Necky y Galf - Capítulo 11
- Inicio
- Todas las novelas
- Necky y Galf
- Capítulo 11 - 11 Side Story El Camino de Krakk al Trono Goblin
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: Side Story: El Camino de Krakk al Trono Goblin 11: Side Story: El Camino de Krakk al Trono Goblin Krakk nunca fue como los demás goblins.
Era más pequeño, más débil, y hasta sus gruñidos de guerra parecían más bien estornudos.
Si sus hermanos goblins eran ratas rabiosas, Krakk era el ratón que cargaba una hoja de pasto como si fuera una lanza.
La vida en la aldea goblin no era fácil para él; era el hazmerreír de todos.
— ¡Krakk, inútil!
—gritaba Grug, el goblin más musculoso de la aldea, mientras sostenía una piedra del tamaño de una calabaza en una mano y a Krakk por las orejas con la otra—.
¿Cómo un debilucho como tú va a sobrevivir?
¡Ni las ratas te respetan!
Una noche, mientras exploraba más allá del territorio permitido, encontró una cueva oculta donde una pintura rupestre desgastada mostraba a un gran goblin con una corona de huesos, rodeado de hordas de súbditos.
Algo dentro de él despertó.
—Goblin… king —murmuró con reverencia, tocando la pintura.
Desde ese momento, tuvo un objetivo: no solo sobrevivir, sino convertirse en el gobernante de todos los goblins.
Krakk gruñía por lo bajo, soñando con el día en que se haría fuerte.
Pero ser un goblin con sueños era prácticamente un delito.
Nadie en la aldea sabía cómo convertirse en el Goblin King.
¿Era cuestión de fuerza?
¿Astucia?
¿Una poción mágica que caía del cielo?
Nadie tenía idea, pero eso no impidió que Krakk anunciara su ambición a viva voz.
— ¡Krakk ser Goblin King!
—gritó una noche, subido a un tronco podrido.
Los demás goblins lo rodearon, algunos riéndose y otros arrojándole restos de comida o de sus propias heces.
— ¡Krakk, Goblin King de los ratones!
—se burló una goblin mientras agitaba un trozo de queso mohoso.
— ¡Seré más grande que todos ustedes!
—insistió Krakk, golpeando el tronco con el puño.
El tronco se partió en dos, y Krakk cayó de espaldas al lodo, provocando un estallido de carcajadas.
Pero en su mente, esa caída no era un fracaso; era solo el comienzo de su ascenso al poder.
La oportunidad llegó el día en que Krakk enfrentó a un humano torpe en el bosque.
El humano, claramente asustado, intentó luchar.
Krakk esquivó sus ataques más por instinto que por habilidad.
Y entonces, en un giro inesperado, el humano tropezó con una raíz y dejó su espada clavada en un árbol.
Antes de que alguien más pudiera reclamarla, Krakk la agarró.
La pesada hoja casi lo derribó, pero el destello del acero en su mano hizo que los otros goblins guardaran silencio.
Por primera vez, Krakk no era el débil, sino el conquistador.
Levantó la espada sobre su cabeza y gritó con toda la fuerza que tenía: —¡Krakk… fuerte!
¡Krakk… héroe!
Con la espada en la mano y la victoria en el aire, Krakk se sintió imbuido de un nuevo propósito.
Cuando los goblins de la aldea lo levantaron en hombros (o al menos intentaron hacerlo; la espada pesaba demasiado), Krakk creyó que estaba destinado a la grandeza.
Pero la vida como aspirante al trono goblin no era lo que esperaba.
Los goblins, confundidos al principio, comenzaron a aplaudir y vitorear.
Krakk, el paria, había vencido a un humano.
Esa noche, lo celebraron como si fuera un campeón.
Y por primera vez, Krakk sintió lo que era el respeto, aunque fuera superficial.
Desde entonces, Krakk cambió.
Practicaba con la espada día y noche, aunque fuera demasiado grande y pesada para él.
Cuando los goblins se burlaban, él les recordaba su “victoria” sobre el humano.
Se convenció a sí mismo de que era invencible, que su destino era convertirse en el Goblin King.
Sus discursos inspiraban a los demás, quienes comenzaron a seguirlo no solo por su espada, sino por su creciente carisma.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com