Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 14
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14: Capítulo 14 14: Capítulo 14 Naruto estaba revisando algunos videos sugeridos y más vistos del sistema mientras vigilaba a Tazuna.
Para que no pensaran que estaba loco, abrió el pergamino que le dio Kakashi, fingiendo estudiar.
‘Oh, vamos, esto es injusto’ pensó al ver la pelea de Sukuna contra Gojo.
‘Tres contra uno… aunque tiene sentido: si tienes una carta que te dé ventaja sería estúpido no usarla’.
A medida que pasaba la pelea, Naruto se emocionaba más, en especial porque tenía una música pegadiza de una tal Lady Gaga, aunque no entendía el idioma.
‘Espera… puedo recrear sus habilidades con chakra o nen’ pensó emocionado, sin darse cuenta de las miradas que le dirigían los constructores y Kakashi.
‘Al menos parece que le gustó el pergamino, pero eso ya es una emoción exagerada’ pensó el peliblanco al ver a su alumno reírse como desquiciado.
Naruto de inmediato empezó a buscar habilidades parecidas; si no, las recrearía él mismo, y por suerte sí las había.
Tal vez no al mismo nivel, pero si podía modificarlas junto con su gran chakra, podría recrear hasta cierto punto sus técnicas.
Decidiendo no perder el tiempo, agarró una de las rocas del suelo y se sentó tratando de usar su chakra de viento para cortar.
Según una de las guías de Entrenamiento elemental para tontos, se trataba de cortar hojas con chakra de viento, por lo que decidió intentarlo con rocas.
Kakashi, quien lo observaba, empezó a sospechar.
Viendo lo que estaba haciendo, se dio cuenta de lo que intentaba lograr.
‘Eso es muy avanzado para él.
Sin embargo, hasta ahora ha demostrado que está más allá de lo que uno espera… me pregunto qué trata de lograr’.
El tiempo pasó de nuevo.
Naruto aumentó la cantidad de clones para entrenar a treinta, dividiéndolos entre ninjutsu y entrenamiento elemental, mientras él entrenaba su cuerpo y su nen.
Se había dado cuenta de que no importaba si sus clones entrenaban nen; este no crecería, pero si él lo hacía, sí.
Por lo que mejor dejó el manejo de técnicas a ellos.
Hasta ahora no había logrado cortar nada de la roca, por lo que mandó a un grupo a cortar hojas.
“Esto está tardando más de lo necesario” murmuró.
“Pero no puedo crear más ya que no sabemos cuándo atacará Gato, y no puedo arriesgarme a quedar agotado”, dijo antes de concentrarse de nuevo.
Esta vez usó chakra raiton y nen al mismo tiempo.
Killua tenía la desventaja de que tenía que cargar antes de usar sus habilidades.
Sin embargo, él podía suplir esa debilidad con chakra raiton puro.
Sin embargo, no podía usar ninjutsu en ese estado, solo taijutsu, una de las condiciones para estabilizar su nen.
Ya que el nen podía volverse más fuerte entre más sacrificio hubiera, decidió hacerlo así, porque ¿por qué limitarse solo al rayo?
Él quería hacerlo con todos los elementos.
Se decía que el Tercero dominaba las cinco naturalezas de chakra, ¿entonces por qué él no?
Sin embargo, también quería modificar su hatsu para adaptarse a él.
Después de todo, el hatsu es algo personal; no crecería mucho si solo copiaba a Killua.
Sus puños envueltos en rayos estaban desestabilizándose, por lo que empezó a bajar su chakra.
“Ufff… tengo que mejorar mi control de chakra, pero si me concentro solo en eso, el nen se desestabiliza.
Es como tratar de mirar a ambos lados al mismo tiempo”.
“Tendré que trabajar en lo básico de nuevo: control de chakra, control de la forma y los principios básicos del nen” murmuró Naruto.
‘¿Qué es este nen?’ pensó Kakashi, quien como siempre lo vigilaba.
Debido a que Naruto murmuraba, le tocaba leer sus labios.
Arriesgándose, destapa su sharingan.
‘¿Qué… qué es eso?’ pensó sorprendido.
‘Parece como si estuviera envuelto en vapor de agua.
Esto… ¿esto es nen?’.
Kakashi no sabía qué era eso ni cómo Naruto sabía usarlo, pero era extraño; solo podía verlo a través de su sharingan.
Sus ojos normales no podían ver nada, ningún rastro, y sospechaba que la única razón por la que lo veía era porque el chakra del ambiente interactuaba con ese extraño poder.
Kakashi desapareció en una nube de humo.
Naruto detectó el sonido.
‘Me estaban vigilando’ pensó alarmado.
‘Kakashi…’ pensó furioso.
Sabía que no lo dejarían en paz; no sabía cuánto había visto, pero no se preocupó.
Después de todo, el nen era invisible a los no usuarios, a menos que usaras materialización.
“Ya no importa.
El Hokage ya debería saberlo.
Bueno… eso solo significa que no tendré que ocultarme” dijo para sí mismo.
Más tarde, Naruto caminaba por las calles del pueblo.
Lo que veía lo tenía molesto: decadencia, desesperación… todos tenían el espíritu quebrado, sin motivación, solo viviendo por vivir.
Niños desnutridos y matones amenazando a los locales.
“Hey, ¿crees que somos unos idiotas?” se escuchó un grito dentro de una de las tiendas.
“Si no pagas el impuesto de protección, ¿cómo podemos asegurar su protección?” dijo uno de los matones burlón.
“Por favor, no… no he podido vender nada, y los productos son muy caros como para reponer mi tienda” dijo la voz de un anciano, suplicante y desesperada.
“Bueno, entonces supongo que esa pequeña belleza podrá ayudarte a pagar.
¿Qué te parece una hora por día?” dijo el matón.
“No, ella no… mi nieta no…” Las voces y el sonido de los golpes resonaron.
Naruto observó cómo todos se apartaban.
‘Tch… basura’ pensó Naruto entrando a la tienda.
Vio enseguida cómo dos sujetos golpeaban al anciano mientras otro sostenía a una joven chica de unos 14 años.
“Disculpe” dijo Naruto como si nada.
“¿Cómo puedo llegar al puerto?” preguntó.
“Oye, mocoso, lárgate antes de que nos enojemos” dijo uno de los matones.
“¿No ves que estamos ocupados?” gritó otro.
Sin embargo, a Naruto no le importó.
Se acercó al anciano.
“Oye, viejo, ¿sabes dónde está el puerto?” preguntó, ignorando a los matones.
“Yo… yo…” El anciano, que aún temblaba, no sabía qué le pasaba a aquel niño.
“Oye, mocoso” gritó furioso uno de los matones, tratando de agarrarlo.
Sin embargo, solo un sonido repugnante resonó en la habitación, seguido de los gritos del matón.
“Ghaaaaaa… ¡duele, duele!” “No me toques con tus sucias manos” dijo Naruto con frialdad.
Los demás matones vieron cómo el brazo del sujeto estaba retorcido en ángulos antinaturales.
“¿Qué demonios pasó?” dijo uno de los matones asustado.
“¿Ustedes también quieren interrumpirme?” preguntó Naruto, liberando su nen.
Al instante, los matones cayeron de rodillas, aterrados.
Sentían como si estuvieran a punto de morir; una sensación de opresión gélida recorría sus cuerpos.
El anciano corrió de inmediato a ver a su nieta.
Ninguno de los dos entendía qué pasaba, pero estaban agradecidos por la ayuda.
Ignorando el grito de uno de ellos, Naruto volvió a preguntar: “El puerto”.
El anciano reaccionó de inmediato.
“Está por allá” dijo, señalando la ubicación.
“Gracias” dijo Naruto.
“Qué ruidoso…” continuó antes de aplastar la cabeza del matón, noqueándolo de inmediato.
Naruto lo sujetó a la vez que agarraba a los otros dos y los arrastraba fuera de la tienda.
“Dejen de retorcerse o los mataré” dijo.
El anciano veía incrédulo cómo un niño casi de la edad de su nieta arrastraba a tres hombres más grandes que él como si nada.
Naruto los arrastró en dirección al puerto, ignorando las miradas de los aldeanos.
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