Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 23
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23: Capítulo 23 23: Capítulo 23 El equipo 7 al fin terminó su misión; ahora todos estaban listos para volver a casa.
Haku los acompañaba en su camino.
Tazuna, su familia y los aldeanos estaban en la entrada del puente para despedirlos.
A pesar de todo, Naruto se sentía feliz: la gente del pueblo lo trató con cariño y alegría, algo a lo que no estaba acostumbrado.
Conoció a Haku y— Naruto interrumpió su línea de pensamiento, avergonzado al recordar el beso de Haku.
Aun si fue en su mejilla, la sensación de su suavidad y humedad no dejaba su mente.
Ahora entendía lo que Mito quería decir con superar el odio con amor; desde esa noche su mente ya no lo atormentaba con la muerte y el odio, solo pensaba en Haku y su sonrisa, aunque una parte de él también recordaba a Hinata.
Ella estuvo ahí en su momento más bajo, por lo que se volvió una obsesión en su corazón.
Aun así, no lastimaría a Haku, pero tampoco quería herir a Hinata, quien ya conocía sus sentimientos.
“hermano Naruto”, dijo Inari, llamando su atención.
“¿volverás a visitarnos?” preguntó el niño.
Naruto le sonrió al mocoso al que llegó a respetar, viendo cómo creció de un niño quebrado a alguien que no dudaba en pelear por su madre y motivar a su gente.
“por supuesto, todavía tengo que ver si superas al viejo borracho”, dijo Naruto con una sonrisa.
“he, todavía estoy en mis mejores años, mocoso irrespetuoso”, dijo Tazuna.
“papá, aún es muy temprano para beber”, reprendió Tsunami a su padre.
Naruto y su equipo se rieron de esta interacción.
“bueno, pongámonos en marcha”, dijo Kakashi.
Naruto estaba alegre.
No queriendo complicar más, había dejado un paquete en la casa de Tazuna con los papeles y contratos de Gato; sabía que ellos podían sacarle provecho y ayudar a su pueblo a resurgir.
Mientras cruzaban el largo puente, Naruto miró hacia una dirección.
Según los recuerdos de Mito, el País del Remolino era también una isla, pero estaba lejos de la Ola, más cercana al País del Fuego.
“¿en qué piensas?”, dijo Haku caminando a su lado.
“me pregunto si conseguir un gran patio o que sea más cercano al centro de la aldea… me gustaría tener dónde experimentar y entrenar”, dijo Naruto, haciendo sonrojar a Haku.
“un gran patio estaría bien”, murmuró Haku, imaginando algo diferente.
Naruto se rió de su reacción sin ser consciente de lo que Haku pensaba.
A un lado, Kakashi los veía incómodo, al igual que Sakura y Sasuke.
“oi, Kakashi”, dijo Naruto.
“Naruto, soy tu sensei”, se quejó Kakashi.
“¿sabes cómo puedo conseguir una casa?”, preguntó.
“eso tendrías que consultarlo con el Hokage”, respondió, suspirando por la falta de respeto de su alumno.
“aun así, ¿de dónde sacarás el dinero?
Esta misión no paga mucho, y el precio por los dos ninjas que capturamos no será mucho después de descontar las partes de Konoha.” “tengo mis métodos”, dijo Naruto con una sonrisa pícara.
Kakashi ya sabía lo que Naruto hizo, pero decidió dejarlo pasar.
Aun así, no pudo evitar sudar ante las provocaciones de Naruto.
A pesar de su fuerza, aún seguía actuando como un tonto.
No era que fuera malo; eso demostraba que actuaba como un niño de su edad.
“como quieras, no digas que no te lo advertí”, dijo Kakashi.
“sin embargo, si quieres registrar a Haku tendrás que dar una buena compensación a la aldea o algo que los convenza.” Ambos se avergonzaron de inmediato.
“malditas momias corruptas”, murmuró Naruto.
Aun así no le preocupaba.
Después de obtener la fortuna de Gato, se aseguró de guardar todo en su inventario, desbloqueando una nueva función.
“habilidad billetera desbloqueada” Esto no vino solo, sino que, al parecer, los contratistas se les pagaba cada mes como un trabajo normal: 10 000 dólares al mes.
No sabía qué clase de moneda era, pero al parecer tenía una función de conversión según el mundo que quería, y transformándolo a su moneda era 1 000 000 de ryōs.
Básicamente recibía una pequeña fortuna al mes.
Estaba realmente feliz por esto, ya que un ninja promedio tenía que completar muchas misiones de alto rango para obtener esa cantidad.
Sabía que no era la persona más rica del mundo aún, pero al menos no tendría que preocuparse por el dinero.
Esto era debido a que sería absurdo que los contratistas, quienes solían tener grandes harenes e hijos, no tuvieran con qué mantenerlos.
También se agregaba un extra dependiendo del coste de sus waifus o su séquito.
Pasar de no tener con qué comer a no preocuparse por el dinero era el sueño de todo huérfano.
Aun así, Haku lo frenó al recalcarle que si no justificaba sus gastos, la aldea podría sospechar, o podría destruir la economía si insertaba una gran cantidad de dinero de golpe, algo que él también sabía.
Después de un tiempo, llegaron al fin a Konoha.
Sakura y Sasuke fueron excusados y mandados a descansar.
En cambio, debido a los papeles de Haku y su nueva casa, Naruto acompañó a Kakashi, quien iba a dar el informe.
Apenas entró a la aldea, empezó a sentir las miradas, y debido a sus habilidades sensoriales era más consciente de sus emociones, causando que su ceño se frunciera.
Haku se acercó a él para confortarlo con su presencia, algo que funcionó bien.
Pronto llegaron a la oficina del Hokage.
“entren primero”, dijo Kakashi.
Naruto asintió, sabiendo que también incluiría una evaluación de riesgo sobre él o algo así.
Después de un tiempo, Naruto volvió a ver al Hokage.
Sabiendo que tenía algo que pedirle, no quiso que su hostilidad se lo impidiera, por lo que respiró hondo y habló: “hola, viejo”.
Hiruzen sintió una punzada de nostalgia ante el título; desde la noche del robo del pergamino, Naruto solo lo llamaba por su título, marcando una brecha entre ellos.
Aunque sabía por un mensaje de Kakashi que Naruto quería pedirle algo, aun así él quería reparar todo con Naruto.
“hola, Naruto, escuché que te divertiste mucho en la Ola”, dijo Hiruzen con una sonrisa amable hacia el pelirrojo.
“y veo que obtuviste un nuevo look”.
Naruto chasqueó la lengua; notó la vigilancia de Kakashi, y el viejo Tercero ni siquiera se molestaba en ocultarlo.
“dime, ¿en qué puedo ayudarte?”, dijo el Hokage mientras encendía su pipa.
“eso te matará más rápido, anciano”, dijo Naruto quejándose mientras se movía a abrir una ventana.
“necesito ayuda con una compra”.
Naruto sacó uno de sus pergaminos donde guardaba parte del dinero y se lo mostró al Hokage.
“¿de dónde demonios salió eso?”, gritó sorprendido ante tanto dinero.
“digamos que Gato sí que estaba forrado”.
Naruto no podía justificar su dinero con misiones, así que le echaría todo a Gato; después de todo, los muertos no cuentan cuentos.
“dejando de lado cómo lo obtuviste, dime qué quieres conseguir”, suspiró Hiruzen.
Normalmente tenían políticas sobre bienes robados de algún enemigo; sin embargo, eso era cuando se trataba de una misión.
Al no especificar nada en la misión y solo registrarla como una de escolta, Naruto podía quedarse con su botín.
“quiero una casa y la integración de Haku-chan”, dijo Naruto.
Su rostro serio mostraba lo decidido que estaba.
Hiruzen soltó el humo de su pipa, sintiendo la nicotina recorrer su cuerpo.
“si bien la propiedad no es un gran problema, integrar a un ninja perdido es otro asunto”.
“está bien, ella no tiene afiliación; aun si tiene entrenamiento shinobi, nunca se vinculó a ninguna aldea”, dijo Naruto.
Era consciente de algunas de las reglas de Konoha gracias a Mito, aun si no conocía todas las que surgieron después.
“muy bien”, dijo Hiruzen.
“entonces, ¿por qué no charlamos un rato?” Naruto salió de la oficina con una expresión molesta, llevándose a Haku con unos papeles en mano, insultando al Hokage entre dientes.
“viejo avaricioso…” Kakashi no sabía qué pasó, pero sentía que el Tercero exprimió a Naruto todo lo que pudo.
Suspiró sin entender qué pasaba con esos dos; pasaron de una relación de abuelo/nieto a algo diferente y retorcido.
“entra”, escuchó, abriendo la puerta.
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