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[Naruto] La reina de Konoha [Esp] - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 56

Después de un día entero de combate contra dos bestias con colas, me senté en el cuerpo inconsciente de Han mientras miraba el horizonte.

“Qué molestia, se me escapó el viejito pelirrojo”, me quejé al aire pensando en lo que tenía que hacer a continuación.

Miré mi ropa, que estaba completamente rota, incluyendo un gran agujero que mostraba mi abdomen ya sanado completamente.

De paso, miré al jinchūriki que tenía los ojos en blanco.

Podía hacer muchas cosas con él, y la sí o sí que voy a hacer es quitarle el chakra, pero sin matarla, drenárselo poco a poco, ya que el chakra de las cinco colas puede ser bastante útil en el futuro.

Sabía que con esto, Onoki podría intentar hacer negociaciones con Konoha. Puede que la aldea no le tenga aprecio a los contenedores de bestias con colas, pero estamos en épocas de guerra, por lo que es necesario tener este poder militar en estos momentos.

Pensando que el viejo enano hará eso, empecé a idear un plan en mi cabeza.

…

Al siguiente día, con la ropa nueva, llegué ante Shikaku con un Han ya consciente, pero envuelto en elemento madera y un sello que interfería con su chakra.

“Mire, fui a pescar y pesqué un jinchuriki”, él dijo, tirando a Han al medio de los dos como si fuera una bolsa de basura.

Shikaku solo se sobó los párpados de los ojos con un suspiro para mirar a Han y después mirarme.

“¿Y qué tienes pensado hacer?”, me preguntó, ya que, como era mi prisionera y como no podía quitármelo aunque quisiera, decidió que la mejor opción era cooperar conmigo.

“Lo más seguro es que Onoki lo quiera de vuelta, así que yo haré las negociaciones con él, si no te molesta”, le respondí.

“Lo más seguro es que la reunión hubiera sido una molestia, así que me da igual”, dijo con un gesto de la mano quitando la importancia en el asunto, “pero eso sí, necesito estar presente y liderando la negociación”.

“Está bien, mientras se cumplan mis objeciones, puedes hacer de negociador”, hablo para volver a tomar a Han e irme a un lugar donde poder empezar mis experimentos.

Shikaku no me detuvo, pero sí logré escuchar un “mujer problemática”, pero no le dije nada, ya que eso para los Nara es como un tic verbal.

Con eso guié a Han por donde estaba el calabozo. Los guardias me dejaron entrar sin ninguna pregunta, solo dieron una reverencia, la cual ignoré.

Pasamos por varias celdas vacías, ya que el movimiento entre Iwa y Konoha ha sido el segundo más lento, solo siendo el de Kiri el primero, por tema de visibilidad.

Algunas estaban con prisioneros, los cuales Shikaku pensó que sería beneficioso mantener vivos, entre las personas que estaban frente a mí.

“¿Qué tal, sucesor del puesto de Tschikage? ¿Cómo te trata la vida?”, le dije a la prisionera.

Estaba lleno de sangre seca, atado con las manos y los pies, con varios sellos que yo mismo le puse; puede que no sea muy bueno en términos de gestión y administración, pero no se puede negar que es uno de los mejores jōnin de élite de Iwa.

“Viniste a torturarme otra vez, abrazador de árboles”, intentó burlarse, pero su voz sonaba algo vacía, sin emoción; fue como si lo dijera por costumbre más que con ganas.

Han se quedó mirando al hijo de Onoki, Kitsuchi, todo destruido y con una voluntad casi vacía.

“Tranquilo, solo estoy de paso guiando a mi nueva prisionera; coincidentemente, son de la misma aldea, ¿puedes creerlo?”, dije burlándome de él.

Kitsuchi, primero no le dio importancia, pero cuando vio quién era, abrió los ojos con horror y algo de pánico.

“¡¡QUÉ!!, cof cof, ¿qué tiene pensado hacer con él?”, intentó gritar, pero su voz seca y con la garganta adolorida no pudo.

“Mmm, ¿yo qué gano diciéndotelo?”, le cuestioné. Kitsuchi abrió la boca, pero no salió ni un solo sonido; solo quedó ahí mirando, sin saber cómo responder.

Yo no iba a esperar que hiciera algo todo el día; así, sin nada más que decirle, me fui a la celda que estaba más alejada y, por defecto, entrada a la mazmorra para mantener aprisionado a Han.

Una vez llegué, le di tres golpes seguidos en el mentón, dejándolo medio inconsciente, para quitarle las ramas de su cuerpo y encadenarlo.

“Bien, ¿cómo hacemos esto?”, me dije, pensando cómo hacer para quitarle el chakra del biju de forma pasiva, poco a poco, sin matarlo y sin que tenga que estar presente.

…

Al final no hice nada. Pensé que las ramas que lo envolvieran con el elemento madera drenarían el chakra del biju poco a poco y lo amoldarían en una flor que secretaría el chakra en un sello, pero al final tenía que estar presente para poder hacer eso.

Así que al final decidí dejar de perder tiempo y, colocándole un sello de la lengua maldita, me puse a hacer experimentos frente a ella mientras le sacaba el chakra biju poco a poco.

Sabía que Onoki pediría una reunión en cualquier momento, así que tenía que prepararme lo antes posible, todo esto en presencia de Han, pero como tenía el sello de tal manera que no podía decir nada de lo que vio en la base de Konoha, no me preocupé, por un motivo.

Me daba un poco igual si decía algo de lo que estaba haciendo; solo me importaba que no lo dijera al tiro, ya que era una forma de joder a Onoki y, si Han se lo dice en el momento, no voy a poder hacerlo. Ya si pasaba el tiempo, daba igual, ya que no podría hacer nada ante eso.

Así pasó la semana hasta que llegó la solicitud de Onoki.

Yo pasé todo ese tiempo en las mazmorras preparándome, mientras dejaban a Han sin comer; solo le daba agua y solo lo necesario. Mientras más débil esté, para mí será mejor.

La carta decía que quería hacer una negociación con nosotros por el cinco colas.

Shikaku solo me vio, por lo cual, solo para molestarlo un poco, me quedé quieta, en blanco, sin moverme para que no pudiera leer mis expresiones o deducir mis pensamientos.

“Mujeres problemáticas”, dijo mientras empezaba a escribir la carta.

…

En un lugar, en medio de la taki, había un lugar con muy pocos árboles, un lugar perfecto para iwa, y con la intención de tener menos recursos para mi elemento madera. Qué ilusos.

Estábamos Shikaku, Inoicho, Choza, Han y yo, frente a Onoki y tres ninjas de Iwa más.

Nadie decía nada ni movía nada.

Los ojos de Onoki estaban fijos en Han, viendo a su arma desnutrida, mal tanto física como mental, ya que nunca lo dejé dormir durante estos 7 días, y aún sigo sin dejarle la oportunidad de hacer.

Su mirada pasó de Han a mí, y pasó a fruncir el ceño. Yo solo le sonreí con toda la intención del mundo, mientras le daba una patada a Han, evitando que se durmiera.

(Nota: Comparando la fisionomía de las personas reales con los ninjas, Han puede estar como una persona normal sin poder comer, ni beber ni dormir durante 3 días, ya que también le drenaron el chakra, haciéndolo afectado por eso).

Antes de que alguien dijera algo, hablé.

“También tengo a su hijo, viejo Onoki; te lo devuelvo y me entregas una copia de cómo emprender el elemento polvo”.

Onoki me fulminó con la mirada mientras Shikaku suspiraba, Inoichi intentaba mantenerse serio y Choza se reía entre dientes.

“Me da igual él; yo vengo a por el arma de la aldea, nada más. Una bestia con colas no se puede reemplazar, así que digna que necesitan”, habló firmemente el viejito enano.

Shikaku miró hacia mí solo para que asintiera con la cabeza.

Ante esto, saco una carta a todos. Un Iwanin fue a recogerlo para entregárselo a Onoki.

Este miró la carta para después mirarme a mí. Su mirada pasó de mí a Han y así varias veces, meditando las decisiones.

Al fin y al cabo, la carta era… bastante especial.

Le pedimos a cambio de entregar al jinchuriki de cinco colas que Miyu Senju vaya a la aldea de la Roca a recoger 3 ninjutsu de rango S de su propiedad. Si es que no se llega a aceptar esta opción, nosotros extraeremos el cinco colas para nuestra fuerza militar permanente.

A Onoki le parpadea fuertemente un párpado del ojo.

La Roca sabía que no tiene forma de detener la extracción del biju. Se sabía que Jiraiya era un maestro de sello, capaz de hacerlo, y conmigo, con mi elemento madera, podrían mantener cautiva a la bestia para después ser sellada por algún ninja de Konoha.

Lo peor, no poder hacer nada, ya que Konoha ya estaba en guerra con las 4 aldeas ninjas; ¿qué más podría hacer? Solo le queda evitar que su enemigo tuviera más fuerza militar, incluso aceptando que un enemigo de rango Kage entrara a su aldea en épocas de guerra.

“Está bien, aceptaré sus condiciones, pero la Senju irá conmigo todo el rato y separada del jinchuriki”, dijo Onoki.

“No hay problema por mi parte”, dije antes de que Shikaku hablara, arrastrando a Han por los suelos para lanzarlo con fuerza a uno Iwanin, haciendo que este fuera al suelo bruscamente junto al jinchuriki.

Yo, antes de que pudiera hacer algo, me acerqué a Onoki para abrazarlo y poner mis pechos en su calva.

“Podemos irnos hacia todo el viaje hasta la aldea, claro, si es que al abuelito no le molesta”, dije seductoramente.

A Onoki ya le estaba saliendo sangre de la nariz, mientras los otros ninjas ignoraban a Han y a las ninjas en el suelo para mirarlo con envidia.

“Cof cof, yo no le veo problema en eso”, dije el viejito para salir hacia la aldea sin separarse de mí, ignorando a Han momentáneamente.

Así su total atención estará en mí y no prestará vista a Han; así no podrá transmitirle ningún mensaje a Onoki, sin mencionar su cansancio y su malestar que lo incapacita hasta el no poder caminar bien.

…

Después de un día y medio de viaje, llegamos a la aldea de La Roca. Gracias a estar pegada a Onoki en todo momento, no le pudieron entregar nada de información vital, ni de Han ni de otro ninja, lo cual era mi idea.

Antes de llegar a la aldea, tuve que cambiarme de roca y ponerme una capucha; al fin y al cabo, tengo una recompensa grande por mi cabeza en la aldea; sería muy mal vista que apareciera de la nada y no intentara matarme.

Onoki, con la idea de terminar esto rápido, fue directamente a la oficina del Tsuchikage para buscar los tres pergaminos que pedía.

Una vez llegué a la habitación, la sala se llenó de anbus de Iwa; estaban por todas partes, listos para actuar en caso de que hiciera algo.

Onoki estaba igual, su chakra circulaba sin parar, listo para hacer algo en caso de que hiciera un movimiento.

“No puedo creer que tú estés en esta oficina como si nada”, se quejó el viejo mientras se intentaba arreglar la espalda. Me había ofrecido intentar arreglarle su problema con mi ninjutsu médica, pero se negó.

“Yo creo que me tratan con mucho prejuicio; estábamos en época de guerra, tanto en esta como en la anterior; cualquiera hubiera hecho lo mismo”, me defendí de lo que hice a los ninjas de Iwa, ya que nunca me enfrenté a uno en épocas de paz.

Onoki me fulminó con la mirada para quedar frente a mí.

“Vi cómo dejaste a mis hombres; para todos ellos eres una sádica a la que le gusta hacer sufrir a los demás, con técnicas y una habilidad quirúrgica para hacer daño sin matar a tus víctimas, para dejarlas con daños psicológicos permanentes”, me recriminó.

“A, culpables de cargos, pero no lo hago por diversión, solo lo hice para obtener información. ¿Sabes qué hago por diversión? Invadir aldeas militares ninjas”, le dije, haciendo que él abriera los ojos, pero antes de que pudiera hacer un movimiento, yo ya había actuado. “Genjutsu: Jutsu de Infinita Oscuridad”.

Con eso, tanto Onoki como sus abus quedaron en una oscuridad total sin poder ver.

“Elemento-“, no pude terminar con Onoki, ya que le di un puñetazo en el torso, mandándolo lejos de la torre del Tschikage, creando una explosión en su oficina.

Ante esto, todos los que estaban cerca del lugar se quedaron quietos para que el pánico empezara a surgir en el lugar.

“La torre del Tschikage fue atacada”.

“Estamos siendo atacados”.

“Alterna máximo: Hay que defender a nuestro tschikage”.

Hablaban tanto civiles como ninjas, corriendo por el lugar.

En ese momento salté de la torre para caer sobre un ninja, matándolo en el acto.

Todos a mi alrededor se quedaron quietos.

“Todos son muy ruidosos”. Hablé para morderme el dedo con ambas manos y palmeé el piso.

Cuatro sellos de invocación aparecieron para que aparecieran cuatro cajas en forma de ataúd para que se abrieran una por una.

Había un ninja algo viejo entre los que estaban cerca de mí, y cuando vio quiénes estaban en las cajas, casi le da un infarto en el corazón.

Al fin y al cabo, en un ataúd había un hombre con pelo azul con un ninjutsu espiritual espacial, una mujer de pelo rojo, un hombre de aspecto serio con pelo blanco con tres rayas rojas en su cara y, por último, un hombre moreno de pelo largo y vestimentas de las épocas de los reinos combatientes.

“Les traje unos juquetitos a los ninjas de Iwa para que se divirtieran mientras yo me robo todos sus ninjutsus y papeles importantes”, dije con diversión. “Invocación: Reencarnación del Mundo Impuro”

La cima de un beso en un brinco suicida

Su fuente de energía

Cautiva mis sensores

Pues no hay que la controle

Cuando baila encendía

Tiene dentro esa chispa

Que quema transistores

Y bebe de un elixir

Que enciende sus motores

Virtual Diva – Don Omar

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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