Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 51

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
  4. Capítulo 51 - 51 Capítulo 51
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

51: Capítulo 51 51: Capítulo 51 Haku estaba parado frente a una puerta con una bandeja con comida en sus manos, su mirada preocupada y sus dudas de llamar se vieron interrumpidas por una voz.

“¿Aún no ha salido?” preguntó Karin a su compañera.

“No” dijo Haku con una voz preocupada, “apenas ha tocado su desayuno” murmuró.

“Ese idiota, haciéndote preocupar” se quejó la pelirroja, sin embargo su mirada cambió también a preocupación.

“¿Sabes qué le pasó ayer?” preguntó, preguntando saber por qué Naruto estaba en ese estado.

“Jiraiya-sama lo trajo dormido, cuando lo vi aún tenía rastros de lágrimas” dijo mientras sus nudillos se regresaban blancos por la fuerza con la que apretaba la charola, no sabía qué había pasado, pero aún así le dolía verlo en ese estado.

“Creo que mejor lo dejamos descansar”, dijo Karin, dándole tiempo a solas a su primo.

Haku, reticente, se retiró también, pero no sin antes voltear a ver la puerta cerrada.

Naruto, al otro lado, escuchaba con atención.

Un suspiro salió de él, disipando parte de su incomodidad.

No era que no quisiera verlas, solo necesitaba un tiempo a solas.

Empezó a ver videos de su madre y, por lo que veía, el tenía una personalidad cercana a ella.

El mismo tic, la misma sonrisa, la misma intensidad.

Naruto no podía dejar de verla, y lo que más le dolió fue escuchar sus últimas palabras.

Con esa escena no solo lo golpeé con fuerza, sino que también le confirmó la identidad de su padre.

Sus brazos rodearon sus piernas mientras hundía su cabeza en las rodillas.

Debía calmarse con lo siguiente que quería hacer.

Cerrando los ojos se concentró en su sello; pronto la sensación de humedad y aire estancado inundó sus sentidos.

Aun si no era real, este lugar era muy incómodo.

Naruto se puso de pie, comenzando a caminar en dirección al sonido de una extraña risa.

El sonido de goteos y la poca iluminación generaban un ambiente lúgubre; sus pasos resonaron demasiado para su gusto mientras avanzaba.

Pronto estuvo frente a frente con unos enormes pilares rojos que conformaban una reja.

Un ojo rojo enorme se abrió y se enfocó en él, mientras un chakra rojo y un instinto asesino abrumador llenaron el lugar.

Naruto desplegó su nen y chakra a máxima potencia para resistir; una gota de sangre resbaló de su boca cuando sus dientes mordieron su labio en busca de calmarse.

“Enano” dijo una voz ronca y profunda, “veo que mi carcelero al fin se digna a venir” dijo con un tono entre divertido y hostil.

“¿A qué debo tal honor?” dijo con sarcasmo.

Naruto solo lo observó en silencio.

“Así que tú eres el Kyūbi, ¿eh?” dijo sin mostrar una emoción visible.

“Deja de interferir con mi chakra” dijo Naruto.

Realmente no sabía qué esperar de este encuentro, no tenía un plan concreto o algo que quisiera decirle.

Aun si era el ser que mató a sus padres, por lo que vio fue encerrado por razones injustas, desde su punto de vista.

Kurama se rió del peculiar mocoso.

“¿Y por qué haría eso?” se burló.

“No quiero ser tu enemigo” dijo Naruto, ganándose una carcajada del bijū antes de que un fuerte golpe resonara.

El zorro golpea las rejas con fuerza.

“Entonces libérame” rugió.

“Hazlo y te mataré sin dolor”.

Naruto hizo una mueca; resistir su seda de sangre estaba mermando su energía.

“Es por esa actitud que te encerraron en primer lugar… Kurama” dijo su nombre con duda.

Kurama se detuvo un momento antes de arremeter con fuerza contra los barrotes.

“No digas mi nombre con tu sucia boca, basura insignificante” rugió con furia.

“Tú no tienes ese derecho”.

“Como dije, no quiero pelear contigo” trató de calmarlo Naruto; Sin embargo, Kurama seguía rugiendo e insultándolo sin parar.

Una vena se estaba formando por la ira.

“Oye, zorro apestoso, ya cállate, ¿quieres?” gritó ahora enfadado.

“Estoy tratando de ser amable y me vienes con eso, jódete.

Si quisiera, podría volverte mi perro fiel”, gritó Naruto.

“¡Tú, maldito mocoso, te mataré!

¿Crees que un ser insignificante como tú podrías siquiera hacerme algo?” dijo con arrogancia.

“Claro que puedo, tengo mis métodos para hacerlo”, dijo enfadado.

“¿Ah, sí?

¿Esa extraña pantalla?” dijo divertido, sorprendiendo a Naruto.

“¿Qué?

¿Pensaste que no lo sabría?” Kurama se rió específicamente.

“No hay nada que se escape de mi vista, mocoso.

Soy el gran Kyūbi”, dijo con orgullo.

Eso fue suficiente para sacar a Naruto del shock.

“Sí, cómo no.

Sé cómo funciona el sello y las reglas del sistema.

La única razón por la que no te he atrapado es porque no quiero una bola de pelos gigante buscando caricias” se quejó Naruto.

Kurama se detuvo.

Había visto a través de los ojos de Naruto de lo que este sello era capaz, pero para usarlo tendría que acercarse, por lo que mientras se mantuviera en guardia todo estaría bien.

Naruto captó las emociones del bijū y una sonrisa se formó en sus labios.

“Sabes bien que existen otros métodos” dijo Naruto con burla, haciendo erizar a Kurama.

“Atrévete, mocoso, y no lo dejaré pasar” advirtió esta vez sin nada de arrogancia ni pretensión.

Era una amenaza cruda, y por sus ojos Naruto notó que aun si le costaba la vida, Kurama buscaría la manera de matarlo si solo intentaba usar el sello del sistema.

“Tranquilízate, ¿quieres?

Si quisiera usarlo ya lo habría hecho”, dijo Naruto, pero aún así Kurama no se calmó.

“Como dije, no quiero ser tu enemigo” dijo una vez más.

“Je, ustedes humanos son indignos de confianza, todos solo buscan lo mismo”, dijo Kurama con odio.

“Anhelan tanto mi poder, buscan maneras de matarse sin sentido.

No son más que una raza repugnante que estaría mejor muerta”.

Naruto sospechó ante el odio crudo del bijū.

Había leído la información del sistema, por lo que sabía cómo es que Kurama llegó a ser así.

“No niego que la mayoría son así, pero a mí no me interesa” dijo con determinación.

“Si has visto el sistema, deberías saber de lo que es capaz.

Existen seres más fuertes que tú.

Si quisiera más poder, ¿por qué lidiaría contigo en vez de ir al sistema, que parece más cooperativo que tú?” Kurama pareció dudar.

“Además de que puedo liberarte” dijo Naruto, sorprendiéndolo, “siempre y cuando dejes de causar problemas”.

Sin embargo, el ceño fruncido del zorro se profundizó.

“¿Por qué harías algo así?

¿Qué buscas, mocoso?” preguntó con cautela.

“No busco nada, pero yo tampoco quise que te sellaran en mí, así que estamos en el mismo barco.

Tal vez no tan malo de mi parte, pero aun así lo mantengo” Naruto cruzó sus brazos mientras miraba a Kurama a los ojos.

“No quiero controlar tu voluntad, pero tampoco quiero ser quien aprisione a otros”.

“Vi que vendiste a esos humanos” dijo Kurama, sin creerle, aun si sus habilidades le decían que hablaba con la verdad.

“Eso era escoria, no humanos”, dijo Naruto.

“Puede que no me creas ahora, pero te mostraré en el futuro que digo la verdad”.

Naruto mostró una pequeña sonrisa.

Por lo que sabía, su contraparte llegó a llevarse bien con el bijū hasta el punto de que ambos se consideraban familia, y Kurama se sacrificó por él.

Aun si no vio la serie, la información de las plantillas y los foros ayudaron bastante.

“Hmp” el zorro resopló a la vez que cerraba el vínculo.

Naruto fue echado del sello a la fuerza.

“Qué testarudo” murmuró.

Sin embargo, pronto sintió el cambio: su chakra ahora fluía más tranquilo.

Naruto cerró los ojos, sintiendo cómo el flujo de chakra se volvía más sereno.

“Gracias” murmuró, esperando que el bijū lo haya escuchado.

Sabía que tomaría tiempo para hacer que el zorro confiara en él, pero valdría la pena.

Quería hacerse amigo de quien estuvo con él desde su nacimiento, aun si no fue por su elección.

Ahora tocaba la prueba más dura: disculparse con Haku y Karin por preocuparse.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo; Haku daba miedo cuando se enojaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo