Necky y Galf - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 Aventura 1 El caso del Burro Incorrupto
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2: Aventura 1: El caso del Burro Incorrupto 2: Aventura 1: El caso del Burro Incorrupto El “tablón de la vergüenza” se encontraba cerca del acceso de la ciudad, en un lugar muy, muy visible, para que el pueblo pudiera dejar los encargos que no pudiera tomar el gremio de aventureros.
Ahí se había dirigido Galf, mientras tanteaba sus bolsillos donde apenas había una moneda de cobre y dos botones, algo que no alcanzaba ni para comprar una daga.
Debía recobrar su espada, pero primero necesitaba dinero para comer.
Un guardia de la ciudad que custodiaba la puerta vio a Galf acercándose al tablón de la vergüenza.
—¡Otra vez por aquí, Galf!
¿No que ibas a destruir un nido de goblins?
Galf lo miró de soslayo mientras buscaba una misión en el tablón.
—Bueno, ya sabes cómo soy, debo ayudar al pueblo como un buen ciudadano.
No todo puede ser gloria y batallas épicas.
En el tablón había encargos como “Ayúdame a cortar el pelo de mi perro”, “Pintemos una casa juntos”, “Enséñame a bailar antes del festival”, “Necesito modelo de ropa interior”, “Se busca ayudante de sepulturero”.
—Bueno, me alegra que a alguien le interese hacer estas misiones.
Nuestra señora Lumiaris lo agradecerá.
—Eso mismo pienso yo…—murmuró Galf, ignorando el hecho de que había esquivado el trabajo de modelo de ropa interior por un margen muy estrecho.
—Ah… Galf, toma este encargo, es del Señor Voks de la granja de zanahorias.
Cogiendo el pequeño trozo de pergamino, Galf leyó el contenido en voz baja: —”Se busca burro perdido”… Supongo que una misión así no puede salir mal.
—No es la más gloriosa, pero pagan suficiente.
Galf le agradeció y luego se dirigió a las afueras, a los campos de cultivo.
Para acortar camino decidió pasar por el cementerio y, cuando pasaba por las afueras, se encontró con una persona con un grimorio cubriendo su rostro.
—Oye… ¿estás bien?—Galf se agachó al lado de la persona y cogió el libro, sorprendido—.
¡Un grimorio!—frunció el ceño—.
Bah… trucos baratos—siguó contemplando el grimorio mientras despertaba a la mujer—.
Despierta de una vez.
¿Acaso estás ebria?
La mujer se quejó antes de abrir los ojos — ¿Por qué me despiertas insensato, no ves que una poderosa nigromante toma un receso?
— ¿Receso, acaso inhalar cuerpos descompuestos te ha atrofiado el cerebro?
Se incorporó entre quejas —Oye pelafustán ¿qué haces con mi grimorio?
Ahí están todos mis secretos, devuélvemelo— estiró sus brazos intentando alcanzar a Galf, pero cayó rendida al suelo.
— ¿Estás bien?— volvió a preguntar Galf, pero solamente escuchó quejas y el estómago de la mujer rugiendo sin control.
—Dame, comida, por favor… Galf frunció el ceño mientras rebuscaba en su bolso, cogió la última hogaza de pan que le quedaba y se la tendió —Come esto— se la tendió.
La mujer cogió el pan con prisa y se la comió sin pudor —No te pagaré con mi grimorio, devuélvemelo ahora— tendió la mano.
—No lo quiero, son trucos baratos— le extendió el grimorio, pero no pudo soltarlo.
La mujer cogió el libro con las fuerzas que le quedaban —Dámelo— ambos tiraron del grimorio a la vez — ¿no que no lo querías?
Devuélveme mi grimorio, ladrón.
—No soy un ladrón, soy un aventurero, ladrona de pan— replicó sin soltar el libro.
— ¿A quién le dices ladrona de pan, ladrón de grimorios?— tiró con todas sus fuerzas, pero apenas logró mover el libro hacia su lado.
— ¿Ladrón de grimorios?
Desvergonzada.
Te comiste mi último pan, tienes que devolvérmelo.
—Maldito…— extendió un poco más su mano —vas a probar el poder de un verdadero archinecromante.
— ¿Archi… qué?
—Ah… archinecromante— gritó —recibe mi poderosa magia.
“Toque de la muerte”.
Galf abrió los ojos de par en par al ver el vaho oscuro que salió de la mano de la mujer —Maldita— gritó, mientras su cuerpo se entumecía y sus músculos se contraían, lo que le impidió soltar el grimorio — ¿qué me hiciste desgraciada?
— Suelta mi grimorio sabandija— volvió a tirar del libro —suéltalo— volvió a gritar —”Toque de la muerte”.
Estuvieron largo rato entre toques de la muerte y los gritos de los calambres que le producían a Galf, y que le impedían soltar el grimorio, hasta que ambos cayeron rendidos al suelo.
—Sabandija ladrona, ¿te enviaron de la torre mágica, no es así?—preguntó Necky desde el suelo, más pálida que nunca.
El cansancio había acentuado sus ya enormes ojeras.
El grimorio descansaba sobre la tierra entre ambos.
Galf sonreía.
—Soy el mejor.
¡Resistí tu poderosa magia hasta el final!
—Veo que al fin reconoces mi poder—agregó exhausta—.
Tendré que alabarte, formidable guerrero, nadie había resistido tanto mi poder.
Pero no te voy a regalar mi grimorio.
—No lo quiero, pero puedes pagarme de otra manera… —No hago esa clase de favores, degenerado.
—No me refiero a eso.
Puedes ayudarme con una misión.
Ella intentó incorporarse, pero estaba agotada.
—Entonces no hay problema, pero tú pagas la comida.
—Es un trato entonces—agregó Galf.
A ambos les tomó un tiempo recobrar el aliento, pero después de un rato pudieron seguir el camino hacia la granja de zanahorias del viejo Voks.
— ¿Cómo te llamas?—preguntó Galf mientras oteaba hacia la granja.
—Soy la poderosa Archinecromante Necra Gravesoul, puedes llamarme Necky—exhaló agotada—.
¿No crees que el camino es un poco largo?
—Ya queda poco—Necky se había quejado todo el trayecto, pero le seguía de cerca a pesar de sus quejas—.
¿Qué estabas haciendo ahí en el cementerio?
—Descansando después de una larga jornada de reciclaje espiritual.
— ¿Reciclaje espiritual?
Es la primera vez que escucho algo así.
—Por supuesto, es un “arte” que solamente algunos nigromantes manejamos—se cruzó de brazos con superioridad.
—Ya veo…—Galf pensó que era mejor no preguntar más detalles—.
Bueno, la magia no es más que luces y trucos, qué más da.
— ¡Qué insolencia!
¿Acaso quieres recibir un toque mortal?
— ¡Ni se te ocurra!
Me duele todo, por tu culpa.
—Kikikiki, probaste un poco de mi asombroso poder—rió, acomodándose su capa hecha jirones.
Llegaron a la granja en poco rato más, entre quejas de Necky y Galf que le recordaba que quedaba poco para llegar.
En cuanto cruzaron el umbral de la granja, el viejo Voks salió a su encuentro.
—Buenos días jovencitos, ¿qué los trae a esta granja?
Galf se adelantó, mientras Necky aprovechaba para sentarse en el suelo a descansar.
—Venimos por el encargo que dejó en el tablón de anuncios.
—Ah… el tablón de la vergüenza.
Galf desvió la mirada—.
Sí, ese mismo.
El anciano miró a Necky, que parecía que iba a desfallecer.
— ¿Su compañera está bien?
Parece que se va a desmayar.
—No le haga caso, ella está algo loca—replicó de inmediato.
—Me derrito—exclamó Necky, tendida sobre el suelo mientras el sol caía sobre ella inclemente—.
Anciano, danos agua y comida, el viaje ha sido largo… Galf le dio una pequeña patada intentando hacerla callar.
—No hay problema, pasen a mi cabaña, no tengo mucho, pero verduras y agua hay de sobra.
El viejo Voks los guió hasta su cabaña y allí pudieron comer y beber más de lo que habían comido en semanas.
Necky, celebrando la mejor comida en mucho tiempo, exclamó: —Tranquilo anciano, esta Archinecromante va a cumplir tu encargo.
—Cierto—agregó Galf—.
El encargo dice que perdió su burro.
—Más bien perdí el cadáver de mi amado “Don Garras”.
Había dejado a Don Garras en la pradera, pastando, puesto que ya cumplió su temporada de trabajo y estaba muy viejo para llevar cargas, así que pasa sus días libres, comiendo pasto del bueno.
—Una gran vida—señaló Necky con tono filosófico.
Galf le dio un codazo para que se comportara ante el cliente.
—El asunto es que, cuando fui a buscar a Don Garras, me encontré con que había fallecido de viejo.
Quería darle un entierro decente, después de todo lo que hizo por esta granja, por lo que volví a preparar un buen espacio en el cementerio, pero cuando volví por su cuerpo con otros granjeros, éste ya no estaba.
Galf miró a Necky, sospechando que quizá ella podría haber hecho algo con él.
—Oye, a mí no me mires, yo no fui.
Todos mis experimentos son… eh… éticamente cuestionables pero dentro de la legalidad.
—Les agradecería que encontraran el cuerpo de Don Garras, para poder despedirme apropiadamente y darle un buen entierro.
No puedo pagar mucho, pero… — ¿Cuánto?—replicó Necky interrumpiéndolo.
Se aclaró la garganta—.
¿De cuánto estamos hablando, anciano?
—Diez cobres, es todo lo que puedo pagar.
Necky se puso de pie de un salto.
—De acuerdo, anciano, no sufras más, ¡esta poderosa Archinecromante traerá a tu preciado burro de vuelta!—golpeó la mesa con dramatismo, satisfecha por la comida y dispuesta a devolver el favor.
Galf la secundó.
—No se preocupe, Don Voks.
—Pueden comenzar por el lugar donde murió Don Garras.
En los lindes del bosque, cerca de aquí.
Así fue como Necky y Galf iniciaron la búsqueda.
Salieron de la granja con el estómago lleno y con la promesa de dinero, algo que no veían hace mucho.
—Pareces entusiasmada con la misión.
—Por supuesto, gaznápiro, los componentes mágicos no son baratos y una maga de mi calibre necesita dinero para costearlos.
—Bueno, yo también necesito dinero para una espada nueva.
—Pues entonces hagamos esto de una vez, ya siento que las fuerzas me abandonan.
Cuando llegaron al lugar que les había indicado el viejo Voks, Galf encontró huellas de que algo había sido arrastrado.
—Las marcas se dirigen al bosque—señaló Galf, intentando seguir las marcas con la mirada.
Necky apretó los puños—.
¡Rufianes!
¿Quién puede ser tan infame como para jugar con un cadáver?
¡Tal blasfemia es imperdonable!
Galf la miró serio.
— ¿Estás hablando en serio?
—Oye, no me mires así, no soy tan despiadada.
Mis cadáveres son de uso libre, no voy a robar un cadáver con dueño.
—No sé por qué me cuesta creerte.
Siguieron la huella hasta los lindes del bosque donde la perdieron.
Entonces, por suerte, se encontraron con un par de cazadores que venían saliendo del bosque.
—Disculpen—preguntó Galf.
— ¿Qué pasa, muchachos?
¿Qué hacen tan lejos de la ciudad?
—Estamos buscando un burro, más bien, el cadáver de un burro.
¿Habrán visto a alguien que lo haya arrastrado por aquí?
Los cazadores se miraron entre ellos, algo nerviosos.
—Un burro no, pero durante la noche vimos una sombra tenebrosa pasar por esta zona y perderse en el bosque.
El otro cazador continuó—.
No les recomiendo ir por esos lares, quién sabe con qué podrían encontrarse.
Galf les agradeció, mientras estos se marchaban y Necky tiraba de su brazo.
— ¿Qué te pasa?
— ¡Escuchaste!
Podría ser una criatura tenebrosa, una bestia demoníaca.
¡Vamos, estamos perdiendo el tiempo aquí!
—Sí, claro, Don Garras podría estar en peligro.
— ¿Don Garras?—desvió la mirada—.
Claro, Don Garras… pero también podríamos capturar a la bestia.
¡Imagínate, una bestia oscura a mi alcance!
Mi nombre quedaría escrito en la historia, esos ingratos de la academia de magia me verían con otros ojos.
—Sí, claro… vamos—agregó Galf.
Por lo menos debía aprovechar el nuevo entusiasmo de Necky.
Avanzaron por el bosque y se acercaban a lo profundo, encontraron un rastro de paja y algunas zanahorias a medio comer.
—Debe ser una poderosa bestia macabra—señaló Necky—.
Si necesita comida, entonces debe tener una poderosa presencia.
— ¿Estás segura?
—Sí, ya puedo sentir su magnífica presencia.
¡Sigamos adelante, está cerca, puedo percibirlo!—Avanzó dando brincos por el bosque, llena de emoción—.
¡Apúrate, insensato!
Avanzaron más rápido y al llegar a un claro del bosque ambos quedaron pasmados al ver a Don Garras pastando tranquilamente en medio del claro.
Se acercaron con cuidado para que no huyera, susurrando entre ellos.
— ¿No se supone que estaba muerto?
—preguntó Galf mientras avanzaban.
Necky lo hizo callar con un gesto solemne.
—Es él.
El burro es la criatura del mal, puedo sentirlo.
— ¿Don Garras?
—Sí, puedo sentirlo.
Él es una manifestación de necromancia avanzada, lo huelo en el aire —sus ojos destellaban la emoción a medida que avanzaban hacia el burro, que comía pasto sin percibir su presencia.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Necky sacó su grimorio.
—Vamos a capturarlo.
En pro del “arte” debo poner mis manos en él —movía sus dedos llenos de ansias.
— ¿Estás segura?
—Confía en esta Archinecromante.
Se acercaron intentando no alertar al burro y cuando estuvo a su alcance, Necky usó su magia.
— ¡Comunión con los muertos!
—sentenció con aires de grandeza.
Una nube negra cubrió a Don Garras y los vapores umbríos se disolvieron rápidamente.
Don Garras, que comía tranquilamente, dejó caer el pasto de su boca y los miró directamente con ojos que destellaban una tenebrosa luz roja.
Necky se acercó al animal con rostro de satisfacción.
—Ya está.
Ha caído completamente bajo mi magia.
— ¿Estás segura?
—Por supuesto.
Míralo, el burro está completamente controlado.
Acércate sin miedo —agregó la maga.
Pero en cuanto lo iba a tocar, Don Garras comenzó a rebuznar violentamente.
— ¿No que estaba bajo tu control?
—Galf comenzó a retroceder.
Necky dio un paso atrás con menos seguridad.
—Bueno… supongo que me equivoqué… un poco.
Los rebuznos de Don Garras llenaron el claro del bosque, mientras un aura oscura comenzaba a rodearlo.
La tierra tembló ligeramente bajo sus cascos.
Galf comenzó a ponerse nervioso al ver la mirada tenebrosa del burro.
—Necky, creo que deberíamos matarlo nuevamente.
— ¿Eres tonto?
¿Cómo vas a matar a un muerto?
— ¿Qué sugieres entonces?
¿No eres la experta en no muertos?
— ¿Puedes correr?
—Claro —replicó Galf, mientras Don Garras removía el pasto con una de sus patas, como si se preparara para una carga demoníaca.
—Pues parece que tendremos que correr.
Don Garras se lanzó contra ellos.
— ¡Corre, corre por tu vida, mequetrefe!
Ambos volvieron por donde habían llegado a toda prisa mientras Don Garras los seguía, sus ojos rojos brillando como brasas.
— ¿No crees que un archinecro algo debería poder vencer a un burro?
—replicó Galf sin dejar de correr.
Necky comenzaba a sentir el cansancio.
— ¡Cállate, insolente!
¿Qué no ves que estoy dándolo todo?
—Pues no eres de mucha ayuda.
— ¡He hecho más que tú!
—jadeó, agotada—.
¡Aventurero fracasado!
— ¿Fracasado?
¡Esto es una retirada estratégica!
¿Acaso no te das cuenta?
—dijo esto justo cuando tropezó con una raíz, haciendo que Necky cayera sobre él.
Rodaron ambos sobre el suelo del bosque, gritando de terror mientras Don Garras se acercaba con sus ojos rojos brillando amenazadoramente.
Galf, enredado con Necky, le rogó que hiciera algo.
— ¡Haz algo de una vez!
Necky, con la cara aplastada contra el suelo, alzó su mano y murmuró con sus últimas fuerzas: —Liberar cadáver… Solo sintieron un golpe pesado contra el suelo.
Galf abrió los ojos y vio a Don Garras inerte sobre el suelo del bosque.
Suspiró aliviado.
—Parece que nos salvamos… esta vez.
—Eso parece… —rieron ambos, enredados, cansados y magullados.
Exhaustos y cubiertos de moretones, arrastraron el cuerpo de Don Garras de regreso a la granja del viejo Voks, quien los vio venir desde lejos con lágrimas en los ojos.
— ¡Mi querido Don Garras!
—Lloró el anciano, tocando el cadáver con emoción—.
¡Ahora sí podremos despedirlo con dignidad!
El viejo Voks, lleno de satisfacción, les entregó los diez cobres como pago.
Galf y Necky decidieron omitir la parte de la posesión de Don Garras por energías oscuras y finalmente pudieron volver a la ciudad.
En el gremio de aventureros, la algarabía del término de una jornada de trabajo duro era normal y tanto Necky como Galf ese día habían trabajado muy duro.
Sobre la mesa había dos jarros de cerveza aguada, que era lo que podían pagar, y ocho monedas de cobre.
—Supongo que hicimos un buen trabajo —señaló Galf, mirando fijamente su jarra de cerveza, algo que no probaba hace meses.
La boca se le hacía agua.
—Bueno, yo hice casi todo el trabajo, pero tienes algo de razón —tomó su jarra de cerveza y la acercó a Galf con una sonrisa ligera.
Aunque sus profundas ojeras acusaban cansancio, sus ojos brillantes decían satisfacción—.
¡Salud por nuestra primera aventura!
Galf brindó con gusto por primera vez desde que se había convertido en aventurero.
Estaban en esto cuando Justine, la asistente del gremio, se acercó a su mesa con los brazos cruzados.
— ¿Ustedes fueron los que hicieron que un burro hablara en lengua demoníaca?
La Inquisición quiere hablar con ustedes… Galf y Necky se miraron y, al mismo tiempo, tomaron un gran sorbo de cerveza.
—Estamos jodidos, ¿cierto?
—susurró Galf.
—Solo un poco —respondió Necky, sonriendo con satisfacción.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Primera aventura.
Espero que sea de su agrado.
La próxima probablemente esté disponible en unos tres días.
Sigán mis otros trabajos, porfi.
😀
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com