Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 84
- Inicio
- Todas las novelas
- Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
- Capítulo 84 - 84 Capítulo 84
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
84: Capítulo 84 84: Capítulo 84 En un cuarto solitario, la luz del sol empezaba a descender, una sombra se cernía sobre un pelinegro que yacía sentado en una camilla con la cabeza gacha, una expresión de tristeza y desolación invadiendo su rostro.
Últimamente no lo estaba pasando bien, de hecho desde la masacre todo fue en picada, no importaba cuánto se esfuerce o mejore, la sombra de su hermano eclipsaba todo, sin importar cuántos pasos dé para avanzar nunca es suficiente, siempre está por detrás.
A medida que se convirtió en el novato del año pensó que al fin estaba avanzando, solo para descubrir la dura realidad, ser un shinobi no era como te lo pintaban en la academia, no importa cuántas buenas notas saques, eso es inútil en el campo de batalla.
Naruto, que era el peor del año, demostró ser mejor que él, otros alumnos como Rock Lee le mostraron que aun con su Sharingan no era suficiente, incluso Gaara no lo tomó en serio y solo liberó todo su poder en frente de Naruto.
Un ardor empezó a surgir de la marca en su cuello, sus pensamientos empezaron a cambiar poco a poco, ‘si solo tuviera más poder, solo necesito más poder no importa el precio’.
Sus ojos se desenfocaron momentáneamente, poco a poco cayendo en la locura, ‘si robara los secretos de Naruto’, ‘si pudiera mejorar mi Sharingan’, ‘si solo todos ellos no existieran’.
Un zumbido empezó a sonar en su oído mientras su delgada cuerda de cordura poco a poco era tensada hasta su límite, “srobo sorbo”, “he”.
Sasuke salió de su trance al oír el sonido de alguien comiendo.
Al voltear su cabeza miró cómo Naruto se sentaba sobre la ventana mientras sorbía fideos de un tazón de ramen, “he, ¿QUÉ DEMONIOS, NARUTO?” gritó Sasuke sobresaltado, su cuerpo reaccionó por instinto retrocediendo, lo que terminó por enredarlo con sus mantas y caer al suelo.
“Yo”, dijo Naruto mientras continuaba comiendo, “¿qué mierda haces aquí, tomate?” dijo mientras lo fulminaba con la mirada.
“Comiendo, ¿qué te pasó algo en los ojos?” preguntó de forma sarcástica.
Sasuke no entendió hasta que se dio cuenta.
“Me refiero a qué demonios haces en mi habitación”.
“De nuevo, ¿qué no ves?
Comiendo”, dijo Naruto como si nada.
Pronto los fideos se acabaron y Naruto alzó el tazón tomando todo el caldo.
“Ufff, eso estuvo bueno”, dijo como si nada antes de soltar un eructo.
“Naruto largo”, dijo Sasuke enfadado.
Naruto no le prestó atención, solo se sobaba el estómago satisfecho.
“Grrrr”, Sasuke apretaba sus dientes con fuerza debido a la ira.
“¿Sabes por qué los halcones arrojan a sus crías del nido?” preguntó Naruto como si nada.
“¿Qué?” Sasuke estaba confundido.
“Es porque necesitan un impulso para volar, si el miedo y la duda los invade caerán al vacío y morirán”, continuó ignorándolo.
Sasuke seguía sin entender qué quería su compañero.
“Por el contrario, si no se dejan dominar por el miedo y la duda, empezarán a aletear hasta lograr volar y ascender a lo alto”.
“Lo que quiero decir es que estás cayendo, Sasuke”, dijo Naruto mirándolo a los ojos.
Sasuke empezó a entender qué quería Naruto.
“No es de tu incumbencia, idiota”, gritó con ira.
Naruto quedó en silencio un momento antes de bajarse de la ventana y ponerse de pie.
“Sígueme”, dijo antes de salir sin esperar respuesta.
Sasuke dudó, pero enseguida saltó detrás de él.
Naruto continuaba corriendo hasta alejarse del hospital, pronto salieron del centro de la aldea, hasta llegar a una parte boscosa y alejada donde había una pequeña casa.
Las luces estaban encendidas y por la ventana se podían escuchar charlas y risas de parte de las habitantes.
Naruto se detuvo a una buena distancia.
“¿Sabes por qué me gusta este lugar?” preguntó a Sasuke que acababa de llegar.
Sin embargo, este no contestó.
“Es porque ellas están ahí”, dijo.
“Antes vivía cerca de la aldea en un cuarto sucio y oscuro”, continuó hablando, “no tenía quien me enseñara cosas como limpiar mi habitación o lavar los platos o la ropa… todo fueron cosas que aprendí por mí mismo a prueba y error”.
“¿A qué quieres llegar, Naruto?” dijo Sasuke empezando a impacientarse.
Naruto suspiró, pero volteó a verlo.
“Sabes, Sasuke, te tengo mucha envidia”, dijo Naruto, solo para terminar bloqueando un fuerte puñetazo de Sasuke, quien al ver que Naruto lo detuvo rápidamente lanzó una patada.
Naruto saltó para esquivar, pero Sasuke lo siguió para continuar golpeándolo.
Naruto solo se limitó a bloquear cada golpe sin contraatacar, fuertes estruendos sonaron de carne chocando y resonando en el silencio.
Pronto Sasuke activó su Sharingan y pudo empezar a darle problemas a Naruto, con un golpe en la pierna Sasuke derribó a Naruto y aprovechó para ponerse encima de él.
Fuertes puñetazos empezaron a caer en la cara de Naruto que solo se limitaba a mirarlo con una mirada plana.
Así continuaron unos momentos hasta que los puños de Sasuke estaban con sangre y el rostro de Naruto magullado.
“¿Qué te crees, maldito bastardo?” gritó Sasuke.
“¿Que me tienes envidia?” Sasuke lo golpeó de nuevo.
“No me jodas”.
“¿Sabes todo lo que tuve que pasar?” dijo, su Sharingan brillaba de ira mientras su voz empezaba a distorsionarse con el peso de sus palabras.
“¿Sabes lo que se siente perder a todos los que amas?” Los golpes se detuvieron y solo el aliento cansado de Sasuke resonaba en el bosque junto al sonido de los animales.
“Ver a tus padres muertos delante tuyo”.
Lágrimas amenazaban con caer.
“No, un huérfano como tú nunca podría llegar a entender mi dolor”.
Sasuke no dijo más, solo empezó a respirar cada vez más errático, se negaba a derramar lágrimas, se negaba a demostrar debilidad.
“Y aun así te envidio”, dijo Naruto, haciendo que la ira del Uchiha volviera, pero antes de que volviera a atacarlo Naruto continuó.
“No pretendo saber lo que sientes… Sasuke”, dijo Naruto.
“A diferencia de ti, yo nunca conocí a mis padres”.
Sasuke se detuvo con el puño en alto.
“Nunca sentí el calor de una familia”.
El puño de Sasuke temblaba mientras su mirada se empezaba a mostrar aterrada.
“Ca… cállate”, dijo sin fuerza.
“Dime, Sasuke… ¿qué se siente tener una madre?” preguntó Naruto mientras veía a los ojos a su compañero.
“¿Qué se siente ser abrazado con cariño por ella?” El Uchiha apretó su puño con fuerza mientras lágrimas empezaban a caer.
“A diferencia de ti, yo nunca lo sabré”, continuó hablando.
“No sabré cómo se siente ser regañado por un padre o sentir lo que es tener un hermano”.
“Pero tú sí lo haces, puede que no todo fuera como quisiéramos… pero”.
“Realmente envidio que tú pudieras sentirlo, aunque sea por un momento”, dijo soltando sus propias lágrimas, “saber que fuiste amado, sin ninguna duda”.
Por primera vez Sasuke miró a alguien que no fuera él, los ojos de Naruto mostraban tristeza y desolación no inferiores a lo que él veía en su espejo cada día.
“Siempre me pregunté si alguna vez fui amado”, dijo Naruto.
“Si ellos estuvieran vivos, cómo serían, pensé que mi madre sería alguien dulce y cariñosa… que se quedara a mi lado cuando estuviera enfermo y que me reprendiera por mis notas”.
“Imaginé que mi padre era un gran shinobi, estricto pero cariñoso, que no dudara en reprenderme cuando me equivocaba y abrazarme cuando me felicitaba”.
Las lágrimas de Naruto caían sin control.
“Aun si no tuviéramos una casa grande, sería un lugar acogedor”.
“Pero luego despertaba de ese sueño solo para encontrar una habitación fría y oscura”.
Naruto se concentró en su compañero, quien yacía con los brazos caídos sin fuerza.
“Y los veía a ustedes, quienes tenían lo que yo anhelaba, pero no lo apreciaban como debían”.
El silencio se cernió sobre ambos una vez más mientras dejaban que las emociones se calmaran de nuevo.
“Pero sabes, ya no estoy solo”, dijo Naruto con una sonrisa.
“Tengo a Haku y Karin quienes me acompañan”.
“Hinata, Sakura, Jiraiya, Tsunade y Shizune”.
Naruto sonrió con felicidad.
“Tal vez no estemos conectados todos por la sangre o sea como una familia tradicional, pero todos ellos son mi familia”.
Sasuke miró cansado a Naruto mientras reflexionaba.
‘¿A quién tengo yo?’ se preguntaba, dándose cuenta una vez más de lo solo que estaba.
“Me pregunto si así se siente tener un hermano”, dijo Naruto sorprendiendo al Uchiha.
“Alguien con quien pelear y discutir, pero que al final puedas contar con él”.
“Sasuke… no estás solo”, dijo el pelirrojo mirando al Uchiha.
“Porque nos tienes a nosotros”.
Una sonrisa brillante se cernía ante Sasuke.
“Sakura, Kakashi y yo… te considero parte de mi familia, así que no estás solo y yo tampoco”.
Sasuke se alejó de Naruto con sorpresa en su rostro e incredulidad.
Naruto se puso de pie también con un poco de dolor, su rostro ya casi estaba completamente curado.
“Así que no tienes por qué estar triste, ¿qué dices?” dijo Naruto mientras lo veía.
“¿Quieres venir a cenar en casa como familia?” preguntó al Uchiha mientras le extendía la mano.
Sasuke no sabía qué hacer, su mente daba vueltas, su garganta ardía con palabras no dichas.
Cerró los ojos como un niño asustado, no podía responder.
Sin embargo, sintió una mano agarrar su muñeca, sus ojos se abrieron viendo a Naruto sostener su brazo.
“Ven, vamos a cenar, la comida está deliciosa”, dijo Naruto sin esperar respuesta y jalando a Sasuke dentro de la casa.
‘Yo… no… estoy… solo’.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com