Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía - Capítulo 96

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Naruto Uzumaki: Agente de La Compañía
  4. Capítulo 96 - Capítulo 96: Capítulo 96
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 96: Capítulo 96

“hinata” se escuchó el grito de Naruto. El pelirrojo, al ver a Hinata con sangre aún en su frente y su rostro pálido, se acercó rápidamente a ella.

“Hinata, ¿estás bien?” preguntó preocupado. Extendió rápidamente su brazo para que lo muerda; no se arriesgaría a lastimarla más por su falta de control de su técnica.

“sí, Naruto-kun” dijo Hinata con un tono bajo y seco. “solo un poco mareada”.

Las manos de la Hyūga temblaban fuertemente mientras su mirada se desviaba cada pocos segundos al cadáver de Ruiga.

El pecho de Hinata se apretaba mientras aguantaba las ganas de vomitar, el miedo y el asco a sí misma por el acto que cometió. Naruto, al ver su estado, movió su cuerpo para tapar la visión del cadáver.

“está bien, Hinata, todo está bien” dijo Naruto tratando de consolarla. Acercó su mano con delicadeza a las temblorosas manos de Hinata.

“están sucias” dijo Hinata, rápidamente apartando sus manos. “mis manos están…”

La voz de Hinata se cortó.

Naruto entrecerró los ojos con tristeza, acercándose y tomando sus manos sin dudar.

“está bien, Hinata, mira, están limpias” dijo Naruto con un tono cariñoso.

Levantó las manos de Hinata hasta su rostro y procedió a besarlas. Hinata se sonrojó un poco por la acción y poco a poco fue calmándose a medida que Naruto frotaba su mejilla en las manos de Hinata, tratando de calentarlas.

“yo… yo maté…”

Las lágrimas de Hinata empezaron a caer.

“está bien, él no era un humano” dijo Naruto en voz baja.

“él no es…” dijo Hinata dudando.

“sí, una basura como él no es humano, solo un gusano” dijo Naruto.

Sabía que Hinata no creería algo así, pero no quería que se culpara; por eso, si lograba hacer que lo deshumanizara, tal vez podría ayudarla.

Para alguien como Hinata, que era amable y odiaba dañar, llegar a quitar una vida era un fuerte golpe; y si no se manejaban sus emociones bien, el sentimiento de culpa podría llegar a causar que se lastime a sí misma por culpa.

“era un gusano” repitió Hinata con la voz entrecortada. Su mente en shock no podía pensar correctamente todavía.

“sí, solo un asqueroso y feo gusano” dijo Naruto.

“tus manos nunca estarán sucias, Hinata, y aunque alguna vez lo estén, no te rechazaré”.

Naruto la abrazó, atrayéndola a su pecho.

“porque eres mi persona preciosa, da igual si eres pura o te manchas, para mí eres hermosa mientras seas tú misma”.

Hinata se aferró a la camisa de Naruto mientras las lágrimas empezaron a caer. El sonido del grito de tristeza resonó en el oscuro bosque; Naruto solo acarició su pelo suavemente, consolándola.

Una mirada peligrosa se posó en los ojos de Naruto. No perdonaría esto, no perdonaría a quien hizo sufrir a su familia. Sus ojos se rasgaron con una furia bestial, mientras algo en su interior ardía con fuerza.

En otro lado del bosque, Haruna corría lo más rápido que podía; su ropa rasgada por ramas y espinas de los árboles y arbustos, su aliento entrecortado. El terror poco a poco inundaba su pecho.

‘tengo que vivir’ pensaba una y otra vez.

La sensación del peso de la roca y la visión de la sangre en la cabeza de Hinata, todo eso se arremolinaba en su interior mientras corría desesperadamente por el bosque.

Los recuerdos de su tiempo como prisionera política, como su padre la sacrificó por su pueblo.

‘no importa cuántos se sacrifiquen, tengo que vivir’.

El crujido de una rama y el sonido de unas hojas agitándose llamó su atención.

Al alzar su mirada se encontró frente a frente con quien menos quería.

“te encontré” dijo el tercer hermano y el mayor, con una sonrisa espeluznante.

“hola, princesa”.

Renga había engañado a sus hermanos. Envió a las tropas por el tercer grupo mientras él seguía a uno de ellos, y por lo que vio fue una buena decisión. Quién diría que la verdadera princesa estaría con la chica de ojos blancos.

Poco le importaba la muerte de sus hermanos mientras pudiera cumplir sus objetivos. Además, no faltaba mucho para que el sol empezara a salir y entonces podría usar su técnica más fuerte para matarlos a todos.

“a-aléjate de mí” dijo Haruna asustada mientras trató de correr de nuevo; sin embargo, un kunai se clavó cerca de sus pies.

“será mejor que no lo intentes, solo te necesito viva, no completa” dijo el ninja.

Los clones de Naruto observaban fríamente cómo se desarrollaba aquella escena, todos viendo fijamente sin pestañear. Si Haruna moría por Renga, entonces no podrían culparlo. Aún sentían el dolor y la tristeza por medio de la conexión; la conciencia de Naruto y las chicas se cernían sobre la de Hinata, acurrucándose para consolarla.

Todos sacaron sus garras, listos para atacar; sin embargo, decidieron esperar: que la princesa desespere, que sufra como castigo. Pero las cosas fueron diferentes.

El último de los hermanos empezó a burlarse y quejarse del padre de Haruna por ser un gobernante honrado que no tenía tantas riquezas por usarlas para el pueblo. De cómo este suplicó por la vida de su hija, arrepintiéndose de haberla enviado como una rehén política.

Renga tomó del pelo a la princesa con brusquedad.

“debiste ver su cara, un daimio postrado ante mí, qué visión tan maravillosa” dijo casi extasiado.

“esos inútiles que lo tienen todo sin esforzarse, mientras nosotros luchamos sus guerras, ¿y para qué?, si ellos se quedan con todo”.

“tranquila, princesa Haruna, me aseguraré de cuidarte muy bien; nos divertiremos mucho juntos” habló con felicidad, ya saboreando su futuro prometedor.

Haruna solo podía llorar y lamentarse.

“papá… papá…” murmuraba entre lágrimas.

“lo siento”.

No solo a él por abandonarlo y maldecirlo, sino también a Yurinojo, que murió por ella, o por la chica de ojos blancos a la que lastimó.

Sin embargo, los lamentos de Haruna solo parecieron irritar al shinobi.

“ya cállate, qué perra más ruidosa” dijo enojado por escuchar sus lloriqueos.

El sol ya había salido, por lo que solo era cuestión de tiempo hasta que matara a los niños entrometidos.

“tch, arruinaste todo” dijo Naruto. Aunque estaba furioso, todavía escuchar lo que pasó con Haruna y sus sollozos y disculpas arruinaron sus ganas de vengarse.

“simplemente tenías que jugar con tu presa… bueno, un gusano siempre será un gusano”.

“tú, maldito” Renga empezó a trazar sellos de manos, creando de inmediato unas lentes de hielo. Ahora, con la luz del sol, podía matarlo fácilmente.

“muere, maldito mocoso”.

Un rayo de luz concentrado cayó donde estaba Naruto, calcinando todo a su paso.

“je, solo un mocoso” dijo con arrogancia.

“así que eso era, eh” dijo Naruto despreocupado desde otro árbol.

“enfrías la niebla con chakra de viento para crear unas lentes de hielo que concentren la luz del sol”.

“¿qué?, ¿cómo es que lo esquivaste?” preguntó Renga sorprendido.

Naruto solo suspiró.

“y yo preocupándome por esto, ni siquiera vales que te venda por puntos” murmuró Naruto.

“¿de qué te sorprendes?, puede que no sea más rápido que la luz, pero aún necesitas mover y enfocar los lentes, y en eso eres jodidamente lento, solo una técnica basura”.

“túuu, te mataré” dijo Renga furioso.

Naruto esquivaba como si nada los rayos; después de todo, tenía a otros clones observando el lente y el campo de batalla al mismo tiempo, transmitiéndole la información en tiempo real.

“muere, muere, muere” gritaba Renga mientras aún trataba de darle con su jutsu.

Sin embargo, volvió a perderlo de vista. Naruto apareció frente a él. Puede que los clones no pudieran usar Godspeed debido al daño eléctrico, pero el escudo de viento, eso sí podían.

“solo eres basura sin valor” dijo Naruto, usando sus garras y, en un rápido movimiento, desgarrando la garganta de Renga sin esfuerzo.

“nos vemos en el infierno”.

Las pupilas rasgadas de Naruto infundieron en el ninja moribundo una sensación de terror sin precedentes. Ambos no dejaron de verse a los ojos hasta que Renga murió.

“ahora, princesa, hablemos un rato” dijo Naruto, volteando su rostro, con su mano aún goteando sangre.

“sobre lo que le hiciste a mi compañera”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo