[Naruto] La reina de Konoha [Esp] - Capítulo 54
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 54: Capítulo 54
“Todo asegurado”, dijo el ninja encargado de mirar el lugar y el perímetro. “No hay rastro de enemigos ni trampas por el alrededor”.
“Bien, descansemos un poco”, ordené.
“Entendido”, dijeron los 6 ninjas a la vez, alrededor, para empezar a desempacar sus bienes, junto a un poco de comida y agua.
“Hoshi, ve a buscar algo para comer, me aburrí de estar comiendo raciones ninjas; Kana, acompáñala”. Ambos ninjas asintieron y fueron a hacer lo pedido.
Mientras tanto, los demás, incluyéndome, fueron a hacer sus propias cosas.
Generalmente, me hubiera empezado a estudiar algún ninjutsu o un fuinjutsu, pero ya me estaba aburriendo de hacer lo mismo.
Ha pasado una semana desde que estamos en la tierra del rayo de infiltrados intentando encontrar al jinchuriki.
Orochimaru, perdón, Pedumaru, hay que hablar de las personas con sus títulos honorarios. Me envió junto a un pequeño escuadrón a intentar capturar o dejar inhabilitado al jinchuriki de las ocho colas para que no sea una amenaza a los ninjas de Konoha.
Gracias a mi elemento madera, y tengo el modo sabia, no muy masterizado eso sí, podía atraparlo sin muchos problemas, pero se sabe que el tipo nunca está solo, siempre está con su hermano, no muy de sangre, aunque se parezcan un poco.
Así que me enviaron con unos ninjas algo desechables para entrenar a los tipos que acompañan al ocho colas mientras yo me encargo de él.
Solo sé que ese plan no es bueno, ya que A puede barrerse a todos los ninjas que me enviaron sin muchas complicaciones, pero como siento que puedo hacerle frente a los dos, como que me dio un poco igual.
Tampoco sacrificaría a mis compañeros, así que le pedí un poco de ayuda a Jiraiya. Gracias a que Mianto estaba por ahí aún, usando un sapo, le pedí un poco de información, a lo que me envió un dato importante: el jinchuriki de las ocho colas tiende a escaparse cada cierto tiempo solo.
Así que estoy haciendo lo que Sasuke hizo cuando capturó a Bee, pero en este caso es más complicado al estar en tiempo de guerra.
“Voy a mirar el lugar, máxima alerta”, anuncié.
“Entendió”, dijeron los ninjas restantes a mi mando.
Con eso dicho, me fui a ver si encontraba algo para desaburrirme; eso sí, dejando un kunai con la marca del Hiraishin por si las moscas.
…
Después de caminar y perderme, ya que no había nada ni nadie vivo por donde iba, en serio, ni un ser vivo, llegué a una cueva.
En el momento, llegué cerca de una cueva, en la cual había miles de cuerpos, tanto de animales como de humanos.
Me dio mucha curiosidad lo que estaba pasando aquí, ya que había mucha diferencia de tiempo entre cuerpos como para ser algo repentino; es como si cada cierto tiempo dejaran cuerpos pudrirse aquí.
Zas
En el momento en que me acerqué a uno de estos cuerpos, me llegó un corte en el cuerpo.
Fue tan rápido y tan repentino que no me di cuenta, por lo que no pude esquivarlo.
El corte casi me parte a la mitad; menos mal que no dio en mi corazón, o si no, hubiera muerto, pero el corte sí llegó a cortarme lo suficiente como para que una persona normal hubiera muerto, pero gracias a mi defensa y cuerpo especial, no morí del golpe.
Sin perder el tiempo, empecé a regenerarme y, de paso, empecé a canalizar energía natural por si otro ataque venía a mí y no podía esquivarlo; así podría regenerarme en el instante.
Ya salvado de la garra de la muerte, una persona con una mentalidad sana se hubiera ido de aquí, pero yo no soy esa clase de gente, así que entré a la cueva, ya que quería saber qué fue ese ataque y quién lo hizo.
Mientras entraba en la cueva, la entrada empezó a agrandarse poco a poco. También los cadáveres se detuvieron de golpe.
Después de caminar unos momentos, llegué a una colina hecha de huesos donde había un santuario, del cual había dientes en cada puerta.
“Qué sorpresa”, dijo la boca del santuario al abrirla, haciendo que me descolcara; no sabía si era por la forma de este o por qué pudiera hablar. “Eres el primero o la primera en este caso en superar mi prueba; todos quienes se han acercado a mi lugar de descanso y han recibido mi ataque han muerto por este mismo”.
“¿Con qué fuiste tú?”, me dije a mí mismo, más que nada, “¿qué o quién eres tú?”
“Regocíjate; al ser la primera en llegar aquí, te daré el derecho de saber mi nombre y en ser mi primera invocadora. Mi nombre es Santuario Malévolo, no lo olvides”, declaró con orgullo, para que la boca que tuviera adelante sacara la lengua donde había un pergamino.
Yo, sin mucho que pensar ante esta situación, tomé el pergamino para ver qué era, uno de invocación. Este estaba completamente vacío, demostrando que nadie lo había formado hasta ahora.
“Tengo dos preguntas”, le comuniqué mis dudas al escenario viviente. Si había un muro con caras que podían invocarse, ¿por qué no un edificio?
“Dílas, no tengo problema en respondértelas a ti”, me dijo.
“Primero, si le doy el pergamino a alguien más para que lo firme, no pasará nada, ¿verdad?, y segundo, ¿qué es lo que puedes hacer?”, le dije.
“Con respecto a la primera duda, puedes hacerlo, pero si me llega a invocar alguien que no haya pasado mi prueba automática, lo realizaré dándole un ataque de frente sin importar el escenario que esté, y con el segundo, puedo generar cortes que pueden partir casi cualquier cosa en un área determinada de unos 3 kilómetros, y si soy destruido, se generará un ataque de fuego igual de caluroso que el mismo sol, para volver a reconstruirme en mi lugar de origen”, me explicó.
“Ya veo”, eso significa que si alguien lo invoca y no ha pasado la prueba, este consensará inmediatamente atacando al invocador. Me senté frente al pergamino listo para hacer el contrato. “Yo ya tengo una bestia invocadora, ¿no hay problema con eso?”
“Me da igual, mientras sea solo uno deberías poder hacer el trato”, me respondió.
Según entiendo, solo se puede hacer un contrato con alguna bestia u objeto, en este caso dos veces, uno por mano.
(Nota: Esta es suposición mía, pero en este caso se tomará como cierta).
Ya sabiendo eso, firmé el pergamino con mi sangre, formalizando el trato.
“Con eso nuestro trato queda sellado, invocadora”, habló la cosa.
Me paré para irme, pero me detuve en seco.
“Puedes llamarme Miyu y, si quieres, puedo sacarte de aquí y llevarte a un lugar donde puedas ser venerado”, le comuniqué mi idea.
“Mmm”, la cosa se quedó pensando, “me parece bien”.
Yo le asentí y me fui del lugar feliz con una nueva herramienta para usar.
…
Después de no conseguir nada de progreso durante un buen tiempo, por fin se supo algo nuevo.
“¿Con que el jinchuriki escapó de su hermano? ¿Por qué haría eso?”, preguntó uno de mis soldados.
“Algo sobre alcanzar una nueva etapa como artista debe ser un medio de engaño; debe querer hacer algo referente a atacar el frente él solo como una bestia con cola”, dijo otro.
Yo no sabía cómo decirle que lo de ser artista era verdad.
“No importa, el objetivo está solo; en este momento es nuestra oportunidad de actuar, movámonos inmediatamente”, ordené.
“Sí”, dijeron todos y fuimos donde supuestamente estaba el objetivo.
…
“¿Qué está haciendo?”, preguntó uno mirando al objetivo, escribiendo en una libreta y cantando al aire.
“Ni idea, ¿crees que sepa que estamos aquí?”, preguntó otro.
“Si eso es así, entonces debe tener mucha confianza en sí mismo”, respondí poniéndome de pie.
“¿Va a ir usted sola?”, cuestionó otro.
“Solo yo puedo controlar una bestia con colas; ustedes venían por si el objetivo estaba acompañado”. Con eso dicho, caminé a donde estaba.
Quedé a espaldas de él. En ese momento se paró sin mirarme.
“El aire fresco es muy seco, pero yo, Killer Bee, el mejor rapero del mundo ninja, te derrotaré con las mejores ri…”, Este se dio vuelta mientras hablaba, pero cuando me vio, se quedó quieto. Su cara se sonrojó y, a pesar de tener lentes de sol, pude ver perfectamente dónde miraba: “Pechos”. Termino diciendo.
Yo me miré el cuerpo; no tenía el uniforme de ninja de Konoha ni nada que pudiera relacionarme con uno. De hecho, tenía una ropa que resaltaba mis curvas y dejaba un poco entreabierto el cuello, mostrando un poco de escote.
Ante esto, solo pude sonreír ante mis adentros.
“Tú eres el grandioso Killer B, te pido que me perdones la vida, ya que no sabía que eras tú; a cambio haré lo que sea que quieras, incluso te dejaré tocar mis pechos”, dije actuando como una víctima asustada.
“Yo, yo, soy todo un caballero, pero me desvelo ante una bella dama; yo reclamaría, y ante mis dudas, todo se despluma”, dije acercándome a mí.
Ambos estábamos muy relajados, sin revelar nada de nuestras intenciones, pero eso no quitaba que Killer B estaba rojo y no dejaba de verme los pechos.
En el momento en que estábamos de frente, él levantó la mano, pero vi que me iba a tocar el hombro, pero me dio igual, ya que con un solo movimiento se hizo una llave y rápidamente le coloqué un sello en la espada.
“Pero qué”, dije, liberándose de mi agarre. “Mi conexión con Gyuki”, exclamó en pánico, intentando quitarse el sello de la espalda.
“Muy lento”, le dije. Y con un puñetazo en la mandíbula lo dejé descolgado lo suficiente para colarle otro sello de chakra para después hacer un sello manual para que varias ramas envolvieran a B.
“Yo, yo…, yo me confié, debí hacerle caso a Gyuki cuando me advirtió”, dijo sin rapear.
“No solo eso, sino que casi rompiste con una de las conductas ninjas, la de no abusar de una mujer”, le dije.
“No habría abusado de ti”, me respondió.
“Eso da igual, te enamoraste de la carne y eso te tiene aquí”, le contraargumenté.
“…”, B solo pudo quedarse callado sin saber qué decir.
“¡¡¡¡¡Beeeeeee!!!”, se escuchó un grito a la distancia.
“Oh no”, exclamó B al escuchar la voz.
Yo miré a donde se escuchaba la voz para ver a un hombre de piel morena igual que B, con el pelo rubio peinado hacia atrás, mostrando sus músculos con una expresión seria. A su lado había varios ninjas de Kumo.
“Me imagino que tú eres A, ¿no?”, pregunté.
“Hermano, yo me dejé engatusar, al igual que una tusa”, rapeó B a A.
“Puedes callarte un momento”, le regañó A, un poco alterado. “Una vez que te libere, arreglamos cuentas los dos”, declaró para que su cuerpo se llenara de rayos y se lanzara contra mí.
Usuario de trueno, lo más molesto, al no tener muchos ninjutsu de estilo viento.
Sin querer arriesgarme, di un salto hacia un lado, quedando delante del atado B.
A gruño al ver esto, solo para que los demás kumonin aparecieran. En ese momento aparecieron los ninjas de Konoha que me habían acompañado.
“Ninjas de Konoha”, dijo A, solo para ver a su hermano más detalladamente, “elemento madera, ya veo, tú debes ser Miyu Senju”.
“En carne y hueso, es un honor que los ninjas con poco cerebro de Kumo me reconozcan”, le contesté.
“Tú”, dije solo para mirar a Killer B, “¿por qué sigues ahí en el suelo?”
“Me cortaron mi conexión y me sellaron el chakra con sellos, no puedo hacer nada”, le reveló sin rapear, a lo que con un sello de una mano hice que la madera le tapara la boca.
“Calladito te ves más agradable a ojo”, dije.
Killer B intentó decir algo, pero nadie pudo entenderlo.
Ahora mismo ningún lado podía ponerle atención a él, ya que cada uno estábamos mirando a nuestro enemigo listo para el combate.
—————————————————————-
Hola, gente, volví de entre los muertos.
Perdón por la inactividad, pero me había surgido una urgencia en la universidad.
Tenía un control, el cual era de otro idioma que tenía que hacer, además de que tuve que hacer una investigación, hacer un informe, una presentación, para un solo día. Tuve que tomarme dos días sin poder escribir.
Pude haber informado, pero sinceramente, me dio algo de flojera; además, lo realmente interesado hubiera visto el aviso del otro fic y sabido lo que pasó.
Bueno, eso es todo. Intentaré avisar si es que me pasa algo que me impida avanzar a la próxima, para que no piense que abandoné el fic o algo así. Nos vemos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com