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[Naruto] La reina de Konoha [Esp] - Capítulo 62

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Capítulo 62: Capítulo 62 (Capítulo largo)

En la espalda de Miyu apareció un santuario lleno de huesos de humanos y animales. En las entradas de cada puerta de este mismo había cuatro bocas con lenguas largas sedientas de sangre.

El Raikage se quedó mirando; este tipo de invocación nunca antes vista, lo único que se pudo ocurrir para algo parecido serían las famosas puertas de Rashomon del primer Hokage.

“Que todo ser vivo quede hecho picadillo”, anunció Miyu mirando directamente al Raikage.

“Entendido”, se escuchó la tenebrosa voz del santuario cuando las cuatro bocas hablan al mismo tiempo, cada una con un tono de voz distintivo que al unirse sonó maquiavélico.

De la nada, un corte en el hombre del Raikage apareció en su cuerpo, como si hubiera ignorado el rayo negro.

De un salto esquivó otro corte en su dirección que cortó múltiples árboles y el piso se atrasó.

En el aire, con más dificultad para movilizarse, le llegaron varios cortes más.

El cuerpo del Raikage empezó a ser cubierto por varios cortes, pero ninguno muy significativo.

Ante esto, Miyu solo pudo chasquear la lengua.

“Cuando mates a todos los insectos por alrededor, puedes encargarte de ese bicho que no para de moverse con todas tus fuerzas”. Miyu sabía el rango de ataque del Santuario y, usando sus habilidades de sensor, no sintió ni a Jiraiya, Kosuke ni Minato en el área, por lo que solo había ninjas de Kumo ocultos esperando ayudar a su Raikage en caso de emergencia.

De las bocas del santuario viajaron miles de cortes en varias direcciones sin parar.

En diferentes lugares, varias ninjas de Kumo empezaron a ser cortadas en varios pedazos a gran velocidad. Algunas intentaban defenderse, pero igual terminaban siendo cortadas por la mitad. Otros intentaban huir, pero al final igual les llegaba algún que otro corte y terminaban en sus muertes.

Miyu solo se quedó quieta mirando sus heridas sanando rápidamente mientras el Raikage se movía de un lado a otro esquivando los cortes que cada vez cortaban más y más.

Sabiendo que era esa invocación quien estaba haciendo todo esto, el Raikage elevó su chakra lo más que pudo y corrió a máxima velocidad contra la construcción diabólica.

Dándose cuenta de lo que pasaba, Miyu hizo tres sellos de años y tocó el suelo.

“Elemento tierra: laberinto”. Ordenó que varias paredes de tierra de unos 10 metros de alto se elevaran, creando una construcción diseñada para entorpecer el avance enemigo, pero eso no detuvo al Raikage.

“Rayo negro: rinoceronte”, gruñó para convertir su rayo negro en un rinoceronte que atravesó cada pared de tierra sin ningún problema hasta llegar al santuario.

Miyu intentó interponerse, pero no detuvo la aceleración del raikage, por lo que el rinoceronte arrasó con Miyu y el santuario, destruyendo este último.

Nuestra protagonista salió volando hacia atrás con una herida fea en el pecho, pero se levantó como si no le hubiera pasado nada.

Aprovechando que su oponente se había quedado quieto y que este tenía dificultades de esquivar en el aire, palmeó el suelo fuertemente para que un pilar de tierra elevara a los cielos al Raikage.

El Raikage se quedó mirando a Miyu en el aire, esperando el siguiente ataque que le lanzaría, pero no se había dado cuenta de que este ya había sido lanzado de antes.

En el aire, una luz brillante llamó su atención para ver cómo una bola de fuego parecido al sol estaba frente a él.

Este era el segundo ataque del santuario malévolo; al ser destruido, sus pedazos destruidos se reunirían en un punto convertido en fuego. La temperatura del lugar se elevó a varios grados, siendo capaz de sofocar a cualquier persona civil o ninja de bajo nivel.

“Ve Huǒjiānqiāng”, dijo Miyu para que apuntara al Raikage.

La bola de fuego se distorsionó en forma de lanza para ir a toda velocidad al enemigo, y como este estaba en el aire, solo pudo cubrir su cuerpo con rayo negro para protegerse.

Una gran explosión se produjo, capaz de iluminar todo el campo de batalla, distrayendo a todos en los alrededores.

Jiraiya, con varias heridas en el cuerpo, montado en un sapo sosteniendo el Benihisago, miró la explosión.

“¿Una bijuudama?”, se cuestionó este.

Una vez que pasó la explosión y la luz se apagó, se vio una figura caer no muy lejos de donde estaba Miyu.

Esta simplemente tomó un poco más de sangre en su palma y la pegó en un árbol.

“Jutsu de invocación”, dijo para que apareciera una pequeña Katsuyu en su brazo.

“Señorita Miyu, hace tiempo que no me llama, ¿en qué necesita mi ayuda?”, pregunta la pequeña babosa.

“Necesito que me cures mientras peleo, ya que necesito concentrar todo mi ser en pelear”, le ordenó.

En ese momento, el humo que salió de lo que había caído empezó a desaparecer para ver a un Raikage parado frente a Miyu.

Este tenía varias quemaduras de tercer grado, pero ninguna le hacía un problema para seguir peleando.

“Nunca nadie antes en mi vida había sido capaz de dañar tanto y de tanta manera; ni siquiera el Hachibi fue capaz de tanto”, admitió este viendo su cuerpo tan herido, algo que nunca pensó en su vida. “Te reconozco como la rival más fuerte a la que me he enfrentado en mi vida”.

“Puedo decir lo mismo, eres el shinobi más fuerte que me he enfrentado hasta ahora”, habló Miyu con elocuencia. “Lástima que uno de nosotros tenga que morir, y para tu mala suerte, esa no seré yo”.

“Je, ¿tú crees?”, cuestionó el Raikage.

“Vaya, no sabía que el Raikage tuviera sentido del humor”, se burló Miyu, colocándose en posición de pelea.

“Cuando uno se divierte, deja salir todo de sí mismo”, respondió el Raikage haciendo lo mismo.

(Nota: De lo poco que recuerdo, el tercer Raikage era un hombre serio, pero siempre siento que uno, cuando se divierte, deja ver otros matices de su personalidad).

En otro lado del campo de batalla.

“Elemento fuego: marea de fuego”, anunció Kosuke para escupir fuego de su boca que empieza a hundirse en el suelo, obligando a su oponente a salir de donde estaba.

Haciendo distancia, aprovecho para tomar un respiro, mirando que aún quedaban varias decenas de enemigos y sus reservas de chakra ya estaban mermando.

Un enemigo apareció a su espalda, y en el momento que se iba a dar vuelta para enfrentar, vio cómo una mancha amarilla llegaba para respaldarlo.

“Rasengan”, dijo Minato para golpear al ninja kumo, lanzándolo lejos.

“¿Minato?”, preguntó este algo desprevenido.

“Déjame esto a mí, soy mejor que tú peleando contra grandes cantidades de ninjas”, le explicó Minato de manera seria. Kosuke no estaba muy convencido hasta que escuchó lo siguiente. “Si los hombres de confianza del tercer Raikage están aquí, seguramente Miyu debe estar enfrentándose con él”.

Escuchar que Miyu estaba peleando contra el Tercer Raikage hizo cambiar de opinión a Kosuke.

“Muchas gracias”, con eso, Kosuke, usando Shunshin, fue donde estaba Miyu peleando.

Minato le sonrió, esperando que tuviera buena suerte para fulminar a los ninjas que estaban al frente. Muchos se dieron cuenta de que en la mano llevaba varias kunais de tres puntas en una mano y en la otra, la espada ensangrentada de uno de los hombres de más confianza del Raikage.

“No soy muy bueno con el kenjutsu, así que solo pensaré que es una cortadora de carne”, declaró Minato, lo que heló la sangre de todos los que estaban en ese lugar.

Devuelta al otro campo de batalla, se vio que varias raíces intentaron agarrar al tercer Raikage, pero con su lanza más poderosa envuelta con rayo negro destruyó todo a su paso.

Con un kunai, Miyu lo lanzó para que, cuando llegara al rango de su oponente, este explotara en una gran explosión, pero el Raikage salió de ahí sin ni un nuevo rasguño.

“Defensa de porquería”, se quejó Miyu usando el Hirashin como pudo para esquivar la estocada enemiga.

Cayendo de espalda al no estar acostumbrado aún, el Hirashin se movió a un lado esquinado la caída del tercer Raikage.

Haciendo un sello de en particular, creo 10 Miyu diferentes en el lugar.

“Mmm, estás decayendo, ¿dónde quedaron esos jutsus espaciales que hacías antes?”, replicó el Tercer Raikage destruyendo un clon, pero cuando lo hizo, este explotó.

El resto de clones también atacaron de forma kamikaze para explotar, haciendo que el tercer Raikage perdiera su concentración por un momento.

Una vez terminó el ataque, empezó a buscar con la mirada a su oponente.

“Acá estoy”, se escuchó una voz.

Cuando el Raikage vio a Miyu, no solo la vio diferente, sino que la percibió diferente. En su cuerpo había varias marcas negras, demostrando que activó su modo sabio.

“Estaba reacia a usar este modo, pero siento que eres un buen oponente para usarlo por primera vez en una batalla real”; con eso se lanzó hacia adelante.

El Raikage usó su estocada para atacar, pero Miyu lo esquivó al último momento para acumular tanto chakra como energía natural y golpear el estómago del enemigo.

Raigake salió volando sin ninguna herida visible, pero este vomitó sangre, demostrando que fue más daño interno que externo.

En el momento que se levantó, múltiples gradones de fuego volaron en su dirección para explotar en una gran luz de fuego.

“Miyu, ¿estás bien?”, preguntó Kosuke, llegando y parándose no muy lejos de Miyu.

“Sí estoy bien, pero no te veo muy bien a ti”, comentó al verlo.

“¿Un estorbo?”, preguntó al Raikage ya parado.

“Oh”, exclamó Miyu chasqueando los dedos, “ya que estás aquí, ¿por qué no intentamos ese jutsu que comentamos?”.

“¿Estás segura?”, le cuestiono.

“Totalmente”

Ambos hicieron sellos con las manos.

“Jutsu combinado: tornado de fuego”, dijeron al mismo tiempo.

En los pies del Raikage empezó a formarse un vórtice de fuego para que este, usando su velocidad extrema, lograra salir a tiempo.

De la nada, en ese lugar, un gran tornado de fuego emergió que empezó a succionar todo al mismo infierno.

“Mierda, fallamos”, se quejó Miyu, preparándose para pelear, pero se le olvidó un pequeño detalle, que Kosuke ya estaba algo cansado del ataque.

Miyu logró esquivar la tacleada del enemigo, pero Kosuke no pudo sentir con anticipación como Miyu, ya que este no tenía modo sabio.

Kosuke fue lanzado a toda velocidad contra varios árboles para quedar muy malherido, pero lejos de estar al borde de la muerte.

“Veo que esta pelea me desgastó más de lo que debería, así que terminemos con esto”, dijo después de mirar a Kosuke y poner su vista en Miyu. “Termino con esto con mi ataque más poderoso”. Exclamó para envolver todo su cuerpo en rayo negro para formar un animal.

Miyu miró esto y empezó a moldear chakra; no sabía si iba a ser capaz de esquivarlo, así que iba a intentar desviarlo aunque le dañara el cuerpo al hacerlo.

“Rayo negro: toro imparable”, rugió el Raikage para ir a una velocidad tan comparable a Minato con el brazo extendido apuntando con un solo dedo.

Este era su ataque más poderoso, su lanza; mientras menos dedos usara, más concentrado era y más poder de penetración tenía.

“Elemento madera: nacimiento de un mundo de árboles”, declaró Miyu en respuestas para que varios árboles y raíces embocaran al Raikage, pero para su sorpresa, este atravesó todo a gran velocidad hasta llegar a pocos centímetros de ella, apuntando directamente a todo su pecho.

Ella no supo qué falló, pero hubo dos razones por las que no pudo detener el ataque de su enemigo.

Primero, al usar su lanza más fuerte junto al rayo negro, un elemento mucho más versátil que el relámpago normal, puede amplificar su poder de penetración mucho más de lo normal, sin mencionar la gran velocidad de este y el desconocimiento de esto por parte de Miyu, ya que cuando este fue revivido en el canon, nunca usó el rayo negro.

El segundo punto fue Kosuke, quien no estaba muy lejos de todo esto. El jutsu de elemento madera, al ser un ataque que no discrimina enemigos con aliados, hizo que Miyu disminuyera la potencia instintivamente de este al temer dañarlo colateralmente.

Y el único que se dio cuenta de esto fue el mismo Kosuke. Cuando supo que Miyu tenía el elemento madera, había investigado, y tenía una idea de lo poderoso que podía ser este jutsu. Él creía que Miyu y Hashirama no están muy lejos de poder, por lo que el jutsu no fuera tan fuerte fue para que no pasara a matarlo accidentalmente con lo malherido que estaba.

Con su Sharingan estaba viendo a detalle cómo el Raikage estaba a punto de atacar a Miyu por su culpa. Esto lleno de una gran emoción de culpa, remordimiento y odio al saber que la mujer que amaba iba a morir por su culpa.

De la nada, la percepción de todo cambió y sintió un nuevo poder dentro de sí, más que nada sus ojos, por lo que ya sabía lo que tenía que hacer.

Miyu miró cómo el rayo estaba a punto de atravesarla, esperando que el daño no fuera mucho para poder regenerarse e intentar rematar al Raikage, solo para sentir un cambio espaciotemporal y estar viendo cómo su enemigo atravesaba el pecho de Kosuke y no el de ella.

No solo eso, sino que entre ellos había un esqueleto gigante roto que los envolvía a ambos; este era el Susanoo.

El raigake vio esto con asombro y horror. Su ataque ya había sido relativamente detenido por el ataque de Miyu, y al chocar contra el Susanoo de nivel dos de Kosuke, su potencia disminuyó más, pero logró su cometido de atravesar a su oponente, pero para su mala suerte no lo mató.

El susano intentó empalar al Raikage con una espada espiritual, pero este logró zafarse del cuero de Kosuke y dar varios pasos atrás, pero era parte del plan de Kosuke.

Una vez que el raigake cayó al suelo, cuatro llamas de fuego rodearon al raigake en una formación de un cuadrado.

“Elemento fuego: pilar de Dios”, dijo Kosuke, vomitando una gran cantidad de sangre por la boca.

En ese momento, entre las llamas de fuego, surgió un gran pilar de fuego que arrasó con todo.

El Raikage logró reaccionar activando su armadura de rayo negro, usando todo lo que le quedaba de chakra para evitar el daño.

Kosuke viendo todo esto con su mangekyo sharingan activado, con los ojos rojos y sangrando.

El ojo izquierdo le dio la habilidad de intercambiar objetos que poseyeran chakra en su interior, ya sea consigo mismo u otros, mientras que su ojo derecho le dio la habilidad de manipular, moldear y generar fuego a su antojo sin sellos de manos. Con ambos ojos viene la habilidad de invocar al guardián protector, Susanoo.

Miyu miró en shock todo esto sin saber qué hacer realmente. El estar preparada para el impacto y no solo no recibirlo, sino que cambiar de posición, la dejó un poco descolocada, y ese sentimiento aumentó al ver a Kouske al borde de la muerte usando el mangekyo sharingan.

Kosuke usó todo lo que le quedaba de chakra para este ataque, hasta la última reserva, dejándolo sin nada de chakra.

Una vez que este se acabó, por defecto la técnica se acabó y los ojos se desactivaron.

Kosekue empezó a caer al suelo, pero Miyu logró agarrarlo antes de chocar contra el piso.

Con una visión algo borrosa, vio a Miyu.

“Perdón, fui un poco imprudente”, le dijo esta.

“Bastante”, le respondió esta sin saber qué cara poner.

“Ya no tengo chakra y una herida mortal en el pecho; no me queda tiempo, pero, si te soy sincero, no me arrepiento de nada”, terminó diciendo para que sus ojos perdieran la luz, muriendo en los brazos de la única mujer que amo.

Miyu se quedó mirando a el casaver de Kouske sin saber qué hacer, ya que esta era la primera vez que moría un ser cercano repentinamente. Con la muerte de Dan y Nawaki fue diferente, ya que sabía que sucedería y ella ya había hecho luto por ellos, pero esta vez fue diferente.

El tercer Raikage caminó lentamente del lugar totalmente quedado. Tenía el 60% de su cuerpo quemado, las quemaduras que antes empeoraron, la mitad de sus brazos quemados, incluyendo la cara con la pérdida de un ojo.

Cayó al suelo, de rodillas, agotado, ya que usó casi todo el chakra que le quedaba para evitar ser calcinado por ese ataque a máxima potencia, siendo incluso más calcinado que el ataque de Miyu.

“No esperaba menos del clan de los ojos malditos”, declaró el Raikage viendo la escena que tenía delante. Solo para que un kunai de tres puntas apareciera frente a su Miyu y el difunto Kosuke.

Con un borrón amarillo, aparecieron Minato y Jiraiya sosteniendo dos de las armas atesoradas del Sabio de los Seis Caminos.

“Vámonos, no tenemos tiempo pa-“, Jiraiya no pudo terminar de hablar al ver el cadáver de Kouske en los brazos de Miyu.

Minato se percató de esto, pero viendo los múltiples ataques que venían a ellos, ya que lo estaba persiguiendo, tocó a Jiraiya y Miyu, que sostenían a Kouske, y desapareció.

En menos de un segundo, los cuatro estaban lejos del campo de batalla, a donde había planeado su ataque.

El silencio reinó en el lugar, siendo Jiariya quien se acercó al cuerpo de Koseuke para examinar, mientras Minato apretaba fuertemente sus puños y le salía sangre de su boca, ya que fue él quien mandó a Kosuke a donde estaba Miyu.

“Jiraiya-sensei, ¿puedes cuidarlo por unos minutos?”, preguntó Miyu entregándole el cuerpo de Kosuke.

Jiraira miró sorprendido a Miyu, ya que casi nunca le decía por ese título; solo cuando la situación era seria lo hacía.

Mirando los ojos decididos de Miyu, asintió, dejando a su estudiante hacer lo que tenía que hacer.

Ella se levanta y empieza a caminar a donde estaba el campamento de Kumo.

“Espera”, dijo Minato deteniéndola. Miyu miró hacia atrás para atrapar un kunai de tres puntas. “Solo por si acaso”.

Minato no la detuvo, ya que no sentía que necesitara intervenir más en este tema con lo que ya hice, y sobre todo, llegar tarde en el momento más necesario.

Miyu solo asintió ante esto y empezó a caminar sola.

…

En el campamento de Kumo, los kumonin se estaban curando las heridas.

El tercer Raikage tenía casi todo su cuerpo ensangrentado, pero no le molestaba, ya que se enfrentaba a un usuario de elemento madera y uno del Mangekyo Sharingan.

“Señor, detectamos a alguien que se acerca lentamente”, dijo un ninja corriendo a donde estaba; eso llamó su atención.

En el borde del campamento, se vio a Miyu caminando lentamente hacia donde estaba, ya con su modo sabio activado.

Los ninjas de Kumo, por miedo, se quedaron lo más alejados de ellas, ya que sabían de lo que era capaz, sobre todo al poder lastimar a su Raikage más fuerte, que eran ellos comparado con eso.

En ese momento, el mismo Raikage llegó a la escena después de ingerir varias píldoras de chakra.

En el momento en que Miyu vio al Raikage, se detuvo.

“Prepárense”, anunció a todos el Raikage activando su armadura relámpago.

Miyu solo miró esto sin emociones para hacer varios sellos de manos con una gran rapidez.

“Jutsu arte sabio: varios miles de manos verdaderas”, dijo para que debajo empezara a surgir un buda gigante con millones de manos en su espalda.

Mientras más crecía el buda y más manos salían, los ninjas de Kumo iban perdiendo la esperanza.

“Vean el poder del más fuerte”, exclamó Miyu para que el buda de millones de manos atacara todo el campamento.

Todos los kumonin empezaron a correr, dejando a su líder solo contra el monstruo.

Usando su rayo negro, se lanzó hacia adelante solo para recibir un golpe demoledor de una de las manos, lo cual sintió como sus huesos empezaron a ceder, para después recibir otra y otra y otra.

Los kumonin que intentaron escapar sufrieron el mismo destino; nadie fue capaz de escapar del jutsu de Miyu y, en solo cuestión de segundos, todo el campamento y sus alrededores fueron terraformados, quedando solo escombros, tierra molida, partes de cuerpos desparramados y mucha sangre.

Miyu se lanzó al suelo mientras el buda empezaba a deshacerse poco a poco.

Ella empezó a caminar por todo el caos y escombros que había por el lugar, hasta que logró divisar lo que buscaba.

En medio de pedazos de cadáveres y sangre se encontraba el cuerpo del Raikage sin vida, flácido; tenía todos los huesos y órganos destruidos, pero su superficie solo tenía varios moretones muy feos.

“Mi ataque más fuerte y solo fue capaz de sacarte más sangre”, se quejó Miyu para crear una espada de hielo, la cual envolvió con energía natural y viento para cortar poco a poco la cabeza del Raikage.

“Esto no devolverá la vida a Kosuke, pero sí hará que pueda partir más tranquilo al más allá”, se dijo a sí misma, completando la misión para que la muerte de Kosuke no fuera perdida.

“No solo tú tienes que pagar, sino también quien nos ordenó esta misión”, se dijo, siendo Orochimaru quien los mandó a hacer esto con la idea de que fallaran. “Ahora no le haré nada, pero eso no significa que no lo haré en el futuro”.

En otra parte del mundo, en el campamento principal de la unidad de Orochimaru, este estaba haciendo experimentos cuando le llegó un escolfrío y sintió una angustia de mala muerte para sí mismo.

El único problema es que no se le ocurrió el porqué sentía algo así, si desde su punto de vista no había hecho nada malo desde que nació.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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