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[Naruto] La reina de Konoha [Esp] - Capítulo 52

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Capítulo 52: Capítulo 52

Tomé un sorbo de mi café y sentí un suspiro de satisfacción.

“Cómo pasa el tiempo”, me dije a mí mismo mientras miraba los sellos de la barrera, revisando que estuviera todo bien y que ningún infiltrado haya alterado la fórmula.

Han pasado 10 días desde que estoy acá siendo comandante suplente y me acaban de comunicar que ya tengo los días contados en mi puesto.

Mañana supuestamente llega Tsunade a tomar su puesto original, pasando a mí como vicecomandante.

Pero la realidad es otra, ya que me pidieron que poco después de que llegara mi madre me fuera al frente de batalla de Kumo, ya que la situación es más complicada de lo que se esperaba, con el Raikage haciendo cosas a lo loco junto a su hijo, el jinchuriki.

Ahora cada brigada ya estaba establecida y se estaba viendo la situación de cada uno; se estaban tomando a los de respaldo para empezar a movilizarlos.

Gracias a mi actuar no muy de un comandante, que me llegó un tirón de oreja por parte de los altos mandos que ignoré completamente, la situación en Suná está más tranquila de lo que se esperaba, como si dejara de haber guerra a gran escala y se convirtiera en una guerra fría.

Ante el miedo de que hiciera algo como en el punto estratégico, los de Suna se han estado manteniendo medio ocultos y pasando desapercibidos; ya los tienen para atacar o escapar en cualquier momento.

Haciendo que sus fuerzas fueran más irregulares de lo posible y con miedo de atacar, pensando que yo podría hacer algo peor.

Acá las fuerzas shinobis me veneraban como una diosa de la guerra y la fortuna, mientras que en Suna se referían a mí como un rey demonio.

Yo solo me sentaba, miraba y no hacía nada.

De hecho, me había pedido que atacara nuevamente a los nijas enemigos, pero simplemente dije que era un comandante suplente y que no quería seguir adjudicándome el prestigio de la verdadera, por lo que estaría atento en el momento por si Suna hacía algo. Igual envía personas a monitoría y dar vueltas para ver el anemómetro, siendo un trabajo conjunto entre la unidad de información y ataque.

Al saber mis acciones, se conmovieron al saber que no me importaba la fama, respetaba a los superiores y que protegía a mis hombres, ganando más reconocimiento por parte de toda la brigada.

No sé cómo llegaron a esa conclusión con lo que dije, pero a mí me salía bien, así que no corregí nada; mientras tanto, no hacía nada. Bueno, no exactamente.

Aproveché para experimentar un poco con Malkia; era algo complicado trabajar con el cerebro humano y, como no tenía ganas de arruinarla, usé otros rehenes para abrirles la cabeza y experimentar antes de hacerlo con ella.

“Es una pena que tenga que detener mis experimentos, pero al menos podré llevarla a casa y dejarla en un lugar seguro, medio en coma, mientras vuelvo para reacondicionarla”, me quejé mientras limpiaba el polvo del lugar para mirar más detalladamente las fórmulas.

Inmediatamente me di cuenta de que algunas cosas habían sido borradas, haciendo que la barrera fuera propensa a fallar.

Estaba en uno de los puntos estratégicos nuestros, no muy lejos de la base principal, por lo que no me demoraría en volver y avisar de esto, pero mañana ya no seré la comandante, por lo que simplemente arreglé el fallo y decidí volver.

Cuando Tsunade llegue, le avisaré de esta situación para que investigue y se haga cargo del caso.

…

Mientras preparaba mi carro para irme, con la idea de aprender el Hirashin para no volver a hacer esto, empaqué algunos pergaminos y a mi prisionera.

Muchos miraron extrañados, pero solo dije que la rehén tenía un shock craneoneuronal, por lo que la enviaría con los científicos de la aldea para que la miraran y tal vez poder sacar más información.

Nadie dudó de mi respuesta; simplemente la tomaron como la verdad.

El ambiente de la base era algo pesimista, ya que me iba. Yo simplemente expliqué las instrucciones de la aldea y que después que se solucionara volvería aquí.

Ante esto, todos se dedicaron un poco más tranquilos con la idea de sobrevivir hasta que yo llegara.

“Veo que ya tienes todo asistido aquí, Miyu”. Al escuchar esa voz, me di la vuelta para mirar a mi madre, que acaba de llegar.

“Oh, viniste, ya estaba preparada para quedarme aquí unos cuantos días más por si un casino se te cruzaba por el camino mágicamente”, me bule de ella.

“Ja, qué gracioso”, dijo algo con desprecio, ya que por mí está en esta situación, tanto en el hospital como aquí de comandante, por no dejarla escapar afuera de Konoha en su momento. “Mejor entremos e informe sobre lo que ha pasado”.

Con eso ella se fue al campamento. Antes de seguirla, me di cuenta de que llegó con un gran número de ninjas; lo más seguro es que fueran los hombres que faltaban para completar la brigada y el resto de las unidades.

…

“Ya veo, un enfoque violento y directo, algo que ninguno de esos consejeros daría su visto bueno. Me gustó tu forma de hacer la cosa, es una pena que yo no pueda hacer algo parecido”, me dijo Tsunade, ya acomodándose en donde yo me sentaba.

“También está la situación de los ninjas leales que trabajan para esos viejos y los muy posibles espías en el lugar”, le dije, tirándole todas las pruebas que tenía para que ella después actuara como quisiera. “Tendrás mucho trabajo”.

“Sí, sobre todo que me dejaste la vara muy alta; te tratan más como noble que el mismo daimyo”, se quejó, tomando los archivos pero sin dejar de mirarme.

“De nada”, le respondí simplemente, haciendo que ella suspirara.

“Te recomiendo que busques a alguien que sea jefe de la unidad de ataque mientras yo no estoy, alguien en quien se pueda confiar”, le sugerí.

“Eso haré, ya que no se sabe cuánto tiempo estarás allá”, hablo mientras empezaba a mirar los archivos.

“Seguramente quiere que controle al jinchriki mientras Pedumaru hace algún plan; conociéndolo, seguramente me termine enfrentando al escuadrón AB”, le comuniqué mi sospecha.

“Ten cuidado, tener el Mokuton no te hace invencible”. Al escuchar esas palabras, casi me conmueve.

“Lo sé, ¿desde cuándo he sido imprudente?”, le dije, a lo que a ella solo le salió una gota en la cabeza.

“Aquí hay un informe que dice lo contrario”, mostrando el informe de cuando atacó el punto estratégico.

“No es para tanto”, con este para darme la vuelta. “Bueno, me voy, suerte”, y con eso me fui del campamento para irme con un pequeño escuadrón que iría por suministro a la aldea de Hoja.

…

Después de un viaje algo largo, llegué a la aldea, de la cual me dieron tres días para irme de aquí, ya que tenía que irme con otro escuadrón a la frontera con la tierra de las nieves.

Con unos pocos shunshin me fui a la finca Senju-Chinoike junto con mi rehén ya noqueado.

Sin perder tiempo, fui a las bases secretas de mis tierras donde antes hacían los experimentos; con la ayuda de Kushina y Minato arreglé y modifiqué los sellos del yfar para que Danzo ni Orochimaru vuelvan a entrar.

Así, con tubos de cronización, congelé a Malkia hasta que volviera; mientras tanto, me reuní con la sección científica del clan que estaba investigando el cuerpo humano y el ADN, junto a un proyecto que tengo en mente.

Tomando a tres científicos, les conté de mi idea, la cual estuviera enfocada en probar algo como la reconfiguración psicomental, junto a unas alteraciones biológicas.

Sería tener el cuerpo de una kunoichi fuerte, quitarle lo que la hacía ella, tanto su identidad física y mental, y colocarle otra, una donde se pueda controlar.

“…”, me quedé pensando un poco; eso no es lo que hacen Danzo.

Creo que tengo que ajustar un poco lo que voy a hacer, pero igual no estoy tomando ninjas de otros clanes y familia y lo estoy modificando a mi gusto, como hacen esos dos pedazos de mierda, sino que lo estoy haciendo con una kunoichi que técnicamente ya debí haber matado hace tiempo.

“Bueno, quiero saber si es posible primero; de ahí vemos qué hacemos después”, les comuniqué a los otros.

“Entendido, jefa”, dijeron los tres científicos para irse a buscar información respecto al tema.

Voy a tener que buscar conejillos de India para esto, así que voy a tener que hacer una petición de misión para que mis propios ninjas la hagan y busquen bandidos para los científicos.

…

“¿Qué tal, mocosos, cómo les va la vida?”, anuncié mi llegada con mi saludo.

“Sensei”, contestó Kurenai algo emocionado al verla.

“Miyu-sensei, tanto tiempo”, dijo Raido con una venda en la cara.

Asuma solo asintió en señal de saludo y no dijo nada más; se veía molesto.

“Sensei, Asuma, tuve una pequeña pelea con el Hokage; ha estado así hace unos pocos días”, me explicó al ver que miraba al pequeño mono.

“Ya veo, cosas de familia, no hay mucho que hacer”, dije para mirar a Raido. “¿Y tú? ¿Te operaste la nariz?”

Intenté utilizar una técnica que había inventado y, al hacerlo, casi muero al pisar mal donde estaba y tropezar”, me respondió algo avergonzado.

Yo, como la gran sensei que soy, tuve que consolar a mi estudiante.

“Ja, déjame adivinar, fue esa técnica que decías que iba a ser supergenial, donde hacías un giro y partías a la mitad a tu enemigo, o la que hacías miles de cortes en un segundo. Ya te veo luciendo y cayendo de cara ante un kunai, perdón, cayendo de nariz, jajajajaja”.

Raido solo puso bajar la cabeza e irse a una esquina a meditar sus acciones.

“Buu, sensei es tan malvada”, se quejó Kurenai con las mejillas hinchadas en señal de insatisfacción.

“No te preocupes, este tipo de cosa forma carácter. Bueno, cuéntenme sobre sus misiones durante estos días”, les pedí a los tres en general.

Así me quedé un rato pasando el tiempo con los tres mocosos y entendiendo un poco.

…

Al siguiente, tomé un poco de dinero que tengo y me fui al burdel donde vivía Daiki antes; antes de entrar, investigué un poco en incógnito cómo les estaba yendo.

Hasta el momento, los avances de los dos han avanzado más de lo que debía ser, esto gracias a que había menos ninjas de lo normal, pero tampoco tan rápido como esperaba, y esto tenía un nombre y apellido: Danzo Shimura.

Durante el tiempo que estuve mirando todo, vi varios ninjas raíz vigilando y rondando por la zona sin ley; solo eran detenidos por mis mismas herramientas. Si no, seguramente Danzo habría pedido que matara a esos dos, ya que él sabía lo que estaba haciendo aquí, pero tampoco iba a ser tan estúpido, ya que pedía volar su base en cualquier momento.

Yo no tengo una manera de cómo deshacerme de él, ya que me sirve aún como chivo expiatorio, pero él tampoco puede hacer nada por las bombas y las pruebas que tengo contra él.

Seguramente hace esto solo para entorpecer mis planes, aunque sea un poco, nada más.

Mientras no matara a nadie importante de mis subordinados, me daba un poco igual lo que hiciera, y como no lo ha hecho, decidí ignorar esto por el momento, ya que tenía algo más importante que hacer, como ver a esas damas de buenas curvas y cráneo en los lugares ideales para apretar.

…

El último día me lo pasé estudiando el Hirashin.

De este jutsu ya entendía las bases, las claves, pero había cosas que me costaba entender, pero solo era cuestión de tiempo para lograr comprender cómo funciona la fórmula y poder recrearla.

El único problema es que no tendré tiempo para esto ni para practicarlo, ya que en un día no voy a poder hacerlo, por lo que, al terminar el día, decidí llevarme el pergamino con el riesgo de robo; me daba un poco igual, ya que usé el otro sello en el pergamino, así que podía invocarlo en cualquier momento si llegaba a robármelo, tal cual como lo hago con mis armas.

Ya con todo listo, estaba lista para partir a la frontera a enfrentarme con los kumonin.

…

Cuando llegué a la entrada de Konoha, ya había algunos ninjas esperándome, los cuales hicieron una reverencia en señal de respeto y algunos susurraban cosas de mí.

Yo no sabía el porqué, así que los ignoré.

“Miyu, tanto tiempo”, escuché una voz detrás de mí, la cual me dio un escalofrío e instintivamente saqué un kunai e intenté incrustarlo a la persona que estaba detrás, solo para atacar el aire.

Detrás de mí ya no había nadie.

“Perdón, Miyu, mala mía”, volví a escuchar la voz, pero a un lado y más alejada.

Miré solo para ver a Minato con una sonrisa de disculpa haciendo un gesto de saludo.

I’m not there all the time, you know

Some people, some people, some people

Call it insane, yeah, they call it insane (sugar)

I play Russian Roulette everyday, a man’s sport

With a bullet called life, yeah, mama, called life (sugar)

You know that every time I try to go

Where I really wanna be

It’s already where I am

‘Cause I’m already there

The Kombucha mushroom people

Sitting around all day

Who can believe you?

Who can believe you?

Let your mother pray

Sugar

Sugar – System of a Down

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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