Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 66
- Inicio
- Todas las novelas
- Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
- Capítulo 66 - 66 Capítulo 66
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
66: Capítulo 66 66: Capítulo 66 Un silencio incómodo se cernió en el pasillo.
Naruto miraba a Jiraiya confundido por cuándo llegó, pero al darse cuenta de su posición se levantó antes de empezar a forzar a las llamas a disiparse.
Su espalda dolía como el infierno, pero poco a poco estaba empezando a sanar.
Realmente su regeneración se había vuelto monstruosa, y estaba seguro de que, si liberaba la espada, entonces regenerar un brazo o una pierna no sería imposible.
“Interesante, una forma de usar el chakra tan peculiar.
No, una energía tan parecida al chakra y unas llamas que no están compuestas de él”, dijo Itachi analizando a Naruto.
“Realmente, Naruto Uzumaki, has aumentado el grado de prioridad de captura”.
“Así que ustedes son de Akatsuki, ¿eh?”, dijo Jiraiya con un semblante serio.
“Dime, ¿es cierto que están reuniendo a los bijū?, ¿qué planean?”.
Kisame terminó de desenvolver su espada, viéndola más calmada, pero una parte de ella seguía herida.
“Dejémonos de tanta cháchara, matémoslo y vayámonos”, dijo Kisame impaciente.
“No, nos retiramos.
Después de todo, esa persona no es un cualquiera”, dijo Itachi llamando la atención de Kisame.
“Es uno de los legendarios Sannin; si peleamos, moriremos”.
“No crean que los dejaré escapar, me aseguraré de sacarles todas las respuestas”, dijo Jiraiya empezando a trazar sellos.
“Jutsu de invocación: estómago del sapo de la montaña”.
El pasillo empezó a cambiar y a tomar forma de carne, que absorbió a Sasuke de inmediato.
Kisame e Itachi se pusieron en guardia antes de salir corriendo.
Las paredes carnosas se expandían rápidamente por el pasillo, cerrándoles la salida.
Sin embargo, Itachi activó su Mangekyō para destruir el único punto aún no transformado.
“Amaterasu”.
Pooooomm.
Una fuerte explosión resonó.
Para cuando Jiraiya y Naruto llegaron, solo vieron unas llamas negras envolver el filo de la salida.
“¿Qué son esas llamas?”, preguntó Naruto.
Jiraiya observó que el niño seguía pálido.
“No lo sé, pero presiento que son peligrosas.
Por el momento, no te acerques”.
Sacó un rollo y empezó a trazar kanjis.
Después de terminar, realizó los sellos de manos y la llama negra fue absorbida por el pergamino.
Naruto se quedó viendo la llama y algo dentro de él resonó.
‘Llamas negras…’, pensó, recordando el conocimiento de Rin.
Él también había visto llamas negras.
Lastimosamente, Rin no era de los más listos ni estudiosos, por lo que apenas tenía conocimientos que no fueran de batalla o cocina.
“Listo, eso debería bastar”, dijo Jiraiya.
“Ahora tú y yo tenemos una charla pendiente”.
Esta vez se volteó a ver a Naruto, quien veía el rollo con deseo.
“Olvídalo, mocoso, eso es peligroso”, dijo guardando el rollo.
“Chee, tacaño”, resopló Naruto.
“Basta de eso, vamos.
Aún hay que revisar a tu compañero, además de que aún tienes que decirme qué fue eso”.
El tono de Jiraiya no dejaba opción de negarse.
“¡Huracán de la Hoja!”.
Un grito resonó seguido de una patada en la cara de Jiraiya que lo mandó a volar.
“¡La grandiosísima bestia verde de Konoha hace su entrada!”, dijo.
Solo para terminar de ver el rostro de Naruto, sorprendido, pasar a la risa.
Cuando se dio cuenta, vio que había pateado al Sannin.
Después de unos momentos incómodos donde Naruto no paró de reír, “Lo siento mucho, Jiraiya-sama, no fue mi intención”, dijo el jōnin avergonzado.
“Es que, como no podía arriesgarme a ver a los ojos a ese Uchiha, utilicé mi bandana para tratar de localizar su ubicación, y solo vi dos sombras”.
“Tarado, mira cómo me dejaste la cara.
¿Qué pensarán las chicas si me ven así?
¿Que no tienes cerebro?”, Jiraiya continuó regañando al jōnin, quien se encogía avergonzado.
“Como si antes te prestaran atención, anciano”, dijo Naruto a un lado, aún con una sonrisa.
“Cállate, mocoso, que no he terminado contigo”, continuó furioso el Sannin.
Naruto suspiró.
Una vez Jiraiya se calmó, Guy procedió a contarle sobre el ataque a Konoha y el estado de Kakashi antes de retirarse con Sasuke en brazos.
“Tenemos que ayudarlos”, dijo Naruto preocupado.
Se sentía responsable de todo esto; después de todo, lo buscaban a él.
“Cálmate, mocoso, eso haremos.
La persona que estamos buscando es conocida por sus legendarias técnicas de curación.
Entre más rápido la encontremos, antes se curarán tus amigos”, explicó Jiraiya.
“Ahora dime qué fue todo eso, y no me mientas.
Sé que has estado ocultando cosas”, dijo Jiraiya.
Naruto parecía un niño que había sido atrapado con las manos en el tarro de galletas.
Aunque no lo admitiera, había cogido cariño por Jiraiya y no quería que lo rechazara.
“Yo—”.
“Dime, ¿el Kyūbi te ha hecho algo?”, preguntó Jiraiya interrumpiéndolo.
“Naruto, sabes que no se puede confiar en esa criatura.
Solo busca aprovechar cualquier oportunidad para escapar”.
La seriedad de Jiraiya contrastaba con la preocupación por Naruto.
“No es tan malo”, murmuró Naruto.
Desde que le ayudó con Shukaku, Naruto había pasado a saludar a Kurama, quien siempre lo mandaba botando.
Para agradecerle, le había dado un acceso limitado a la pantalla de la compañía solo para que pudiera ver videos o cosas así, pero Kurama siempre lo mandaba botando cada vez que veía algo, diciendo que no lo interrumpiera.
“Naruto”, reprendió Jiraiya.
Suspirando, Naruto habló: “No es el Kyūbi”, dijo haciendo una mueca por el título.
“Simplemente despertaron en mí.
Cada vez que estoy cerca de la muerte o en casos de estrés extremo, mi cuerpo cambia”.
Ya había pensado en esto por mucho tiempo, pues su cuerpo ya no era humano y era obvio que terminarían por descubrirlo.
Los ninjas eran desconfiados por naturaleza y se cuestionaban todo.
“¿Me estás diciendo que simplemente despertaste la capacidad de volverte una antorcha azul y usar una extraña energía?”, preguntó Jiraiya incrédulo.
“Bueno, no podría haberlo dicho mejor”, dijo Naruto con una sonrisa, pero al ver la expresión de Jiraiya notó cómo no le creía.
“Mira, no sé por qué pasa esto, pero sé que hasta ahora solo me ha hecho más fuerte.
Además, yo tampoco tuve un nacimiento normal.
¿O me dirás que todos los jinchūriki tuvieron un nacimiento tan particular como yo?”.
Si Naruto echaría la culpa a eso.
Después de todo, Jiraiya sabía mejor que él que Naruto nació de una jinchūriki y que apenas salió fue convertido en uno.
Además, el sello filtraba chakra del zorro.
Todo esto era algo que no había ocurrido antes en Konoha, por lo que no sabían cómo pudo afectar a Naruto.
“Está bien, morderé el anzuelo, pero ten en cuenta que, si sientes que es peligroso, me avisarás”, dijo Jiraiya.
Naruto se sintió conmovido por la preocupación de su mentor.
“Y por si acaso, ¿no tendrás alguna manera de atraer a algunas chicas lindas para mí?
No sé, solo dímelo, sabes que puedes confiar en mí”, dijo Jiraiya con una sonrisa pervertida.
Al instante, toda la admiración se convirtió en ira.
“Jódete, maldito pervertido”, dijo Naruto azotando su cadena contra el Sannin, quien salió corriendo, siendo perseguido por un Naruto furioso.
“¡Devuélveme mi admiración, maldito anciano!”.
“¡Jajajajajaja!
Yo solo decía”.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com