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Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 36

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36: Capítulo 36 36: Capítulo 36 Ya había pasado un día desde que comenzó.

En ese tiempo lograron localizar al resto del equipo de la Lluvia y vencerlos, pero por desgracia no tenían el pergamino correcto.

Sin embargo, gracias a que Naruto pudo detectar a los otros equipos, aprovechéon eso para tiernas emboscadas.

Sakura se encargaba de coordinarlos mientras Sasuke y Naruto se encargaban de la pelea, solo interfiriéndose cuando los enemigos estaban distraídos.

En ese tiempo, Sakura se dio cuenta de que cada vez que regresaba a su base temporal, Naruto cerraba los ojos concentrados en algo.

Los sonidos del bosque eran algo desagradables para ella, ya que siempre la mantenían en alerta de que aparece un enemigo.

Sacando un rollo de su bolsa, empezó a leer para distraerse.

El pergamino era algo que obtuvo de los médicos del hospital.

Era información básica para convertirse en un médico ninja, algo que Kakashi-sensei le había recomendado, junto con aprender genjutsu.

Y cómo viendo Naruto y Sasuke solían lanzarse a pelear todo el tiempo, era algo útil para protegerlos y curarlos.

Naruto se levantó de golpe, llamando su atención.

“Voy al río, ya vuelvo” dijo Naruto sin esperar respuesta.

Saliendo con cuidado, se dirigió rápidamente hacia el río, donde vio a una pelirroja recogiendo agua.

Naruto la observaba desde la distancia.

Sabía que ella también podía detectar el chakra, pero no sabía hasta qué rango podía hacerlo actualmente.

El día anterior, mientras practicaba en la cueva con su nen, descubrió algo interesante: al usar Zetsu no solo podía ocultar su nen, sino también su chakra al evitar que se filtre.

Si bien esto no ayudaba ante usuarios de Byakugan, aún así podía ayudarle a ocultarse de otros sensores hasta cierto punto.

Y ver la falta de reacción de Karin lo demostraba.

Una vez que la uzumaki se retiró, Naruto cayó de su escondite.

En dirección del río, sacó algunos envases de sus pergaminos y se apresuró a llenarlos de agua.

Quería utilizar su En para crear un área segura, pero eso terminaría revelando su posición a su compañera de clan.

Usando raiton en el agua, Naruto vio cómo los peces inconscientes empezaron a flotar.

Se apresuró a atraparlos y guardarlos en su pergamino para que no se echen a perder.

Honestamente, el fuinjutsu era lo que más le gustaba de lo que obtuvo del sistema.

Mito Uzumaki era una enciclopedia de costumbres y conocimientos uzumaki.

Antes no podía aprender su estilo de lucha solo de pergaminos, pero ahora con los recuerdos de Mito… Si bien ella no era tan centrada en el combate cuerpo a cuerpo, aun así se le instruyó para que pudiera defenderse y obtener a otros entrenando.

Al ser miembro de la rama principal de los uzumaki, como hija del líder, tuvo acceso a la mejor educación y su biblioteca.

Y ella era alguien a quien le gustaba leer aparte de crear sellos.

Aun tenía algunos sellos en su mente que le eran difíciles de usar, en especial los que generó para las barreras de Konoha.

Y eran tan buenos que aún se usaban; Desde la época de Mito no se habían actualizado las barreras, solo agregando unas pequeñas extras.

“¡Kyaaaaa!” Un grito sacó a Naruto de sus pensamientos.

Era la voz de Karin.

Naruto apareció de inmediato donde ella se encontraba.

Un enorme oso la estaba atacando, y sus lentes se habían caído.

Naruto sabía que ella ya se había separado de su equipo hacía algunas horas.

Al ver al oso arremeter contra ella, Naruto no lo dudó.

Largas cadenas doradas emergieron del piso y rodeando varios árboles, atrapando al oso.

Naruto avanzó suavemente hasta Karin, pasándole sus lentes con cuidado.

“¿Estás bien?” preguntó, su tono tornándose inconscientemente más suave.

Karin, aún temblando, apenas podía ver.

Con nerviosismo tomó sus lentes y, al ponérselos, quedó sin aliento: un pelirrojo con una mirada y chakra brillante la observaba con cariño, mientras unas cadenas doradas inmovilizaban al oso.

‘Uzumaki’ pensó ella, sorprendida de encontrar otro como ella.

Podía reconocer las cadenas que usaba Naruto por historias que solía contarle a su madre.

Sin embargo, aún así se puso nerviosa al ver el símbolo de Konoha, la aldea que su madre más despreciaba.

“No estás herida, ¿o sí?” Volvió a preguntar Naruto, preocupado por su silencio.

Karin notó sus emociones mientras se sonrojaba más.

El rostro de Naruto era demasiado perfecto, como si hubiera sido esculpido por un artista profesional —ni una mancha, ni una marca o arruga—; su piel era tersa y suave.

“¿Qui-quién eres?” preguntó ella, su voz ronca y entrecortada por el miedo y el nerviosismo.

“Ho, hola, mi nombre es Naruto.

Naruto Uzumaki” se presentó con una sonrisa.

“¿Y tú eres…?” “Ka-Karin” dijo ella sin revelar su apellido, lo que le valió una risa de Naruto.

El temor de Karin empezó a crecer al darse cuenta de que él sabía que ella era una uzumaki también.

Naruto extiende su brazo.

“Si aún estás herida, entonces…” dijo moviendo su antebrazo delante de ella.

Karin entendía lo que quería decir, pero esa acción solo la alteró más.

El trauma de ser usado como herramienta de curación y la visión del cadáver mordido de su madre flotaban en su cabeza.

Naruto se dio cuenta, alzando las manos en señal de paz.

“Tranquila, no quiero dañarte” dijo Naruto.

“Toma, esto ayudará a un poco.” Sacó lentamente un chocolate de su bolsillo.

Karin no lo tomó; solo lo miraba confundida.

Naruto dio una mordida antes de ofrecérselo de nuevo.

“Mira, no está envenenado.” Después de un rato de intercambios, al fin logró convencerla de comer el chocolate, algo que logró sacarle una pequeña sonrisa a la chica pelirroja.

Naruto aprovechó para romper el hielo.

Poco a poco fue tanteando sus límites, preguntando sobre sus compañeros y su vida, sin presionarla ni asustarla.

“Entonces, si sientes tanto dolor quedándote en Kusagakure… ¿por qué no vienes a Konoha?” dijo Naruto con una sonrisa.

“Podrías quedarte conmigo, ya que somos del mismo clan.” Karin se veía reacia ante la idea; Sin embargo, no podía negar que se sentía bien estando cerca de Naruto, aun si no lo admitía.

Su temperamento cambiante entre temeroso y tosco no le molestaba, y se lo tomaba con una sonrisa.

Aun cuando lo vio matar al oso con sus cadenas, ella no dejó de verlo.

Su chakra era cálido y brillante, como una mañana de verano.

No era desagradable.

Esto, junto a su sonrisa, empezó a causar que bajara la guardia.

Y escuchar su invitación solo logró que su corazón empezara a latir más rápido.

Nadie, aparte de su madre, le mostró amabilidad y cariño.

Todos los demás solo la usaron.

Naruto, en cambio, le ofrece protección y una familia, aun si no eran parientes cercanos.

Pero ambos estaban relacionados por la sangre.

Naruto se levantó y le extendió la mano.

“¿Quieres venir a Konoha conmigo, Karin-chan?” dijo Naruto ofreciéndole su mano.

Karin dudó solo unos instantes antes de tomar su mano.

“A-acepto” respondió ella con nerviosismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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