Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 122
- Inicio
- Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
- Capítulo 122 - Capítulo 122: Capítulo 122
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 122: Capítulo 122
El viento gélido soplaba, congelando todo en las tierras del norte. Dos sombras caían en picada mientras la nieve nublaba su vista. Doto desplegaba sus alas tratando de frenar su caída; sin embargo, este fue empujado por la tormenta, forzándolo a bajar.
Cuatro cadenas doradas salieron con fuerza, clavándose en el muro y rasgando la pared exterior, tratando de frenar la caída. Extendiendo sus manos, Naruto se concentró, sacando una potente llamarada e impulsándose hacia la pared.
Rápidamente sacó sus garras, reforzando su mano y clavándola en la roca.
“¡Aaaaagghhhhh!”
Naruto gruñó de incomodidad al sentir cómo sus garras se calentaban por la fricción y la tensión que generaba su peso sobre ellas.
Si no fuera por el nen y el chakra, no dudaba de que se habrían arrancado apenas tocó el muro. Forzando su cuerpo al máximo, logró frenar su caída.
“Poooom”.
Una columna de nieve se alzó cuando Naruto logró tocar el suelo. Alzando sus manos, vio cómo sus dedos sangraban por el esfuerzo; por suerte, su regeneración trabajaba horas extra para curarlo.
“Carajo, ¿cómo es que lo hacen en las películas?”, dijo Naruto antes de escupir un chorro de sangre hacia un lado. “Maldito efecto látigo”, murmuró antes de ponerse de pie y tratar de estirar su espalda.
Suspirando, Naruto empezó a caminar en dirección donde estaba Doto. La tormenta de nieve continuaba rugiendo mientras cegaba la vista del chico pelirrojo; sin embargo, pronto Naruto pudo ver la sombra de Doto y, lo que era mejor, su chakra.
“Realmente eres como una cucaracha, ¿cómo es posible que sobrevivieras a esa caída?”, dijo Doto sin entender nada.
“Sí, bueno, es porque soy increíble”, dijo Naruto con falsa arrogancia. ‘Sobrevivir, carajo, pensé que moriría’.
“Mocoso, no tenemos que pelear entre nosotros. Únete a mí; con mi tecnología podrías convertirte en el shinobi más poderoso del mundo”, ofreció Doto. Después de todo, no dudaba que Naruto podría matarlo si tuviera la oportunidad; sus escudos ya mostraron ser ineficaces contra sus llamas.
“He, no te necesito para eso”, dijo Naruto, empezando a caminar en dirección a Doto.
“Piénsalo, tendrás riqueza y mujeres a tus pies; podrías gobernarlo todo como mi mano derecha”, trató de tentarlo; sin embargo, la mirada de indiferencia mostraba que al pelirrojo no le interesaba.
Naruto desapareció en una explosión de velocidad. Doto se cubrió, bloqueando el ataque. Las chispas volaban, mostrando que su escudo también podía ser activado manualmente.
“¡Haaaaa…!”
Naruto gritó de dolor y sorpresa cuando sintió la electricidad recorrer su cuerpo; sin embargo, pronto esto se convirtió en una sonrisa.
“Eso es todo. Mi Godspeed y el Raikiri tienen más voltaje que esto”, dijo Naruto burlón, usando su nen para empezar a devorar la energía del escudo.
“¡Tú, maldito monstruo!”, gritó Doto mientras sobrecargaba su escudo, mandando a volar a Naruto.
Trazando algunos sellos:
“Hyoton: jutsu dragón de hielo”.
Una enorme serpiente negra de ojos rojos se lanzó directo a Naruto; sin embargo—
“Katon: jutsu bola de fuego”.
Una bola de fuego azul impactó directamente contra el dragón mal formado, destruyéndolo fácilmente.
La bola continuó hasta golpear donde antes estaba Doto, quien se movió rápidamente usando sus alas.
“¡Tú, bastardo! Pudiste tenerlo todo, pero te empeñas en ir contra mí. Hyoton: dragones gemelos”.
Dos dragones aparecieron tratando de impactar contra Naruto, quien activó su Godspeed, esquivando fácilmente con gran velocidad. Doto no podía ver dónde estaba Naruto, solo un destello de luz moviéndose en medio de la tormenta.
“Uuugghghh…”
Doto se inclinó al sentir un dolor en su estómago y ver el puño del pelirrojo ahí.
“No me subestimes, mocoso”.
Doto trató de golpearlo con su brazo; sin embargo, Naruto volvió a desaparecer.
Otro golpe resonó. Naruto activaba su Godspeed para escapar y desactivaba su manto cuando estaba por golpear. Esto se repitió varias veces hasta que Doto, enojado, escupió a los pies de Naruto.
“¿Por qué tú?”, dijo Doto arrodillado ante el chico pelirrojo.
“Sabes, esos trajes son impresionantes; sin embargo, no son la gran cosa”, dijo Naruto, sonriéndole mientras sus ojos no se apartaban de los suyos. “Solo pueden aumentar la fuerza de una persona hasta cierto límite, pero el chakra es más que eso”.
La mano de Naruto empezó a generar un pequeño Rasengan hasta que pronto tuvo uno completo.
“El chakra nos da la capacidad de superar los límites establecidos e ir más allá, pero este mundo se ha acostumbrado tanto a ello que lo dan por sentado e ignoran su poder”.
“¿A qué quieres llegar?”, gritó Doto, ya fastidiado, sin entender lo que aquel chico decía.
“Digo que todos se concentran tanto en matarse unos a otros que han causado que todo se estanque. Personas como tú han manchado el suelo de este mundo de rojo”.
Naruto sujetó a Doto del pelo.
“Robando la esperanza de los demás solo por sus motivos egoístas”.
“Piedad”, suplicó el tirano al ver cómo la esfera se acercaba lentamente a él.
“Dime, ¿tuviste piedad cuando mataste a tu hermano?”
Aun cuando la sonrisa de Naruto no desapareció de su rostro, su mirada fría congelaba el alma de Doto.
“No te preocupes, no te mataré, ese no es mi objetivo”, dijo Naruto, estampando el Rasengan en el pecho de Doto, destruyendo la armadura de chakra. Si bien le daba curiosidad su funcionamiento, algo como eso solo volvería complaciente a su usuario.
“¡Haaaaaaag!”
Doto cayó desmayado por el dolor. Su armadura estaba hecha trizas ante la potencia del Rasengan, mientras que su carne mostraba daños superficiales. Naruto controló su ataque para no matarlo; aun así, para alguien que nunca entrenó como un soldado o guerrero, su resistencia al dolor era muy baja.
“Ahora, ¿cómo debería regresar? Seguro me regañarán de nuevo por irme por mi cuenta”, suspiró Naruto.
En la sala del trono, Sakura se hallaba arrodillada, con sus manos temblando. Sasuke no sabía si acercarse o no para consolarla; no sabía cómo. Aun así, volteó a ver el cadáver: el primer jutsu que Sakura pudo realizar y uno en que pudo demostrar su valía y tomar la delantera contra ellos, ahora manchado con el recuerdo de haber quitado una vida.
Una mueca se formó en el rostro del Uchiha. Su cuello empezó a arder una vez más, mostrando la presencia de la marca.
‘Débil… esto pasó por ser demasiado débil’.
Los susurros empezaron una vez más a carcomer su mente.
‘Solo los fuertes sobreviven al camino del shinobi; ella no es digna’.
‘CÁLLENSE’, gritó Sasuke en su mente, callando los susurros y restringiendo la marca con su voluntad. Sus puños apretados y su rostro mostrando una mueca de frustración; sin embargo, debido a esto no notó cómo la mirada de Sakura se desvió a él por un momento en busca de consuelo, malinterpretando aquella frustración.
‘¿Por qué…?’, pensó Sakura al ver el rostro de Sasuke. ‘Aun después de todo lo que hice por ayudarlo, ¿por qué me mira así?’
Aquellas palabras surgieron de su inconsciente, pensando que Sasuke estaba insatisfecho con su interferencia.
‘¿Por qué?’