Necky y Galf - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 Aventura 4 parte 1 El diente de leche perdido
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29: Aventura 4 parte 1: El diente de leche perdido 29: Aventura 4 parte 1: El diente de leche perdido Aria se despertó una mañana sintiendo algo extraño en su boca.
Después de tocarse los dientes con la lengua, su pánico creció.
¡Faltaba uno!
Saltó de la cama como un relámpago y corrió hacia su tocador.
— ¡Maeril!
¡MAERIL!
—gritó, sus pequeñas manos temblando mientras buscaba el espejo.
La criada entró apresurada, ajustando su uniforme impecable y peinando su cabello con prisa.
— ¿Qué ocurre, pequeña señorita?
—preguntó con preocupación.
— ¡He perdido un diente!
—exclamó Aria, sosteniendo entre los dedos el pequeño trozo de esmalte que había encontrado bajo su almohada y abriendo su pequeña boca para mostrar.
Maeril suspiró aliviada.
—Oh, eso es normal, señorita Aria.
Es porque está creciendo.
Todos pierden dientes a su edad.
Aria abrió mucho los ojos y sacudió la cabeza vehementemente.
— ¡Pero los Gravesoul no pierden dientes!
¡Madre me desheredará si descubre que estoy… incompleta!
Maeril ocultó una sonrisa tras su mano.
“Completa” o no, la pequeña Aria ya estaba causando un alboroto más grande que el que podría causar cualquier mago con hechizos avanzados.
—Señorita Aria, su madre no se preocupará por algo tan… insignificante.
Pero Aria no escuchaba.
—No puedo caminar por la academia así.
¡Me convertiré en una deshonra para la familia!
—sus ojos brillaban con lágrimas.
Maeril, fiel a su entrenamiento bajo Alara Gravesoul, trató de calmarla.
—Tal vez… tal vez podría cubrirlo temporalmente.
— ¿Cubrirlo?
—preguntó Aria, sus mejillas sonrojadas por la esperanza.
Maeril tomó un pedacito de cera de una vela y moldeó con cuidado algo que podría parecerse a un diente pequeño.
Después de mucho esfuerzo y de intentar convencer a Aria de que se quedara quieta, colocó el “diente” en el hueco vacío.
— ¡Perfecto!
—dijo Maeril, mientras retrocedía para admirar su obra.
Aria corrió hacia el espejo, sonriendo para verificarse en su reflejo.
Pero tan pronto como lo hizo, la pequeña pieza de cera salió disparada de su boca y rebotó en el espejo antes de caer al suelo.
— ¡Nooooo!
—gritó Aria—.
Esto no funcionará.
Tengo que hacer que vuelva a crecer.
¡Maeril, prepárame un plan de batalla!
Y pinta mi ejerias, para poder salir.
—Ojeras— Aclaró Maeril.
—Eso dije…
ojerias.
—Pero… pequeña señorita, no se pueden preparar estrategias para hacer crecer dientes… — ¡Lo haré con magia!
—gritó Aria, con determinación.
Y con eso, Aria, en cuanto estuvo lista, salió corriendo de la habitación, dejando a Maeril con el corazón en la boca y recogiendo la cera caída del suelo.
Aria entró al despacho de la profesora Merlinia con la confianza de alguien que estaba a punto de cambiar el destino de su vida.
—Profesora Merlinia, necesito su ayuda con urgan… urgen… —Urgencia— Aclaró Maeril que llegó detrás de Aria.
Merlinia, quien estaba escribiendo en un pergamino largo con una pluma que parecía tener vida propia, levantó la vista por encima de sus gafas y observó a la pequeña Gravesoul con curiosidad.
—Aria, querida, ¿qué problema te trae a mi despacho tan temprano?
¿Has dominado ya el encantamiento del plumón flotante?
Aria negó con la cabeza, su voz cargada de urgencia.
— ¡No es eso!
Perdí un diente.
La pluma de Merlinia se detuvo en el aire.
—Ah, bueno, eso es normal a tu edad.
No hay de qué preocuparse.
— ¡Pero los Gravesoul no perdemos dientes!
—gritó Aria, como si el universo estuviera a punto de colapsar.
Merlinia dejó la pluma en la mesa, se levantó y caminó hasta su estantería, tratando de ocultar una sonrisa.
—Aria, la magia no puede resolver todo.
Crecer dientes no es algo por lo que… bueno, un mago, deba molestarse.
Pero Aria no se rendía.
— ¡Tiene que haber algo en la magia que pueda ayudar!
Usted es una Gran Maga, ¿verdad?
¡Por favor, enséñeme algo para hacer que crezca!— Abrió la boca de para en par para mostrar la pieza faltante.
Merlinia suspiró y buscó entre los libros.
Finalmente encontró uno que parecía tan viejo como el tiempo mismo.
Lo abrió en una página específica y lo colocó frente a Aria.
—Este es un hechizo de crecomancia.
Ayuda a estimular el crecimiento de cosas vivas, como plantas… o dientes, supongo.
Aria leyó el hechizo con cuidado, sus ojitos brillando de esperanza.
— ¿Esto funcionará?
Merlinia asintió, pero añadió con cautela: —Es un hechizo delicado.
Requiere paciencia y concentración.
Aria le dedicó una sonrisa agradecida y salió corriendo del despacho con el libro, lista para intentar el hechizo por su cuenta.
Maeril corriendo tras de ella.
Merlinia, mientras tanto, miró la puerta cerrada con una mezcla de nostalgia y temor.
—Espero que no lo haga en el comedor… como lo hizo su hermana.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Have some idea about my story?
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