Necky y Galf - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 Corto 5 Recolección de Material
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21: Corto 5: Recolección de Material 21: Corto 5: Recolección de Material El cementerio estaba envuelto en un aire sombrío, con la niebla abrazando las lápidas como si intentara ocultar los secretos de los muertos.
Necky avanzaba con pasos decididos, mientras Graham se removía inquieta en su vaina, mirando a su alrededor con evidente incomodidad.
—Mi Señora, ¿puedo preguntar qué hacemos en el cementerio?
—dijo Graham, su voz resonando con una mezcla de curiosidad y sospecha.
— ¿Qué crees que hace un necromante en un cementerio?
—respondió Necky con sarcasmo, ajustándose la capucha para protegerse del frío.
Graham casi salió de su vaina de puro espanto.
— ¡No, mi Señora, por favor!
¡No podemos profanar tumbas!
¡Esta Graham no podría soportar tal herida en su honor!
Necky lanzó un suspiro pesado, el tipo de suspiro que indicaba que estaba harta de la dramatización.
— ¿Puedes dejar el escándalo?
¿Acaso te parezco tan desgraciada como para desenterrar muertos?
El silencio que siguió fue incómodamente largo.
—Bueno… —empezó Graham con cautela.
— ¡Desgraciada!
¡¿Cómo puedes pensar así de mí?!
—Necky puso las manos en las caderas, indignada.
Graham se aclaró la garganta, de alguna forma, un sonido metálico que resonó en el aire frío.
—Mis disculpas, mi Señora.
Esta Graham ha hablado de más.
Avanzaron entre las lápidas, mientras el crujido de las hojas secas bajo sus pies rompía el silencio del lugar.
Finalmente, llegaron a una pequeña cabaña que parecía más una reliquia del pasado que un lugar habitable.
Las paredes estaban cubiertas de musgo, el techo parecía a punto de colapsar, y fuera de la cabaña había un montón de herramientas cubiertas de tierra: palas, rastrillos y carretillas, todas con un aspecto desgastado por el uso.
Graham sintió un escalofrío que subió por su metálico cuerpo.
Necky golpeó la puerta con fuerza, el tipo de golpe que no permitía ser ignorado.
La cabaña tembló como si fuera a desmoronarse.
—Mi Señora, tal parece que no hay quien atienda su llamado —dijo Graham, observando el espectáculo con su ojo demoníaco, inquieta.
—Claro que hay gente —respondió Necky, golpeando otra vez, aún más fuerte.
Las paredes temblaron peligrosamente, como si estuvieran al borde del colapso.
Entonces, se escucharon pasos apresurados desde el interior.
La puerta se abrió apenas un poco, y dos enormes ojos negros brillaron en la penumbra.
Poco a poco, la luz reveló el rostro de una joven con ojeras tan profundas que parecían sombras permanentes, y un campo de pecas que se extendía de una mejilla a la otra.
Una sonrisa incómoda apareció en su rostro.
—Hermana… no sabía que vendrías hoy —dijo con una risa nerviosa.
Graham contuvo el aliento, como si estuviera viendo una revelación divina.
— ¿La hermana de mi Señora?
—murmuró con asombro—.
¡Por todos los dioses, la sangre noble de los Gravesoul corre por sus venas!
Necky frunció el ceño, ignorando la teatralidad de Graham.
—Abre de una vez, mocosa insolente.
Un archinecromante necesita materiales.
La joven abrió la puerta por completo, revelando el interior de la cabaña.
Era un desastre organizado, con estanterías llenas de frascos etiquetados de forma confusa, herramientas oxidadas colgadas de las paredes, y un olor a tierra húmeda que impregnaba el aire.
—Oh, sí, perdona, hermanita… —rio la joven, avergonzada—.
No esperaba visitas tan pronto.
Necky cruzó el umbral con aire de autoridad, seguida de Graham, que parecía estar inspeccionando cada rincón con su ojo demoníaco.
— ¿Dónde están los cadáveres?
—preguntó Necky con una voz seria, como si estuviera pidiendo pan en una panadería.
La joven, claramente acostumbrada a este tipo de preguntas, no pareció sorprenderse.
—Eh… bueno… —comenzó, rascándose la cabeza—.
He estado recolectando lo que puedo, pero ya sabes… la clientela del cementerio no es muy constante últimamente.
Se acercó a una esquina de la cabaña, donde había un baúl de madera con aspecto antiguo.
Lo abrió con cuidado, revelando su contenido: un montón de huesos desordenados de diversos tamaños y colores.
—Aquí tienes —dijo, levantando un hueso largo que probablemente pertenecía a un perro—.
Conseguí esto la semana pasada.
Y esto… creo que es de un pato.
O tal vez de una gallina.
Graham, que hasta ese momento había estado observando en silencio, dejó escapar un sonido metálico que era mitad jadeo y mitad suspiro.
— ¡Mi Señora!
¡¿Qué es esto?!
¡Esto no es digno de una archinecromante de su calibre!
Necky levantó un hueso de conejo, examinándolo con ojo crítico.
—Oh, cállate, Graham.
Estos son cadáveres de bajo presupuesto.
Y créeme, se pueden hacer maravillas con ellos.
— ¡Pero, mi Señora, esto es una afrenta al arte oscuro!
¡No podemos rebajarnos a usar huesos de… palomas!— Graham resopló, lista para increpar a Meryl — ¡Niña insolente ¿acaso no tienes huesos de dragon o de hipogrifo para mi señora?!
Necky golpeó la funda de Graham —Oye, no le hables así a mi hermana ¿quieres que te funda y te convierta en cubiertos?
Graham tragó saliva, arrepentida —Perdón mi Señora.
Necky llevó su mirada a los huesos, sonrió con malicia, sosteniendo un cráneo diminuto que claramente pertenecía a un roedor.
—El arte de un verdadero necromante no depende de la calidad de los materiales, sino de su ingenio.
— ¿Ingenio?
¡Esto es una tragedia!
—gritó Graham, decepcionada.
La hermana de Necky los observaba con una mezcla de curiosidad y diversión.
—Me hubiera gustado tener algo mejor.
Algún día encontraré algo de tu calibre.
Graham, más complacida agregó —Veo que entiendes el potencial de mi Señora.
Necky guardó los huesos en un saco, satisfecha.
—Esto servirá por ahora.
Pero avísame si consigues algo más grande.
—¿Algo más grande?
—murmuró Graham, como si la idea de un perro fuera ya demasiado indignante.
Cuando salieron de la cabaña, Necky llevaba el saco de huesos al hombro como si fuera un tesoro.
Graham, todavía con su dignidad herida, no dejaba de murmurar sobre la decadencia del arte oscuro.
— ¡Esto no es una victoria, mi Señora!
¡Es un insulto!
—Ya cállate, Graham.
Si sigues quejándote, te uso para cortar huesos de gallina.
Y así, bajo la luz de la luna, Necky regresó a su laboratorio, lista para experimentar con su nueva habilidad: Cadáveres de bajo presupuesto.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Pronto volveremos con una nueva aventura, pero la familia de Necky también tendrá su parte…
XD
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