Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 83

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
  4. Capítulo 83 - 83 Capítulo 83
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

83: Capítulo 83 83: Capítulo 83 En una habitación apartada, se encontraba una rubia junto a un niño pelirrojo con las manos brillando; en la mesa, un pez que no se movía.

“Sabes que tienes que curar el pez, no freírlo”, dijo Tsunade irritada.

“Hey, eso intento, es difícil ¿sabes?”, se quejó Naruto.

“Además de que tengo que dividir mi atención”, murmuró.

Naruto se encontraba actualmente aprendiendo con Tsunade Senju, quien se había tomado un tiempo en su nueva agenda para ayudarlo, en parte porque quería ayudar a Naruto y en otra porque le interesaban sus habilidades de curación naturales, y quería ver si podían crear un nuevo jutsu con eso.

“Muy bien, para, mocoso”, dijo la Sannin irritada frotando su entrecejo; suspiró frustrada.

“Deshaz el henge”, dijo sorprendiendo a Naruto, ya que le había prohibido hacerlo en la aldea por obvias razones.

“Pero…”, dijo Naruto dudando.

“Hazlo de una vez, este lugar está bloqueado por una barrera”, explicó.

Naruto disipó enseguida el henge en medio de una nube de humo; sus orejas y su cola pudieron moverse libremente.

“Ufff, sabes lo molesto que es tratar de tener mi cola rígida”, se quejó, “además de que tapar mis orejas distorsiona el sonido; si no fuera por las orejas humanas, sería difícil entender cuando alguien habla”.

“Ya deja de quejarte y continúa”, dijo Tsunade con los ojos en blanco.

“Qué desconsiderada”, murmuró Naruto.

Tsunade observaba a su nuevo estudiante; había encargado algunos de los estudios del cuerpo de Naruto a Shizune debido a que ella misma no tenía tiempo.

Hasta ahora, por lo que veía, Naruto era realmente extraño.

Ninguno de sus resultados tenía sentido con los exámenes anteriores: su cuerpo se volvió más denso y organizado, sus órganos trabajaban a una eficiencia inhumana y su sangre estaba impregnada con una energía desconocida.

Sus exámenes de sangre mostraron una capacidad regenerativa acelerada; era incluso igual o superior a su Byakugou.

En teoría, podría llegar a regenerar extremidades u órganos.

Su sistema nervioso mostraba un desarrollo en su conductividad presente en algunos ninjas de Kumo.

Además de poseer un metabolismo acelerado y presentar síntomas propios de entrenamiento con venenos, su cuerpo produce potentes anticuerpos capaces de contrarrestar múltiples venenos potentes conocidos.

Revisando su portapapeles, siguió estudiando los informes de Naruto.

‘Si pudiéramos aislar algunos componentes en su sangre’, pensó volviendo sus ojos al pelirrojo; su mente empezó a correr con ideas para nuevas medicinas.

Tres horas después, Naruto se encontraba saliendo del hospital enfurruñado.

Tsunade le había notificado sobre la decisión del consejo sobre su ascenso; al parecer se lo negaron debido a que supuestamente no estaba preparado para ello, además de que casi lo acusan de deserción, argumentando que salió de la aldea en medio de una invasión dejando clones para desconcertarlos.

Era un argumento estúpido, pero ellos se valieron de eso para frenarlo.

A pesar de que Tsunade logró desmentir muchos de ellos y someter a los miembros del consejo que propusieron aquello, aun así no logró convencerlos de su ascenso, por lo que se le daría un tiempo de evaluación especial para determinar si es apto o no.

Al pasar por el patio vio cómo se encontraba una Sakura llorando.

Naruto salió de sus pensamientos preocupado; suspirando, se acercó a consolar a su amiga pelirosa.

“Ramen especial Uzumaki”, ofreció Naruto a su compañera.

“¿He?”, Sakura estaba confundida.

“¿Naruto?”, preguntó sorprendida de encontrarlo ahí.

“Hola Sakura, no respondiste mi pregunta”, dijo agitando un bento.

Naruto había guardado varias comidas en su inventario que había cocinado con anterioridad, aprovechando que las cosas no se dañaban, aunque ahora le tocaba buscar una manera de expandirlo ya que, a pesar de tener un buen tamaño, no era realmente mucho y estaba casi lleno.

“Ha, no gracias, no tengo hambre”, dijo con una sonrisa; sin embargo, sus ojos aún estaban rojos por llorar.

Naruto la miró antes de meter su mano en su bolsillo y sacar un pañuelo disimuladamente de su inventario.

“Mira qué desastre”, dijo usándolo para limpiar el rostro de su compañera.

“Naruto, deja eso”, Sakura se quejó avergonzada de la forma en que su compañero la trataba como a una niña pequeña; sabía que no lo hacía por maldad, pero aun así era vergonzoso.

“Bien, bien, hazlo tú entonces”, dijo Naruto poniendo los ojos en blanco.

Sakura tomó el pañuelo.

“Ahora, ¿me dirías por qué estabas llorando?”, preguntó.

“No, yo… no es nada”, dijo la pelirosa; aun así, su mirada volvió a tornarse triste y empezó a lagrimear de nuevo.

“Pasó algo con Sasuke”, dijo Naruto más como una afirmación que como una pregunta.

“¿Él te dijo algo?”.

“No, yo…”, Sakura se mordió el labio.

“Fue mi culpa… lo molesté demasiado cuando estaba agotado”, dijo ella.

“Es solo que yo…”, su llanto empezó de nuevo, lanzándose a abrazar a Naruto quien devolvió el abrazo tratando de calmarla.

Una mirada seria empezó a posarse en su rostro.

Él mismo no era una buena persona, era consciente de ello; pero Sakura era su compañera y últimamente su amiga, y Sasuke podría estar enojado con el mundo o dolido por lo de su familia, pero eso no era razón para ser un bastardo con sus amigos.

Sakura se calmó después de un rato.

“Lo siento”, se disculpó por su arrebato.

“No te preocupes”, dijo Naruto sonriendo, “para eso están los amigos”.

Esto pareció sacar una sonrisa en la pelirosa.

“Entonces”, preguntó Naruto; sabía que esto podría volver a hacer que llore, pero realmente quería saber qué hizo Sasuke tan mal como para que Sakura reaccionara así.

“Bueno, yo…”, Sakura empezó a contar lo que ocurrió aquella mañana.

Hoy era el día en que Sasuke podría despertar; sin embargo, cuando fue a visitarlo con una canasta de comida, Sasuke terminó gritándole y golpeando la cesta, provocando que todo se desparramara por el suelo.

“Él dijo que alguien como yo nunca podría compararse con él…”, la voz de Sakura estaba entrecortada por la tristeza.

“Dijo que era débil y molesta, que no servía para ser ninja y solo lo retrasaba”.

Los puños de Naruto se cerraron con fuerza.

“Nunca lo vi tan alterado, pensé que debería estar triste por los rumores de que se encontró con su hermano… pero…”, las lágrimas caían gota a gota sobre el rostro contraído de dolor de Sakura.

“Amenazó con matar a mis padres, diciendo que así podría saber cómo se siente, aunque sea un poco, que solo era una niña inútil e ingenua que juega a ser ninja”.

Naruto posó su mano en su cabeza.

“No eres débil, Sakura”, dijo, pero sabía que solo le parecían palabras vacías.

“Tal vez no tengas una gran fuerza o ninjutsu nivel Kage o un linaje mágico”, sin embargo, cambió de tema al verla agachar la cabeza, “pero eres inteligente, tienes un gran control de chakra y puedes analizar cosas mejor que yo”, alabó.

“Además de que tienes un gran corazón y un carácter bueno, eso no es algo que se obtenga entrenando”.

“La fuerza y el poder no son cosas iguales.

Uno es tu capacidad de avanzar pese a todo y eso es algo que ya tienes”, dijo poniéndose frente a frente y acuclillándose para verla a los ojos.

“Y el poder es algo que se gana con tiempo y esfuerzo, y un poquito de talento, pero no es algo de lo que carezcas; solo te falta buscar tu camino y crecer”.

Sakura se sonrojó un poco por las palabras de su compañero.

“Gracias, Naruto”, dijo sinceramente.

“Está bien, no dije nada que no fuera verdad.

Pero en serio, si tanto te molesta no tener poder, entonces podrías venir a entrenar a mi casa; Haku, Karin y yo podríamos ayudarte”.

Un pensamiento invadió su mente antes de ofrecerlo; era un mensaje de ambas enviado a través de su nuevo vínculo.

“Y en cuanto a Sasuke, bueno, es un idiota; pero ahora es un idiota dolido y frustrado, por lo que solo descargó todo en la primera persona que vio, solo no le hagas caso”.

Pronto ambos empezaron a charlar más animadamente hasta que Naruto observó cómo Sakura se iba a casa ya más tranquila.

Sin embargo, la mirada de Naruto se volvió más seria y peligrosa.

‘Creo que tendré que tener una charla con cierto idiota’, pensó mientras volvía a entrar al hospital pensando en cómo colarse, ya que ya pasó la hora de visita.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo