Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 47
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47: Capítulo 47 47: Capítulo 47 Capítulo 47 “Demonios, cómo es que tu comida es tan jodidamente buena”, preguntó Karin sorprendida sin dejar de comer.
“Soy así de bueno”, dijo Naruto con una sonrisa presumida.
“Mmhp”, se quejó Karin desviando la mirada con un sonrojo.
“Entonces, ¿qué tal va tu entrenamiento?”, preguntó Karin.
“A esta hora normalmente ya Haku-chan tendría que arrastrarte para que descansaras”, se burló.
Naruto se rió entre dientes.
“Bueno, ya me dejó advertido”, se burló Naruto.
“Por cierto, ¿qué quieres hacer ahora?”, preguntó Naruto.
“¿Eh?”, Karin estaba confundida.
“Bueno, te pregunto qué quieres hacer de ahora en adelante.
¿Quieres seguir siendo ninja o hacer otra cosa?
Incluso podría enseñarte sobre técnicas Uzumaki y fuinjutsu”, Naruto dijo lo último con emoción.
Realmente, desde que aprendió fuinjutsu, se había enamorado de la disciplina, en especial por cómo podía usarlo para crear lo que quisiera.
“¿Te refieres a que me enseñarías a crear esas extrañas cartas que siempre usas?”, preguntó Karin incrédula.
“No son extrañas, son increíbles”, dijo Naruto con un puchero.
Karin puso los ojos en blanco mientras Haku se reía desde un lado.
“Vi cómo una explotó congelando todo a su alrededor”, dijo Karin.
“Como dije, increíble”, presumió Naruto.
Jutsus sellados en cartas fue difícil de hacer; desde que vio algunas herramientas ninja en la tienda con esa capacidad, trató de crearlas.
Por suerte, muchos clones y algo de tiempo lograron hacerlo.
“¿Y qué hay de tu entrenamiento?”, preguntó Karin desviando el tema, pues ni ella misma sabía qué quería hacer.
Su experiencia como ninja era minúscula y sus habilidades no eran las mejores, pero aun así quería ser capaz de defenderse.
“Quiero entrenar”, dijo Karin avergonzada.
“Quiero ser más fuerte”.
Al vivir con ellos, Karin se dio cuenta de que solo volviéndose fuerte podría deshacerse de sus miedos, al menos eso creía.
“Bien, vamos, tengo mucho que enseñarte”, dijo Naruto emocionado.
“Pero será después, ahora deberías concentrarte más en entrenar para el examen”, dijo Karin más firme.
“Está bien, usaré algunos clones para algunas cosas, además de que ya he aprendido todos los jutsus de los pergaminos que tenía”, dijo Naruto como si nada.
“Te sorprendería cuán versátiles son los clones, en especial para aprender cosas”, presumió.
“Entonces quiero aprender eso”, dijo Karin emocionada.
La forma en que Naruto la usaba era aterradora; podía aprender cosas con una velocidad monstruosa.
“Aun así, te advierto no crear tantos de golpe.
Primero crea una pequeña cantidad y ve probando desde ahí o te harás daño”, advirtió Naruto.
“Yo también podría ayudar, para que puedas realizar sellos de una mano, es muy útil durante un combate”, dijo Haku con una sonrisa.
“Bien, está decidido, vamos a entrenar todos juntos”, dijo Naruto emocionado.
Esa tarde, Naruto, Haku y Karin estuvieron en el campo de entrenamiento.
Naruto tenía varios sellos restrictivos en su cuerpo, mientras mantenía Ten y Ren activos.
“Debería tratar de entrenar más mi emisión, pero para el combate es mejor mejorar intensificación”, murmuró Naruto.
“Espera”, dijo Karin jadeante.
Ella no tenía mala condición física, pero seguirle el ritmo a Naruto, y más cuando también llevaba algunos de sus sellos.
A un lado, Haku también corría manteniéndose en igualdad con Naruto, sin embargo ella también estaba empezando a fatigarse.
“Vamos, una o dos vueltas más”, dijo Naruto acelerando el paso.
Karin solo se resignó y continuó.
‘Para qué abrí mi bocota’.
“Vamos, Karin-chan, solo faltan cinco”, dijo Naruto mientras su cuerpo estaba elevado en el aire, mientras emitía su aura desde su palma.
“¿Cómo demonios haces eso?”, dijo Karin incrédula.
Esto ya era ridículo, Naruto estaba flotando mientras hacía flexiones con una mano.
“Concéntrate”, gritó Naruto.
Más tarde en el día se veía a Karin acostada en el suelo, jadeante.
“Tú, maldito enfermo”, se quejó.
“¿Qué clase de resistencia monstruosa es esa?” Naruto a un lado se reía incómodo, como estaba emocionado terminó exagerando en el entrenamiento con Karin.
“No fue para tanto”, dijo Naruto, quien tenía la mirada cansada.
Había probado su Gyo junto a su electricidad para mejorar su modo Godspeed; era capaz de mejorar su percepción y la velocidad de procesamiento de información, pero era molesto tener que entrar en ese modo todo el tiempo solo para mejorar su visión.
Por lo que empezó a querer mejorar sus ojos como si fueran un dōjutsu, pero era más difícil, ya que para lograrlo tenía que mejorarlo todo: sus nervios ópticos, su cerebro, ajustar el voltaje a niveles seguros y aumentar los encuadres.
Era como tratar de mejorar una pantalla para que utilice más hertz.
Sin embargo, eso era difícil; la mejora no era mucha y pasar más de ahí era peligroso.
Sin embargo, con intensificación era posible, y era bueno que Killua tuviera una doble afinidad.
Aun así, sus ojos estaban cansados y una terrible jaqueca le impedía continuar.
Resistencia al estrés estaba trabajando horas extras para contrarrestar los síntomas, por lo que terminó el entrenamiento más temprano en el día, para suerte de Karin.
“Ya, ya, no estuvo tan mal”, trató de mediar Naruto.
“Díselo a mi maldito cuerpo adolorido”, se quejó Karin.
“Creo que un viaje a las aguas termales no estaría mal”, dijo Haku, algo a lo que Karin estuvo de acuerdo, ya que aunque no le gustaba mostrar su piel marcada, en esta ocasión estaba tan cansada que simplemente no le importaba, solo quería relajarse.
“Okay, entonces una carrera hasta allí”, dijo Naruto con una mirada divertida.
“Ni lo pienses, maldito maniaco.
Si quieres correr, hazlo tú solo”, gritó Karin frustrada.
Naruto se rió de sus expresiones antes de acercarse.
“Okay, no te molestes, era una broma”, dijo antes de acuclillarse de espaldas a ella.
Karin no lo entendió hasta que Naruto volteó su rostro para verla.
“Sube, te llevaré”, dijo con una sonrisa cálida.
Karin, con vergüenza, se subió en la espalda de Naruto y empezaron los tres a caminar en dirección de las aguas termales para un merecido descanso.
Karin asentó su cabeza contra la espalda de Naruto.
‘Qué cálido’, pensó mientras cerraba los ojos para disfrutar del momento.
Poco a poco, en su mente empezó a pensar que si todos los entrenamientos terminaban así no estaría mal esforzarse un poco más, con tal de sentir esa calidez.
Naruto y Haku estaban empezando a entrar poco a poco en su corazón y asentarse como familia.
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