Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 92
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Capítulo 92: Capítulo 92
“Esto es una mierda”, gritó Naruto. Sakura, quien estaba sentada a un lado de él, lo reprendió: “Naruto, baja la voz, esto es un hospital. Además, ¿de qué te quejas ahora?”, preguntó irritada por la actitud de su amigo.
“Creí que había avanzado en mi técnica de curación, pero…”, dijo Naruto, recordando las palabras de Tsunade: “Debes aprender el jutsu de palma mística sin ayuda. ¿De qué sirve que hagas las cosas a medias?”.
“Ya veo”, dijo Sakura, escuchando las quejas de su amigo. “Pero es cierto, no deberías confiarte solo de tu kekkei genkai”. Naruto solo la miró a los ojos sin decir nada. A decir verdad, había comprado algo del sistema que le austaba, por primera vez; no era algo llamativo, pero ayudaría a que no fuera tan sospechoso que hubiera cambiado tanto.
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Una habilidad consumible que permitía crear un rastro, ya sea para él o para sus habilidades. Tuvo que hacer esto no solo por él, sino por Hinata, ya que no quería que se metiera en problemas con su clan. Estas generaban historias de fondo cuando los contratistas viajaban a otras dimensiones para poder integrarse fácilmente; también podían usarse para generar datos sobre las habilidades que desarrollan los contratistas al comprar plantillas con poderes fuera del sistema de ese mundo.
La justificación que se le dio a sus habilidades era que los Uzumakis con fuerte afinidad por el fuego podían llegar a adquirir anomalías que les daban un rasgo único; esto ayudaba con los poderes de Karin y los suyos. Los detalles se mantuvieron vagos para dar un margen de maniobra. Además, se usaron algunas de sus mentiras anteriores para crear coherencia, como el hecho de que la influencia del Kyubi causó alteraciones en su cuerpo al nacer, las cuales despertaron debido al estrés extremo.
No solo los datos de los registros y documentos en el mundo se alteraron, sino también los recuerdos de manera ligera. Por ello, Tsunade lo marcó como poseedor de un kekkei genkai raro entre los Uzumakis, algo así como el mokuton del primer Hokage: un rasgo que solo él poseía y nadie más de su linaje pudo despertar. Y esto no era del todo mentira, ya que Rin obtuvo sus llamas por linaje, y el poder de las frutas no era heredable de manera natural, por lo que tanto él como Karin no podían enseñar sus habilidades únicas.
Su manejo del Nen también se pudo justificar como técnicas de manipulación de la energía vital (EV) que lograron desarrollar los Uzumakis; sin embargo, esto se presentó como un estilo que él mismo redescubrió. Esto protegió también a Hinata, ya que al tener características similares y la capacidad del Nen de ser único según el usuario, se estableció que Hinata pudo aprenderlo de él y que sus emociones reprimidas se combinaron creando un hatsu de tipo especialista. Incluso el Haki logró entrar como una forma más directa y simplificada de usar la EV. Aun así, era raro y aterrador ver cómo la Compañía era capaz de hacer cosas como esa tan fácilmente, sin que nadie se diera cuenta; aunque tenía la limitante de no poder crear objetos o personas de la nada.
“¿Me estás escuchando?”, dijo Sakura enojada, aunque por el ligero sonrojo parecía que se estaba avergonzando de la mirada intensa de Naruto. “Ah, sí, lo sé, pero aun así es frustrante. Después de todo no fue fácil crear esa técnica, ¿sabes?”, Naruto suspiró.
“Aun así esto es mejor, ya que así podrás entrenar tu control de chakra; además, si logras dominar el jutsu, tu técnica podría mejorar, creo”, dijo Sakura, repitiendo un poco las palabras de Tsunade. “Por cierto, oí que tu próxima misión será en la Tierra de los Vegetales”.
“Sí, algo así. Se supone que tendré que escoltar a una caravana con Hinata y Chōji”, dijo Naruto frustrado, aunque le alegraba ir a una misión con Hinata. Karin le había advertido de la personalidad de uno de los miembros; además, le dijo que sería una misión problemática. Karin se negó a dar más detalles, diciéndole que si quería saber, viera la serie, algo que realmente no tenía ganas de hacer. “Pensé que estarías emocionado de ir a una misión con tu novia”, dijo Sakura con burla y un tanto de reproche.
“¿Celosa?”, preguntó Naruto mientras le sonreía burlonamente. “Ya quisieras, mi corazón ya le pertenece a alguien”, dijo Sakura también bromeando. Aunque el Uchiha había causado algunas cosas cuestionables que la habían hecho retroceder un poco, cuando él se disculpó, sus emociones la llevaron a perdonarlo.
“Ah, sí”, dijo Naruto con cierta reserva por la actitud de su amiga. “A veces creo que estás loca, Sakura”, dijo, sabiendo lo que se venía. “¿A quién llamas loca, cabeza de tomate?”, dijo enfadada ella.
“Bueno, eres la única chica que conozco a la que le gusta el maltrato”, se burló Naruto. “¡Eso no es cierto!”, dijo Sakura, sonrojada por la insinuación. ‘Te gusta un chico que te ignora, es frío contigo y te pega’, pensó Naruto poniendo los ojos en blanco.
“Hablo en serio, solo fueron malentendidos”, dijo Sakura al ver la expresión de su amigo. “Además, no fue su culpa, la marca lo controló y se disculpó por lo del hospital…”. Los murmullos de Sakura fueron reduciendo el volumen ante la mirada de su compañero. “Pero en serio, no me gusta esa clase de cosas, pervertido”.
Naruto suspiró mientras negaba con la cabeza. “Tranquila, no juzgo”, dijo con resignación. “Cada quien tiene sus gustos”. Sakura continuó discutiendo y justificándose ante Naruto para diversión de este. A decir verdad, Sakura había empezado a dudar. A veces se preguntaba cómo sería salir con Naruto; después de todo, no era de piedra. La nueva actitud del Uzumaki y su look de chico malo le llamaban la atención; sin embargo, pronto abandonó la idea. Aun si Naruto ya la había perdonado, su actitud pasada todavía pesaba sobre ambos.
“Sí, sí, señorita corazón de doncella”, se burló Naruto. Ambos se llevaban bien hasta el punto de coquetear de manera ligera, pero Sakura dudaba que Naruto alguna vez volviera a invitarla a salir; eso se notaba, ya que desde la graduación nunca volvió a decirle “Sakura-chan”.
“Por cierto, ¿me podrías ayudar con la clase de farmacología?”, preguntó Naruto. “No logro aprenderme muy bien las fórmulas químicas”, dijo frustrado, ya que había muchos tipos de combinaciones y dosis que se alteraban para los pacientes.
“Claro, no hay problema, pero a cambio puedes ayudarme con la parte de toxicología y venenos…”. La conversación continuó mientras acordaban cuándo reunirse para estudiar y dónde, decidiéndose finalmente por la casa de Naruto.
Mientras ellos hablaban, unos ninjas enmascarados continuaban vigilando a Naruto desde lejos. Pronto, uno de ellos se retiró en una explosión de velocidad. Naruto había sentido sus chakras y estaba empezando a irritarse por los constantes intentos de vigilancia de los ANBU. Según la información que pudo reunir, descubrió que eran ANBU de Raíz y que estaban al mando de Danzō. Cuando leyó su expediente la primera vez, no pudo dejar de maldecir al anciano y querer destriparlo, pero no podría hacerlo todavía; al menos no sin que lo marcaran como un traidor.
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