Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 43
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43: Capítulo 43 43: Capítulo 43 Al fin los cinco días habían pasado y casi todos los equipos lograron llegar a salvo.
Naruto había estado encerrado en su habitación, apenas saliendo, debido a que quería tiempo para pensar, por lo que no se dio cuenta de que el equipo de Hinata había terminado antes que el suyo.
No fue hasta el cuarto día que se encontró con ella y le presentó a Karin.
Hinata estaba feliz por él, pero un dejo de tristeza se notaba en su interior, mientras que Karin estaba a la defensiva en todo momento; casi no quiso despegarse de él.
Lastimosamente, Naruto no pudo hablar con el Hokage, ya que este asistiría al momento en que termine la prueba, y ahora estaba allí escuchando la explicación del porqué del examen chūnin y sobre una prueba preliminar.
Al ver a su alrededor, vio que había muchos equipos en el lugar, la mayoría de Konoha.
Estaba también el equipo de la Arena, Kabuto y el Sonido.
Había notado que había muchos objetivos del sistema allí, pero por alguna razón del equipo del Sonido solo la chica llamada Kin tenía una recompensa por atrapar.
Una vez terminó la explicación, todos subieron al palco esperando su turno.
Naruto vio por dónde se había marchado Kabuto; pudo sentir su chakra, por lo que sabía que no estaba agotado.
Eso, junto a las sospechas anteriores y el hecho de que repitiera el examen siete veces, levantaba muchas alarmas.
Se preguntaba si el Hokage era idiota por no darse cuenta, pero al ver cómo unos ANBU se movían discretamente, parecía que sí lo tenían en la mira.
Naruto volvió a concentrarse en los combates.
Sasuke, como siempre, se las arregló sin problemas; parecía que la marca se activó momentáneamente, pero pudo resistirla.
Naruto sintió un pico de chakra de Orochimaru.
Rápidamente comenzó a buscarlo hasta que lo vio disfrazado de un jōnin.
Orochimaru también notó su mirada, mandándole una sonrisa que Naruto no compartió.
Un pico de intención asesina salió de Naruto, llamando la atención de los ninjas cercanos.
Orochimaru, viendo lo que quería, decidió marcharse.
Al principio él solo quería al Uchiha; pensaba que el Uzumaki no tenía nada de talento y que era el bijū en su interior el que lo ayudaba.
Pero después de ese combate y ahora viendo sus habilidades, su lengua lamió sus labios con codicia.
Naruto estaba demostrando ser interesante a su manera.
Una energía desconocida que no se podía ver, habilidades de sellado, una gran capacidad de sanación y sensorial; cada vez se estaba volviendo una presa más apetitosa.
Sin embargo, sabía que no podía hacerle nada todavía, o Akatsuki y Konoha irían tras él.
Naruto vio cómo el sannin se marchó.
Pensó en delatarlo o atacarlo, pero se dio cuenta de que no serviría de nada; el único perjudicado sería él, y probablemente lo sacarían de los exámenes y lo castigarían.
Volviendo a los combates, no había mucho que ver, aunque las habilidades mostradas eran interesantes, en especial la manipulación de sombras y viento, los genjutsu auditivos y esa técnica de absorción de chakra.
Si supiera cómo funcionaba, tal vez podría crear sellos con capacidad de absorber ninjutsu en batalla.
Ahora era el turno de Sakura.
“Buena suerte”, dijo Naruto.
Sabía que Sakura se estaba esforzando mucho, pero Ino tampoco se quedaba atrás.
Aun cuando ella no quería esforzarse tanto como Sakura, pertenecía a un clan ninja que le exigía ciertos estándares y le daba entrenamiento extra.
No sabía cómo terminaría aquel encuentro, pero al menos serviría a Sakura como una forma de probarse a sí misma cuánto había crecido.
Karin, a un lado, veía con el ceño fruncido la pelea; a ella se le permitió seguir en el lugar hasta que acabaran los exámenes.
El combate no era mucho que decir: solo taijutsu y ninjutsu básico, siendo la técnica de transferencia de mentes la única excepción.
Aun así, la voluntad que ponían y los sentimientos crudos de ambas eran intensos.
Al final todo terminó en empate, pero por lo que vio parecía que Sakura e Ino volvieron a ser amigas.
Ahora era su turno de bajar.
Su oponente: Kiba Inuzuka, el compañero de Hinata.
Este volteó a verla solo para leer en sus labios que no lo lastimara mucho; un dejo de celos lo invadió, solo para reprimirlo.
Naruto bajó del estadio con las bendiciones de Karin y Sakura.
Sasuke y Kakashi solo lo miraban en silencio, como si ya supieran el resultado.
“Vaya, parece que tuvieron mala suerte”, dijo una voz.
Asuma Sarutobi y Kurenai Yūhi se acercaron al jōnin peliblanco con una sonrisa en el rostro.
“Mmm, ¿qué?”, dijo Kakashi como si nada, sacándoles una vena de ira a ambos.
“He oído que tu alumno no era muy bueno en la academia, además de que Kiba ha sido entrenado por los Inuzuka y ha tenido un gran crecimiento en este tiempo”, dijo Kurenai, orgullosa de su alumno.
Originalmente ella no actuaría de esa forma, pero Naruto había llegado a irritarla, en especial porque se acercaba mucho a su alumna mientras estaba con aquella otra chica.
En su mente, Naruto solo era un playboy y ella haría lo que fuera para proteger a su alumna.
“¿Eso crees?”, preguntó Kakashi con pereza.
No entendía qué le sucedía a la jōnin de ojos rojos, pero no le importaba; solo esperaba que Naruto no matara a Kiba por accidente.
“Sé que se dice que Naruto ha crecido, pero vamos, ¿qué tanto puede crecer alguien como él?” Eso irritó a Kakashi, quien no dudó en bajarla de su pedestal.
“¿Terminaste?
Naruto no es como piensas”, dijo él.
“Es más fuerte de lo que aparenta; solo le falta experiencia y un poco más de dominio para alcanzar el rango jōnin”.
Pero Kurenai solo lo tomó como un maestro sobreestimando a su estudiante.
“A decir verdad, deberías estar atenta”, continuó Kakashi.
“O puede que pierdas a uno de tus estudiantes”.
Asuma notó la seriedad en las palabras de Kakashi, volteando a ver el escenario.
Por otro lado, Naruto y Kiba ya estaban frente a frente.
“Esto será fácil, Akamaru”, dijo Kiba.
Sin embargo, lejos de la confianza que mostraba, no lo subestimaba.
La sed de sangre que mostró en la sala de espera del primer examen y sus instintos le decían que Naruto ya no era alguien a quien subestimar.
Naruto, por el contrario, quería usar su Nen para intimidarlo y luego acabar rápido, pero la petición de Hinata le vino a la mente.
Con un suspiro, dejó que Kiba se luciera un poco.
“Cállate, pulgoso, y empecemos esto”, dijo con una sonrisa.
El proctor dio inicio al combate.
Kiba no dudó un instante.
“Jutsu cuatro patas”, dijo mientras sus garras y colmillos cambiaban a la vez que asumía un aire más bestial.
“Transformación hombre bestia”.
Akamaru también cambió; iban en serio desde el inicio.
Naruto podía interrumpirlos, pero los dejó terminar.
“Tsūga”, gritó Kiba mientras Akamaru atacaba girando sobre sí mismo a gran velocidad.
Naruto empezó a esquivar de inmediato, mientras sentía cómo Kiba atacaba su flanco descubierto.
Manipulando su Nen, causó una respuesta automática, desviando el ataque entrante de Kiba.
Ambos comenzaron un intercambio de taijutsu, mientras Akamaru atacaba cada tanto el punto ciego de Naruto.
Sin embargo, usando su En, Naruto podía detectar los ataques con gran precisión.
En el palco, varios ninjas estaban sorprendidos, no por el intercambio, sino por la reacción de Naruto.
Parecía un poco a la de los Hyūga.
Neji, Kakashi, Hinata y Sasuke mostraron sus dōjutsu, viendo la esfera de energía que rodeaba a Naruto, sorprendiéndolos.
“¿Qué sucede, Kakashi?”, preguntó Asuma, confundido al ver la mirada de sorpresa del peliblanco.
“Nada”, respondió, no queriendo dar detalles.
“Maldición”, dijo Kiba tomando distancia.
“¡Akamaru!”, gritó mientras lanzaba dos bombas de humo, tapando la vista de Naruto.
Este no se inmutó; al contrario, cerró sus ojos expandiendo más su En hasta cubrir gran parte del escenario, lo que junto a su ojo de Kagura ahora le permitía ver mejor que con sus ojos.
“Gatsūga”, se escuchó la voz de Kiba, solo para sentir el ataque entrante desde dos puntos distintos.
Naruto volvía a esquivar como si nada, dejando que los ataques pasaran cerca de él, tratando de mejorar cada vez más en el uso de sus habilidades, sintiendo cada detalle, desde el movimiento físico hasta el de su chakra.
“Ahora está acabado”, dijo Kurenai con una sonrisa.
Sabía que Kiba tenía la ventaja por sus sentidos mejorados; Naruto no tenía manera de saber por dónde entraría el ataque.
Sin embargo, la reacción de Hinata y Kakashi la tenía preocupada, y ahora que lo veía, todos los que tenían dōjutsu estaban con sus ojos fijos en el campo, con una mirada extraña que iba desde la incredulidad hasta la confusión.
No sabía qué estaban viendo, pero algo en su interior le advertía que este combate no era tan simple.
Ahora que lo notaba, no escuchaba el sonido de Naruto quejándose o gritando; desde el inicio del combate no había recibido ni un golpe.
Kiba se estaba frustrando.
Apenas podía rozarlo, además de que algo en él le decía que Naruto no lo estaba tomando en serio.
Naruto, ya cansado de esto, vio que eso debería bastar para que Kiba se luciera, por lo que dejó de esquivar.
Al instante en que tanto Akamaru como Kiba atacaron, activó su barrera.
El ataque era fuerte, pero la barrera también, por lo que resistió, dejándolos a los dos seminoqueados.
Naruto aprovechó la oportunidad para envolverlos con sus cadenas y, usando su chakra raiton, los electrocutó hasta dejarlos fuera de combate.
Kurenai estaba en shock.
No esperó escuchar los gritos de Kiba; no sabía qué pasó, pero después de ver cómo una ráfaga de viento disolvía el humo, Naruto salió caminando como si nada, sin heridas ni muestras de mucho esfuerzo.
“Ganador: Naruto Uzumaki”.
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