Necky y Galf - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - 31 Aventura 4 parte 2 El diente de leche perdido
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31: Aventura 4 parte 2: El diente de leche perdido 31: Aventura 4 parte 2: El diente de leche perdido Aria estaba en su habitación, frente a un espejo, murmurando las palabras del hechizo con toda la concentración que podía reunir.
Sobre su cama, el libro de crecomancia que le había prestado Merlinia estaba abierto en una página con ilustraciones de plantas y raíces, completamente ignoradas por la pequeña Gravesoul, quien apuntaba con ambas manos hacia su boca.
Maeril la observaba desde la esquina con una mezcla de preocupación y resignación, mientras intentaba calcular el desastre que tendría que limpiar después de aquello.
Pero lo más peculiar era Graham, quien estaba apoyada contra la pared, con su ojo demoníaco observando la escena como si fuera una obra de teatro particularmente entretenida.
—No puedo creer que me hayas llamado para esto, pequeña —dijo Graham con voz solemne—.
¡Una espada legendaria no debería ser testigo de experimentos infantiles!
¡Pero confío en que esta será una hazaña digna!
—No te llamé, Graham.
Sólo estás aquí porque estabas en la mochila de mi hermana —respondió Aria sin apartar la vista del espejo.
— ¡Una espada nunca se guarda en una mochila, niña!
¿Qué clase de trato indigno es este?
Aria la ignoró mientras seguía pronunciando las palabras mágicas.
Luces comenzaron a brillar alrededor de su boca, y un leve cosquilleo hizo que diera un saltito de emoción.
— ¡Creo que está funcionando!
—exclamó, mientras las chispas mágicas crecían y comenzaban a rodear el hueco donde antes estaba su diente.
De repente, sintió algo extraño en la boca.
— ¡Lo logré!
—exclamó emocionada, corriendo hacia el espejo.
Pero cuando abrió la boca para admirar su obra, se quedó congelada.
En el lugar donde antes faltaba su diente, ahora había un colmillo largo y puntiagudo.
Era imposible no notarlo, ya que sobresalía ligeramente más que sus otros dientes, dándole un aspecto tan ridículo como… intimidante.
Maeril se tapó la boca para no gritar.
—Señorita Aria, eso… eso no parece un diente humano.
Graham, sin embargo, soltó una carcajada.
— ¡JA!
Ahora pareces una pequeña vampira.
Al menos tu madre no podrá quejarse de que no estás a la altura del “estilo Gravesoul”.
Aria, lejos de preocuparse, sonrió ampliamente al espejo, mostrando orgullosa su nuevo colmillo.
— ¡Es perfecto!
¡Mamá estará tan orgullosa!
En ese momento, la puerta se abrió de golpe, y Merlinia entró con su usual porte digno y mirada inquisitiva.
—Sabía que encontraría algo extraño aquí —dijo, con un suspiro resignado al ver el colmillo brillante de Aria.
Aria giró emocionada hacia la profesora.
— ¡Profesora Merlinia, mire!
Recuperé mi diente, pero mejor, porque ahora es un colmillo mágico.
Merlinia se acercó, ajustándose las gafas para observar más de cerca.
Tras unos segundos, dejó escapar un suspiro profundo y se cruzó de brazos.
—¿Sabes, Aria?
Tu hermana Necra hizo algo muy similar cuando tenía tu edad.
Aria abrió los ojos como platos.
— ¡¿Mi hermana también perdió un diente?!
—Sí, pero Necra no sólo hizo crecer un diente… hizo crecer cinco en el mismo lugar.
Aria parpadeó, sorprendida, mientras Maeril casi se desmaya en la esquina.
—Tuvimos que traer a tres profesores de la Academia para corregirlo.
Durante semanas, Necra lució como un tiburón, algo que, por cierto, ella consideraba “una mejora”.
Graham intervino, como siempre, con su tono melodramático.
— ¡UNA HAZAÑA DIGNA DE LA LINAJE GRAVESOUL!
¡UNA VERDADERA GUERRERA NO TEME MOSTRAR SUS DIENTES DE BATALLA!
Merlinia le lanzó una mirada a Graham, confundida.
—¿Por qué hay una espada parlante aquí?
—Yo tampoco lo sé —respondió Maeril con voz cansada.
Merlinia suspiró y se volvió hacia Aria con su habitual mezcla de severidad y afecto.
—Aria, querida, la magia es una herramienta poderosa, pero no siempre es la solución adecuada para todo.
Un diente de leche perdido no es algo que requiera un hechizo.
Aria inclinó la cabeza, confundida.
—Entonces, ¿por qué existe un hechizo para hacer crecer dientes?
Merlinia dudó por un momento, antes de responder con un tono profundo y solemne: —Porque a veces, la magia sólo está ahí para recordarnos… que las soluciones fáciles no siempre son las mejores.
Maeril parpadeó varias veces, tratando de descifrar si eso tenía algún sentido, pero Graham intervino.
— ¡QUÉ SABIAS PALABRAS!
¡AUNQUE NO TENGAN NINGÚN SENTIDO, DEBEN SER RECORDADAS!
Merlinia hizo una pausa, algo incómoda.
—Bueno, me disculpo si no es del todo claro, pero a veces, las palabras mágicas son como los dientes: sólo funcionan si sabes cómo usarlas.
Aria asintió vigorosamente, aunque no entendió del todo.
— ¡Prometo ser más cuidadosa la próxima vez!
Merlinia sonrió con ternura, pero no pudo evitar sentirse preocupada por lo que esa promesa podría significar viniendo de una Gravesoul.
Salió de la habitación con la firme intención de vigilar a Aria más de cerca, dejando a la pequeña Gravesoul admirando su nuevo “diente mágico”.
Mientras tanto, Graham permanecía inmóvil, como si el peso de toda la filosofía de Merlinia le hubiera caído encima.
—Mi Señora, este día ha sido… peculiar.
Pero al menos ahora podemos decir que hemos sido testigos de la historia.
Aria sonrió con orgullo, mostrando su colmillo puntiagudo.
— ¡Seré la mejor necromante y también tendré los mejores dientes!
Maeril, desde la esquina, murmuró para sí misma: —Espero que a la señora Alara no le dé un infarto cuando vea esto… REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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