Necky y Galf - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 Corto 9 Preparando a Aria para la Academia
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26: Corto 9: Preparando a Aria para la Academia 26: Corto 9: Preparando a Aria para la Academia Alara Gravesoul sostenía la carta de admisión de la Academia Arcana Lumiaris con manos firmes, pero su corazón, si es que quedaba algo de él, estaba desbordando orgullo.
Su hija menor, Aria, había sido aceptada en la institución más prestigiosa del reino.
Finalmente, la familia Gravesoul tendría una heredera digna de su linaje… o casi.
Frente a ella, en el elegante tocador de su habitación, estaba Aria, una pequeña de cinco años con rizos castaños que brillaban como si estuvieran vivos (una ironía insoportable para Alara).
Aria tamborileaba sus pies en el aire, sentada en un mullido cojín, mientras sus enormes ojos marrones observaban su reflejo en el espejo con pura fascinación.
—Mamá, ¿qué es una akadamia?
—preguntó Aria, ladeando la cabeza.
Alara dejó la carta sobre el tocador y exhaló lentamente.
—Es Academia, Aria.
Un lugar donde aprenderás a ser grande, como todos los Gravesoul.
Aria parpadeó y asintió vigorosamente.
—¿Grande como tú?
Por un momento, Alara sintió un atisbo de emoción, pero lo escondió tras su habitual semblante frío.
—Por supuesto.
Pero para ser grande como yo, primero necesitas… un cambio de imagen.
Alara chasqueó los dedos, y dos criadas entraron en la habitación llevando bandejas con frascos de maquillaje, pinceles, polvo blanco y un vestido negro impecable que parecía hecho de sombras.
—Vamos a darte el estilo Gravesoul.
Aria observó todo con ojos grandes y brillantes.
—¿Es como jugar?
Alara suspiró.
—Sí, algo así.
Pero más importante.
—¿Por qué?
—Porque los Gravesoul somos elegantes, serios y distinguidos.
—Alara tomó un pincel y lo levantó frente al rostro de Aria—.
No podemos permitirnos ser… comunes.
Aria ladeó la cabeza.
—¿Qué es cummunes?
—Gente sin importancia.
—Oh.
—Aria frunció el ceño, pensativa—.
¿Entonces si soy “no cummún”… voy a importar?
Alara se detuvo un momento.
Sus ojos se suavizaron apenas, pero rápidamente volvió a su tarea.
—Por supuesto, cariño.
Ahora, quédate quieta.
Las criadas comenzaron a trabajar con precisión.
Untaron polvo blanco en el rostro de Aria, le dibujaron ojeras artificiales y alisaron sus rizos con un peine impregnado de una sustancia misteriosa que olía a hierbas y desesperación.
—No te muevas, Aria —dijo Alara mientras ajustaba el cuello del vestido negro.
—Esto pica —se quejó la niña, rascándose la mejilla.
—La elegancia a veces incomoda —respondió su madre con firmeza.
Aria hizo un puchero.
—Pero… ¿por qué tengo que ser un fantasmita?
Alara se detuvo, con el ceño fruncido.
—No eres un fantasmita.
Eres una Gravesoul.
—Pero me gustaba mi pelo de sol y mis mejillas rojas.
Me hacían sentir… calientita.
Alara apretó los labios.
—Esto es para que encajes mejor.
La academia es un lugar importante, y tú serás la mejor, como una verdadera Gravesoul.
Aria permaneció en silencio un momento, observando su reflejo.
Finalmente, con la seriedad propia de un filósofo en miniatura, dijo: —Mamá, creo que no importa si soy calientita o fantasmita.
Voy a aprender mucho, porque quiero hacer cosas bonitas y ayudar a todos… como tú ayudas a los muertos.
Alara se quedó en silencio, sorprendida por la simplicidad y la profundidad de las palabras de Aria.
—Aria… —comenzó, pero la niña ya estaba girándose hacia las criadas, observando con curiosidad un frasco de talco.
—¿Esto es para las mejillas?
—preguntó, hundiendo los dedos en el polvo y esparciéndolo por toda la habitación.
—¡Aria, cuidado!
—exclamó Alara, intentando recuperar el control.
En cuestión de segundos, el tocador estaba cubierto de una fina capa blanca, y Aria se veía más como un muñeco de nieve que como una Gravesoul.
—¡Ups!
—dijo la niña, con una sonrisa traviesa—.
¿Estoy mejor ahora?
Las criadas intentaron no reírse, pero el leve temblor en sus hombros las delató.
Alara cerró los ojos y respiró hondo.
—Basta.
Creo que es suficiente por hoy.
Aria la miró con una mezcla de arrepentimiento y orgullo.
—¿Me veo como una Gravesoul ahora?
Alara, contra todo pronóstico, sonrió ligeramente.
—Quizá no exactamente… pero supongo que está bien.
—¡Entonces ya estoy lista para la akad… akama…!
—Academia, Aria.
—¡Eso!
Mientras las criadas comenzaban a limpiar el desastre, Alara se inclinó y besó la frente de su hija, algo que no hacía a menudo.
—Recuerda, Aria, no importa cómo te veas.
Lo importante es que siempre seas… eficiente.
Aria sonrió y asintió, aunque claramente no entendió del todo.
—¡Seré eficiente como un conejo rápido!
Alara suspiró.
—Claro, cariño.
Como un conejo rápido.
Con eso, Alara vio cómo su hija salía corriendo del tocador, dejando un rastro de polvo blanco detrás de ella.
Mientras observaba el desastre, no pudo evitar pensar en las posibilidades.
Quizá Aria no era el modelo ideal de los Gravesoul, pero tal vez, solo tal vez, eso no era del todo malo REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Like it ?
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com