Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 112
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Capítulo 112: Capítulo 112
Casi había pasado un mes desde los eventos con el clan Kurama. En este tiempo, a pesar de lo que se dijo últimamente, había recibido más misiones. Según Tsunade, esto se debió a una decisión del consejo como parte de su evaluación para ascenderlo a chūnin. Hasta ahora había participado en casi dos misiones de eliminación a la semana, aprovechando su capacidad de desplazamiento rápido gracias a su Godspeed, dejándole poco tiempo para entrenar con Yakumo.
Según Tsunade, esto se hizo así por el consejo para obligarlo a desistir o cometer errores y tener una excusa para negársela. Cada vez más, Naruto se preguntaba por qué se esforzaba tanto en vez de simplemente irse a otro lado, pero el recuerdo de las cosas de sus padres aún le pesaba; realmente quería recuperar todo lo que ellos dejaron.
Actualmente se encontraba en medio de un bosque a las afueras de un pueblo. Según se dijo, tenía que encargarse de una guarida de bandidos que solía aterrorizar el poblado; habían secuestrado a varias mujeres y niños.
Actualmente se encontraba con Shino y Shikamaru.
“entonces, ¿qué hacemos ahora?” preguntó a Shikamaru, quien era actualmente el que tenía más rango dentro del grupo.
“shino, ¿puedes usar tus insectos para determinar la ubicación de los rehenes?” preguntó Shikamaru.
Shino no habló, solo asintió con la cabeza mientras empezaba a manipular un pequeño enjambre de sus kikaichus.
“sigo diciendo que es bueno que seamos aliados” murmuró Naruto; después de todo, no le gustaría tener que estar atento incluso a los insectos a su alrededor.
“concéntrate” dijo Shikamaru con fastidio. Realmente no quería estar ahí; se preguntaba qué tenía que hacer para que le redujeran de rango y así no tener misiones tan molestas. Sin embargo, volvió a observar a Naruto. El chico era un misterio y, a pesar de todo, le picaba la curiosidad queriendo resolverlo.
“si no hubiera rehenes podría acabar fácilmente con ellos” murmuró Naruto.
‘maldito monstruo’ pensó Shikamaru ante la evidente antipatía de Naruto a matar a sus oponentes; no es que pudiera culparlo, ya que incluso él hubiera preferido eso para acabar rápido.
Esperando un rato, Shikamaru se dio cuenta de que Naruto estaba dibujando en un pergamino. Acercándose a ver, vio un trazo horrible, sin forma ni sentido.
“¿qué se supone que es?” preguntó.
Naruto no dejó de mover su mano, concentrado.
“el movimiento de los insectos, estoy tratando de mapear el lugar por el movimiento del chakra de los bandidos” dijo Naruto sin apartar la mirada. Además de que al fin había descubierto cómo cambiar la forma de su en, y estaba extendiéndolo lo más que podía hacia adelante en forma de tubo.
“¿eso es un mapa?” preguntó incrédulo Shikamaru.
“inténtalo tú si crees que es tan fácil crearlo así nomás” se quejó ante la desconsideración de su compañero.
Shikamaru empezó a revisar con cuidado los trazos. A pesar de la forma, a medida que Naruto continuaba dibujando, poco a poco se notaban las mejoras que hacía.
No sabía que el talento estético le ayudaba a mejorar a grandes pasos.
Después de un tiempo, Shino apareció de nuevo.
“los encontré” dijo simplemente, sacando también un mapa que logró hacer con ayuda de sus insectos.
Al comparar ambos dibujos, se dieron cuenta de lo similares que parecían, aunque cada uno tenía detalles que el otro no.
Shino observó el mapa de Naruto.
“no encontramos ninguna habitación en este lugar” dijo mientras señalaba cierta parte del dibujo.
“sentí el chakra de dos personas en ese lugar” dijo Naruto simplemente.
“debe ser un cuarto secreto o algo así” murmuró Shikamaru.
“muy bien, tendremos que causar una distracción para salvar a los rehenes” dijo Shikamaru. “por lo que Naruto tendrá que—”
“espera un momento” interrumpió Naruto, ganándose una mirada fulminante del chico.
“no me mires así, tengo un jutsu que me permitirá entrar sin ser detectado” dijo Naruto con simpleza. Era hora de aplicar su aprendizaje con el sabio sapo. “puedo infiltrarme y poner una barrera alrededor de los rehenes para protegerlos; de esa manera no correrán peligro”.
Shikamaru dudaba de Naruto, sin embargo, después de ver el jutsu, dejó que lo intentara. Después de todo, no tenía una manera más segura de ayudar a los civiles.
Con un mejor plan trazado, Naruto se infiltró en la base mientras caminaba entre los bandidos. Notó cuán grande era el lugar; parecía que había sido expandido por ellos, además de tallar una fortaleza en la roca.
Extendiendo su en, pronto pudo percibir todo lo que pasaba a su alrededor. Aunque la técnica solo ocultaba su apariencia debido a su técnica de pasos sombríos, no se oía nada al caminar, dejando como única desventaja el olor, pero nada que un sello de barrera no resolviera. De hecho, ya estaba trabajando en un sello que permitiera volver invisible a una persona, en base al jutsu de Jiraiya.
Después de buscar un rato, al fin encontró a las personas secuestradas. Las mujeres tenían ropa dañada y sus cuerpos maltratados, mientras los niños lloraban debido al hambre y el miedo. Acercándose sigilosamente, Naruto empezó a concentrar chakra yin para hacerlos dormir.
En pocos segundos, los rehenes cayeron dormidos. Sabiendo que no tenía mucho tiempo, tomó un gran pergamino que estaba sellado. Rápidamente trazó los sellos, empezando a sellar los cuerpos inconscientes para sacarlos de ahí.
Usando clones con henge, se aseguró de que no fuera descubierto. Aún quería investigar aquel cuarto secreto, por lo que continuó moviéndose. Si bien la técnica de transparencia tenía sus limitaciones mientras estaba en movimiento, en una cueva iluminada por antorchas era fácil evitar ser descubierto.
No olvidó colocar sellos explosivos mientras se movía; estos, al pegarse, rápidamente se camuflaban con la superficie de la pared. A medida que recorría el lugar, escuchaba las risas y charlas de los ladrones por doquier.
Realmente no toleraba a esas personas; quería eliminarlas. Sin embargo, dejó eso de lado, ya estaba cerca de la habitación.
Al entrar, se encontró con el que debía ser el jefe de los bandidos abusando de una chica con mirada muerta.
La chica notó cómo la puerta se abría sola y, en su desesperación, una súplica salía de sus labios resecos y maltratados.
“mátame”
La ira de Naruto se encendió. Deshaciendo su jutsu, Naruto apareció detrás del jefe de los bandidos, agarrándolo del cuello mientras con la otra mano tapaba su boca. Lo jaló lejos de la chica y, sacando sus garras, le cortó la garganta con facilidad.
Naruto dejó el cuerpo sin vida en el suelo como si nada. La chica lloraba de desesperación.
“mátame” murmuraba. “por favor” suplicó.
Aun así, Naruto no tuvo la frialdad suficiente para hacerlo.
“tranquila, ya todo terminó” dijo Naruto mientras la ponía a dormir.
Para cuando se acercaba la hora, Shikamaru estaba a punto de empezar con el plan, pero de repente Naruto salió de la cueva como si nada.
“¿qué, Naruto?” gritó Shikamaru mientras se acercaba. “oye, ¿qué pasó con el plan?” preguntó, preocupado de que los bandidos salieran de la cueva en cualquier momento.
“ah, ya da igual, me encargué de ellos” dijo como si nada. “es mejor que nos vayamos, los rehenes están en el pergamino; algunos necesitan ayuda rápida”.
Shino y Shikamaru intercambiaron una mirada; sin embargo, lo siguieron.
Dentro de la cueva, una barrera impedía a los ladrones salir, mientras los clones de Naruto usaban katon para matar a algunos de ellos y quitar el oxígeno del lugar. Una vez terminaron, desaparecieron, dejando a los pocos que quedaban sufriendo de sofocación. Muchos golpeaban la barrera desesperados; cuando más de la mitad cayeron inconscientes, Naruto activó los papeles bomba, enterrando la cueva entre escombros.
Shikamaru y Shino, que oyeron la explosión, no dijeron nada. Después de todo, esto era algo común en su línea de trabajo, y ellos tampoco tenían las manos limpias después de todo.
Al final devolvieron a los civiles a casa. Sin embargo, la chica que fue abusada aún tenía una mirada rota. Naruto la miró desde la puerta sin que ella lo notara; vio cómo los familiares de la chica lloraban y trataban de consolarla.
Naruto se fue de ahí esperando que pudieran ayudarla y que pudiera retomar su vida, un vago consuelo para su mente. Después de tantas misiones, no era difícil saber qué pensaban los ancianos: querían hacerlo un arma perfecta o que su mente se cansara tanto y perdiera su fuerza de voluntad con estas imágenes, volviéndolo más fácil de manipular.
Sin embargo, se equivocaron.
Naruto solo sentía ira. Odiaba ver cómo personas inocentes eran pisoteadas por basura, por lo que continuaría eliminándolos del mundo si era necesario.
“naruto, vamos, tenemos que volver a la aldea” dijo Shikamaru, llamando la atención de su compañero.
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