mujeres, reconociendo a algunas como también shinobi.

Me iba a quitar la toalla para meter al agua, pero algo dentro de mí me dijo que no.

Activé mi habilidad de sensor y lo sentí.

Hice unos sellos de manos rápido y toqué el suelo.

En ese mismo momento escuché el sonido de alguien gritando al lado de las aguas termales.

Las mujeres que estaban en las aguas termales salieron a ver de quién era ese sonido; yo no las seguí, solo me quité la toalla, me bañé y me sumergí en las aguas termales.

Después de unos 40 minutos, salí de las aguas termales.

Seguí el rastro de destrucción y sangre, solo para ver a un Jiraiya amarrado, todo chamuscado y destruido.

“Je, ejejeje”, me empecé a reír en su cara.

…

“Me lo merezco”, dijo el tío sapo ya bastante curado.

“Si hubiera sabido que irías a las aguas termales, no hubiera ido a espiar hoy; quizás puedo ser un superpervertido, pero no soy ningún depravado como para fantasear con mi propia alumna”.

Al escuchar eso de Jiraiya, sentí la madurez de un shinobi veterano y respetado, algo que me llenó de orgullo.

“Y más cuando mi alumna no tiene ni una curva o no está desarrollada”, y con eso se perdió todo el respeto que tenía.

Solo di un suspiro ante esto, ya que sabía que darle algún golpe o tirarle algún jutsu no haría cambiar de pensamiento a ese sapo pervertido.

“Bueno, al menos estás aquí; ya todos estábamos en un cuello de botella en nuestras habilidades ninjas”.

Lo aproveché para informar sobre nuestra situación actual.

“Es verdad, no pude hacer muchas cosas como su sensei, por el tema de guerra, pero como la situación ya está más calmada, ya se pueden hacer misiones más normales, lo que da la posibilidad de entrenar incluso en estas mismas”, dijo parándose.

“Quizás puedas ser un pervertido, pero no un irresponsable”, le dije, intentando guiar a que tomara sus responsabilidades como nuestro maestro.

“Ahora que lo pienso, supe que tenías el elemento madera, y es bastante fuerte, ya que me costó poder sacarme de esas ramas que me tenías envuelta”.

Habló Jiraiya.

“Antes que nada, necesito ver cómo están y ver qué necesitan mejorar y dónde deben guiar sus habilidades”.

Y con eso se fue sin despedirse, dejándome sola.

…

Al siguiente día fui al campo de entrenamiento como siempre; cuando llegué, ya estaban Minato y Kosuke esperando, y justo cuando iba a hablar, al frente de nosotros se generó una bocanada de humo.

Una vez se despejó el humo, se pudo ver a Jiraiya parado en un sapo haciendo poses ridículas.

“Ya llegó por quien lloraba, no esperen más, ya el sabio superpervertido del monte Myōboku ya está aquí”, pronunció Jiraiya.

Los tres nos quedamos mirando la ridícula presentación de Jiraiya en silencio.

“Veo que mi presentación los dejó en blanco sin poder decir nada, pero es normal por lo asombroso que soy yo, un sabio”, siguió diciendo cosas sobre él mismo, pero me desconcentré totalmente; solo me senté y seguí entrenando mi control en el elemento fuego usando una hoja.

“Ya que estamos los 3 juntos, hagamos un entrenamiento rápido para que vea cómo están sus habilidades”.

Dijo el sapo sabio.

“Oh, ¿podemos ir con todo con la intención de matar?”, le pregunté con mucho interés.

“Vamos, no exageres”, me respondió; intenta calmarme con gestos en las manos.

“Entonces no me interesa”, dijo volviendo a mi entrenamiento.

Los tres se miraron mientras les caía una gota en la cabeza.

…

Una vez que terminó todo el entrenamiento, volví a la residencia.

Kushina hoy se iba a reunir con Mikoto, así que no fui a la casa, sino que fui a mi oficina.

Cuando entré, vi a una mujer de unos 30 años; tenía ojeras y ya le veía que se le formaba una joroba.

“Oh, Hitori, veo que estaba aún trabajando ahora mismo; qué bueno tener subordinadas tan trabajadoras”.

La saludé con todo el ánimo del mundo.

“Es tu culpa, tú me obligas a estar en esta oficina 24/7 mientras tú haces tus cosas de ninja; todo este trabajo deberías hacerlo tú”, empezó a quejarse.

“No un saludo; como caen bajo mis subordinados, creo que debería darte más trabajo como castigo”.

Le dije.

“Ya prácticamente me haces trabajar todo el día, ¿qué más quieres?”, me replicó.

“Sí, si quieres cambiamos y tú te dedicas a hacer misiones ultrapeligrosas con muchas chances de morir.

¿Serías capaz de dejar solo a Ryo?

¿Qué clase de madre serías dejando a tu hijo de 5 años huérfano?”, con esas palabras la dejé callada.

Rápidamente tomé algunos libros que trataban sobre el cuerpo humano y otros como el ADN y me senté a leer.

Hitori tomó algunos papeles y me los dejó en una mesa que estaba al frente de mí.

“Estos documentos necesitan la aprobación del líder del clan; un simple miembro no sirve para aprobarlos”, me avisó.

Yo dejé los libros y me puse a revisar la documentación.

Entre toda esa tontería hubo una que me llamó la atención.

Permiso para poder experimentar nuevamente con el clan Senju.

“¿¿Nuevamente?”, le pregunté a Hitori mirándola.

“Recuerdo que durante los inicios del gobierno del tercer Hokage, ante la pérdida del Mokuton, se pidió experimentar con algunos del clan para experimentar y reavivar el elemento madera, el cual fue un fracaso; de ahí comenzó el declive del clan”.

Me informo.

Y era verdad, el clan estaba en declive; prácticamente a este punto ya no servía como clan ninja, ya que los únicos que podemos hacer algo como representación somos Tsunade y yo.

De ahí tomé una decisión: convertir el clan Senju en un clan mercader.

En vez de expandir nuestro poder bruto, el cual ya no existía, decidí ir por lo que aún teníamos, que eran los recursos.

Aprovechando que los miembros se habían unido a la gente civil, logré de alguna manera traerlas de vuelta con la premisa de comenzar una empresa, la más grande del mundo ninja, una capaz de dominar la capital del mundo.

Este sería mi gran respaldo para hacer mis desmadres en el mundo externo.

En la aldea tendría el control del bajo mundo de esta misma, controlando la zona sin ley y, por defecto, la gran parte de esta misma, ya que la gente es mala por naturaleza y más que tendrán algún que otro desliz con ellos.

Y afuera, en el mundo, tendría un superconglomerado empresarial capaz de respaldar mis acciones y detener cualquier posible ataque por mi parte.

“Veo que piden las células del primer Hokage”, le comenté.

“Lo sé, es una blasfemia”, me dijo.

“A la persona que te envió esto dile que lo voy a pensar”, le ordenó.

“¿No estará pensando aceptar eso?”, me pregunto con duda.

“Incluso si nos negamos, robarán las células igualmente; mejor que tengamos control de cómo las usan”, le expliqué.

En ese momento alguien tocó la puerta.

“Pase”, dije, solo para ver cómo el tío Sapo entraba a la oficina con varios dangos.

“Vengo a hablar con mi sobrina favorita, que no he visto hace años”, dijo alegremente.

Yo solo suspiré.

“Hitori, puedes irte a ver a tu hijo; yo te tendré todo esto listo cuando vuelvas”, le ordené.

“Muchas gracias”, dijo haciendo una reverencia para irse casi a la velocidad de la luz.

“Qué bombón, si tan solo no estuviera tan desaliñada”, comentó Kiraiya mirando cómo se iba Hitori.

“Está casada, y con hijos”, le agregué.

“Qué lástima”, se quejó.

“Pero no venía a ver a las mujeres de tu clan”.

“¿Eso así?”, le pregunté con duda.

“Bueno, no realmente”, dijo admitiendo.

“Pero me sorprende todo lo que has hecho en todo este poco tiempo: ser chunin, convertirte en líder de uno de los clanes más prestigiosos del mundo ninja, obtener el Mokuton y hacer crecer un clan prácticamente muerto, pero sinceramente no esperé que enfocaras todo en el mercado”.

“No puedo restringir mi forma de liderar en solo kunais y jutsus elementales; también tengo que pensar que mi clan ya no es lo que era, tenía que reinventar.

Gracias a eso, actualmente soy propietaria del 62% de los negocios de la aldea, sin mencionar que tengo el 70% de la producción de trigo y el 30% de la producción de azúcar del mundo ninja, en lo cual ya estamos trabajando para aumentar esos números”.

Jiraiya silbó ante eso.

“No solo eres gran shinobi, sino también una gran empresaria; dime algo en que no seas buena”, dijo en broma el sapo sabio.

“Apostar, eso es algo que se tiene en la sangre”, le respondí sinceramente.

“Jajaja, verdad, Tsunade nunca fue buena apostando”, dijo solo para ponerse seria de un momento a otro.

“Hablando de ella, ¿sabes dónde está?” “Ni idea, tal vez en el frente de batalla de Suna”, dijo tanteando.

“Ella se fue hace años de ahí”, dijo negándose.

“Desde que Sakumo mató al hijo y cuñada, Chiyo se volvió loca por un tiempo, pero después de unas semanas se tranquilizó y volvió a la aldea y no ha vuelto al frente, de ahí que no se necesitó a Tsunade; por ende, se fue y no volvió a la aldea”.

“¿Deserto?”, pregunté solo para saber si el sapo sabio sabía algo que yo no.

Ya que si se hubiera dado de desertor a Tsunade, lo hubiera sabido al ser líder del clan.

“Por suerte no”, habló, negando con la cabeza.

“Antes de venir aquí fui a verla; actualmente está en la capital haciendo algunos trabajos para el daimyo y jugando en los casinos del sector”.

“Ya veo”, dije sin interés, volviendo a leer mi libro, ya que, sinceramente, lo que pasara a Tsunde me daba igual; nuestra relación está rota.

Y cualquier cosa que pueda hacer ella, yo también lo puedo hacer y mejor.

Básicamente, ella ya no es necesaria; se puede quedar llorando en algo y apuestas, mientras no afecte mis planes.

Jiraiya solo suspiró.

“Sé que Tsunade y tú no están en las mejores condiciones, pero conociéndola, lo más seguro es que vuelva y posiblemente pidiéndote dinero”.

Me comentó.

“Ella solo tendrá lo que corresponde, nada más”, dijo haciendo entender mi autoridad de jefe de clan.

El lugar se quedó en silencio; no era incómodo, pero era raro, ya que lo último que hablamos fue algo que no quería comentar.

“Estudias el cuerpo humano”, me dijo al mirar los libros que leía.

“Sí, me interesa hacer algunos experimentos en el futuro”.

Le dije.

“Ya veo, ahora que lo pienso, pensé que dejarías de hacer misiones cuando te convirtieras en jefe del clan”, habló el sabio sapo.

“Dejar de hacer las cosas divertidas y encerrarme en una oficina, no, gracias, para eso tengo a Hitori”, le dije.

“Así veo, bueno, te dejo entonces, tengo otras cosas que hacer”, pronunció Jiraiya.

“Nos vemos”, y con eso, salió por la ventana.

“¿Debería hacer un sello para que cualquier persona que entre o salga por la ventana de mi oficina reciba una descarga eléctrica?”, me pregunté a mí misma, para volver mi vista a los papeles que me dejó Hitori.

Con un sello de mano, creó varios clones de sombra.

Cada uno ya sabía lo que debía hacer.

Podría haber usado los clones de madera, pero eso tiene una sola mente conectada, y necesitaba estar concentrada en lo que estaba haciendo, así que opté por los multiclones de sombra.

“Tío abuelo Tobirama, te luciste con este jutsu”, dije para volver a mi lectura mientras mis clones veían el papel.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES PancnHuebo ‘Cause I feel I can always show my everything to you If this moment was for me I try to hear, lend my ear Voices inside One link to join it all Again All the things I knew The world I trusted Would be the same If I remained inside my Protective castle And kept my eyes closed Out Of Control – Nothing’s Carved In Stone

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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