Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 46
- Inicio
- Todas las novelas
- Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
- Capítulo 46 - 46 Capítulo 46
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
46: Capítulo 46 46: Capítulo 46 Era una mañana tranquila, el sol estaba casi en lo alto mientras una fresca brisa recorría el campo.
Al lado, Haku se encontraba observando cómo un ejército de clones de Naruto se entrenaba, algo que ya era normal para ella en este punto.
En este tiempo, ella acompañaba a Naruto a visitar a Hinata, pues en el poco tiempo que se conocieron llegaron a congeniar muy bien, en especial porque ambas tenían una personalidad tranquila.
Ella estaba preocupada por la Hyūga; su estado aún era delicado y Naruto no había parado de culparse a sí mismo.
Había pasado casi una semana desde el examen en el Bosque de la Muerte, aproximadamente cuatro días desde que Kakashi había rechazado entrenar a Naruto, con el argumento de que tenía que concentrarse en Sasuke.
Según escuchó, otro maestro se le asignaría para su entrenamiento, pero tardaría en llegar.
Haku observaba con preocupación al otro lado, donde estaba el Naruto real; su cuerpo estaba casi destrozado.
Desde que llegó no dejó de entrenar con más fuerza, usando los métodos más extremos de los Zoldyck para poder mejorar.
Haku volvió a concentrarse en lo que hacía: un bálsamo que le enseñó Hinata para las heridas, que usaba su clan.
El sonido del mortero machacando las plantas no logró distraerla de sus pensamientos.
Karin, quien había llegado con Naruto, solía tener una personalidad dura y espinosa; a menudo se hallaba actuando con altivez o enojo.
Haku había hecho lo posible por llevarse bien con ella, pero la pelirroja seguía teniendo sus roces con ella.
Al menos así fue hasta que una noche la halló oculta tras unas sábanas, llorando en silencio.
Naruto aún estaba dormido debido al cansancio del entrenamiento, por lo que no se dio cuenta.
Ella se acercó a verla solo para descubrir que la chica estaba teniendo pesadillas.
Haku no dijo nada; solo se marchó y regresó unos minutos después con una taza de té.
Se quedó en silencio junto a la chica hasta que volviera a dormirse, consolándola en la noche.
A la mañana siguiente, Karin apareció con una mirada incómoda y sonrojada.
“G-gracias”, dijo antes de salir corriendo.
Desde entonces, la chica dejó de ser tan áspera con ella, aunque aún tenía sus momentos.
Eran situaciones como esta las que le mostraban que ella no era la única; este mundo estaba roto y había muchas personas, muchos niños que sufrían al igual que ella o Karin lo hicieron, y Naruto parecía tener un don para atraer a las personas rotas a su alrededor.
Sin embargo, “Naruto”, susurró preocupada.
Naruto le había contado lo ocurrido en el bosque y en la oficina del Hokage, y aunque solía actuar con tranquilidad, ella ya se había dado cuenta hacía un tiempo de que Naruto tenía la mala costumbre de acumular y encerrar todo hasta que explotaba.
Por lo que veía, solo era cuestión de tiempo.
Terminó de mezclar la pomada antes de envasarla y procedió a recoger los materiales.
“Naruto-kun, es hora de un descanso”, alzó su voz para llamar su atención.
Empezó a hacer esto desde que notó que Naruto solía perderse en sus entrenamientos hasta el punto de olvidarse de lo demás, incluso de comer.
“Ah, en un minuto, casi termino”, respondió el pelirrojo, quien continuaba soportando golpes de sus clones mientras empujaba una enorme roca envuelta en sellos para restringirla.
Naruto continuó empujando hasta que avanzó unos metros más antes de dejarla.
“¡Demonios!
Aún estoy lejos de alcanzar los diez metros”, dijo como si fuera algo normal que un niño de trece años pudiera empujar una roca que pesaba aproximadamente cuatro toneladas.
Sabía que estaba tratando de emular las Yomi no Mon, pero eso era demasiado.
Naruto estaba abusando de sus capacidades regenerativas y sobreesforzándose, y eso la tenía preocupada.
Haku había querido advertirle varias veces, pero Naruto era muy terco; cuando se proponía algo, continuaba hasta el final.
“Yo creo que fue impresionante”, dijo Haku con una suave sonrisa mientras Naruto se secaba el sudor de la frente.
“Todavía no.
Killua podía abrir hasta la quinta puerta, pero yo apenas puedo con la primera”, dijo Naruto, frustrado.
“Él tuvo mucho tiempo para entrenar, casi desde su nacimiento”, dijo Haku.
Sin embargo, Naruto no escuchó.
“Sí, pero él era un humano normal, mientras que nosotros somos ninjas con chakra reforzando nuestros cuerpos”, dijo Naruto.
“Aun sin nen, Killua podía abrir hasta la tercera puerta”.
“Naruto”, dijo Haku con un tono de súplica.
“Lo sé”, Naruto suspiró resignado.
Sabía que estaba preocupando a Haku, pero no podía detenerse.
Cada vez que lo hacía, las imágenes de Orochimaru y Hinata en el hospital lo atormentaban.
“Solo siento que, si no me esfuerzo más, entonces caeré en un pozo y empezaré a asfixiarme”, confesó Naruto mientras se tumbaba en el suelo.
“Hasta ahora me he esforzado, he aprendido poderes y técnicas de otros mundos, pero siento que no he avanzado”.
Haku se acercó a abrazarlo.
“Naruto, estás apresurándote demasiado”, dijo ella con delicadeza.
“Apenas has comenzado tu camino, pero ya quieres llegar a la meta.
Si sigues así, solo terminarás haciéndote daño”.
“Estoy sudado”, murmuró Naruto, avergonzado por la cercanía de Haku.
“Sabes que eso no me molesta”, dijo ella como si estuviera hablándole a su hermano menor.
“Aunque un baño no te vendría mal”.
“¡Apestas!”, se burló.
Naruto la miró con incredulidad, confusión y diversión.
“Qué cruel”, dijo antes de reírse.
“Tienes razón, me tomaré un descanso”.
“Por cierto, no he visto a Karin”, preguntó Naruto.
“Aún sigue durmiendo; parece que no es de las que madrugan mucho”, dijo Haku, divertida.
“¿Pesadillas de nuevo?”, preguntó Naruto, preocupado.
Desde la primera vez que Haku lo descubrió, ambos se turnaron para ayudarla cada vez que tenía terrores nocturnos.
Ya habían notado las marcas de mordidas, ya que Karin siempre usaba ropa muy abrigada, aun para el calor de Konoha.
“Sí, parece que lo que sea que le hicieron en la aldea de la Hierba terminó afectándole mucho.
Sus marcas no hacen más que recordarle constantemente ese hecho”, dijo Haku, preocupada.
“Tal vez con Body Tun Up”, murmuró Naruto.
“¿Piensas unirla al sistema?”, preguntó curiosa.
“No lo sé, pero a este paso es el método más rápido para curar sus marcas y darle un seguro para superar sus traumas”, dijo Naruto.
“Quería usarlo para curar a Hinata, pero no quiero usar el sello; preferiría usar un contrato cuando despierte”.
“Confías demasiado en ese sistema, Naruto; no sabemos de dónde salió ni sus intenciones”, dijo Haku.
“Por lo que he visto hasta ahora en los foros, parece que solo lo usan para sus intereses y entretenimiento.
Creo que solo me eligieron porque querían ver una versión de mí más consciente”, dijo Naruto con una risa crítica.
“Creo que se cansaron de que mi falta de conocimiento me hiciera actuar como un justiciero o algo así”.
Naruto era consciente de sí mismo y nunca dejó de sospechar del sistema.
“Además, ya estoy atado a él, por lo que, entre más rápido me adapte, mejor”.
“Aun así, es fácil dejarse llevar por cosas como esta, que te otorgan poderes”, dijo Haku.
“Hace unos días te estabas volviendo más confiado y arrogante, pero ahora estás más apagado”.
Naruto hizo una mueca.
“Sí, creo que se me subieron los humos.
Olvidé que el poder bruto no lo es todo.
Además, aún existen personas más fuertes, por eso debo seguir entrenando”.
Haku lo miró unos momentos antes de suspirar.
“Deberías confiar más en quienes te rodean; no estás solo, Naruto-kun”, dijo mientras acariciaba su cabeza.
Su pelo seguía siendo tan suave como siempre.
“Lo sé, pero no quiero que te lastimes.
Verte así en el puente… yo…”.
La voz de Naruto se cortó con dolor.
“Entonces, ¿por qué haces que te vea en ese estado también?
No solo eres tú, Naruto-kun, a mí también me duele”.
Sus ojos se humedecieron mientras hundía su rostro en el cuello de Naruto para ocultar su expresión.
“Lo siento, Haku-chan”, dijo Naruto reflexionando sobre sus palabras.
Era cierto, no estaba solo; tenía a Haku de su lado.
“¿Podrías ayudarme en mi entrenamiento?
Prometo no exagerar”, preguntó esperanzado.
“Me gustaría, Naruto-kun”, dijo Haku antes de separarse de él.
“Pero por el momento, vamos a comer.
Y date una ducha… no mentía cuando dije que apestabas a sudor”.
Dijo esto con una sonrisa, sacándole la lengua juguetonamente.
Naruto corrió detrás de ella, también con una sonrisa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com